¡Hola! ^^
Aquí os dejo mi 2º episodio. Espero y os guste tanto como el anterior XD
Disclaimer: Los personajes que aquí manipulo no son de mi propiedad, ni gano nada con esto. Solo lo hago como diversión y entretenimiento mío, y de mis incondicionales lectores XD
El único personaje (de momento) inventado por mí, es Kaleycus, el amigo incondicional de Casper ^^
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Capitulo 2. Nueva amistad
Sin lugar a dudas sí se trataba de un espíritu.
Al levantar Casper la mirada nota a un fantasma tímido, algo más alto que él, y delgado. Lo que más le llama la atención es su tono de ectoplasma. Tenía un color blanquecino tirando a azul, con lo que Casper supuso que debía de tener casi los 18 años. A partir de esa edad es cuando el tono de los fantasmas, cambiaba de blanco a azul.
-Hola –Hablan ambos al unísono. Se dan la mano y es cuando Casper observa el verde intenso de los ojos de Kaleycus.
-Bueno sabanilla, ve a enseñarle la casa a nuestro invitado –Habla Látigo empujando a los dos fantasmas rumbo a las escaleras…
Una hora más tarde…
Casper ya le había mostrado toda la mansión a Kaleycus, y en ese momento cruzaban la puerta de su habitación.
-Bueno, pues eso es todo ¿qué te ha parecido? –Quiso saber Casper.
-¡Tienes una casa alucinante! –Gira sobre sí mismo abriendo los brazos en lo que pronuncia esas palabras con emoción en la voz.
-¿Dónde vivías antes? –Se sienta sobre su cama.
-Vivía en Nueva York, en un piso, con lo que esto es muchísimo más grande –Le informa su nuevo amigo.
-¿Recuerdas todo tu pasado como humano? –Pregunta Casper con interés.
-Solo algunas partes –Kaleycus se sienta a su lado -¿Tú no?
-Yo lo recuerdo todo –Baja la mirada.
-¡Vaya! Dicen que siempre se te acaba olvidando ¿Cómo es que tú lo recuerdas todavía? –Le mira sorprendido.
-Acabé olvidándolo todo, pero gracias a una amiga volví a recordar –Responde mirando al frente, sin estar viendo nada en específico, como absorto en sus pensamientos.
Kaleycus nota algo de melancolía en su voz.
-¿Te refieres a la chica humana? –Esto coge desprevenido a Casper que le mira con desconcierto.
-Tus tíos me han contado algo al respecto –Responde antes de que su amigo le preguntase.
-¿Tú también me vas a decir que es una tontería que siga pensando en ella después de tanto tiempo? –Se levanta y avanza volando lo que serían unos cuantos pasos, dándole la espalda a Kaleycus.
-Al contrario. Pienso que tienes que ser muy buen amigo para que no la hayas olvidado. A la legua se nota que significó mucho para ti.
-Más de lo que piensas –Habla casi en un susurro.
Meses después…
Casper y Kaleycus se habían hecho muy buenos amigos. Éste último se había acomodado en la habitación justo al lado, del cuarto de Casper. Por las noches, ya fuera uno u otro, se pasaban de una habitación a otra y hablaban a veces hasta tarde. La habitación de Kaleycus era un mezcle entre un fanático de los comics y un devoto de la informática ¡Había conseguido de todo! Cosa que le sorprendía a Casper. ¿Dónde había obtenido todo aquello?
Por otro lado, los tíos de Casper estaban encantados con el nuevo comportamiento de su sobrino. Lo único que les sacaba de quicio era cuando ambos amigos pasaban el rato jugando "al busca objetos" como lo habían apodado sus inventores. Dicho juego consistía en que ambos fantasmas escondían cierto número de objetos por toda la casa y luego el compañero tenía que buscarlos. ¿Cómo sabían qué era lo que había escondido el otro? Fácil. Dichas cosas las guardaban en cofres. Casper había elegido cofres pirata y Kaleycus cofres dorados. Una vez encontraban uno de los tantos cofres que escondían, se dirigían a la sala de entrada, en donde dejaban cada uno en un lado, las cosas del otro.
Este juego no agradaba al trío, porque siempre acababan entrando en su cuarto cosa que no les tenían permitido, y cuando al fin acababan armaban mucho jaleo celebrando a su manera la victoria del ganador. El trío terminaba llamándoles la atención, poniendo como excusa que ellos eran los únicos que podían dar voces o armar algún tipo de fiesta. Los chicos nunca les hacían caso, ya que al día siguiente su humor volvía a ser el de siempre.
