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Rápidamente, Elena y Alaric acudieron a la ayuda de Damon, quien se dejó caer al suelo al sentirse mareado debido a la pérdida abundante de sangre.
Tyler y los hermanos Mikaelson se dedicaron a vigilar el perímetro con armas en mano y, mientras Elena acariciaba el cabello de su novio en un intento de distraerle de su dolor y transmitirle calma, Matt, quien había estudiado medicina antes de alistarse en el ejército, analizó la herida. Por suerte, las tres balas que habían alcanzado al Capitán, no le habían dado aparentemente en un punto crítico, pero aún así la gran perdida de sangre era algo preocupante.
-¡Sácale las malditas balas! -le gritó Alaric impaciente a Donovan.
-No puedo –dijo este intentando mantener la cabeza fría para así poder pensar mejor-. Si lo hago, la hemorragia interna empeoraría.
-Entonces, ¿qué puedes hacer para pararla? -intervino el Sargento Finn Mikaelson sin dejar de mirar a su alrededor por si veía a sus enemigos.
-Tendré que hacer un apaño, pero debemos volver a base de inmediato. Necesita una operación quirúrgica urgentemente.
Después improvisan algo para detener la hemorragia el tiempo suficiente para regresar a la base, entre Tyler y Matt cargaron a su Capitán por los brazos y las piernas y se adentraron en la profundad del bosque para ocultarse.
Los americanos se vieron obligados a dar un largo rodeo para llegar hasta sus aviones, si es que el enemigo no se había hecho con ellos aún.
Damon no paraba de quejarse de dolor, por lo que se esforzó por apretar la mandíbula con las pocas fuerzas que le quedaban para acallar así sus gemidos, pues tenían que mantener todo el silencio y sigilo posible. Elena no se separó de su lado, aunque sin dejar de vigilar atentamente a su alrededor con su arma lista para disparar si era necesario.
Tras un largo, cansado y complicado rodeo, llegaron a la localización de los Harrier de Damon y Klaus. Rápidamente, subieron a Damon en el asiento trasero de su Harrier, el cual se encargaría de pilotar Elena. Por su parte, Finn subió al otro avión, pues su rodilla todavía le daba problemas y solo ralentizaría a los demás.
El resto del equipo se dividió en dos grupos y fueron a recuperar sus aviones. Como el avión de Matt quedó in operativo, este se subió al Harrier de Alaric. Lo mismo le sucedió a Klaus, que al cederle su avión a Finn y haberse estrellado el de este, tuvo que subirse con Tyler y, como Klaus era el más experto de los dos, fue quien tomó los manos del aparato.
D&E
Nada más despegar, fueron atacados de nuevo por el enemigo. Claramente, les volvían a superar en número y los americanos no estaban interesados en meterse en un combate que sabían que no podrían ganar, por lo que tomaron la máxima velocidad posible hasta conseguir perderles.
Elena debía volar bajo porque la presión del aire a gran altura era mala para las heridas de Damon, pues le causaría mucho dolor. Por eso, todos crearon una formación entorno a la Soldado Gilbert, ya que volar bajo la dejaba más expuesta al enemigo.
Damon se pasó gran parte del viaje gimiendo de dolor, hasta que, pasado un tiempo, dejó de hacer ruido alguno.
-Creo que Damon está inconsciente -informó Elena muy preocupada.
-Eso es bueno -le dijo Donovan.
-¿Cómo va a ser bueno que pierda la consciencia? -casi le gritó ella de lo nerviosa que estaba.
-Va a sufrir mucho dolor hasta regresar a base. Créeme, es mejor que no esté consciente cuando el dolor se intensifique.
D&E
Horas más tarde de vuelo, el grupo empezaba a desesperarse al estar quedándose peligrosamente sin combustible, cuando apareció en su radar la localización de un portaaviones de la marina americana.
-Aquí el Teniente Saltzman de la Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, al mando del escuadrón de reconocimiento Mystic Falls –les informó Alaric por radio, puesto que era el que estaba al mando del grupo tras el accidente en el que Damon había resultado herido-. Solicitamos permiso para aterrizar en su portaaviones, tenemos un herido grave de bala.
-Permiso concedido, Teniente -le informó un técnico-. Un equipo médico les recibirá en la pista en cuanto aterricen.
El equipo aterrizó sin problemas y rápidamente un equipo médico se llevó a Damon en camilla, sin dejarle la oportunidad a Elena de verle una última vez.
-Damon estará bien –la intentó calmar Alaric al verla tan nerviosa y preocupada-. Podrás verle en breve, ¿de acuerdo?
Escasos minutos después, el Capitán del portaaviones, Connor Jordan, se reunió con ellos en cubierta y se interesó por su misión pero Saltzman se mostró muy reservado en ese aspecto.
-No quisiera faltarle al respeto, Capitán –le dijo Alaric-, pero esa información es confidencial de las Fuerzas Aéreas.
-Entiendo –murmuró este comprensivo pero a la vez algo decepcionado.
-Y ahora, Capitán, solicito permiso para hacer una llamada al Coronel Salvatore.
-Por supuesto –asintió Coonor sin nada que objetar-. ¿Alguna petición más, Teniente?
-Quisiéramos ver al Capitán Salvatore.
