Aquí os dejo el segundo capitulo, espero que os guste un besoooooo!


Lovino abrió los ojos, la luz de la ventana le cegó, sus ojos aún no se acostumbraban a tanta luz, volvió abrir los ojos otra vez mientras tapaba la luz con la mano izquierda, se encontraba mareado, entrecerró los ojos y observo el lugar, una habitación amplia, paredes blancas, una gran ventana y un conocido olor.

Mierda, esto es el hospital ...¿Qué hago aquí? Pensó Lovino mientras veía la habitación, se dio cuenta que no había nadie.Estoy solo... siempre estoy solo ...¡¿Pero de que te extrañas?! Siempre ha sido así, soy el Sottacapo ninguno de mis hombres pueden visitarme, estoy a un nivel mucho más elevado que ellos...¿Para qué mentir? Aunque fuese uno más de ellos, ninguno se preocuparía por mí... Además tampoco necesito que se preocupen, soy fuerte, soy el próximo heredero de la Cosa Nostra, puedo hacer lo que quiera, no necesito a nadie, el mundo está a mis pies...Pensó Lovino mientras miraba el infinito con una tristeza que él nunca admitiría, de repente un pinchazo de dolor le cruzo todo el brazo derecho, que se expandió rápidamente por todo su cuerpo.

-¡Joder! ¡MI BRAZO!-Gritó Lovino mientras se retorcía de dolor en la cama, recordó de inmediato porque estaba en el hospital ,algún hijo de puta había intentado matarlo pero el muy inútil había fallado el disparo. ¿Quién es el idiota que se atreve a dispararme?¿ Qué no sabe quién soy? Cuando lo encuentre, que estoy seguro que lo encontraré, querrá estar muerto. -Pensó Lovino mientras miraba con rabia las vendas del brazo. De golpe la puerta de la habitación se abrió y un joven idéntico a Lovino se lanzó corriendo a abrazarlo.

-¡Looooovi! ¡Estás vivo!¡Me tenias muy preocupado!-Dijo Feliciano, su hermano gemelo, abrazando a Lovino con una fuerza sobrenatural mientras lloraba en su hombro. Lovino empezó a ponerse de color azul debido a la falta de aire causa del súper abrazo de su hermano.

-¡Che palle! ¡Quítate de encima, me estas asfixiando!-Gritó Lovino, mientras que de un empujón se quitó a su hermano de encima. Feliciano miró con seriedad a Lovino, este se dio cuenta de inmediato que algo ocurría, esa mirada la conocía muy bien y no era augurio de buena fe.

-No sabemos quién te disparo y ni porque fallo el disparo. Está claro que la intención debió ser matarte, cabe la posibilidad de que fallase el tiró, pero personalmente creó que son mínimas , no contratarían a cualquiera para matarte y cualquiera no tiene el valor de terminar contigo, sabiendo que es lo que le puede ocurrir si lo encontramos, otra posibilidad es que se trate una advertencia pero ...¿De quién? Nuestros socios y aliados no tienen razón actual para hacerlo, nuestros enemigos no conseguirían nada matándote, puede ser venganza personal, pero debe ser alguien muy adinerado contando que el rifle era de última tecnología, conducía un Hummer de gran potencia y trían consigo dos bazucas, en las últimas fechas no hemos matado a nadie tan importante para que ocurra esto, además siempre que terminamos con alguien de poder acabamos con la familia entera para que no ocurran estas cosas. Mi intuición se decanta por dos respuestas, son una mafia extranjera que quieren afianzarse en Italia terminando con nosotros, pobres ilusos... o es la Central. ¿Tú qué crees Lovino?-Dijo Feliciano con un tono serio sin rastro de su tono de voz infantil y simpática, mirando a Lovino esperando una respuesta.

Lovino se quedo sin habla, no sabía que decir. Había olvidado el respeto que enfundaba Feliciano, él era capaz de deducir cosas que al ni se le imaginaban, por algo era el Consigliere* y el favorito de su abuelo, él siempre era mejor que él ,en todo. Era más listo, disparaba mejor, conducía mejor, jugaba a las cartas mejor,se relacionaba mejor, cocinaba mejor. ¡Incluso ligaba más que él! .

Mi abuelo siempre deseo que él naciese antes que yo, lo sé, se le ve en la mirada que desea que Feliciano sea el heredero y no yo, supongo que tuvo mala suerte que el que naciese antes fuera yo, ¿Qué injusta es la vida, no Roma?-Pensó Lovino mientras miraba con rabia a su perfecto hermano.

-¿Qué creo yo? Que ese cabrón va a desear no haber nacido.-Dijo Lovino a su hermano con una mirada inyectada en sangre.

-¡Por supuesto que lo hará!-Dijo Feli sonriendo de oreja a oreja.

