Consolidación.

Suzu, Shoukei y Youko estaban en las salas de sastrería del palacio, Youko había mandado a hacer el vestido de Shoukei en el reino de Han, donde se hacen las más hermosas artesanías de los Doce Reinos. La pieza estaba adornada con piedras preciosas cortesía del rey de Tai, la tela fue hecha de seda de Hou a lo cual Shoukei estaba eufórica, los zapatos los había comprado En-Oh en Kyou y las horquillas eran de la abuela de Kantai, combinaban perfectamente con el color del vestido (rosa y azul, favoritos de Shoukei). Al probarse todo y mirarse al espejo la futura esposa rompió a llorar arruinando el maquillaje que tanto trabajo le había costado a Suzu.

-Está preciosa Shoukei –dijo Youko corriendo a abrazarla, lo mismo hizo Suzu.

-Gracias, estoy tan feliz, no puedo creer que después de tanto tiempo por fin vaya a casarme, lo único que me gustaría tener en realidad es a mis padres conmigo, pero por desgracia no puede ser así.

-Estoy segura de que todo saldrá muy bien y serás feliz querida. –Dijo Suzu consolándola –por cierto, mi regalo te lo daré poco antes de la boda, pero no puedes abrirlo hasta después de haberte casado.

-¿Por qué? –preguntó ella tratando de contener las lágrimas.

-Lo sabrás cuando lo abras.

-Qué cruel, Youko, te agradezco que aunque hayas enviado a Kantai a esa misión, hiciste lo necesario para poder traerlo a salvo, también debo agradecer al Taiho por prestarle uno de sus shireis.

-No lo envié por capricho, es sólo que… muchas cosas están pasando y no quiero correr riesgos, no te preocupes por Kantai será una misión rápida, más durará el trayecto que la tarea en sí –dijo Youko sonriéndole afectuosamente.

Shoukei sonrió también, sabía que Youko estaba pasando por un momento difícil por lo que vio cuando el Taiho la mandó a llamar, cuando regresó su expresión no le gustó nada a Shoukei.

-Por cierto Youko –dijo -¿qué pasó ayer cuando hablaste en privado con Kei-Taiho, algo malo?

Youko se sonrojó y sorprendió ante la pregunta de su amiga, lo pensó por un momento pues no sabía qué decir, entonces habló:

-Nada, sólo cosas tontas de Taiho, lo típico. –Rió nerviosamente, pero no podía ocultar su inquietud frente a las que por casi cincuenta años habían sido sus más cercanas amigas.

-¿En serio Youko? –Inquirió Suzu. –No parece que estés muy tranquila desde entonces.

-Ya basta con eso, todo está muy bien. –A eso prefirió cambiar de tema –Hou-Ou vendrá en dos días a visitarme, quiere presentar su agradecimiento por las felicitaciones que envié, también dice que quiere conocer a Son Shoukei, la antigua princesa del reino. –Agregó con una sonrisa.

-Eso es maravilloso, me encantaría conocer al nuevo rey de mi tierra, me pregunto cómo será. –Exclamó Shoukei sonriendo divertida, las lágrimas habían cesado.

-Estoy segura de que es un buen hombre –aseguró la reina –No me extrañaría que fuera apuesto, Rakushun dice que es muy joven, casi de nuestra edad cuando pusieron nuestros nombres en el registro de los cielos.

-Su majestad, el Gobernador de la Prefectura de Shisui está aquí y desea verla, está con su guardia personal Koshou. –Anunció un sirviente.

-Lo veré en el palacio interno, dígale que me espere allí –el sirviente se fue haciendo una reverencia – ¿Quieren venir a recibir a Sekki conmigo?

-Claro –dijo Suzu y procedió a ayudar a Shoukei a cambiarse y peinarse como normalmente lo hacía.

Una vez listas fueron juntas al palacio interior y allí vieron a, Rakushun, Koshou y Sekki, éste traía su moño de siempre pero estaba ataviado con ropa oficial y lucía como un hombre de unos veinte y pocos años, estaba muy apuesto y eso no le pasó desapercibido a Suzu, que seguía teniendo el aspecto de sus dieciséis años.

-¡Hola a todas! –Saludó Sekki con entusiasmo -¿Cómo han estado?

-Hola Shisui-kou –saludó Youko.

-Jajajaja –la risa de Sekki seguía siendo la misma –No pensé que mis propios amigos me llamarían con mi título, es como si nunca hubiéramos hecho una revuelta.

-¿Qué tal van las cosas Sekki? –Corrigió ella también riendo.

