Hola :D

Nuevo capi, esta vez si que es más largito, así compenso el anterior (?)

Espero que disfrutéis de la lectura, un besoooooo


Lovino abrió despacio los ojos, la luz que se filtraba por la ventana le cegaba, poco a poco sus ojos se acostumbraron a la luz, cuando intentó levantarse de la cama un mareo intenso le hizo volver a acostarse, se sobó la frente con las manos, la cabeza le dolía barbaridades y notaba como su estomago daba vueltas.

-Joder, maldita resaca-Susurró mientras intentaba enfocar la habitación donde se encontraba.

-¿Dónde estoy?-Se preguntó mientras despacio se incorporaba a la cama, se encontraba sentado con la espalda apoyada al cabezal de esta, miró despacio la habitación, se dio cuenta de inmediato que era una de las habitaciones del pub de Vincent.

-'Hump' Por lo que veo ayer me lo pasé bien-Susurró mientras intentaba recordar algo de la noche anterior sin éxito, se giró despacio para observar con quien se había acostado. Deseó no haberlo hecho.

-¡¿Qué demonios?! Un hombre... ¡Un hombre!-Gritó a todo pulmón mientras se levantaba corriendo de la cama para vestirse, tuvo que parar de hacerlo debido a la oleada de recuerdos que se apelotonaban en su mente y sujetarse de la pared más cercana.

Los recuerdos eran confusos, él jugando al póker, hablando con el crupier, tomando alcohol, mucho alcohol y de repente se encontraba comiéndole la boca al hombre que tenía durmiendo al mismo lado que él.

-¡Qué asco! ¡Qué asco! Qué asco...-Repetía una y otra vez mientras se vestía, estaba a punto de salir de la habitación cuando recordó que por muy desagradable que hubiese sido tenía que pagar, al fin y al cabo estaba seguro que si no lo hubiese llamado por su propia voluntad aquel hombre no estaría durmiendo tranquilamente en la misma cama que él. Rebuscó en sus bolsillos, sacó un billete de la cartera lo dejó en la cómoda y se fue corriendo del lugar. Quería olvidar por completo aquel desliz.

Bajo a toda prisa las escaleras del local hasta llegar a la planta baja del local, notaba como con cada paso que daba le dolía más la parte inferior de la espalda.

-¡Joder! Encima fui yo el que recibí ¡Qué asco! Me siento como un jodido maricón, nunca mejor dicho.-Se reprochaba mentalmente mientras salía corriendo del local, no quería que nadie le viese, quería llegar pronto a casa y darse una ducha, limpiarse por completo, se sentía sucio por lo que había ocurrido aquella noche.


Francis había llegado a su nuevo apartamento, era un ático con ascensor, repleto de todo lujo de detalles, se notaba que la Central no se iba con tonterías, deshizo su maleta y empezó con la misión, sacó de un maletín un montón de folios, reportes y fotos. Todo ello relacionado con la mafia, había fotos de todo tipo de lugares y gente, aquellas fotos no se enfocaban en un simple tipo de mafia sino que abarcaba información de todas aquellas suficientemente importante para llamar la atención de la Central.

Francis empezó a colocar las fotos en una gran pared blanca con alfileres, comenzó a formar como un mapa, un croquis con toda la información que tenía. Al cabo de un tiempo la pared estaba repleta de fotos y post-it de colores, encendió los dos ordenadores que traía con él, introdujo los USBs que tenía en el bolsillo y empezó a copiar la información en los portátiles, miles de videos fueron pasados a ellos.

Francis suspiró, tenía mucho trabajo para hacer, debía encontrar la relación con todas aquellas mafias, todas tenían un objetivo en común que las hacia unirse, ser aliados, la Central sabía perfectamente que la unión era poder, debían encontrar aquello que todas ansiaban y ofrecer un precio mucho mayor del que producía la alianza, disgregarlas para poder terminar una por una con ellas.


Antonio abrió lentamente los ojos la luz le cegaba, estuvo más de diez minutos mirando a la nada despejándose, recordaba perfectamente lo que había ocurrido la noche anterior se giró esperando ver a su cliente, odiaba llamarlo así. Suspiró aliviado al ver que ya no estaba.

