¡Hola! ^.^

Por si alguien se pierde, aclaro que la peli de Casper fue en el 95, y como en el fic pasaron 4 años ahora están en el 99.

Disclaimer: Los personajes que aquí manipulo no son de mi propiedad, ni gano nada con esto. Solo lo hago como diversión y entretenimiento mío, y de mis incondicionales lectores XD

El único personaje (de momento) inventado por mí, es Kaleycus, el amigo incondicional de Casper ^^

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Capítulo 4. Sin salida

Al rato en el cuarto de Casper…

-¿Qué quieres decir con que no me fie de él? –Kaleycus no entiende por qué su amigo le dice eso.

-Ya te lo he dicho –Casper paseaba por toda la habitación- Aunque parezca un angelito, es de armas tomar ¡no nos podemos fiar de nada de lo que haga!

-¿Con eso das a entender que es como el trío? –Pregunta Kaleycus no muy convencido de que eso fuese cierto.

-No es igual, pero sí muy parecido- Él es… -Se queda pensativo- Juerguista, le gusta hacer bromas tanto a fantasmas como a humanos… Aunque sí he de reconocer que no son tan pesadas como las del trío. Y por supuesto le encanta meterse conmigo –Le explica.

-¿Susti también hace eso? –Kaleycus no se puede creer que también moleste a su amigo.

-No de la misma forma, pero sí, suele hacerlo –Suspira- Digamos que se burla por ser un "fantasma amistoso" –Hace unas señas con los dedos- Y no divertirme a costa de los demás, como hacen la mayoría de los fantasmas.

-Ok, entonces le vigilaremos para ver qué trama –Habla con decisión Kaleycus.

Horas más tarde…

-¿Dónde se habrá metido? –Casper recorría toda la casa buscando a su amigo fantasma.

Hacía más de una hora que no le veía y andaba muy extraño. ¡Si hasta le había bombardeado a preguntas! ¡A saber para qué!

-Al fin te encuentro –Casper ve a su amigo en uno de los cuartos de la casa inmerso en alguna cosa -¿Qué estás haciendo?

-¡Acabé! –Grita emocionado- ¡Oh, Casper! No te había visto. Ya lo tengo todo listo –Recoge algunos papeles y se los da muy sonriente.

-¿Qué es esto? –Casper frunce el ceño en lo que observa lo que le acababa de dar su amigo.

-Exactamente es todo lo que necesitarás para comenzar tú nueva vida. Podrás ver tu partida de nacimiento. Te puse que naciste un 8 de Febrero de 1983. Como nombre te cambié tu apellido y ya no serás más Casper McFadden, sino Casper McCartney –Le va explicando- Ahí también verás tu carnet de identidad y ya te puse que eres de Portland. Por último me inventé un pasado académico y por si lo preguntas ya te inscribí en un instituto para tu último año. ¿Alguna pregunta?

Casper le miraba sorprendido ¿Cómo había logrado hacer todo eso en tan poco tiempo?

-Ah, antes que se me olvide. También tienes seguro médico- Se da la vuelta, coge algo rebuscando en unos papeles y se lo entrega –Es esto. Y por si te preocupas de la casa también arrendé una –Sonríe ante la cara de incredulidad de su amigo.

-¿Cómo has hecho todo esto en un par de horas? –Le pregunta.

El fantasma se encoge de hombros.

-¿Y de dónde vamos a sacar dinero? –Le pregunta cruzándose de brazos. Y con una mirada como queriéndole decir ¿ahora por dónde vas a salir?

-Bueno pues… -Coge otros papeles del montón- He estado investigando y he encontrado una clausula en el testamento de Carrigan Crittenden. De hecho, dicha clausula ha pasado de generación a generación, de un testamento a otro, y nadie había conseguido descifrar la contraseña que llevaba para poder acceder al dinero –Le entrega unas hojas- Pues bien yo sí he conseguido descifrarlo.

Casper le sigue mirando incrédulo.

-La contraseña no era otra que: NEDDAFCAM REPSAC –Hace una pausa- Ósea, Casper McFadden al revés.

Casper abre los ojos como platos.

-Ese dinero te lo dejaron tus padres. Quizá pensaron que algún día podrías volver a ser humano y lo necesitarías.

-¡No me lo puedo creer! ¡Eres un genio! –Suelta los papeles y abraza a su amigo fantasma- ¡Oye! –Cae en algo y se separa- ¿Pensaste en ti? Porque tú irás conmigo a todos lados, con lo que ya sea mediante la posesión, o de alguna otra forma, tú te vienes conmigo al instituto. –Exclama decidido.

-Bueno, la casa que alquilé ya está ocupada por un chico que según averigüé también irá al mismo instituto –Sonríe-

-¿Cómo le haces para pensar en todo? –Exclama sorprendido. Su amigo simplemente se vuelve a encoger de hombros.

