Nuevo Capituloooo :DDDDD
Espero que os guste un beso.
Blackjack: También llamado veintiuna o veintiuno, es un juego de cartas, propio de los casinos, que consiste en obtener 21 puntos mediante la suma de los valores de las cartas. Las cartas numéricas suman su valor, las figuras suman 10 y e las es un 11 o un 1 si el once hiciera al jugador pasarse de 21 en la jugada total. Si se consigue 21 con sólo dos cartas, se considera blackjack y se gana automáticamente.
Lovino se encontraba mirando fijamente a su hermano, no se iba a permitir perder, no esa vez, había demasiado en juego. Miró de reojo sus cartas, un rey de corazones y un nueve de tréboles, diecinueve puntos era una muy buena cifra, pero la enorme sonrisa que mostraba su hermano delataba que tenía un buen número también.
-Maldito imbécil y su cara de póker, porque esa estúpida sonrisa es su cara de póker, siempre juega igual, hace creer que tiene una buena jugada para que el otro se arriesgue y se pase de los veintiuno. ¡Como si no lo supiese! ¡Así que a mí no me engañas! -Pensó Lovino mientras levantaba la vista de las cartas y volvía a mirar fijamente a su hermano confiado.
-¡Me planto, diecinueve puntos!-Gritó Lovino mientras de un golpe dejo en la mesa sus cartas. Feliciano observó las cartas y sonrío de lado mientras mostraba las suyas.
-¡Veinte puntos! ¡Gané!-Dijo Feli mientras se levantaba emocionado dando saltos por todo el salón, cogió el móvil y marcó el primer número de la agenda.
-No,no,no,no,no,no...¡JODER! Me ha vuelto a ganar soy un inútil-Pensó Lovino mientras se dejaba caer deprimido encima la mesa, realmente deseaba ganar esa apuesta.
-¡Doitsuuuuuuuuuuuu! Al final sí que viene a cenar Lovi con nosotros ¿No es genial? A las diez en el lugar de siempre. ¡Te quieroooooo!- Dijo Feli feliz mientras colgaba, se acercó a la mesa donde estaba su hermano y le abrazó con fuerza.
¡Seguro que te lo pasas bien con nosotros! ¡Doitsu es muy simpático!- Le gritó sin querer a la oreja de su hermano.
¡Me vas a dejar sordo imbécil! Además, el macho patatas ... ¡¿SIMPÁTICO?! Pero, ¿Tu le has visto la cara?- Gritó Lovino mientras se deshacía del abrazo de su hermano y se marchaba del lugar.
Vincent y Antonio se encontraban en el distrito rojo preparando la sala para la noche, era sábado y sabían que esa noche siempre visitaba más gente el local. Antonio llevaba dos semanas en casa de Vincent, sus compañeros eran más agradables de lo que le parecieron en principio, Yekaterina era la más simpática, la madre del lugar preparaba la comida y se preocupaba porque todos ellos se la acabasen, Feliks siempre iba ojeando revistas de moda y criticando a todo aquel que no le parecía que fuese bien vestido, podía llegar a ser muy estricto pero en el fondo a Antonio le caía muy bien, Natasha después de la pelea con Antonio no volvió a intentar acuchillarle eso ya era suficiente para él y por último estaba Vincent tan arisco como siempre, pero él sabía que se preocupaba más por todos ellos de lo que nunca admitiría. En cuanto al trabajo, le parecía igual de horrible que lo que pensó al principio.
-Oye Vincent, me gustaría ver a tu hermana, ¿Por qué no me dices donde vive?-Preguntó Antonio, durante esas dos semanas Antonio intentó conocer el paradero de Emma inútilmente.
-Porque no quiero.-Dijo fríamente el rubio mientras miraba a Antonio fregar las mesas.
-¿Porque no?- Insistió Antonio
-Porque no me da la gana-Fulminó Vincent
Nunca le diré al imbécil de Antonio donde encontrar a mi hermana. Nunca. Él fue su primer amor, aunque el muy bobo nunca se dio cuenta de ello, aún recuerdo la depresión de mi hermana cuando él y su hermano se marcharon del orfanato ¡Y que se vuelva a enamorar del inútil este! -Pensó Vincent mientras reafirmaba su punto de vista.