Se levantó, empezó a vestirse y vio un billete de quinientos encima la mesa, su sangre se heló, observó el billete, le daba asco tocarlo aquello le recordaba en lo que se había convertido, respiró hondo tampoco podía dejarlo allí así que lo guardo en el bolsillo, bajó a la cocina a desayunar y hacerse un café bien cargado.

-Buenos días-Saludo Antonio con la mejor sonrisa que pudo.

-Buenos días- Respondió Natasha con un tono neutro, la única que se encontraba en aquel lugar desayunando, traía en sus manos una taza de leche con cereales.

Antonio se preparó el café con unas madalenas y se sentó en la misma mesa que la rubia, la miró de arriba abajo, podía ver como en su piel blanca como la nieve habían marcas rojas y un gran número de moratones, se preguntó si el mismo lucía igual, pero se dio cuenta que aquellos moratones eran algo más que simples besos. No pudo evitar preguntar.

-¿Te encuentras bien?-Le preguntó mientras miraba fijamente aquellos ojos fríos como el hielo. La rubia se sobresaltó no estaba acostumbrada a aquel tipo de preguntas.

- Sí-Dijo fríamente mientras le daba un sorbo a la taza de leche. Antonio la volvió a mirar estaba claro que no quería hablar.

-¿I tu?-Le preguntó la rubia mientras le miraba los moratones del cuello y la herida que tenía en los labios.

¿Yo?-Antonio no se esperaba para nada que Natasha se interesase por su integridad física, era surrealista, un tiempo atrás le había intentado matar.

-Yo, estoy bien, un poco cansado, pero nada más-Dijo el moreno sonriente mientras le daba un sorbo al café, la mirada inquisidora de Natasha le hizo sudar frío estaba claro que había visto a través de su mentira.

-La primera vez siempre es la peor, te acostumbrarás. Toma esto-Dijo la rubia mientras sacaba de uno de los bolsillos de su vestido una especie de pote pequeñito con crema y se la daba a Antonio que la miraba sorprendido con los ojos abiertos.

-Es una crema que ayuda a que los moratones desaparezcan rápidamente, úntate un poco en el cuello.-Dijo la rubia mientras se terminaba los cereales y se marchaba de la habitación. Antonio abrió el pote y hizo caso a las recomendaciones de Natasha

-¡Natasha te dejas la crema!-Le gritó Antonio para que no se marchase sin ella.

-Quédatela, tengo más en mi cuarto-Dijo la rubia mientras se marchaba del lugar.

Antonio se quedó un buen rato analizando el comportamiento de Natasha, por lo visto no era tan mala persona como había pensado en un principio.

Las apariencias engañan-Dijo en un suspiro mientras le daba un sorbo al café

-Buenos días-Dijo Vincent con un tono fúnebre mientras entraba a la cocina.

-Bueno, no siempre engañan-Pensó Antonio al ver como el rubio entraba a la cocina y empezaba a darle trompazos a la máquina de café. Y yo dándole vueltas de porque la cafetera iba mal ¡Normal! Menudos golpes le da, si la va a abollar.-Pensó mientras veía asustado como Vincent se preparaba el café.

Vincent dejó el café recién preparado de un golpe en la mesa de Antonio y se sentó con él. Estuvieron varios minutos en silencio desayunando tranquilos, el moreno tenía miedo de decir algo al ver como acababa de tratar la cafetera. Pero fue el mismo rubio el que rompió el silencio.

-¿Cómo estás? Ni te se ocurra decirme que bien sé que no lo estás-Dijo el rubio mientras le miraba con los ojos afilados.

-Mejor de lo que esperaba-Dijo Antonio con un tono neutro, no quería delatar que aquello le había afectado bastante.

-Antonio no me mientas-Le ordenó el rubio mientras la mirada afilada de sus ojos se acentuaba.

-¡¿Y qué quieres que te diga?! ¿Qué me da asco lo que hice ayer? ¿Qué me siento un mero objeto más? He pasado de ser un simple número en la Central a ser una maldita puta ¿Eso quieres que te diga?-Gritó Antonio el cual había perdido por completo los nervios y daba un golpe seco a la mesa.

-Eso está mejor-Dijo Vincent, el cual con tranquilidad se tomaba su taza de café .Antonio se tranquilizo buscó en su bolsillo el bote de pastillas que debía tomarse todas las mañanas, le quedaban muy pocas, debía llamar pronto a Arthur para que le trajeran más, abrió el pote sacó una y se la tomó, ante la mirada curiosa de Vincent.