-¡Oye Casper! –A Kaleycus se le ocurre algo -¿Por qué nunca has intentado buscar a tu amiga la humana?
Esto a Casper le coge de improviso.
-Bueno… no creo que fuese buena idea –responde- Ella ya debe de tener sus amigos y no se acordará de mí- Baja la mirada.
-Pero al menos para saber donde está –Kaleycus sigue en sus trece.
-¿Sabes? No soportaría verla de nuevo y no poder acercarme. Eso sería lo que ocurriría si supiera donde está.
-Tú dijiste, que por lo que te contaron antes de irse, podría estar en Portland ¿verdad? Entonces siempre puedes empezar por ahí.
-No quiero saberlo –Ataja Casper.
-¿Por qué?- Kaleycus no le acaba de entender.
-¿No me ves? –Se señala así mismo- Como fantasma nunca podría cambiar nada. Todo sería igual o incluso peor que hace cuatro años.
-Entonces… ¿Si fueras humano sí te acercarías de nuevo a ella?
-Si fuera humano todo sería totalmente diferente –Se queda pensativo- Pero a quién vamos a engañar, eso nunca sucederá.
En Portland…
-¿Ya lo tienes todo listo?-
Una joven a su lado asiente con la cabeza.
-¿Absolutamente todo? Mira que yo tengo mucho trabajo y luego no quiero que me digas que se te olvidó pagar la matrícula o cualquier otra cosa importante.
-Tranquilo papá. Recuerda que todavía falta un mes para que comience el instituto –Habla la joven en el asiento del copiloto.
-Bueno ¿y qué tal te va con Yarei? –Sonríe en lo que sigue conduciendo.
-Oh, perfectamente. Ya cumplimos seis meses juntos –Le informa.
-¿Irá este año al mismo instituto que tú? –Sigue con su interrogatorio.
-Por supuesto. Lo que no sé, es si nos tocará en la misma clase. Eso ya se verá el primer día –La joven suspira, mientras mira por la ventana y se sumerge en sus propios pensamientos.
En Whipstaff…
Eran poco más de media noche, cuando Casper traspasó la pared que daba con el cuarto de Kaleycus y llegó a su habitación. Se echó sobre su cama y colocó ambos brazos tras su cabeza, pensativo.
-Todo sería tan diferente de pertenecer al mismo mundo… ¿Me seguirás recordando o te habrás olvidado de mi? –Cambia de posición- A lo mejor me dejaste en el olvido el mismo día que abandonaste esta casa –Murmura para sí mismo.
Con estos pensamientos rondándole por la mente se queda profundamente dormido…
A las 7 en punto de la mañana, el joven fantasma despierta y se incorpora sobre la cama. Algo encima de su mesilla le llama la atención. Se acerca. Ve extrañado dos recipientes de cristal, exactamente iguales. La diferencia entre ambos consistía en el líquido que llevaban en su interior. Uno era rojo y el otro azul. A su lado hay una carta donde pone su nombre con letras doradas.
Coge el sobre y lo abre, empezando enseguida a leer…
`Casper McFadden me imagino que esta carta te parecerá muy extraña. Soy una amiga que día tras día ve como sufres en silencio por algo que pudo y nunca fue, pero todo eso puede cambiar.
Aquí y ahora, te doy una nueva oportunidad de hacer realidad tus sueños. Los dos recipientes que tienes delante de ti son pociones mágicas. Con la de color rojo podrás volver a ser humano, aunque no tendrás doce años, sino dieciséis. Si quieres comenzar una nueva vida no es buena idea que tengas la misma edad que cuando falleciste ¿no te parece? Con la de azul podrás volver a ser de nuevo un fantasma, en el caso que te arrepientas de tu decisión.
No te precipites y piénsalo muy bien antes de decidir. Ten en cuenta que será una oportunidad única. No encontrarás otra mejor, créeme.
Espero y te haga feliz.
Psd: Si finalmente vuelves a formar parte de los humanos, nunca olvides quien eres o de pronto tendrás la sensación que todo es parte de una mentira. No dejes que manipulen tus acciones, ni que nadie decida por ti. Sé tú mismo y maneja tu destino. Solo así podrás encontrar lo que buscas.´
Casper termina de leer la carta y por unos segundos queda como en shock. ¿Sería verdad todo lo que decía ahí? ¿O sería un simple truco de sus tíos?
-Ellos no se molestarían tanto por mi- Piensa descartando esa posibilidad.