-Muy bien, sólo que es un poco solitario estar en la provincia de Wa sin todos ustedes, Koshou me estaba contando que Kantai no está aquí.

-Sí, lo envié a las montañas de Gantou, hay rumores sobre youma, ¿has oído algo?

-La verdad es que no, todo está muy tranquilo al parecer.

-Bueno creo que son sólo eso, rumores.

-Eso espero, casi lo olvido –dijo volteando hacia una mesilla donde había un paquete enorme –Felicidades Shoukei, quería dárselos a Kantai y a ti juntos pero cómo no está.

-Gracias Sekki, es muy lindo de tu parte –dijo Shoukei recibiendo el regalo.

-Le decía a Sekki que las cosas está muy agitadas aquí con el asunto de la boda –Comentó Koshou.

-Sí, -Dijo Suzu –hemos tenido bastante trabajo las doncellas, pero todo valdrá la pena, sobre todo la fiesta después de la boda.

-Estoy ansioso por eso, tal vez encuentre a alguna linda chica disponible en esa fiesta –Dijo Sekki mirando sugerentemente a Suzu.

-He escuchado que las cosas van muy bien en Shisui, Sekki –Dijo Rakushun tratando de rescatar a Suzu que comenzaba a tomar un color más escarlata ya que Sekki se le estaba acercando mucho.

-¿Eh? –Dijo él distraídamente sin quitar la vista de la pobre doncella –Sí muy bien, las cosas ya son como mucho antes de la revuelta, ya no hay posaderos buscando derrocar al gobernador así que todo está bien.

-Ah, todavía la gente habla de esa revuelta –Dijo Koshou con su voz atronadora –Si no fuera por eso, muchas cosas en Kei no habrían cambiado, el Ministro del Cielo todavía me mira con desagrado porque nosotros hicimos que perdiera el puesto de Chousai.

Koshou rió escandalosamente y los demás lo miraron con incomodidad, él solía hacer ese tipo de cosas.

A la hora de la cena Rakushun y Sekki acompañaban a Keiki y Youko en la mesa, Keiki estaba muy callado y casi no miraba a los asistentes, Rakushun y Sekki trataban de hablar con Youko de cosas triviales y hablaban entre ellos de política y asuntos de otros reinos, como solía hacer Rakushun, pero ella casi no le prestaba atención y contestaba a sus preguntas con desgana.

-¿Hay algo que te inquiete Youko? –pregunto su amigo roedor (esta vez en forma de hombre por respeto a Keiki).

-¿Ah? No, yo sólo, estoy algo cansada, después de la cena me iré a dormir temprano, si no les molesta.

-Usted también parece algo desanimado, Taiho –observó Sekki -¿se encuentra bien?

-Por supuesto que sí, solo algo estresado, gracias por su preocupación Shisui-kou; Shuujo –dijo Keiki levantándose –yo también iré a dormir temprano, mañana vendrá el nuevo rey de Hou y quiero madrugar para tener todo preparado.

Con esto dicho cada uno se fue en dirección a su habitación, o eso creían, Youko se escapó a sus jardines en la parte trasera del palacio cuando perdió de vista a su kirin, una vez allí se derrumbó en una roca y sostuvo su rostro entre sus manos. Veía el suelo con desesperación y confusión, pensaba en las palabras de Keiki, en su confesión, que a ella le pareció demasiado abierta y repentina, estuvo pensando en eso todo el día sin poder actuar con normalidad y le pesaba tener que responder a algo que le aterraba en sobremanera.

-¿Por qué Keiki? ¿Por qué me dijiste esas cosas? –Se hizo un silencio sepulcral se levantó y miró el mar de nubes como le gustaba tanto hacer en noches cómo esas para aclara su mente.

Iba a regresar al palacio cuando:

-Porque siento un profundo amor por usted, Shuujo –se escuchó detrás de ella –No hay nada que quisiera hacer más que estar a su lado, besarla sería como ir al paraíso y abrazarla sería como quemarse en el más sublime placer, ¿no lo entiende? Su Kirin hace más que servirle, me entrego a usted en cuerpo y alma más que nunca porque sé que esto que siento no está condenado, sólo usted rechaza lo que es inevitable.

-Pero, Keiki, tengo miedo.

-¿De qué? El Cielo no lo desaprueba, si así fuera, ¿no estaría yo muerto desde que le confesé mi amor?

Se acercó a ella y la tomó por los hombros, estaba muy cerca, podía sentir su respiración y oler el perfume de su piel, unos pocos centímetros más y estaría perdida entre sus labios.

-¡No! –Exclamó Youko y lo apartó bruscamente –Esto no está bien, soy tu reina.