-No me mires así, no son drogas, es una aspirina para el dolor de cabeza-Le mintió Antonio con descaro. Vincent miró aquel bote con pastillas de colores que se había guardado en el bolsillo.

Ya, claro aspirinas, y yo soy idiota, ¿Qué mierdas te estás metiendo en el cuerpo?-Pensó Vincent mientras le observaba, tenía claro que aquello no eran meras aspirinas, ya se encargaría él de descubrir que era aquello.

Vincent se terminó de inmediato el café y se sacó del bolsillo una pequeña bolsa de plástico que contenía cierta sustancia verde, del otro bolsillo sacó el papel de liar y empezó a liarse un porro, ante la mirada atónita de Antonio.

-¿Qué miras? Esta es mi aspirina para el dolor de cabeza-Le dijo con mala fe el rubio mientras empezaba a preparar un segundo cigarrillo.

-Ten, fúmatelo y relájate que pareces una bomba de relojería a punto de explotar-Dijo el rubio mientras le ofrecía el segundo cigarrillo al sorprendido Antonio, este miró desconfiado, pero terminó por aceptarlo, tenía razón Vincent debía tranquilizarse, el rubio sacó del bolsillo un mechero que le paso a Antonio, este se encendió el cigarrillo y le dio una calada.

-Gracias-Le dijo el moreno mientras veía a los ojos a Vincent.

-''Hump'' -Pronunció Vincent con una sonrisa torcida

Estuvieron más de quince minutos en silencio, tranquilos disfrutando de aquella sustancia verde hasta que el rubio rompió el silencio.

-Antonio ,¿Puedo preguntarte una cosa?-Dijo Vincent, los ojos del moreno se pusieron de inmediato sobre los suyos notó como sus ojos evitaban el contacto directo y miraban el suelo, supo de inmediato que aquello no era bueno.

-Dime-Dijo Antonio en un susurro, sabía perfectamente lo que iba a preguntar, le sorprendía que aún no se lo hubiese preguntado.

-¿Como está tu hermano?-Preguntó Vincent en un susurro. Antonio sabia que aquella pregunta tendría que afrontarla antes o después, pero saberlo lo era sinónimo de estar preparado. Se mantuvo unos cinco minutos en silencio.

-Desde que tu hermano y tú os marchasteis del orfanato para entrar en la Central, él siempre me enviaba cartas diciéndome como estaba y como le iba la vida, pero hace aproximadamente más de un año que no he tenido noticias de él.-Vincent volvió a cortar el silencio con un tono amargo, se hacia una idea de porque Paulo no le había enviado ninguna carta más.

Antonio suspiró, y le dijo la verdad a Vincent.

-Está muerto

Los ojos de Vincent se abrieron de par en par, de repente el teléfono de Antonio empezó a sonar, era Arthur descolgó la llamada de inmediato.

-Antonio, Francis necesita tu ayuda, está noche a las nueve tenéis que ir Vincent y tu a su apartamento, te mando la localización por GPS, sé puntual-Dijo Arthur con prisa y colgó.

Antonio se quedó mirando el teléfono había recibido demasiada información en muy poco tiempo, le comunicó la orden a Vincent y se marchó de la sala, sabía que estaba huyendo de la situación pero no se sentía con fuerzas en ese momento para contarle la verdad.

Lo siento Vincent-Pensó el moreno mientras se marchaba.


Arthur se encontraba en su despacho con miles de reportes en su escritorio, eran los resultados de su investigación sobre el supuesto traidor que tenían en su organización, estuvo más de media tarde sin encontrar nada interesante hasta que llegó a sus manos un reporte que le llamó la atención.

Roderich Edelstein- Susurró mientras leía el reporte el cual tenía una foto del austriaco.


Vincent y Antonio habían llegado puntuales a la cita con Francis, el apartamento se encontraba a unos veinte minutos del pub así que cogieron el coche de Vincent un deportivo descapotable, pero tuvieron que dejarlo a unos cinco minutos del destino debido a que era una zona solo peatonal y no podían entra con él. Vincent aparcó y cerró el coche.

-Adiós cariño, si alguien te toca morirá no te preocupes-Dijo Vincent mientras se despedía de su ''chica''.