Una idea se le cruzó a Antonio al ver la baraja de póker encima de una de las mesas, era la única manera volver a ver a la belga.
-¡Apostemos! Si te gano a las cartas me dices donde encontrar a tu hermana y si pierdo... ¡Dejo en paz el tema!-Dijo Antonio confiado.
Vincent fijo la mirada en la baraja de cartas no era mala idea, él era muy bueno jugando, no tenía en vano un local de juego, si le ganaba se evitaría al pelma de Antonio, pero no era una apuesta justa, él se jugaba más.
-De acuerdo, pero... Si tu pierdes me dejas ganar más dinero ¿Aceptas?-Dijo el rubio con una sonrisa cínica, se iba a forrar. Las condiciones de Vincent hicieron temblar a Antonio, sabía lo que significaba perfectamente ganar más dinero.
Mierda, mierda, mierda...No quiero que esos cerdos pervertidos abusen de mi. ¡Joder! Maldito Vincent. Pero es la única opción para ver a Emma. No puedo perder.- Pensó Antonio mientras cogía la baraja.
-Acepto-Dijo el moreno mientras le daba las cartas con una sonrisa de lado.
-Blackjack- Dijo Vincent mientras ambos se sentaban en la mesa de póker, sus miradas chocaron ambos quería ganar con toda su alma, el ambiente se condensó de golpe mientras el rubio barajaba las cartas. Le repartió la primera a Antonio una figura, la segunda un cinco, quince era una apuesta bastante floja, pero debía ganar, si pedía otra carta corría el riesgo de superar los veintiún, pero si no también era fácil que Vincent le superase la apuesta, de todas formas decidió plantarse, mostrando una enorme sonrisa que a Vincent no le paso desapercibida. Antonio sabía que se estaba marcando un farol y de los grandes, su corazón empezó a latir más deprisa debido a la adrenalina del momento. Vincent observó sus cartas dieciocho puntos era un buen numero, pero la sonrisa de Antonio le descolocó.
Maldito Antonio ¿Y esa sonrisa? ¿Tendrá buena puntuación? Se ha plantado, eso es que si...-Vincent volvió a mirar a Antonio él cual intentaba esconder la sonrisa pero sus ojos brillaban de emoción-Maldito Antonio no sabe ni tener cara de póker... ¿Tan buena jugada tiene? Mierda... me voy a tener que arriesgar-Pensó Vincent mientras recibía otra carta. Pero se arrepintió de inmediato al ver que era otra figura, se había pasado de los veintiuno, Vincent lanzó frustrado las cartas a la mesa, Antonio sonrió de lado al mostrar sus cartas, Vincent vio la puntuación.
-¿¡QUINCE PUNTOS!? ¡Y la sonrisa! Maldito imbécil-Gritó Vincent al darse cuenta del farol de Antonio.
-¡Gané! ¿Donde está Emma?- Gritó emocionado, luego del mal rato pasado en la partida.
-Trabaja en el hospital que hay a las afueras de Roma, se llama hospital San Remulo-Dijo Vincent mientras se marchaba defraudado consigo mismo del lugar, el inútil de Antonio le había engañado con una facilidad increíble, nunca imaginó que a Antonio le llegase la inteligencia para marcarse un farol.
-Esta noche te quiero al cien por cien, ya sabes que hoy el aforo se llena, así que vete a prepararte que a las doce abrimos.-Dijo Vincent fríamente mientras se marchaba del lugar.
Lovino y Feliciano se encontraban en la limosina de camino a uno de los restaurantes más exclusivos de Roma. La cara de Lovino dejaba claro que no quería ir, odiaba al novio de su hermano
Maldito alemán, si no fuese el novio de mi hermano ¡le mataba a puñetazos! Aunque siendo sinceros me saca dos cabezas, así que mejor termino con él de un disparo en toda su maldita cara cuadrada. Además Emma me dijo que mi hermano no estaba enfermo, ¿¡Cómo no va estar enfermo?! Se ha enamorado de un hombre, ¡De un hombre! Maldita sea, mi hermano es un mariposón que va desprendiendo purpurina de colores, solo hay que ver la sonrisa tonta que lleva ahora mismo.-Pensó Lovino mientras observaba con mala cara a su hermano.