Sin pensarlo dos veces atraviesa la pared y entra al cuarto de su amigo. Se acerca a su hamaca y le llama.
-¡Leycus! ¡Leycus! –Así le gustaba llamarle- ¡Despierta! –Le zarandea.
-¿Qué pasa? ¿El duende verde vino por mi? ¿Dónde está? ¡DÓNDE! –Se incorpora alarmado.
-No es eso. Tienes que venir a ver algo –Le coge del brazo y le arrastra hasta su cuarto.
Minutos después…
-¡¿QUÉ?! –Coge la carta y la lee sin poder creer lo que su amigo le acaba de contar- ¡No puede ser! –Exclama al acabar de leer.
-Pues ya lo has leído tú mismo. ¡Es cierto! –Coge el recipiente rojo.
-¿Estás seguro que no será alguna broma de tus tíos? –Kaleycus no está muy de acuerdo -¿Y si no funciona?
-¿Qué podría pasarme? Estoy muerto ¿recuerdas? –Observa el líquido- No pierdo nada con intentarlo.
-Pero… ¿Y si luego se pasa el efecto y en medio de mucha gente te vuelves fantasma?
-Entonces me darían algún premio por ser la primera vez que asustase a humanos. Además, ya me pasó eso hace cuatro años y no fue tan malo como pensaba.
-Casper –Posa una de sus manos sobre su hombro- Es en serio –Le mira unos segundos, a lo que su amigo suspira.
-¿No leíste la carta? No dice nada de eso y además, si pudiese pasar ¿para qué dejaron la otra poción mágica? –Frunce el ceño- Tranquilízate ¿quieres?
-Está bien, ya sabes que estaré contigo decidas lo que decidas. Yo solo quería asegurarme de que todo saldrá bien –Se aleja un poco.
-No sé si funcionará o no pero es lo que siempre he deseado, y por fin se hará realidad –Susurra pero su amigo le escucha.
Casper finalmente abre el recipiente, y de un trago se bebe todo el contenido. Normalmente, cuando un fantasma bebía o comía cualquier cosa, dicha comida, le atravesaba para acabar en el suelo totalmente picado. En el caso de la poción, Kaleycus ve como baja por la garganta de su amigo, pasa poco a poco hasta llegar al estómago, y luego se esparce por todos lados. Seguidamente, sale por su boca, ya no siendo líquido, sino más bien parecía humo, un tanto más claro, y le rodea por completo, hasta tal punto que apenas se le ve.
Segundos después desaparece, dejando una visión mucho más diferente de Casper.
En otro lugar…
-¿Por qué sigues tan empecinado con lo mismo? ¿Es que no te han dado suficientes largas ya? –Una chica fantasma observa a su novio con el ceño fruncido.
-¿No lo entiendes? Son como pruebas que me dejan en el camino constantemente. Si me rindo ahora perderé todo lo ganado –Un chico fantasma responde con toda naturalidad. Lo más peculiar de él era que se parecía un poco a Casper, con la diferencia de un bombín en su cabeza, y las pecas en su cara.
-Lo único que hacen es jugar contigo –La chica le da la espalda- Tú sabrás lo que haces, pero luego no me vengas con que no te lo advertí.
-¡Vamos Perla! Si tú siempre estás en contra de todo lo que hacen. ¿No será que les tienes envidia? –Se cruza de brazos.
-¿Envidia yo? ¡Estás loco! –Responde enfadada.
-Sabes que todo lo que hacen es de admiración. Prácticamente todos los fantasmas de nuestro mundo quisieran ser como ellos- La recuerda.
-Lo sé perfectamente, pero ¿Por qué tú también? Si realmente te quisieran en su grupo serian ellos los que te buscarían y no al contrario –La chica sigue intentando convencerle a como diera lugar.
-Yo sé lo que hago, asique deja de cuestionarme –Se aleja enfadado.
-Tarde o temprano te darás cuenta que tengo razón, y espero que no acabes mal parado por todas las locuras que haces –Apenas murmura.
Continuará…
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Aclaraciones:
Lo de que los fantasmas cambian de blanco a azul, a la edad de dieciocho años, es si ese espíritu ha fallecido con esa edad o próximo, NO tiene nada que ver con los años que tenga como fantasma (en el caso de Kaleycus falleció hace dos años)
Creo que os habrá llamado la atención el nombre de Perla. Pues bien, el personaje en cuestión, al menos en España, se llamaba: Poly (Pearl en inglés). Decidí dejar el nombre traducido del original porque me gustaba más como quedaba ^.^
Espero que os haya gustado
¡Hasta pronto!