Nadie hará daño a mi hermano, nadie, pienso mover tierra y cielo para encontrar al cabrón que intento matarle y mostrarle que es el infierno, soy realmente bueno en ello.- Pensó Feliciano mientras miraba a Lovino tumbado en la cama del hospital.

-¿Habéis encontrado alguna pista?-Preguntó Lovino con la esperanza de que fuese un sí.

-¡Por supuesto que sí! ,por lo visto tuvo que deshacerse de sus cosas al verse acorralado, hemos encontrado el rifle con el que intento matarte, es una pieza súper bonita hecha en suiza, ¿La quieres hermanito? -Le preguntó un radiante Feliciano.

Qué si quiero el arma que casi me mata...¿este tío es tonto? ¡Quiero esa arma lo más lejos de mi!-Pensó Lovino mientras un escalofrío le recorría el cuerpo.

-No, claro que no la quiero, toda para ti.-Le contestó Lovino.

-¿De verdad? ¿Me la puedo quedar? ¡Qué bien! Cuando terminen las pruebas con ella me la quedaré.-Dijo ilusionado Feli.

-¿Que más habéis encontrado? -Dijo Lovino cortándole el rollo a su hermano.

-''Mmmm...'', una mochila muy fea con agua y un botiquín de primeros auxilios, pero sin huella alguna al igual que con el rifle, por lo visto el francotirador usaba guantes, y por último un reporte con todos tus datos, horas y lugares donde estarías ese día.-Contesto Feliciano feliz.

-¿¡ Un reporte con todos mis datos?!¡ Eso significa que alguien me espía!- Dijo Lovino sorprendido por la respuesta de su hermano.

-Sí, yo también lo he pensado, pero no tengo ni remota idea de quién puede ser, toda la gente más cercana con la que nos relacionamos es de confianza... Pero no te preocupes acabo de empezar una limpieza de personal para encontrar al traidor.- Dijo Feliciano con una sonrisa cínica acompañada de un tono de voz sombrío.

-¡Seguro que es el macho patatas al que te tiras!¡Por Dios!. No habrán mujeres bonitas y tienes que estar con un alemán come patatas, lo voy a matar, seguro que nos ha traicionado!-Dijo Lovino enfadado.

-¡Él no mataría ni a una mosca! Además es mi pareja y lo quiero mucho, ¡No voy a permitir que lo mates!- Dijo Feliciano mientras se batían en un duelo de miradas asesinas.

La tensión fue cortada de golpe cuando el médico, una joven rubia belga llamada Emma entró en la habitación.

-¡Buenos días! ¿Qué tal estáis? Espero que súper bien, ¿Cómo va el brazo Lovi? Tuviste suerte que no tuvimos que operarte, la bala no toco ningún lugar delicado.-Dijo la joven belga con una sonrisa preciosa.

Emma ...¡por Dios!¡Qué mujer, qué belleza, amable,simpática y con unas piernas de infarto, además de inteligente. Lo único bueno de este hospital de mierda.-Pensó Lovino mientras le caía la baba mirándola.

¡Muy bien! Gracias por curar a mi hermanito ¡Te debo una! ¿Quieres venir a comer pasta esta tarde? ¡Yo invito!-Dijo Feliciano contento.

-Lo siento mucho no voy a poder esta tarde, tengo compromisos importantes, otro día vamos los tres ¿Vale?, Lovino estas rojo ¿Te ocurre algo?¿Te duele el brazo?-Dijo Emma preocupada.

-¡No, que va! No me ocurre nada, un disparo como este no es nada, no hace falta ni que lo mires, no duele nada-Dijo Lovino con el tono más confiado que pudo, por que brazo le dolía como el infierno, pero nunca lo admitiría delante de su amor platónico, la conocía desde los diez años, su padre murió en un desafortunado accidente y desde entonces había servido a su familia fielmente y ahora trabaja en el hospital privado que poseía su abuelo.

-¿De verdad? Me alegro mucho, te voy a cambiar la medicación del gotero, en cinco días te voy a poder dar el alta médica, espero que encontréis pronto al que te hizo esto-Dijo Emma mientras cambiaba el gotero.

-Bueno chicos tengo que continuar con el trabajo, ¡Un beso! Si necesitas algo pulsa el botón de la derecha de la cama y vendré de inmediato, ¡Al próximo Don de la Cosa Nostra no le puede faltar de nada mientras yo esté en este hospital!- Dijo Emma mientras salía de la habitación.


Emma entró a su despacho, cuando de repente sonó su teléfono. Era un numero privado, sabía que tenía que contestar.

-Dime Arthur.-Contestó Emma al teléfono.


Consigliere*: Significa "consejero" en italiano, y éste se encarga de aconsejar al Don sobre todas sus acciones y movimientos. Es su mano derecha no militar

¡Gracias por leer, espero que os guste!

Perdón por faltas de ortografía y demás locuras.

¡Un beso, hasta pronto!