La limusina llegó al destino, ambos bajaron de ella, se acomodaron el traje y entraron al restaurante, allí les esperaba Ludwig que le tendió la mano a Lovino el cual de mala gana le devolvió el gesto y le dio un beso a Feliciano. Lovino se quedo de piedra al ver aquel gesto delante de todo el restaurante.
¡QUE DEMONIOS! ¡Qué asco! Que se guarden esas cosas para su intimidad, o mejor para nunca. -Pensó Lovino mientras una camarera les dirigía a su mesa, se encontraba en un reservado, una habitación para ellos mismos decorada con esculturas y una increíble fuente. Lovino tenía que admitir que su hermano tenía buen gusto, supuso que eso iba ligado a ser homosexual. Pidieron los mejores platos de la casa y un buen vino, cuando la camarera se marcho la sonrisa de Feliciano desapareció.
-Hay novedades sobre tu intento de asesinato-Dijo Feli, los ojos de Lovino se pusieron inmediatamente sobre él.
-Dime que ya le habéis encontrado-Contestó Lovino mientras le daba un sorbo a la copa de vino.
-De momento no, pero sabemos que fue la Central, el arma que encontramos es un modelo hecho en suiza exclusivo para ellos, además el reporte indica que fue la Central. Nadie puede conocer tanto sobre nosotros y el despliegue técnico mostrado en su huida, nos indican que son una organización con mucho poder. Además luego de la rotura de la alianza no cabe ninguna duda de que fueron ellos.-Dijo Feliciano mientras miraba la reacción de su hermano
-¿¡ROTURA?! ¿Cuándo? ¡Pero si no hemos violado ninguna de los puntos que acordamos! Joder, tener a la Central detrás de nosotros es un gran inconveniente para nuestros planes.-Contestó su hermano sorprendido.
-Lo sé, fueron ellos quien la rompieron la alianza cuando intentaron matarte. Nos han traicionado-Dijo su hermano con un tono fúnebre mientras veía el vino color sangre.
Sabía que no podíamos confiar en el gobierno. Ganábamos demasiado con aquel trato, su propósito era debilitarnos mientras ellos iban ganándonos terreno. Los odio. Pero ellos no saben con quién se la están jugando.- Pensó Feliciano mientras veía la cara de preocupación de su hermano.
¿Y ahora qué hacemos?-Dijo Lovino preocupado.
-No te preocupes hermano, nosotros tampoco nos hemos quedado de brazos cruzados, también tenemos a gente infiltrada en su organización, poco a poco seremos capaces de destruir la organización desde dentro y volver a nuestra libertad. Dijo su hermano mientras le sonreía con confianza a Lovino.
Soy el próximo líder de la Cosa Nostra y ni siquiera sé que ocurre realmente dentro de esta, soy un simple pegote, un muñeco que da la cara en la mafia mientras los de dentro, los verdaderos líderes mueven los hilos, cuando no les haga falta ...¿Desapareceré? Terminaré en el fondo de algún mar... Esto es una mierda. No lo puedo soportar más...- Pensó Lovino mientras le daba un trago amargo al vino, notaba la presión en la garganta, le dolía tragar pero no se iba permitir llorar delante de nadie.
Era de noche, Antonio se encontraba en la barra del bar sirviendo copas en el distrito rojo, mientras su compañera Natasha las llevaba a las mesas. El local estaba llenísimo de gente, las mesas de póker a rebosar y la caja que haría Vincent aquella noche sería increíble había más gente de la prevista.
-Antonio, prepara tres gintonics y dos martinis.-Le dijo Natasha mientras recogía las copas preparadas.
-¡Vooooooooy!- Gritó Antonio estresado, tenía mucho trabajo aquella noche, tenía que preparar los pedidos de Natasha y atender a su vez a la barra, aunque tuviese tres chicas más ayudándole el estrés era increible.
Feliks y Yekaterina se encontraban en la misma situación al otro lado del local.