Al día siguiente…

Casper despierta muy contento. Lo primero que hace es darse un baño y luego bajar a desayunar. Cuando llega a la cocina no ve de muy buen humor a sus tíos. Presiente que algo había ocurrido y que no sería bueno para él.

-Buenos días –Les saluda mientras aparta una silla y se sienta- ¿Dónde está Kaleycus? Me asomé a su cuarto y se me hizo extraño que no estuviese.

-Ese traidor tiene lo que se merece –Habla Látigo con voz seria, cosa que mosquea más a Casper, ya que es algo inusual en su tío.

Los tres fantasmas están sentados frente a la mesa, a mano derecha de Casper. Y enfrente de este, está Susti muy sonriente.

-¿De qué hablas? –Le pregunta Casper con el mismo tono serio a su tío Látigo.

-Ya lo sabemos todo –Habla Tufo en lo que queda una nota sobre la mesa junto a unas botellitas.

Casper se ve en un apuro. Sus tíos estaban enterados de la verdad pero… ¿Cómo se habían enterado? Y lo más alarmante de todo… ¿No estaban enfadados? Su mirada repara en Susti y con eso se le responde la incógnita. Seguramente fue él quien entró en su cuarto y rebuscó entre sus cosas hasta dar con la nota y las botellitas.

-No sé qué es eso –Dice Casper intentando salir del apuro.

-¿Crees que somos estúpidos? –Látigo da un golpe sobre la mesa- ¿Crees que no nos hemos asegurado de que todo sea cierto? Nunca se te ha dado bien mentir, y ahora no es la excepción –Látigo se intenta calmar.

Pasan unos segundos en silencio.

-Gordi, dame eso que te pedí que buscaras –Le manda Látigo a su hermano –El fantasma deja sobre la mesa un álbum, el cual abre Látigo en busca de una foto en concreto –Mira esto- Se para en una foto, y gira el álbum, dejándolo frente al joven. Luego se queda en silencio.

El pulso de Casper va aumentando cada vez más. Frente a él observa una fotografía en blanco y negro. En ella aparecen varias personas. Para ser exactos seis humanos. Tres de ellos se divertían posando para la foto y un poco más allá un hombre moreno, con bigote, abraza a una mujer rubia, muy hermosa. Un joven con los mismos rasgos que su madre está entre ambos grupos, con una sonrisa en su rostro. Detrás de ellos se podía ver Whipstaff más esplendorosa de lo que era actualmente.

Casper reconoce a todos los de la foto y también recuerda el día que la hicieron. Fue su última primavera con vida. Sin duda alguna en la foto familiar aparecían los tres fantasmas que tenía ahora a su lado, de los cuales tenía una visión muy diferente, en cuanto a forma de ser, que cuando eran humanos. En la foto se veían alegres, divertidos, sonrientes y felices, sin embargo actualmente cualquiera en su sano juicio huiría de ellos a la más mínima oportunidad. No es que como fantasmas no fueran divertidos, porque se la pasaban todo el día haciendo bromas o cualquier tontería, pero que Casper recordase sus tíos no eran igual. Como fantasmas se la pasaban algunas veces de mal humor y lo pagaban con cualquiera que tuviesen a mano; casi siempre él.

En la foto también reconoce a sus padres y en el medio de todos estaba él, con el mismo rostro que tenía actualmente. Tan solo lo diferenciaba que ahora "en apariencia" era cuatro años mayor.

Ya está, estaba perdido. Eso era la prueba irrefutable de que no había poseído a nadie, sino que era él, de carne y hueso.

-Ahí puedes ver a un joven idéntico a ti, ¡Vaya que casualidad! Con lo que… ¡nos has estado mintiendo! –Habla Látigo, cada vez más enfadado, al ver que su sobrino no decía nada.

-Esta bien, basta de mentiras –Cierra el álbum y le aleja un poco de sí –Es cierto, vuelvo a ser humano.

-¿Y qué piensas hacer? –Pregunta Gordi con curiosidad.

-Pienso quedarme así todo el tiempo que pueda. Es más, pienso irme, desaparecer de aquí y empezar una nueva vida.

-¡¿QUÉ?! –Grita Látigo –Tú vida como humano se acabó hace mucho y ¡no puedes tener otra oportunidad así de fácil! ¡Te exijo que mueras! –Da con el puño sobre la mesa en lo que se levanta.

-¡NO! -Casper también se levanta- ¡Ya estoy harto de vuestras bromas y exigencias! Como fantasma erais mis tutores, pero como humano, ¡no mandáis sobre mi!- Se gira y desaparece tras la puerta de la cocina.

A los tres fantasmas les coge desprevenido el cambio de actitud de Casper para con ellos. Deciden seguirle. No están dispuestos a dejarle marchar así como así.