-Estará mal si hacemos algo que lastime al reino, pero esto no lo perjudicará, al contrario, ¿no seremos más felices si nuestro amor consolida el de nuestro pueblo?

-No lo sé Keiki, creo…

No terminó su frase, Keiki la había levantado por las caderas y lentamente pero con seguridad y fuerza la rodeó con los brazos y la besó. Era un beso tierno, sin prisa, expectante. Se alejó un poco de ella y esperó su reacción, Youko sólo lo miró unos instantes, se daba cuenta de que lo que sentían no era malo, sólo ella permanecía reacia a la felicidad por temor a lastimar a su gente.

-Keiki, yo… También te amo. –Lo volvió a besar, esta vez con más entrega, sin lamentos y, más importante aún, sin miedo. –Keiki ¿qué estamos haciendo?

-No necesita un concepto, sólo debe dejarse llevar, yo estaré allí para protegerla de lo que sea que la amenace, incluso si tengo que pelear y bañarme en sangre lo haré, sólo por procurar su felicidad y la de su pueblo, como hace tantas décadas juré lealtad eterna hoy le juro frente a este mar de nubes, frente a nuestra capital y frente al Cielo que no me separaré de usted y la amaré con la pasión más inconmensurable que los Doce Reinos hubieran conocido jamás.

Dicho esto volvió a besarla, sentía que ya nada podía arrebatarlo de los brazos de su reina, se sentía confiado con ella, seguro y feliz, un hombre enamorado y no un sirviente leal, era simplemente suyo porque lo quería, no porque Tentei se lo ordenaba.

Al día siguiente deberían recibir al rey de Hou y Youko estaba más distraída que nunca en sus casi cincuenta años de mandato, ni cuando comenzó a reinar se comportaba tan tontamente, saludaba a todos los sirvientes que veía y se reía por todas las tonterías que decía Koshou; incluso estalló en carcajadas en el Gaiden lo cual molestó mucho a los ministros, luego tendría que redactar una carta de disculpas para cada uno, se prometió pedírselo a Shoukei. keiki simplemente sonreía, hecho muy peculiar y sorprendente dada la personalidad del kirin. Una vez salieron de la reunión matutina y se quedaron solos, Keiki se abalanzó sobre ella y comenzó a besarla igual que la noche anterior, ella no dejaba de soltar risitas tontas en cada pausa; parecía una niña en vez de la mujer de cincuenta y nueve años que era, a pesar de su aspecto de dieciséis.

-¿Por qué se ríe tanto Shuujo? –preguntó él mientras la balanceaba entre sus brazos.

-No sé, quizá es porque estoy tonta hoy.

-¿Es por causa mía? –dijo Keiki sonriendo.

-Tal vez, esta semana, con excepción de la partida de Kantai, ha resultado maravillosa, no creo que las cosas salgan mal de ahora en adelante.

-Me alegra que piense eso, a mí también me lo parece.

Escucharon que alguien se acercaba y se separaron rápidamente, entró un soldado y con una reverencia anunció:

-Hou-Ou está aquí, espera en las salas de invitados del palacio interior junto a Hou-Taiho.

Registro de los Cielos: Es donde están escritos los nombres de los inmortales, como reyes, kirin, ministros, soldados de alto rango, sirvientes del palacio, gobernadores, marqueses, hechiceros u oficiales del reino.

Shisui-Kou: Es el título que ostenta Sekki el hermano menor de Koshou, se le da el nombre de Shisui-Kou porque es el gobernador de la prefectura de Shisui en la provincia de Wa.

Tentei: Es el dios principal de los Cielos, como Zeus en el Olimpo o Ra para los egipcios, es el que elige a los reyes a través del kirin y quien los juzga cuando pierden el rumbo o cometen pecados en contra de su reino.

Shuujo: Les recuerdo que significa Su Majestad, pero es un engorro escribirlo todo el tiempo así que lo dejo en el idioma original.

El rey de Hou llegó, veremos cómo es éste nuevo rey y cómo será la relación de sus homólogos con él, también se verá el carácter de su kirin y cómo es.

Keiki ya tiene enganchada a Youko, quiero que la relación se mantenga en secreto por ahora, la clandestinidad lo hace más divertido, sobre todo si los amantes se escapan para hacer "algo más que besarse" jajaja XD.

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Gracias a todos los que van siguiendo la historia, quizá ponga Lemon, no sé, lo pensaré y gracias por los reviews que me llegan todos los días. Una vez más digo que las críticas no son buenas o malas, siempre constructivas.