CAPITULO III. Las lágrimas se secaron

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Ese día en especial era el mejor de todos, Sakura aún recordaba cómo era que el anterior año se la había pasado todo el día tratando de encontrarse con Sasuke, y cuando por fin lo consiguió él ni siquiera se acordó, ella tuvo que lanzarle una indirecta para que él recordase.

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—Mmm….me voy a mi casa, por lo visto los amigos no sirven para nad—la pelirosa se levantó de la silla y caminó rumbo a la salida de la cafetería, la cual se encontraba en el último piso del edificio en que había comenzado a trabajar. Sasuke se quedó pensando y antes de que ella tomara el ascensor, salió corriendo tras de ella. Al aproximarse, la jaló de la mano y la detuvo.

—Espera un momento, no me olvidé, es sólo que quería felicitarte en otro momento –la aproximó hacía hacia él y la abrazó.

Para Sakura aquello fue lo más maravilloso que le había sucedido después de ser admitida en el mismo lugar donde el chico trabajaba. Sentirlo junto a ella, oler su aroma tan varonil pero tan suave, estar rodeada por aquellos brazos donde sentía que el mundo podría terminarse en ese mismo instante y ella aún sería feliz, sentir su calidez…parecía en si un maravilloso sueño.

Mientras a Sakura se le iba el aliento en ese abrazo, deseó que eso no continuara, pues quizás su corazón podría detenerse, o peor aún, al latir tan fuerte, el chico podría darse cuenta.

Si la situación continuaba así, haría que su corazón se detuviera, lo cual quizás estaba bien porque así él no notaría su desenfrenado latir. Rogaba porque el chico no escuchara.

—Gracias Sasuke-kun—Se separan enseguida, ella aun con la cara totalmente roja..

Y así pues, este año ya nada sería igual, aunque ya se había quitado de la mente el emocionarse con la idea de recibir algún detalle por parte de él, ahora alguien más la hacía pensar que ese podría ser un gran día, su cumpleaños número veintiséis.

Era sábado por la mañana y tenía todo el fin de semana de descanso, no vería al Uchiha pero extrañaba a su amiga, Ino.

Un teléfono sonó muy temprano después de que ella terminó de desayunar.

—¡Feliz cumpleaños Sakura-chan! Lamento no estar ahí para felicitarte, pero, recibiste mi obsequio?

—Si Naruto, muchísimas gracias ayer por la noche llegó, es un manga genial, Zero ya me había platicado de él.

—¿Zero? ¿El abogado? ¿Hablas del mismo que yo conozco?

—Si, ese mismo. Un día de repente fue a buscarme a la oficina y con el pretexto de que le contara sobre el manga que le robé me invitó a almorzar. ¿Lo puedes creer?

—Vaya, al parecer los frikis que juntan.

—Vuelve a mencionar la palabra y te cuelgo.

—Ya, ya, lo dejo. Entonces se hicieron amigos…

—No es un traumado después de todo, en el trabajo se ve totalmente diferente, nunca lo he vuelto a ver con su pinta de otaku.

—Pues casi no anda así, hasta los otakus pueden llegar a tener vida social lo creas o no.

— Ja-ja-ja-rió falsamente.

—Te veo luego cuando tenga oportunidad, necesito que los tres volvamos a salir un día de estos, no sabes como estresa el trabajo.

—Hasta luego Naruto.

Más tarde recibió la visita de Ino y su hermana menor Yuuki. Ambas le llevaron obsequios, esa imagen de las hermanas esperando en la entrada con bastantes bolsas le pareció bastante divertida. Yuuki era sólo un año menor que Ino, pero no se parecían en nada. Mientras una era rubia, la otra era castaña, muy lindas físicamente, y con aspecto de yo no rompo ni un plato. Ino era la seria, pues tenía que poner en su sitio a Yuuki quien se empeñaba en sacarla de sus casillas.

Entraron y le dieron un gran abrazo, aunque a opinión de ella, intentaron asfixiarla. Prepararon una gran comida y festejaron de la mejor manera el cumpleaños de Sakura. Mientras se reían de que Yuuki se había empapado de vino al tratar de destapar una botella, el celular de Sakura timbró. Era un mensaje de Sasuke.

