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A la mañana siguiente, fue Alaric quien se encargó de mandar a llamar a los seleccionados para una reunión en el hangar de Harrier. Ninguno sabía qué ocurría ni por qué habían sido citados y empezaron a bombardear al Teniente Saltzman con preguntas.

-¿Qué hacemos aquí, Ric? –le preguntó el Sargento Finn Mikaelson aquella pregunta que se hacían todos los presentes-. ¿Por qué nos has reunido aquí?

-Soy yo quien os ha hecho llamar –anunció la serena voz del Capitán Salvatore, apareciendo en escena.

El murmullo de la sala cesó en el acto, pues fue mayor la sorpresa de verle que las dudas que rondaban en sus cabezas. Damon llevaba puesto su uniforme de vuelo, al igual que el resto. Esto era algo muy inusual, pues el Capitán solo se había subido a un avión el día de la presentación de las clases de vuelo.

-¿Vamos a volar? ¿Y qué hay del equipo? –preguntó extrañado Donovan, sin comprender por qué no estaba allí el resto de la clase.

-Este es el único equipo que necesito reunir –le informó Damon con una voz que no mostraba su estado emotivo, una voz muy neutral y profesional.

Elena trató descifrar su semblante, pero él se había puesto la máscara de Capitán implacable y no logró comprender qué ocultaba su mirada. Aunque supo que no sería nada bueno, pues nunca antes le había visto tan serio.

-Voy a ser del todo sincero con vosotros –continuó diciendo Damon al grupo, sin atreverse mirar a la chica Gilbert a los ojos-. Todos los aquí presentes hemos sido asignados para cumplir una misión de reconocimiento en Nihil.

Esta noticia dejó a todos estupefactos y no tardaron en comenzar los murmullos de unos preguntando a otros.

-Estáis aquí porque el Teniente Saltzman y yo confiamos en vosotros –prosiguió hablando el Capitán, ganándose así la atención de sus compañeros-, porque sois los mejores.

"Pero la situación a la que tendremos que enfrentarnos es complicada, peligrosa. Por eso no voy a exigiros nada. Si no os veis capacitados para realizar esta operación, estáis en vuestro completo derecho de solicitar un relevo. La decisión de ir o no es vuestra. Así que, si alguien quiere retirarse, es momento de decirlo.

A pesar de haber deseado con todas sus fuerzas que Elena se echase atrás, la chica, tal y como él sabía, no mostró miedo alguno y ni se le pasó por la cabeza dar un paso atrás. Ninguno de ellos lo hizo. Saltzman tenía mucha razón en confiar en este grupo. Puede que no fuesen expertos en combate, pero nadie podía poner en duda su valentía. Este equipo prometía y mucho.

Después de eso, todo se centró en realizar entrenamientos intensivos de vuelo. Nunca antes habían entrenado tácticas de combate, casi siempre eran maniobras y por supuesto nunca antes habían volado de noche, pero aquellos cuatro días que estuvieron prácticamente noche y día en el aire e hicieron simulaciones de todos los ataques aéreos posibles. Incluso las paradas para comer se habían convertido en clases teóricas de supervivencia en tierra. Estaban todos tan concentrados en hacer un buen trabajo, que ni siquiera hubo bromas por parte de Alaric ni piques entre Damon y Elena.

Los dos últimos días practicaron también el manejo de armas de fuego en tierra, puesto que seguramente tendrían que aterrizar en algún momento y debían estar preparados para lo que se avecinase.

D&E

El día antes de partir, Damon le pasó a Elena una notita en un papel sin que nadie les viese donde le pedía que fuese esa noche a su bungaló y la chica ni lo dudó siquiera.

-Lamento haber estado tan esquivo estos días –se disculpó él nada más dejarla pasar al interior de la habitación.

-Estás preocupado por lo que pueda pasar ahí fuera -comprendió ella sin ningún tipo de censura ni acusación hacia este-. Lo entiendo. Yo también estoy preocupada.

-Giuseppe está poniéndome a prueba y os está utilizando para ver de lo que soy capaz.

-Pues es tu oportunidad de demostrarle lo que vales, Damon. Demuéstrale que eres mejor que él y sácanos de allí a todos con vida.

-¿Y si fracaso? -preguntó el chico con un nudo en la garganta-. ¿Y si mueres?