-Oye Vincent, ¿Por qué lo cogiste naranja? Eso le resta elegancia, tu coche parece una bombona de butano.-Dijo inocentemente Antonio mientras se acomodaba la ropa, un traje negro de corte clásico.

-¿¡Bombona de butano?! ¿¡Pero tú qué demonios dices?!-Gritó enfadado Vincent mientras le daba una colleja a Antonio por insultar a su chica.

Antonio se sobó la nuca, le había dolido barbaridades aquel golpe, se apuntó mentalmente que no debía hacer bromas sobre el coche de Vincent.

Llegaron de inmediato al apartamento de Francis, el cual les esperaba con una gran cena preparada por él mismo.

-Pasad, pasad, no os quedéis en la puerta-Saludó alegre el francés mientras abría la puerta del apartamento.

-¡Francis!¡Te he echado de menos!-Gritó emocionado Antonio mientras se abalanzaba sobre él a darle un abrazo. Francis no perdió la oportunidad y aprovechó para meter mano. Vincent de quedo estático en la puerta mirando la escena.

No sabía que Antonio tenía pareja¿¡Cómo puede este tío soportarlo?!-Pensó Vincent al ver la cariñosa escena, Francis al darse cuenta de la cara del rubio no dudo en invitarlo a unirse.

-Tú debes ser Vincent, Arthur me ha enviado información sobre ti, no te quedes ahí en la puerta que el tito Francis tiene amor para todos-Dijo mientras le unía a invitarse al cariñoso abrazo.

¿Qué demonios? ¿Me acaba de invitar a hacer un trío? Espera...¿Información sobre mi?¡Me ha estado espiando!-Pensó Vincent mientras entraba al apartamento y se alejaba lo más que pudo de Francis, según Vincent el francés pervertido acosador.

La cena transcurrió con normalidad, Vincent se dio cuenta que había confundido la relación de aquellos dos y que solo eran buenos amigos. Pero eso no quito que se alejase todo lo posible de aquel francés.

-Bueno, vais a estar pensando porque Arthur os a citado aquí, en realidad necesito ayuda, quiero que veáis una cosa haber si pensáis lo mismo que yo, Seguidme.-Francis se levanto de la mesa y se dirigió al estudio, Antonio y Vincent le siguieron de inmediato.

Enseñarnos algo...¡Este tío nos va a secuestrar! ¡Seguro que nos lleva al cuarto oscuro!-Pensó Vincent mientras crujía los nudillos preparado para hacer frente a Francis si se le ocurría intentar algo.

Al llegar al estudió vieron una pared enorme llena de fotos, formando un croquis de información, Francis les explicó su misión y les preguntó su opinión sobre la información recolectada.

-Es como si supieran que la Central está tras ellos-Susurró Vincent al ver todas aquellas fotos.

-Saben que vamos tras ellos-Afirmó con frialdad Antonio, pero se quedó mirando una foto donde salía Lovino con el brazo ensangrentado, recordó de inmediato aquella escena.

-Creo que tenemos algún topo en la central, además las mafias se están uniendo para hacernos frente-Habló Francis con una voz segura y potente.

-Lo del topo ya se sabía-contestó con sencillez Antonio.

-¿¡Cómo que se sabía?!-Preguntó sorprendido Francis.

-Mi reporte sobre Lovino fue saboteado

Francis guardo mentalmente aquella información, hablaría seriamente con Arthur de aquello.


Antonio y Vincent se dirigían al coche luego de la charla con Francis, habían concluido que la central tenía un topo y que estaban uniendo fuerzas contra ellos.

-Oye Vincent ¿No has oído nada ahora mismo?-Preguntó Antonio al haber escuchado unos pasos siguiéndoles.

-Yo no he oído nada, ¿No me digas que tienes miedo?-Dijo El rubio mientras se reía.

Continuaron andando unos minutos hasta que Antonio volvió escuchar aquellos pasos esta vez no lo dudó, sacó del bolsillo la pistola, apunto hacia el lugar donde había escuchado los pasos y disparó.

-¿¡Qué demonios haces?!-Gritó sorprendido el rubio ante la acción de Antonio.

-Se oyó un gritó ahogado cerca de ellos, los ojos de Vincent de abrieron de par en par, solía olvidar quien era en realidad Antonio, este se acercó poco a poco a su víctima. Un hombre castaño de una edad similar a la de ellos, con un brazo sangrando debido al disparó de Antonio.

