Gracias por vuestra paciencia ;)


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Damon y los hermanos Mikaelson estaban resistiendo a duras penas ante al ataque de sus oponentes, pero les superaban en número y la victoria no parecía posible. Por eso, el Capitán Salvatore iba a ordenar la retirada. Pero, antes de poner hacerlo, el avión de Finn fue tocado en un punto clave y empezó a arder.

-¡Activa la eyección, Finn! –le ordenó su Capitán al ver que este seguía sin abandonar la formación-. ¡Ahora!

El Sargento Mikaelson apuró hasta el último momento para activar el mecanismo de eyección, por lo que asiento eyectable sufrió una avería.

-¡Activa el paracaídas de una maldita vez! –le gritó su hermano Klaus al ver que caía en picado a toda velocidad.

El hombre intentó activar el paracaídas de forma manual pero la palanca estaba atascada y cada vez se aproximaba con más velocidad hacia el suelo. Su avión se estrello a varios metros de allí mientras que las esperanzas del piloto de salir de esta con vida estaban a punto de agotarse cuando, al fin, logró accionar el paracaídas. Como había tardado tanto en accionarse, apenas tuvo tiempo de dirigir el lugar del aterrizaje y cayó de mala manera, pero al menos estaba vivo.

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Por su parte, Damon y Klaus seguían luchando por quitarse de encima a los aviones enemigos. Como ambos se conocían de varios años y sabían las maniobras de vuelo del otro, consiguieron sincronizar varios movimientos de distracción para despistar al enemigo, logrando así derribar los aviones del oponente con destreza.

-Y ahora, vayamos a por tu hermano –le dijo el Capitán al joven Klaus, quien estaba más que decidido a hacer lo que fuese por ayudar a Finn.

Una vez abajo, los chicos ocultaron como pudieron los aviones con grandes ramas. Como había tal cantidad de árboles por esa zona, eso dificultaría la visibilidad del enemigo, por lo menos se este estaba a cierta distancia. Tampoco es que pudiesen hacer gran cosa de todos modos.

Nada más ocultar sus aviones, se apresuraron un ir a por el Sargento Mikaelson, a quien encontraron tras una larga caminata cargando con las mochilas de supervivencia.

Finn se había desmayado al golpearse la cabeza contra el suelo, pero no parecía nada grave. El problema fue cuando, una vez recuperado del golpe, intentó ponerse en pie para caminar y se dio cuenta de que se había hecho bastante daño en la pierna derecha. Su hermano le ayudó haciéndole apoyar un brazo en sus hombros, pero este pequeño problema les iba a ralentizar bastante la marcha y bastante desprotegidos estaban ya como para permitirse una mínima distracción.

Por esta razón, los tres soldados no se arriesgaron siquiera a hablar ni a hacer ni un mínimo ruido, no fuese a ser que el enemigo estuviese cerca. Y estaba realmente cerca, pues habían tenido que echarse al suelo en más de una ocasión cubriéndose con ramas caídas porque había soldados caminando a paso ligero a varios metros de ellos.

Cuando la noche se les echó encima, se vieron obligados a detenerse, pues no era seguro moverse en la oscuridad por aquella zona. No sacaron los sacos de dormir ni encendieron hoguera alguna, pero sí se turnaron para dormir.

En el turno de Damon, aunque estaba concentrado en cualquier ruido que delatase la presencia de alguien más allí y mirando a su alrededor con la mira de visión nocturna de su rifle, este no podía dejar de pensar en cómo estaría Elena.

*Flashback*

Hace un mes…

Damon y Elena estaban durmiendo juntos en la cama de este una mañana de sábado, día libre para ellos, cuando el móvil del chico les despertó. Damon, al ver quién le llamaba, colgó.

-¿No lo coges? -preguntó ella extrañada.

-Es mi hermano. Quiere que vaya a pasar el fin de semana con él.

-¿Cuál es el problema?

-Preferiría pasarlo contigo, cielo.

Ella sonrió tontamente ante ese mote cariñoso que les venía coma anillo al dedo. Damon le tomó el rostro entre sus manos y la besó intensamente.

-Podemos ir si quieres -propuso ella juntando sus frentes al romper el beso.

-¿En serio quieres conocerlo?

-Claro que sí, mientras él no le cuente lo nuestro a nadie...

-Descuida, Stefan no dirá nada.

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Esa misma tarde, Elena acompañó a Damon a casa del hermano de este, quien había decidido pasar el fin de semana allí en lugar de en la universidad.

-Al fin te dignas a venir a verme, hermano -sonrió el joven al verle cuando les recibió en la entrada.

-Hola, Steff -saludó este dándole un abrazo, para después mirar hacia su acompañante-. Te presento a mi novia, Elena.

Esta se sonrojó cuando el chico la miró de arriba a bajo como si la estuviese inspeccionando, como se tuviese que ver si le daba su aprobación o no.

-Vaya... Eres más guapa de lo que pensaba -la piropeó Stefan-. Normal que mi hermano esté loquito por ti. Un placer conocerte, Elena.

-Igualmente -dijo ella tímidamente.

Ya en el salón, la pareja se sentó en un sofá cogidos de la mano y Stefan tomó asiento frente a ellos en un sillón.

-¿Cómo os conocisteis? -curioseó el menor de los Salvatore.

Damon y Elena se miraron de forma cómplice y sonrieron.

-¿Te acuerdas del nuevo equipo de Harrier del que te hablé? -le preguntó él a su hermano, recibiendo un asentimiento en respuesta-. Pues Elena es uno de los pilotos del programa.