-¡Oseaaaaaaaa, necesito dos piñas coladas y dos Bloody Mary, rápidoooo!- Gritó Feliks a Yekaterina mientras corría a la barra.
-¡Vooooooy!¡ Madre mía cuanta gente!- Le gritó desesperada mientras preparaba los cocteles pedidos con una rapidez increible.
Vincent se encontraba en uno de los reservados, el único reservado de color naranja de todo el local, el conocido ''reservado naranja'', allí Vincent negociaba los precios de los servicios que ofrecerían sus chicas o arreglaba las deudas de sus clientes respecto al juego o vendía droga. Aquella noche era increible para Vincent había conseguido vender a todas sus chicas a precios increíbles y mucho del dinero prestado le fue devuelto con todos sus intereses. Hoy estaba de suerte.
De repente el local entero se quedo en silencio, Feliciano, Ludwig y Lovino habían entrado al local, Feliciano cogió la mano de Ludwig.
-¡Vamos a bailar Doitsuuuuu!- Gritó Feli a la vez que tiraba de la mano de su novio, mientras a este le subían todos los colores.
Lovino se quedo solo mientras observaba el local, no sabía qué hacer así que cambio dos billetes de quinientos en fichas y se sentó en una de las mesas de póker a jugar. La mesa se quedo en silencio sabían perfectamente quien era Lovino, tenían miedo de hacerle enfadar, sabían que con una sola de sus palabras terminarían muertos. Lovino odia aquellas situaciones tan incomodas.
-Quiero que juguéis con todas vuestras ganas. Si nos estaréis muertos-Dijo Lovino de mala gana mientras miraba a todos aquellos hombres, la mayoría hombres suyos.
Vincent salió del reservado, vio a Feliciano y a Ludwig bailando cariñosamente, pero Feliciano le miró y le hizo un gesto con las manos, sabía que aquello no era nada bueno. Luego debería hablar con él. Continuó dando un paseo por el local vigilando que todo estuviese en orden, vio a Lovino en una de las mesas de póker, sabía que era una oportunidad para su misión, así que se dirigió a la barra de Antonio.
-Antonio, cámbiate y dirigirte a la mesa seis, hoy trabajas de croupier. Date prisa es importante para la misión-Le susurró al oído a Antonio. Este se quedo sorprendido, durante las últimas semanas no había hecho realmente nada interesante. Así que se marcho a toda prisa a cambiarse.
Lovino estaba ganando las partidas, pero realmente no sabía si ganaba de verdad o simplemente le dejaban ganar. Aquella noche estaba siendo una de las peores de su vida, primero pierde contra su hermano y tiene que ir con él y el alemán come patatas a cenar y ahora le dejaban ganar, además de la rotura de la alianza.
Menuda mierda de día. Necesito relajarme, pero no hay nada nuevo en esta mierda de local, Natasha es un tempano de hielo, con Yekaterina corres el riesgo de ahogarte y con el trábelo ni en mil años, ¿De verdad eso es lo mejor de la casa?-Pensó Lovino mientras mostraba sus cartas esta vez había perdido la partida le dio un sorbo a su cubata necesitaba concentrarse para no volver a perder.
-Buenas noches caballeros-Lovino levantó la vista un nuevo croupier había sustituido al anterior, no le había visto nunca por el local, así que supuso que era la nueva adquisición de Vincent.
Así que este es el nuevo. Según he oído comentar Vincent i este tienen algo, ya que nunca le ha vendido a nadie. Otro que tal, con el montón de mujeres que podría tener va y le gusta un hombre ¡Si se podría montar un harén! ¡Todos enfermos!-Pensó Lovino mientras volvía a mirar con curiosidad al moreno, sus ojos chocaron le había pillado cotilleándole. Antonio simplemente sonrío.
¿Y esa sonrisa?, menudo imbécil-Pensó Lovino mientras veía las cartas que le había repartido el moreno, era una buena jugada.
Al menos me trae suerte-Pensó Lovino mientras lanzaba las fichas de póker a la mesa, había apostado fuerte, Antonio le miró sonriente y remarcó su apuesta.
-Ochocientos del jugador dos-Dijo el moreno mientras dirigía la partida.