-¿Le conoces?- Pregunto el moreno, Vincent se fijo en la cara de aquel hombre, se dio cuenta de que si que le conocía.

-Es uno de los hombres que trabajan para Feliciano siempre intentó encontrar alguna escusa para quitarme el Distrito rojo y dirigirlo él, más de una vez me ha puesto en un aprieto.

-Habías tenido suerte mafiosillo, ¿Verdad? Enterarte de que en realidad Vincent es un espía y que yo trabajo para la Central ¿Qué notición, no? Debes estar contento- Le susurró al oído al italiano que se encontraba en el suelo con una sonrisa torcida que asustó hasta a Vincent.

-Qué pena de que te hayamos descubierto, ¿No crees?- Dijo con aquel tono fúnebre.

-¡Yo no estaba siguiéndolos! ¡Lo juro!¡ No diré nada, haré lo que sea, pero por favor no me mates!-Gritó desesperado el italiano mientras se pasaba la mano por la herida.

Antonio sonrió con aquella sonrisa macabra que nunca había visto Vincent, un escalofrío sacudió al rubio, le daba miedo ver a Antonio de aquella manera.

- Mátalo Vincent-Le dijo con un tono serio que no admitía replica, el rubio abrió los ojos de par en par, no esperaba que el moreno le pidiese aquello. Antonio se dio cuenta de la cara de sorpresa del rubio.

- A mi no me quedan balas-Dijo con sencillez Antonio mientras una mirada acusadora se colocaba sobre Vincent. Este apuntó al italiano con firmeza la cual empezó a desaparecer cuando su víctima hablo.

-Por favor, Vincent. Mi familia, mi hija de seis meses ¿La has visto verdad? Es preciosa. No puedes dejarla sin un padre que la cuide, sabes que su madre murió en el parto, Vincent por favor.-Le suplicó el italiano mientras las lágrimas caían de sus ojos.

La mirada de Antonio se intensificó, sabía que si Vincent no disparaba ambos terminarían muertos.

-Vincent, ¿¡Acaso no sabes lo que haría la mafia si se entera de lo que somos?! Nos van a torturar hasta la muerte y lo mismo con tu hermana.-Gritó desesperado Antonio.

-Juró que no diré nada, pero por favor déjame cuidar de mi hija, no quiero que termine en un orfanato y tenga una vida como la mía. Por favor...-Susurró el joven italiano.

Vincent se encontraba a punto del colapso mental, pero aquellas últimas palabras del italiano le hicieron decantarse por una opción que sabía que se arrepentiría, aquello le recordaba demasiado a su vida, sabía que si nunca hubiese pisado aquel orfanato no estaría en esa situación. No le deseaba aquello a nadie.

-Lo siento Antonio, no puedo hacerlo...-Susurró Vincent mientras bajaba el arma y sus ojos se posaban sobre el suelo, en ese instante de confusión el italiano se levanto y echó a correr lo más rápido posible, pero no llegó muy lejos una bala le atravesó por la espalda el corazón y cayó muerto al instante.

Los ojos de Vincent se abrieron de par en par cuando vio que Antonio había disparado a sangre fría sin dudarlo un segundo, este se giró y le mostró una sonrisa triste.

-Me alegro que no seas un monstruo como yo Vincent, Paulo estaría orgulloso.-Dijo Antonio mientras guardaba el arma y se dirigía hacia al cadáver.

-Ayúdame Vincent debemos llevarlo al auto, hay que deshacerse del cadáver, demos ir al puerto, hay un yate que es de la Central lo haremos desaparecer en medio del mar.-Dijo Antonio tranquilo mientras se acercaba al hombre muerto.

-¿¡Pero qué demonios dices?! ¿Acaso no te afecta lo más mínimo acabar con la vida de un ser humano? Tenía familia, ¿Sabes?¡Una hija de seis meses!-Gritó nervioso Vincent al ver la tranquilidad con la que actuaba Antonio.

-Desde que perdí mi familia, que esto no me afecta, ¿Sabes? Recordar todas y cada una de las noches, como murió mi hermano delante de mí, como era torturado en una sala contigua a la mía, además súmale que en la otra estaba uno de mis mejores amigos, no en mejores condiciones que mi hermano y la desesperación de no saber si algún día aquello terminaría. ¿De verdad crees que me va a importar la vida de un maldito italiano? Que inocente eres Vincent-Dijo Antonio con la mirada perdida.