Stefan se quedó alucinando, mirándoles con la boca abierta.

-¿Es tú...? -balbuceó señalando a Elena-. ¿Es tu subordinada?

-Ni que fuese nada del otro mundo -se defendió Damon, algo molesto por su reacción.

-De tu mundo sí -se burló el joven, para después dirigirse a la novia de su hermano con una sonrisa-. Debe estar coladito por ti, porque para que el perfecto de Damon rompa las normas...

Los tres rieron divertidos por el comentario, pues Damon siempre había sido un buen soldado, alguien que cumplía las normas a rajatabla.

-¿Padre lo sabe? -volvió a preguntar intrigado Stefan a su hermano.

-Nadie lo sabe y nos gustaría que siguiese siendo así.

-Por mí no hay problema. Además, te debo una por lo de Katherine.

Elena sintió algo de celos ante la mención de aquella mujer y Damon debió de darse cuenta, porque no dudó en aclararle el asunto.

-Stefan fue un adolescente muy espabilado y empezó a salir con una chica mayor que él, Katherine.

-Mi padre -intervino Stefan alegremente- me hubiese matado de haberlo sabido, así que le dijimos que era la novia de Damon.

-Lo malo fue cuando la relación continuó y tuvimos que explicarle que era novia de Steff.

Ambos hermanos rieron al recordarlo y Elena sonrió el ver a su chico tan feliz y relajado.

-Barajamos los pros y contras -continuó hablando Stefan-. Al final llegamos a la conclusión de que le sentaría peor saber que fue una mentira que contarle una más.

-No sabes lo orgulloso que se sintió cuando se enteró de que su hijo favorito le había levantado la novia al otro –dijo Damon en tono divertido, aunque algo dolido por el desprecio que su padre sentía por él-. Por cierto, ¿dónde está Katherine? Creía que había venido contigo.

-Está con su familia en Chicago. Pensamos que era buena idea pasar este fin de semana con la familia y eso. No sé cuánto tiempo estarás par aquí, así que...

-¿Vas a irte? -le preguntó Elena a su novio.

-La situación con el Este asiático está muy tensa –le explicó este a la chica-. Soy Capitán, tarde o temprano me enviarán allí.

Ella agachó la cabeza con tristeza al oír eso, por lo que Damon intentó calmar sus miedos rodeándola entre sus brazos y dándole un beso en la coronilla. Stefan se fue para dejarles intimidad, aprovechando así para ir a preparar la cena.

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Después de la cena, Damon estaba sentado en la mesa de afuera del jardín con Stefan. Aprovechando que Elena se había ausentado para ir al baño, Damon decidió hacerle a su hermano esa pregunta que llevaba queriendo hacerle desde que le presentó a su novia.

-¿Qué te parece Elena?

-Es demasiado mujer para ti -bromeó el joven Stefan-. No, ahora en serio, es fantástica. Hacéis muy buena pareja.

-¿Quién hace buena pareja? –preguntó una Elena sonriente al regresar, yendo hacia ellos.

-Nosotros -le dijo su novio.

-Por supuesto que sí -afirmó ella sentándose en el regazo este, para después darle un beso en los labios.

Damon le rodeó la cintura con las manos y la pegó contra su cuerpo. Stefan, fingiendo sentirse incómodo, carraspeó y la pareja se separó riendo divertida.

-Así que... ¿Cuándo irá Padre al cuartel? -quiso saber el mayor de los Salvatore tomando por primera vez en toda la noche un tono serio.

-Ni idea. Hace tiempo que no hablo con él. Ni siquiera sabe que estoy aquí...

-¿Y eso? Creí que eras su favorito.

-No soy su favorito -protestó Stefan cruzándose de brazos-. Tuve una bronca con él cuando le dije que continuaría yendo a la universidad y que no tenía intención alguna de alistarme en el ejército. No sabes cómo se puso, me he convertido en una decepción para él.

-Con un soldado por generación tenemos suficiente -le dijo su hermano, muy orgulloso de que este-. Además, eres libre de elegir tu propio camino.

Hablar del padre de los chicos hizo que se enfriase el ambiente y que se produjese un breve silencio algo incómodo, el cual terminó cortando Stefan.

-¿Os quedáis a dormir? -le preguntó este a la pareja para cambiar de tema.

-Bueno, dormir... -dijo su hermano con una sonrisa traviesa.

Elena rió divertida por lo payaso que resultaba su chico a veces y le dio un ligero codazo a modo de riña.

-Sí, Steff -continuó hablando Damon, mirando a su hermano para luego guiñarle un ojo a su novia-. Nos quedamos a pasar la noche.

El comentario provocó la risa de todos, quienes culminaron la velada con un brindis por los pequeños momentos que hacían que la vida mereciese la pena.

*Fin del flashback*

Damon sonrió al recordar aquel hermoso día en familia, para luego ponerse serio de repente al pensar que su novia podría estar en peligro.

D&E

Nada más salir el sol al día siguiente, el equipo del Capitán Salvatore retomó la marcha y se adentraron en las profundidades del inmenso bosque que cubría la isla. Por suerte para ellos, con una visibilidad tan reducida y siendo tan pocos, sus enemigos no les vieron, pero los americanos sí que vieron a estos. Observando a las pequeñas tropas que pasaban cerca de ellos, Damon comprendió que algo importante debía haber al sur de la isla, pues la mayoría de los soldados se dirigían a aquella zona.