¡Hola! ^^ ¡He vuelto!
Muchas gracias a todos por los reviews. Como no me suelo conformar con dar las gracias solamente, pues quiero responder a mis queridos lectores como es debido. Empecemos.
AkariMichi: Me da gusto que hayas acogido tan bien esta historia. De alguna manera sabía que Kaleycus te iba a gustar sí o sí xD Te recomiendo que sigas leyendo ya que en su momento tu personaje preferido dará sorpresitas
LenoreFan: Me alegra que te hayan gustado los capítulos anteriores. Como se suele decir ahora la cosa se pondrá fea, pero si no fuera así no habría historia, ¿no te parece? Espero y te sorprendas con lo que viene a continuación
Disclaimer: Los personajes que aquí manipulo no son de mi propiedad, ni gano nada con esto. Solo lo hago como diversión y entretenimiento mío, y de mis incondicionales lectores XD
El único personaje (de momento) inventado por mí, es Kaleycus, el amigo incondicional de Casper ^^
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Capitulo 05. Empezar de cero
-¿Casper? –Habla para cerciorarse de que no esté en su forma fantasma cerca de allí.
Decide darle la vuelta al cuerpo, y es entonces cuando Casper empieza a reaccionar tosiendo.
-¡Casper, estás vivo! –Kaleycus le abraza- Creí que tus tíos te habían matado –Se separa.
El chico abre los ojos desmesuradamente, y grita…
-¡Un fantasma! –Se levanta y sale a correr.
Kaleycus se queda desconcertado.
-¿Qué le ha ocurrido? ¿A qué juega? ¿Es que se ha vuelto loco?-
Decide seguirle y cuando ve que su amigo se para, pensando que ha perdido de vista al ente sobrenatural, se hace visible frente a él. El joven se asusta e intenta volver a gritar, pero ningún sonido sale de su garganta. Kaleycus le ha tapado la boca y le sujeta fuertemente del brazo.
-Casper ¿qué te pasa? ¿Es que no me recuerdas? Soy Kaleycus, tú amigo –El fantasma ve desconcierto en los ojos azules de su amigo. Le suelta.
-No te acerques a mi –Casper retrocede y cae, pero sin dejar de mirar lo que para él era el ente.
-¿Crees que si no fuera tu amigo seguirías de una sola pieza? ¿Acaso piensas que no te podría haber poseído, o asustado? –Kaleycus sigue en la misma posición, frente a él con los brazos cruzados y mirada inescrutable.
El joven se levanta poco a poco, intentando asimilar lo que ese ser le estaba queriendo decir.
-¿Hablas en serio? –Todavía duda que sea verdad.
El fantasma asiente con la cabeza lentamente.
-Tienes dos opciones. O confiar en mí, o irte y estar a merced de los que te hicieron esto. ¿O crees que estás en aquí pasando la tarde? Tú eliges. –Habla el fantasma con decisión, y espera una respuesta.
-Está bien, si sabes tanto sobre mí… ¿Cómo me llamo? ¿Quién soy?
-¿Estas queriendo decir que no recuerdas nada de nada? –Kaleycus no lo puede creer.
El joven se lo piensa unos segundos, intentando sacar algo en claro, y luego mueve la cabeza de forma negativa.
-Entonces tengo mucho que contarte –Dice suspirando.
Eran sobre las nueve de la mañana y Kaleycus le consiguió algo para desayunar en el río. Pasaron las horas como si fueran segundos. Casper escuchaba a, según él, su nuevo amigo, contarle su vida como humano, su muerte y posteriormente su tiempo como fantasma y cómo volvió a ser humano.
A mediodía mientras comían, Casper aprovechó para preguntarle cosas que no entendía y Kaleycus le respondía, dando gracias que su amigo en su sano juicio, le contó toda su vida con pelos y señales, sino ahora se vería en un apuro.
Por la tarde…
-No me puedo creer que todo lo que me has contado sea cierto –Casper y Kaleycus estaban sentados en la arena. Su amigo ya había acabado de relatar todo su pasado como humano, como fantasma y su resurrección, como lo llamaba Kaleycus.
-Pues aunque no lo creas es verdad ¡tú mismo me lo contaste! –Exclama el fantasma.
-Bueno, ¿y ahora qué? No recuerdo nada, es como si me faltara una parte de mí, y me siento perdido –Habla Casper con voz triste.
-No te preocupes, no me alejaré de ti ahora que más me necesitas –Pasa un brazo por los hombros del joven en señal de consuelo y esperanza –Tenemos que ir a la ciudad de Portland, allí una nueva vida comienza para ti –Sonríe. -¡Por cierto! Ten –Le entrega algo.
El joven lo coge y empieza a examinar lo que es. Antes de que pregunte nada, Kaleycus se adelanta.