Empezó a reírse de forma macabra con la mirada totalmente perdida, Vincent se dio cuenta que aquel no era Antonio, era una persona totalmente diferente la que hablaba en ese mismo instante.

Vincent se acercó a él, el cual no paraba de producir aquella risa macabra que odiaba el rubio, intentó hacerle volver pero no había respuesta, terminó por darle un puñetazo que casi le tira al suelo, Antonio abrió los ojos de par en par, mientras con una mano se sobaba el moflete dolorido, sus ojos volvieron a tener su brillo característico.

-Ayúdame a llevar el cadáver al coche-Dijo el rubio mientras intentaba mover al muerto, odiaba lo que estaba haciendo en aquel momento, pero el daño ya estaba hecho de que servía arrepentirse ahora, el rubio suspiró debía asumir sus acciones y ahora debía trasladar el cadáver hacia el yate que había nombrado Antonio, este se unió al transporte del italiano, no se dirigieron la palabra durante todo el viaje.


Luego de unos veinte minutos en coche con un incomodo silencio llegaron al puerto donde estaba el yate, ambos bajaron del coche y se retaron con la mirada.

-¿Cuál es?-Pregunto con frialdad Vincent.

Antonio buscó entre sus bolsillos su Smartphone, abrió la agenda y llamó a Arthur, luego de unos instante el inglés contestó.

-¿Qué ocurre?-La voz del inglés destilaba preocupación sabia que Antonio no llamaba para tonterías y menos a tal hora de la madrugada.

-¿Cual es el número del yate?-Preguntó el moreno con impaciencia.

-¿El yate? ¡Para qué demonios quieres tu el yate! ¿¡Que ha ocurrido?!-La voz de Arthur sonaba totalmente alterada al imaginarse porque su agente necesitaba el yate.

-Un hombre muerto, la escena ha sido limpiada pero sería conveniente que mandases a alguno de tus hombres a limpiarla de nuevo, te mando la ubicación del suceso-Contestó el moreno mientras abría un archivo y lo enviaba vía email a Arthur.

-Joder Antonio eso está a escasos minutos del centro ¿¡Como se te ocurre realizar un asesinato ahí!? Bueno da igual, ¿A quién ha sido?-Preguntó Arthur intentando parecer tranquilo, evidentemente no lo consiguió.

-Vincent, ¿Quien era?-Preguntó el moreno, Vincent le miraba sorprendido no se podía creer la normalidad con la que actuaba Antonio.

-¡Y yo qué sé!, no me sé los nombres de esos malditos italianos, solo sé que trabajaba para la Cosa Nostra- Dijo Vincent intentando actuar con tranquilidad, pero en su voz se notaban los nervios del momento.

-No lo sé Arthur, te mando una foto, seguro que encuentras algo en la base de datos-Contestó el moreno mientras se dirigía al maletero, lo abría y le hacia una foto a la cara del italiano. Vincent se quedó helado con aquella acción.

-Cuando sepa algo del italiano te enviaré la información estate atento además mañana a primera hora quiero que me envíes un reporte detallado de todo lo que acaba de ocurrir.-Habló Arthur con una voz solemne que no admitía replica.

-De acuerdo ¿Algo más?-Dijo el moreno mientras cerraba el maletero del coche y se dirigía al lado de Vincent.

-El yate es el número 7, desplázate una media hora mar adentro. Las cámaras acaban de ser desconectadas. Ten cuidado.-Advirtió Arthur antes de colgar, Antonio guardó el teléfono y se dirigió a buscar el yate haciendo una señal para que Vincent le siguiera.

Lo encontraron al poco tiempo, era un yate de tamaño mediano bastante modesto para no llamar la atención, Antonio se subió a él seguido de Vincent, para poder entrar en él debía colocar su huella en un panel electrónico que había cerca de la puerta, apretó el dedo índice sobre el panel y una luz verde apareció.

-Antonio Fernández Carriedo. Entrada permitida-Dijo con voz autómata el panel y la puerta del yate se abrió. Entre los dos cargaron al italiano hacia el interior del yate, que nada tenía que ver con el exterior, el interior era totalmente el de uno de primera clase. Vincent se tumbó en uno de los sofás, respiró hondo estaba agotado tanto física como mentalmente.