—"Feliz cumpleaños Sakura, espero que te la pases bien en este día."

¿Solo eso? ¿Esta es ahora su forma de felicitarla? Esa no era la forma de felicitar a alguien, no con sólo un mensaje por móvil.

—Mmm…al parecer lo frío nunca se le va a quitar ni en momentos como este. Te digo, está enojado por como lo has estado plantando frecuentemente por irte de juerga con tu nuevo amiguito.—dijo Ino con un aire de decepción al acercarse a leer también el mensaje

—Si, al parecer Sasuke Uchiha será siempre tan frio y serio como siempre—Sakura intentaba ignorar el dolor que en esos momentos sentía.

Un leve intento de lágrima ni siquiera llegó a salir de sus ojos, fue cuando la idea de que ya no tenía más de éstas cruzó por su mente y en cierto punto la hizo más fuerte.

—Y dime. ¿No ha llamado Zero?

—Aún no…—Sakura dejó salir un suspiro, la idea de que Zero estuviese junto a ella en ese día la hacía muy feliz. Los últimos dos meses se habían hecho muy amigos, él paso de ser el perfecto desconocido con doble vida, un encantador y atractivo abogado con un otaku por dentro, el cual le había ayudado a sobrellevar de mejor manera la ausencia de Sasuke.

—Pero quiere que vaya más tarde con él a hacer unas compras.

—Uh…¡noviazgo a la vista!—dijo Yuuki mientras con una toalla trataba de secarse unos mechones de cabello.

—Ni hablar, no lo creo, un chavo tan asombroso no se podría fijar ni por un segundo en mí.

—¿Cuándo te vas a dar cuenta de que Zero cuando está contigo sólo sonríe porque estas tu allí?— dice Ino mientras sirve lo poco de lo que quedó del vino.

En eso se le llegaron a la cabeza imágenes de Sasuke sonriendo con Noda a su lado.

Sabía que nunca lo hizo sonreír de esa manera, ni lo haría con nadie alguna vez.

Cerca de las seis de la tarde Sakura se encontraba frente a la entrada de un parque, era extraño que Zero la hubiese citado ahí.

—Eres puntual pero yo lo soy aún más—dijo al chico, acercándose y abrazándola por la espalda—Feliz cumpleaños—le susurró al oído.

—Gra-cias… Zero-kun…— tartamudeó. Ese chico en verdad la ponía nerviosa.

—Ven, te quiero mostrar tu regalo.

Caminaron dentro del parque, fueron rumbo a una pequeña colina, en la cima, había una pequeña fuente y dos bancas a su alrededor, muchos árboles y rosas alrededor de donde caía el agua. Como ya estaba anocheciendo, la luz de las lámparas hacía parecer aquella escena como un pequeño bosquecito mágico.

—Este es tu regalo, este lugar es para ti.

—¿Mi regalo? Estás loco, esto es propiedad del gobierno, no tuyo ni mío.

—Pues yo digo que es tuyo, y si alguien interfiere, mándalo conmigo, en leyes, yo soy el que tiene la última palabra—la joven sólo rió.

—¿En serio? ¿Qué no intentaste demandarme y no pudiste?

—Nadie se burla de mis demandas niña—tomó a Sakura en sus brazos y le susurró al oído lo que ella menos esperaba —No me hagas sufrir y dame un sí. Se mi novia Sakura.

El mundo de la pelirosa comenzó a dar vueltas y no encontró otra manera más que hacer una seña con la cabeza, sin dar razón al porque lo hacía.

—Gracias.

Zero a esto esbozó una gran sonrisa y trató de besarla, a lo que ella por instinto titubeo y desvió un poco la mirada, llena de vergüenza. Todo con Zero salía de esa manera.

—Tranquila, ahora tenemos mucho tiempo para estas cosas.

¡ Por Dios! ¿Qué había hecho? Por impulso había aceptado, podría sentirse arrepentida...aunque, quizá en ese camino este su felicidad.