Ese acento no es italiano, debe ser español.- Pensó el italiano mientras veía la carta que le había repartido, estaba realmente de suerte un trío de ases era realmente bueno, si tenía suerte y las cartas que quedaban por destapar era otro as tendría póker, sus ojos empezaron a brillar de la emoción.
Antonio observaba la partida, no solía trabajar como croupier casi nunca, Vincent siempre le tenía en la barra, cabe admitir que para él era mucho más fácil repartir cartas que morirse estresado en la barra, sería un trabajo casi perfecto si no fuese por las miradas lascivas de los jugadores.
Joder que asco, me siento violado por sus miradas. Además el jugador dos es mi objetivo, si simplemente me lo hubiese cargado en su momento no estaría en esta mierda de misión, están contados los días en que alguno de estos babosos me compre, al menos espero que sea joven o una mujer. ¿Y si le disparo y remato la faena? Al fin y al cabo debería estar muerto. Así seguro que Arthur me coloca en otra misión.-Pensó el español mientras dirigía la partida con una enorme sonrisa, la cual le dolía infiernos sostener.
Vincent había cerrado ya la sala de juego, esta sala siempre se cerraba unas horas antes ya que debía realizar las cuentas y cambiar las fichas a dinero real. Solo quedaba abiertas la sala de baile y la de Chill Out, esta última la más tranquila y donde se encontraba Antonio sirviendo copas. Mientras que en la de baile se encontraba Yekaterina en la barra junto con Feliks, mientras que Natasha se encontraba en la barra de striptease. Lovino estaba dando vueltas por el local, con muestras de que el alcohol ya empezaba a hacer mella en él observando a las chicas de Vincent pero ninguna le llamaba la atención, terminó en la sala de Chill Out tomando unas copas.
-Un Martini-Dijo Lovino mientras se sentaba en la barra al camarero que estaba de espaldas a él, este se giró y sonrío.
- Enseguida se lo traigo- Antonio tuvo que hacer esfuerzos sobrenaturales para mantener la sonrisa al ver a su objetivo delante de él.
La sala esta medio vacía y debajo de la barra hay una metralleta ¿Y si termino ahora con esta mierda de misión?-Pensó Antonio mientras le preparaba el coctel. Lovino le miró sorprendido era el croupier que le había dado suerte en la partida.
-¿Oye, tú no eras el croupier?-Preguntó el italiano mientras le daba un sorbo al coctel recién preparado.
-Sí, aquí somos todos pluriempleados-Dijo Antonio mientras se reía.
-Menuda mierda, ¿No?-Mientras de un golpe se tragaba el resto de la copa y le pedía otro a Antonio, quería embriagarse olvidar todo lo que había pasado aquellas semanas.
-Tampoco está tan mal-Dijo Antonio mientras le preparaba otra copa
-¿Qué no? Yo me morirá del asco solo con una de las miradas de las que te lanzaban en la mesa de juego-Dijo el italiano mientras bebía del coctel recién preparado.
-La verdad que ese punto es bastante desagradable- Dijo Antonio mientras sonreía, debía caerle bien al fin y al cabo esa era la misión.
¿Por qué sonríe tanto? Si debe estar de mierda hasta arriba, las personas que trabajan para Vincent no son precisamente gente feliz sin problemas. Ahora que lo pienso tengo la respuesta, porque soy el Sottocapo todo el mundo intenta ganarse mi aprecio, pero solo son falsas ilusiones todos me odian quieren verme caer, son arpías.-Pensó Lovino mientras vaciaba ya el tercer vaso, empezaba a estar más que mareado, la sala se movía más de lo que le gustaría.
-Ponme otro.-Dijo Lovino luego de vaciar el vaso.
-¿Cómo te llamas?-Dijo el moreno mientras le miraba a los ojos, Lovino levanto la vista del vaso, los ojos verde Antonio y los ámbar de Lovino chocaron con fuerza.
-¿Y a ti que te interesa?-Dijo el italiano secamente.
-Me gusta conocer el nombre de las personas con las que trato-Dijo Antonio mientras preparaba otra copa.