-Es una nueva identidad que te hice. Lo cogí antes de salir de la casa. Sabía que se te habría olvidado pasarlo de un pantalón a otro –Sonríe al ver a Casper mirarlo con incredulidad, como preguntándose ¿Cómo lo habrá hecho? Y ¿tanto me conoce como para adivinar lo que haría?- Será mejor que partamos, -Cambia de tema- ya está anocheciendo y lo más oportuno es viajar sin que nos vean –Mira las estrellas que van apareciendo en el cielo.
-Kaleycus… ¿Iremos andando? –Quiere saber Casper.
-Llámame solo Leycus, así te gustaba llamarme- Casper solo sonríe en señal de que estaba de acuerdo- Y no, no iremos andando. Tendrás la oportunidad de probar un vuelo en primera clase –Una sonrisa aparece en su cara.
Ambos se levantan del suelo, y Kaleycus coge a su amigo por los brazos. Por suerte, no pesaba mucho. Parten tranquilos, pensando que todo lo malo ha terminado, pero lo que no saben, es que alguien les ha estado vigilando desde hace horas.
-Ahora será cuando vuestro verdadero tormento comience –Una sonrisa malvada aparece en el rostro de un fantasma. ¿Sus intenciones? Que su nueva vida no resulte tan buena como ellos esperan.
Se gira y va en sentido opuesto a la dirección que tomaron Casper y Kaleycus. ¿Su dirección? Whipstaff.
Mientras tanto en la mansión…
Todo estaba tranquilo en la mansión desde hacía horas, o al menos eso parecía. Nuestros tres fantasmas locos, estaban cada uno en un lugar diferente de la casa. Gordi estaba en la cocina ya que había estado cocinando durante todo el día, ya que su sobrino no estaba, y era él quien había hecho el desayuno y la comida. En ese momento llenaba la barriga de lo lindo con un postre que se habría preparado.
Tufo permanecía fijo en la pantalla de la televisión, viendo su programa favorito, sentado cómodamente en el sofá. Látigo, por el contrario estaba en el recibidor, volando por encima del enorme círculo color lila oscuro, dibujado en el suelo. Iba de un lado a otro, con las manos detrás de la espalda, y visiblemente nervioso.
-¿Dónde se habrá metido? ¡Cuando vuelva se va a enterar! –Murmura sin dejar de pasearse de una lado a otro.
Entonces entra alguien atravesando la puerta. Látigo se para de repente, y se queda fijo en el fantasma que tiene delante.
-¿Le has encontrado? –Pregunta con seriedad alzando la voz.
-Sí, pero no sé si te gustará lo que tengo que decirte –Responde Susti.
-¡Desembucha! –Grita. Lo que hace que sus hermanos se presenten en el recibidor de inmediato.
-¿Qué ocurre? –Preguntan al unísono.
-Casper sigue vivo –Habla Susti- Y eso solo es el comienzo.
-¿QUÉ? ¡NO PUEDE SER! –Exclaman los tres fantasmas alzando la voz al unísono, sin poder creerlo.
-¿Qué probabilidades hay de que un carnoso quede vivo después de haber caído desde la altura de donde tiramos a Casper? –Pregunta Tufo.
-Ninguna, claro está –Habla Gordi.
Ambos hermanos miran a Látigo, el cual está muy pensativo.
-Esa poción que se tomó tenía que tener algún que otro aliciente, como que no le pudieran hacer daño alguno. ¡Maldita sea! –Dice con frustración.
-No creo que sea tan invulnerable –Oyen la voz de Susti y le miran con atención.
-¿A qué te refieres? –Tufo
-Ya os había dicho que eso no era todo. Casper aún sigue siendo humano, sí, pero no recuerda nada de su pasado, ni como humano, ni como fantasma.
Los tres hermanos se quedan con la boca abierta, y sin saber qué decir por unos segundos.
-¿Estás completamente seguro? –Látigo.
-Por supuesto. Kaleycus le estuvo contando toda su historia y luego partieron a Portland –Exclama convencido.
Los tres fantasmas se miran.
-¡Harvey! –Hablan todos al unísono cayendo en algo.
-Seguramente Kaleycus quiera continuar con lo planeado por Casper, aunque este no recuerde nada –Tufo.
-Tenemos que impedirles llevar una vida normal –Gordi.
-Creo que se me ha ocurrido un plan que funcionará, pero para ello tendremos que hacer ciertos sacrificios –Habla Látigo. Luego mira a Susti- También necesitaremos tu ayuda –Sonríe.
-¿De qué forma?-
-Siendo nuestro compinche secreto –Te diré lo que haremos…
Tres semanas después…
-¡Leycus! ¿Por qué tardas tanto? –Casper toca la puerta insistentemente -¡Llegaremos tarde el primer día! –La puerta se abre.
-Ya estoy ¡qué prisas! –Sale Kaleycus con forma humana cargando una mochila al hombro.
-¿Estás seguro que el hechizo que le hiciste funcionará? Yo no me fio de que esas cosas sirvan –Comenta Casper.