Casper había subido a su cuarto y lo más rápido que pudo cogió una mochila y la llenó de ropa imprescindible, al menos para poder cambiarse. Al salir de su cuarto se encuentra con el trío.-Del miedo que le entra suelta la mochila, la cual cae al suelo.

-¿Dónde vas tan rápido? ¿No piensas despedirte? –Habla Látigo con dobles intenciones, algo que conocía Casper perfectamente.

El joven va retrocediendo en lo que los fantasmas ganan terreno. Sabía que de esta no saldría victorioso si sus tíos se proponían intervenir. En un movimiento rápido por parte de Tufo, abre la puerta del balcón de par en par y luego vuelve al lado de sus hermanos.

-No quisiéramos que esto acabara así, pero es la única solución –Habla Látigo fingiendo pesar.

-No te preocupes, ni siquiera lo sentirás –Habla Tufo.

Gordi, simplemente ríe con histeria, como solían hacer a menudo, cosa que se les pega a los demás.

Luego de un momento a otro, el trío le eleva y se le llevan volando. Casper no puede evitar sentir pánico. Sabía con antelación que ese momento podría llegar, pero a la hora de la verdad una sola pregunta le ronda por la cabeza ¿Para qué le habían dado la oportunidad de volver a la vida si sus tíos iban a acabar tan pronto con sus sueños? Un recuerdo pasa por su mente. En específico la imagen de una persona: Kat. Quizá si las cosas fueran diferentes, y sus tíos no se hubieran impuesto de esa manera, habría podido volver a verla y suspirar de nuevo por su amor. Pero otra vez, todo eso se esfumaba por culpa de los mismos que arruinaron su sueño hace años. ¿Por qué siempre tenían que oponerse a todo lo que él quisiera hacer?

Su corazón latía rápidamente, haciéndole respirar entrecortadamente. Siente que sus miembros no le responden, todo su cuerpo esta rígido. Y su pesadilla llega al final. Sus tíos se paran a muchos metros de altitud por encima del acantilado, y sin más percances le sueltan.

-¡AHHHHH! –No puede evitar gritar.

Casper abre los ojos con horror y eleva los brazos como inconscientemente, en busca de alguna clase de ayuda. Puede ver mientras cae como el trío sigue en el mismo lugar donde le soltaron, sonriendo y felices de que su plan haya funcionado. El joven sabe que en unos segundos todo habrá acabado. Cierra los ojos esperando su inevitable final.

Lo siguiente que pasa ocurre muy rápido. Siente que el agua fría le cala todo su cuerpo, y también sabe que se ha golpeado en la cabeza con las piedras, por el dolor agudo que siente en ese momento. El mar le lleva de acá para allá a su voluntad y después todo se vuelve negro.

Mientras tanto…

El trío entra en la casa con cara de satisfacción al ver a su sobrino caer al agua.

-Ahora solo queda esperar –Habla Látigo.

-A fin de cuentas nuestro querido sobrino no tiene donde ir –Habla Tufo al lado de su hermano.

-¿Y quién le querrá como fantasma sino que nosotros? –Esta vez habla Gordi.

Todos ríen a carcajada limpia, hasta que ven a Susti correr volando con urgencia en su dirección.

-¡Kaleycus se ha escapado! ¡Kaleycus se ha escapado! –Llega al lado del trío.

-¿QUÉ? ¿CÓMO? –Exclaman los tres fantasmas al unísono.

-No lo sé, pero se no está por ningún lado –Responde Susti- ¿Ahora qué hacemos?

-¡BÚSCALE! –Dice Látigo con voz enfadada –Y cuando le encuentres ¡TRAÉMELE! –Grita.

En otro lugar, no muy lejos de allí…

-Casper… ¿Dónde estás? –Un joven fantasma había estado siguiendo el curso del mar, pero sin lograr encontrar a su amigo –Espero y no estés muerto –Un haz de esperanza le queda aún- Todo esto es culpa mía, no llegué a tiempo. Tú contabas solo conmigo y yo te fallé –Pensamientos de culpabilidad fluían por la mente del fantasma desde hacía ya rato- ¡Un momento! –Recuerda algo. Luego en una mano hace aparecer un aparato. Le enciende y en el monitor aparece un círculo rojo- ¡Ahí estás! –Vuela más rápido- Menos mal que me dio por dejar algo de ectoplasma en su ropa.

No tarda mucho en encontrarle. Le ve a unos metros más allá en la orilla sin moverse.

-No… -Susurra.

Se acerca y teme lo peor. Su cuerpo estaba boca abajo en la arena, sus ropas algo rotas dejaban ver arañazos por todas partes pero lo más alarmante era que su cabeza estaba llena de sangre…

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Continuará…

Espero y os haya gustado este nuevo capitulo.

Cualquier duda, sugerencia, o lo que sea será bienvenido si lo dejáis en un bonito review xD

¡Hasta pronto!