El Capitán del portaaviones accedió a sus demandas, le dijo al equipo de Alaric que se pusiesen cómodos e indicó a un recluta que acompañase a Elena a la enfermería, donde podría esperar a recibir noticias sobre Damon. Después, el mismísimo Jordan acompañó a Saltzman a realizar la llamada.
D&E
Después de haber estado varias horas en quirófano, Damon fue llevado a la sala de enfermería, donde su novia pudo sentarse junto a él. Le habían informado de que no despertaría hasta dentro de un par de días porque tenían que curarse sus heridas, pero aún así ella quiso quedarse a su lado y nadie poso objeción alguna.
El portaaviones estaba yendo de regreso a tierra, por lo que no tuvieron inconvenientes de llevarles a su base. Cuando llegaron, una ambulancia militar se encargó del traslado de Damon.
Una vez en el cuartel, el Teniente Saltzman informó de inmediato al Coronel Salvatore de la misión y del accidente que había sufrido Damon. El hombre no se digno a ir a ver a su hijo y ni siquiera a preguntar por su estado de salud.
D&E
Elena estaba en la enfermería, sentada junto a la camilla de su novio, tomando la mano de este entre las suyas cuando notó cómo él le apretaba levemente la mano.
-¿Damon? -preguntó ella en voz baja, deseando que estuviese ya despierto.
Este parpadeó un par de veces para adaptarse a la luz de la habitación y la miró directamente a los ojos.
-Hola -murmuró él con un notorio agotamiento en su voz.
Elena se levantó rápidamente a darle un beso en la frente, para después acariciarle el cabello con cariño. Damon le dedicó una tímida sonrisa antes de quitarse la mascarilla de oxígeno para hablar:
-¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
-Tres días -le explicó ella acariciándole la mano-. Tuvieron que meterte en quirófano y extirparte el bazo. Pero tranquilo, pronto estarás listo para volar.
-Bien -sonrió el chico, para luego continuar tras una pausa-. ¿Cómo ha ido todo?
-Alaric informó de la situación de la isla nada más tomar tierra y reunirse con el Coronel.
-¿Ahora le llamas por su nombre de pila? -bromeó él-. ¿He de empezar a sentir celos?
-No seas bobo, sabes que solo tengo ojos para ti –respondió ella con sinceridad-. Ric se ha portado muy bien conmigo. Nos llevamos bien.
-Eso es bueno –sonrió levemente el chico antes de realizar la siguiente pregunta-. ¿Y qué ha dicho mi padre?
-Ha informado a los altos cargos y el Consejo de Seguridad de la ONU tendrá una segundo reunión hoy para tratar la situación.
-¿Pero ha dicho algo de la misión? -quiso saber él-. ¿Cómo ha recibido a Ric?
-Será mejor que descanses un poco, cielo -le aconsejó Elena, evitando responderle y usando ese mote cariñoso que este siempre utilizaba con ella-. Ya hablaremos de ello más tarde.
-No. Quiero hablarlo ahora.
-Damon...
-Por favor -pidió este una vez más.
-El Coronel está satisfecho con el trabajo de Alaric -le explicó la chica.
-¿Y qué más ha dicho?
-Eso es todo lo que ha dicho. El muy cabrón se niega a reconocer que el mérito de la misión es tuyo, por mucho que Alaric insista en ello. Ni siquiera se ha pasado a verte ni ha preguntado por ti desde que supo que estabas herido de gravedad...
Elena nunca había hablado de esa forma de un oficial, pero el trato que el Coronel Salvatore le daba a su propio hijo hacía que le hirviese la sangre.
-Hubiese preferido que muriese en combate, ¿eh? -dijo el chico con una sonrisa irónica que intentaba ocultar el dolor que el rechazo de su padre le producía-. Supongo que nunca seré lo suficientemente bueno para él.
-No, Damon. Es él quien no es lo suficientemente bueno para ti. Ese hombre no merece la suerte de tenerte como hijo.
En silencio, Damon entrelazó su mano con la de su novia.
-Stefan acaba de irse -le informó ella, intentando cambiar de tema-. Le dije que descansara un rato, no se ha separado de ti en ningún momento. Él y su novia regresarán esta tarde para verte.
-¿Has conocido a Katherine?
-Vinieron en cuanto Alaric llamó a tu hermano para contarle lo que había sucedido. Son una pareja un tanto peculiar -bromeó la joven, haciéndole reír.
-Sí que lo son, sí.
-¿Y qué hay de lo nuestro? -preguntó él tras un momento de silencio-. ¿Qué opina de eso la gente?
-No ha habido muchos comentarios al respecto. A la mayoría le ha sorprendido, eso es todo. Aunque a Caroline casi le da algo de la ilusión -rió ella divertida.
-La Barbie Soldado es un caso perdido -le acompañó Damon en la risa.
-Por cierto, mi tía Jenna dijo que quería venir a verme pronto.
-¿Acabo de escapar de la muerte y ya quieres devolverme allí? -bromeó él, para luego tomar un tono de vez serio-. A tu tía no le hará ninguna gracia lo nuestro.
-Todo lo contrario -le aseguró la joven-. Jenna estará encantada cuando vea lo guapo, cariñoso y perfecto que es mi novio.
-Tú sí que eres perfecta -sonrió él, recibiendo un beso en respuesta.
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Pronto publicaré el próximo y último capítulo del fic. Espero que os gusto ;)
Muchísimas gracias por comentar y seguir la historia!