-Lovino, Lovino Vargas.-Dijo Lovino mientras observaba la sonrisa del español.
-Encantado, yo soy Antonio.-Contestó feliz el español, mientras le servía ya la cuarta copa.
-¿Sabes quién soy?-Preguntó Lovino mientras bebía el coctel.
Claro que se quién eres, Lovino Vargas Sottocapo de la Cosa Nostra veintiún años, mi objetivo-Pensó Antonio mientras le contestaba.
-Eres Lovino Vargas, da igual quien seas, cuando entras al distrito rojo dejas de serlo, simplemente disfruta de la noche, para algo está este local, ¿No?-Dijo con una enorme sonrisa.
-Ojala fuese tan fácil, dejar de ser quien eres, desaparecer que nadie sepa de donde vienes, no tener responsabilidades, que nadie espere nada de ti.-Pensó Lovino en voz alta, el alcohol ya era más que presente en su cuerpo.
-Te entiendo, es difícil pero hay que seguir adelante- Dijo Antonio con un tono más serio.
-¿Entenderme? ¡Nadie me entiende, soy el próximo Sottocapo de Cosa Nostra medio mundo me odia y otro medio me quiere muerto, hace poco intentaron matarme, soy el hermano inútil que tubo surte de nacer antes, nadie se preocupa por mí, no tengo amigos, solo víboras que intentan escalar puestos!-Gritó Lovino con la voz rota, ya no podía más la presión del pecho era insoportable, el nudo de la garganta le dolía infiernos y los ojos empezaron a humedecerse.
-¿Alguna vez has pensado en el suicidio?-Dijo Lovino en un susurro. Antonio le miró con pena.
' ¿Alguna vez has pensado en el suicidio?' –Aquellas palabras retumbaron en la mente de Antonio. Yo, no lo he pensado, yo lo he intentado-Pensó Antonio mientras inconscientemente se miraba las muñecas.
-Nunca pienses eso, eres joven siempre hay algún motivo para seguir adelante.-Le dijo mientras le cogía las manos y le miraba con confianza. Lovino se sorprendió por el contacto, no estaba acostumbrado a que la gente se acercase de esa manera ni que se preocupase por él. Pero le agradaba el calor que enfundaba aquel gesto.
-Yo…, yo no puedo más. No quiero estar solo.-Dijo el italiano mientras lágrimas empezaban a salir de sus ojos. Antonio le aparto el flequillo que le tapaba los ojos, le limpió las lágrimas que salían de ellos y le miró con confianza.
-No estás solo. Puedes venir a hablar conmigo siempre que quieras, no me importa quien seas, para mi serás simplemente Lovino.-Dijo Antonio con una cálida sonrisa. Lovino se sorprendió por la actitud del español, era la primera vez que le decían algo así.
-¿Estas libre esta noche?-Dijo Lovino sin pensar simplemente quería pasar un rato más con él. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Antonio, sabía perfectamente que quería decir aquella frase, respiró hondo sabía que no había manera de evitar aquello.
-Para ti siempre estoy libre-Contestó con una enorme sonrisa.
-Te espero en quince minutos arriba-Dijo el italiano mientras se marchaba de la sala.
Antonio volvió a respirar hondo, sabía que en algún momento debería enfrentarse de verdad a su misión pero no esperaba que fuese esa misma noche, cogió la botella de alcohol y se sirvió un cubata lo más fuerte posible iba a necesitar mucho de aquello para afrontar lo que le venía.
-Al menos es guapo-Pensó Antonio mientras de un trago se bebía el cubata y empezaba a prepararse otro.
Espero que os haya gustado. Un besooooo :D
Voy a contestar a los review que no tienen cuenta, debeis haceros unaaaaa jajajaja :DDDDD
Guest: Muchas gracias reviews como los tuyos me animan muchísimo a escribir :DDDD. Lo de Antonio en un burdel es bastante hardcore jajajaja. Y sobre el trauma aquí cada uno tiene el suyo, al final me saldrá un fic emo xD. Un besoooooooooooooooo *.*
Mane: Ya empieza el spamanooooo :DDDDDDDDDDDDDDD, poco a poco jajaja. Un besooooo *.*