-Puedes quedarte descansando ahí, yo me encargo del resto no te preocupes-Dijo Antonio con una sonrisa mientras arrastraba al italiano a la azotea del yate.

Luego de estar un rato tumbado en el sofá intentando calmarse de todo lo ocurrido, no tuvo éxito y se levantó , suspiró hondo y subió a la azotea del yate a ayudar a Antonio.

Joder, Íbamos a ayudar al francés pervertido con su misión...¿¡Cómo demonios he terminado en un yate con un italiano muerto y un español que da miedo?!-Pensó Vincent mientras subía las escaleras, al subir vio de inmediato a Antonio con unas bolsas de basura negra y unos guantes blancos.

-Hola, Vincent, no hace falta que estés aquí yo me ocupo de todo-Dijo el moreno mientras abría las bolsas de par en par con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿¡Por qué demonios sonríes ?!-Gritó Vincent mientras se colocaba un par de guantes blancos.

Antonio enmudeció y la sonrisa se borró por completo.

-Porque Paulo antes de morir me dijo que no quería verme triste, es duro ¿Sabes?-Contestó el moreno con la voz apagada mientras cortaba un trozo largo de cuerda y lo ataba a una pierda enorme.

Vincent apartó la mirada, el tema de su hermano, era un tema delicado, tanto para él como para Antonio, decidió guardar silencio y ayudar al moreno a atar la cuerda al italiano junto con la piedra para que se hundiera para siempre, por último guardaron al italiano dentro las bolsas gigantes de basura y lo echaron por la borda. En aquel momento Vincent sintió como algo moría dentro de él.

Antonio se sentó en el suelo del yate con la espalda apoyada en la borda de este.

-¿Nunca has matado a nadie, verdad Vincent?-Dijo Antonio mientras veía con tristeza el rostro de rubio, tardó unos minutos en contestar pero finalmente lo hizo.

-No...-Dijo en un suspiro y apartaba la vista la suelo.

-Siento lo de hoy-Contestó el moreno mientras rebuscaba en sus bolsillos el paquete de tabaco, le ofreció uno a Vincent y se encendió el suyo.

-No es tu culpa-Contestó mientras le prendía fuego al cigarro.

-No es mi culpa...-Suspiró Antonio con una sonrisa torcida mientras le daba una calada al cigarro.

-¿Sabes? La primera vez que maté a alguien fue a los doce-Dijo Antonio mientras expulsaba el humo de los pulmones, Vincent sintió como se tensaban todos los músculos de su piel, a esa edad estaban juntos en el orfanato.

-No hagas esa cara, fue en defensa propia-Se defendió el moreno tras ver la cara descolocada del rubio.

-¿Recuerdas cuando mi hermano y yo nos escapamos aquel día de tormenta?-Le preguntó Antonio con nostalgia.

Vincent afirmó aquello con la mirada, claro que lo recordaba, el mismo y su hermana salieron en plena tormenta a buscarlos y los siguientes días tuvo que estar acostado en la cama del resfriado que había cogido.

-Pues no nos escapamos.


Ya esta :D

Bueno, poco a poco la historia irá tomando un tono más oscuro, no esperéis mucho pastel ni arco iris xD

perdón por faltas de ortografía y demás locuraaaaas

PD:El italiano que muere es uno random xDDDDDDD

Voy a contestar los review que no tienen cuenta :D

ItzelDurand: A veces creo que Antonio me sale muy fuera de lugar con su comportamiento xDDDD, pero este Antonio es un Antonio Yandere (?), pero un Antonio más cariñoso no pega en el fic xDDD a veces intento poner alguna escena más ligera, porque me está saliendo un fic muy muy dramón. jajajajaa. Gracias por el review, me motivan muchooo :DDDDDDD

Guest: Gracias otra vez por el review :D, tus comentarios me animan mucho a continuar con el fic, el pobre Vincent lo intenta pobrecito... jajajaja, y sobre la persona mala malisima (?) jajajaja, pues poco a poco iré dejando pistas en el fic, :D espero que este a la altura... xDDD. Un besoooooo muy grande :D

¿Y vosotros quien creéis que es el que malo de la pelicula? jajajajaja. Tengo curiosidad xD :D