-vas muy bien Ginny…Draco guarda su equipo en el maletín…el reposo te ha sentado bien pero me temo que esta es mi última visita.
-qué pasa?...se inquieta…a dónde vas?
-cálmate…suelta su risa clásica…no voy a ningún lado, eres tú quien se va…ríe de nuevo ante su expresión…es hora de ir a la ciudad y esperar el momento del parto, no te recomiendo dar a luz aquí, si algo se complica no tenemos las instalaciones adecuadas para atenderte.
-y como han nacido los otros niños?
-todas las mujeres han sido enviadas a la ciudad, la última fue Clementina y ya hace algo de eso, Ben tendrá cinco años, cierto?
-está por cumplirlos.
-pues así es, llego la hora de sacar a tu esposo de la mina y llevarlo a la ciudad...ríe de nuevo…te deseo suerte, Harry se vuelve loco fuera de aquí, se te pondrá insoportable.
Siguen charlando y riendo cuando llaman a la puerta.
-maestra…la tímida Loreto está ahí…puedo pasar?
Ginny afirma con un gesto y nerviosa pasa saliva, desesperadamente ha esperado ese momento. Draco se despide y sale dejando la puerta entreabierta.
-siéntate Loreto…Ginny le ofrece una silla…gustas tomar algo?
-estoy bien…la chica sonríe…gracias. Sé que quizá debí venir antes pero no estaba lista…se mueve un poco nerviosa…antes quiero agradecerle que creyera en mí, en nosotros, a pesar de lo que la señorita Cho dijo, quiere que hablemos de eso?
-si estás lista Loreto yo también.
-bien…la chica respira profundo…lo que esa mujer dijo es verdad, vivo en el burdel y Harry me compró hace unos años, antes de que la señorita Cho llegara al mineral como su prometida.
Conforme habla Loreto va ganando seguridad, le cuenta que sus padres fueron portugueses y se establecieron en la montaña, mucho más allá de los minerales y del aserradero, que ahí nació ella y fue hija única. Su padre era cazador y de ahí sostenía la familia. Vivian aislados teniendo únicamente como vecinos a otros cazadores, pero había mucha distancia entre una cabaña y otra por lo que se trataban poco. Ambos padres enfermaron y fallecieron. Ese territorio se maneja de acuerdo con usos y costumbres que vienen de muchos años atrás. En la montaña la mujer es propiedad del hombre, por lo que Loreto quedó a merced de los otros cazadores, sobrevivió un tiempo escondiéndose cada que escuchaba ruidos cerca de su cabaña., hasta que un día, el que se hacía llamar el único amigo de su padre, la atrapó reclamándola para él.
-el hombre tiene esposa e hijos, no me quería como su mujer o para uno de sus hijos, a él le interesaba el dinero así que me trajo montaña abajo, atada como si fuera un animal, hasta que llegamos al otro pueblo, ahí me vendió en el burdel…Ginny saca aire asustada…así es en la montaña maestra, son esas costumbres que mencionó la señorita Cho. Yo no conozco hombre, y el tipo que me vendió no me tocó pues así le pagarían más por mí. En ese lugar me trataron bien, me alimentaron y cuidaron. Entonces…jala aire para ganar un poco de tiempo…una noche me subastaron, en ese lugar hay una especie de escenario donde bailan las chicas, ahí me colocaron para que todos me vieran y empezaran las ofertas. Quiso la vida que también Harry estuviera ahí y se apiadara de mí, así que levantando la voz ofreció una cantidad muy superior a la que cualquier otro pudiera pagar y exigió que le fuera vendida para siempre.
-Loreto…Ginny habla indignada…eso es un delito, nadie tiene derecho a tratarte como mercancía, porque no intervino la autoridad?
-son cosas de la montaña maestra, si bien en el mineral y en el otro pueblo se ve todo bien. Mas adentro hay mucha gente que vive de otro modo, algunos son casi salvajes. Nadie puede ni quiere ir en su contra, ni aún Harry siendo el patrón del mineral puede hacerlo, sería incitarlos a la guerra. Si en el burdel no me hubieran comprado no sé qué destino tendría con el cazador.
-fue así…continúa después de una pausa…que pasé a ser propiedad de Harry. Sin importar el precio que pago por mí, sigo siendo una prostituta, así que debo seguir viviendo ahí y él tiene que frecuentarme o me ponen a trabajar. Así que desde esa noche Harry no faltó un solo día, llegaba directo a mi habitación y ahí pasábamos unas horas charlando, escuchando música o bien él me leía algo, mientras afuera todos pensaban que teníamos intimidad. Cuando empezamos las lecciones y su hermano empezó a ir por mí, no tuvimos problema pues piensan que Harry me manda llamar. Pero no seré prostituta por siempre…habla ilusionada…Harry hizo un trato con el dueño del burdel, acordaron que por cierto tiempo Harry pagaría cada año una cantidad igual, vencido ese plazo, seré libre y puedo irme a cualquier parte.
-y el plazo está por cumplirse…agrega Ginny…de ahí las lecciones para aprender a leer y a escribir.
-si maestra, Harry intentó enseñarme…suelta una risita…pero no aprendí nada y no podía pedirle a nadie que me enseñe para evitar que en el burdel se enteren que no soy ni seré prostituta para que el dueño no se eche para atrás en el trato.
-pero porque no me lo dijeron?...habla dolida…porque me lo ocultaron?
-Harry quiso hacerlo, pero yo le rogué que no lo hiciera, de tanto en tanto él me saca del burdel y me lleva al almacén o a la cafetería…Ginny asiente recordando el día en que la conoció…cuando se lo contó a la señorita Cho ella no dejaba pasar oportunidad para humillarme, le divertía amenazarme con ir contarle todo al dueño para que me pusiera a trabajar.
-De inmediato supe que usted no es como ella…aclara apresurada…pero tuve miedo de que se negara a darme clases…los ojos se le hacen agua…al saber mi condición, al enterarse, como dijo la señorita Cho, que soy nada!
-jamás digas eso!….Ginny la abraza fuerte sintiendo que le escuecen los ojos… jamás!...afloja el abrazo buscándole el rostro…mírame Loreto…la chica lo hace…eres Loreto, Loreto es tu nombre, el nombre que tu madre eligió para ti. Nunca aceptaré lo que te ha pasado, pero eso no importa, lo único que importa es que eres y serás alguien porque Harry recuperó ese derecho para ti, no te compró a ti, pagó por un derecho que nunca debiste de haber perdido, tu derecho a vivir como quieras, tu derecho a elegir.
Se abrazan de nuevo, lágrimas de alivio se deslizan por el rostro de la chica, mientras Ginny llora agradecida de no haber creído en las palabras de Cho, de emoción al conocer una faceta más de su esposo que no dudo en salvar a Loreto.
Tras la puerta entornada Harry observa la escena, saca aire satisfecho y se aleja de ahí.