-Confía en mí. El libro que compré mediante internet funciona si sabes utilizarlo correctamente. El joven que habita este cuerpo duerme plácidamente, con lo que no se me revelará y te podré ayudar por tiempo indefinido –Le explica Kaleycus –Además –Prosigue- Para ello tengo una especie de tatuaje en el hombro, el cual me salió por el conjuro que hice. Así consigo mantener dicho conjuro todo el tiempo que yo quiera –Sonríe- Todo está bajo control.
-En resumidas cuentas, has hecho un conjuro con el libro mágico que compraste hace unos días, y por eso te ha salido un tatuaje en el hombro como prueba de que esa persona duerme.
-Exacto-
-Bueno y… ¿Cómo te debo llamar ahora? –Le pregunta sonriente.
-Black, Aaron Black –Exclama muy orgulloso.
Media hora después…
Al llegar al instituto, y leer en los tablones la lista de alumnos, para ver a qué aula tenían que ir… pudieron ver que ambos amigos irían a la misma clase.
-¡Genial! –Habla Kaleycus muy contento- De esa forma podré ayudarte y si es necesario protegerte mucho mejor –Sonríe.
-Esto es un instituto… ¡no hay peligro alguno! –Suspira- ¿O acaso crees que van a venir esos tres fantasmas locos a por mí? –Se burla por lo absurdo que le parece todo.
-¡Son tus tíos! Te guste o no. Y la verdad no sé hasta qué punto son capaces de llegar, pero yo que tú me andaba con ojo. Si han intentado matarte… ¿qué otras cosas no llegarían a hacer para conseguir su propósito?
Mientras hablan llegan a la puerta de su aula y entran.
El lugar era muy espacioso, las mesas y sus respectivas sillas estaban colocadas perfectamente en línea, unas detrás de otras. Ya había varios alumnos dentro, formando pequeños grupos. Al entrar ellos, las voces se apagan y todas las miradas están sobre los jóvenes.
Casper y Kaleycus buscan un asiento libre, y se sientan. Un poco más allá, una joven de pelo castaño y ojos marrones no quita la vista de Casper.
-`¿Será él? No, no puede ser ¡es un fantasma! No habría posibilidades de que de la noche a la mañana se haya convertido en humano. Además ¡este joven tiene mi edad! Casper solo tenía doce años y de haber cambiado se mantendría en los mismos años´ - Piensa la muchacha.
-Kat… -Alguien la saca de sus pensamientos y le mira -¿Lo conoces?
-Me recuerda a alguien –Murmura- Solo eso –No puede evitar recordar a su viejo amigo, con el que pasó tan buenos momentos.
-¿Seguro?-
-Vamos, no me digas que estas celoso –Sonríe- Ya llevamos seis meses juntos ¿recuerdas?
-Lo sé - El joven que tiene al lado le devuelve la sonrisa.
Era un joven de ojos negros, cabello castaño claro y tez blanca.
La puerta del aula se abre de nuevo. La atraviesa un joven de unos dieciséis años, esbelto, ojos verdes, rubio… Se para un momento visualizando a los alumnos, y cuando sus ojos se topan con Casper avanza hasta él. Atraviesa la clase en un momento. Lleva puesto unos pantalones negros con una cadena al lado derecho, un suéter blanco, ajustado, con las letras "Brooklyn" dibujadas. Y como calzado lleva unas deportivas azul oscuro.
-¿Quién es ese? –Susurra Casper a Kaleycus -¡Es idéntico a mí!-
-Ha de ser Susti –Responde su amigo sorprendido –Según me comentaste es tu primo gemelo, pero no entiendo cómo se convirtió en humano.
Toda la clase tiene su atención sobre ellos. ¿Cómo era posible que fueran iguales? ¿Acaso eran hermanos? ¿Por qué no habían llegado juntos?
-¡Hola! ¿Por qué no me esperaron? –Se sienta en un asiento al lado de Casper. Luego clava su mirada en los demás alumnos -¿Qué pasa? ¿Nunca han visto hermanos gemelos? –Les espeta de mala gana. Los alumnos vuelven a lo suyo murmurando cosas por lo bajo.
-¿Qué haces aquí? –Kaleycus le pregunta directamente.
-Estar con mi hermano querido –Responde con sarcasmo, fulminando con la mirada a Kaleycus.
En ese momento entra el profesor.
-Sí, como no –Murmura Kaleycus desviando la mirada, y prestando atención al profesor. Por suerte, la persona a la que poseyó no es nueva en ese instituto, y se ahorrará tener que salir a presentarse, como sin duda tendrá que hacer su amigo.
Continuará…
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Bueno hasta aquí el capitulo de hoy. Espero y os haya gustado. La semana que viene, más y mejor.
Si tenéis alguna duda al respecto, queréis comentar algo, o lo que sea, ya sabéis, me podéis dejar un bonito review xD
Cuidaros, un besito para todos y ¡hasta pronto!