-Eso no pasará -le aseguró ella, posando las manos en sus mejillas-. Nuestras vidas no pueden estar en mejores manos que en las tuyas. Todos confiamos en ti y no nos vas a defraudar.

Damon agachó la cabeza y su novia le abrazó para transmitirle fuerza.

-Te quiero, Elena -murmuró él contra su cuello-. Recuerda eso siempre.

-Claro que lo voy a recordar –respondió ella mientras le acariciaba suavemente la espalda-, porque tú estarás ahí para recordármelo cada día. Al igual que yo siempre estaré a tu lado para decirte también cuánto te quiero.

El chico sonrió complacido con estas palabras y se separó levemente de Elena para mirarla a los ojos. Cuando sus miradas conectaron, todo un mar de sentimientos se apoderó de él.

-Te quiero, Damon –le sonrió ella, acariciando dulcemente su rostro.

Ese fue el detonante para que este se lanzase a sus labios y la besase con desesperación, con miedo a perderla, demostrándole todo lo que sentía en ese momento.

Tras un largo intercambio de besos, la pareja se metió en la cama para poder descansar un poco y prepararse para el duro día que les esperaba. Estaban tan agotados del entrenamiento de estos últimos días que no tardaron en dormirse en los brazos del otro, aunque les hubiese gustado hacer el amor una última vez. Eso se lo tomaron como una promesa: su última noche juntos no sería esa. Fuese como fuese, ambos saldrían de esta con vida.

D&E

A la mañana siguiente, en el rostro de Damon mientra daba las últimas instrucciones, no se apreciaba ni un ápice de ese miedo a lo desconocido que había demostrado la noche anterior con Elena. Aquella mañana, el Capitán Salvatore era de lo más optimista e incluso se atrevió a bromear en alguna que otra ocasión con el Teniente Saltzman.

Una vez estuvo todo preparado para la misión, el equipo se subió en sus respectivos aviones y volaron rumbo a Nihil.

D&E

Horas más tarde…

Por seguridad, durante todo el trayecto, se posicionaron en formación águila. Damon iba a la cabeza, escoltado por Klaus a su izquierda y Finn a su derecha. Tras estos, iban colocados Tyler y Elena respectivamente. Finalmente, al final de la formación, Alaric y Matt. Ya próximos a su objetivo, comenzaron los problemas.

En un visto y no visto, un par de puntos aparecieron en los radares del avión de Saltzman y, antes de que pudiera avisar al grupo, se les echaron encima los aviones enemigos y comienzan a atacarles.

-¡Joder! –se quejó el Teniente-. ¿De dónde coño han salido estos?

Un par de aviones enemigos más aparecieron de la nada y se unieron al ataque. Todo sucedió muy rápido, tanto que a penas pudieron reaccionar.

El Harrier de Matt fue tocado en la cola y se vio obligado a forzar el aterrizaje en la isla Nihil, lo cual fue realmente complicado y peligroso, pues se trataba de un territorio con sendos bosques y no había mucho espacio para maniobrar.

-Ric, ve con Donovan –le ordenó el Capitán a su amigo, quien obedeció sin protestar.

Los atacantes persistieron pese al contraataque de ellos y Damon veía cómo sus fuerzas se venían a bajo. Si la cosa iba mal, peor se puso cuando Elena comenzó a tener un problema con el ala derecha de su avión al ser alcanzada por el enemigo.

-Lockwood, Gilbert –les llamó el Capitán-, retiraos. Reuníos con Saltzman.

-Yo no me voy –se negó la chica en rotundo-. Puedo seguir.

-Es una orden, Soldado –le dijo Damon con una voz intimidante que nunca había utilizado antes con ella-. Desciende, ¡ya!

Elena, viendo que no podría mantener en vuelo su avión por mucho más tiempo y comprendiendo que su Capitán tenía razón, se vio obligada a obedecer su orden y abandonar la formación.

La chica Gilbert y Tyler aterrizaron a duras penas y justo nada más llegar a tierra, oyeron la explosión de un motor. Al alzar la vista al cielo, vieron cómo uno de los Harrier se estrellaba en tierra a varios kilómetros de allí. En ese momento, el corazón de Elena dejó de latir –metafóricamente- al pensar en la posibilidad de que fuese el avión de Damon el que se hubiese estrellado y que el chico hubiese muerto.