Medidas Contundentes.

En el palacio Kinpa los reyes de Tai, En y Kei se hallaban en un terrible dilema, una invasión kaikyaku nunca había sido vista en toda la historia de los Doce Reinos.

En la biblioteca del palacio Youko y Keiki conversaban.

-Keiki, –dijo Youko –Pienso que si son kaikyaku entonces hay posibilidades de que los dos mundos tengan contacto sin causar un shoku o meishoku, podríamos ser vecinos pacíficos, ¿no lo crees así?

-No lo creo, si Tentei hubiera querido que tuviéramos contacto lo habría permitido desde hace mucho tiempo, me parece que debemos permanecer como lo habíamos hecho desde hace tanto tiempo, ellos en su mundo y nosotros en el nuestro –dijo Keiki, tan directo como siempre.

-Si eso es lo que piensas, -aceptó Youko con resignación –pero, tal vez sea sólo una equivocación o eso espero.

Keiki se levantó y le plantó un beso tierno en los labios, quería ver a su reina feliz no preocupada o alterada. Youko se calmó un poco con el gesto de su kirin.

-Siempre tienes soluciones para todo –dijo riendo.

-Usted es fácil de leer, siempre sé qué es lo que quiere –dijo Keiki también riendo.

En ese momento entró Shouryuu leyendo una hoja de pergamino, tenía la costumbre de aparecer sin avisar, Keiki se apartó de Youko con brusquedad.

-¿Qué hacían? –preguntó Shouryuu viéndolos sospechosamente, pero no le duró mucho y dijo concentrado en la hoja: –Rokuta me envía noticias de Kou, dice que Rakushun habló con su rey para que nos ayudara, le explicaron todo el problema y dice que está encantado de ayudar, todo sea por la seguridad de su pueblo, ahora están camino a Sou para hablar con el rey, le envié una carta por anticipado a Rikou el príncipe de Sou espero que me conteste pronto, ¿Sekki ya se fue?

-Sí, Suzu quiso acompañarlo –contestó Youko un poco agitada por la sorpresa que le había ocasionado la llegada de En-Ou.

-Sólo espero que esos dos no se distraigan –expresó Keiki –todos saben en qué andan, demasiado juntos últimamente.

-Jajaja –rió Shouryuu sonoramente –sí, esta madrugada un soldado de guardia casi le corta la garganta a Sekki creyendo que era un invasor, estaba saliendo de la habitación de Suzu y si no fuera por ella Sekki tendría un lindo corte, vigilaré a Gyousou a ver si trata de colarse al cuarto de Risai, será muy divertido ver su cara si lo pesco.

-Oh, estoy segura de que a Suzu no le molestó tenerlo en su habitación anoche, a esos dos ya se les nota la palabra matrimonio en la frente. –Dijo Youko uniéndose a las risas de Shouryuu.

-El Shisuikou debería comportarse según su título, es vergonzoso que a su edad se la pase de amores como un adolescente. –Se quejó Keiki.

-Está enamorado, Keiki se entiende su comportamiento.

-Como sea.

-Bueno basta ya de hablar de asuntos que no nos conciernen, -exclamó Gyousou que entraba acompañado de Taiki y Risai –no tenemos tiempo para chismes cómo un montón de abuelas.

-No sea tan duro Gyousou-Sama, todos estamos demasiado estresados. –lo reprendió Taiki –Tenemos un aviso de Ren-Ou, dice que no puede venir personalmente a Kei, pero que estará gustoso de enviar a Ren-Taiho para ayudar, también piensa que la amenaza se debe parar de inmediato.

-Al perecer todos los reyes prefieren a los kaikyaku invasores fuera de los Doce Reinos, -comentó Risai –no es para menos, no sabemos cómo llegaron aquí y tampoco qué es lo que quieren.

-Debemos ver qué es exactamente lo que están haciendo con nuestros propios ojos –sugirió Youko –así tendremos una mejor idea de qué debemos hacer al respecto, yo podría ir disfrazada a Gantou y así verlos de cerca.

-Yo la acompañaré Shuujo –se ofreció Keiki, Youko asintió de acuerdo –es mejor si estoy con usted.

-La boda de Kantai y Shoukei lamentablemente se tendrá que suspender por culpa de este raro acontecimiento, lo siento mucho por los dos, estaban muy entusiasmados –se lamentó Shouryuu.

-Ambos saben qué es lo que está en juego y decidieron eso entre los dos, no se darán el lujo de festejar cuando nuestros hogares corren ese nivel de peligro –Explicó Youko.

-Pero no podemos sentarnos a esperar a ver qué pasa, hay que actuar, –dijo Risai –una unidad azul del ejército de Tai llegará esta tarde a la provincia de Ei, se asentará en Gyouten para recibir órdenes, luego pasarán a la provincia de Ken para asegurar las montañas de Gantou y así poder actuar si es necesario.

-¿Una unidad azul, Risai? –Exclamó Gyousou –Pero son sólo dos mil quinientos soldados debiste haber pedido una unidad amarilla de siete mil quinientos.

-Es suficiente, los ejércitos de los reinos de En y Kei también van a estar en guardia –replicó Risai.

-Es verdad, -corroboró Keiki –Kei y En tenemos una unidad negra cada uno yendo hacia Gantou.

-Aún así una unidad negra es una cantidad exagerada de soldados, los doce mil quinientos que conlleva no son necesarios para esta empresa, y mucho menos multiplicado por dos; hubiera sido mejor una unidad blanca de sólo diez mil. –expresó Youko.

-Aún así espero que no tengamos que utilizarlas en contra de los kaikyaku –dijo Keiki –si se presenta una batalla será una verdadera pérdida tanto de nuestro lado como del suyo, me gustaría evitar un derramamiento de sangre.

-Esperemos que tus deseos sean escuchados por Tentei, Kei-Taiho –dijo Taiki –yo también prefiero evitar un acontecimiento lamentable.


-Lamento que sea de esta manera Shoukei –le dijo Kantai a su prometida en el jardín principal del palacio –no sabes cuánto me entristece tener que posponer nuestro matrimonio.

-Kantai –dijo ella con tono dulce –es nuestro deber proteger al reino y si eso significa sacrificar nuestra unión con gusto lo haré, tú y yo juramos proteger siempre nuestro hogar.

-Tienes razón, pero aún así me hace sentir mal, sé cuánto querías esa celebración y yo estaba tan ansioso por que fueras mi esposa.

-Pero no es cómo si renunciáramos a ello, será por poco tiempo –ella tomó el rostro de su amado entre sus manos –yo esperaré el tiempo que sea necesario, porque sé que tú siempre estarás ahí para mí y no nos rendiremos nunca.

Kantai sonrió complacido por las palabras de Shoukei y dijo:

-Tentei me envió a la más maravillosa de las mujeres para que fuera mi compañera.

La besó con ternura y rodeó su cintura, levantarla era para él cómo tener una almohada caliente entre sus brazos; para él, Shoukei era suave, ligera y tibia, lo hacía sentir feliz cada vez que la besaba porque sabía que su entrega era total y sincera.

-¿Me seguirás amando por el resto de nuestras vidas no importa lo que pase? –Preguntó él con una sonrisa juguetona.

-Mi amor por ti trasciende la vida, incluso si es eterna como la nuestra –respondió ella solemnemente –pero ahora debemos concentrarnos en la misión que nos encomendó Youko.

-Sí, debo guiar a los ejércitos de Tai, En y Kei hacia Gantou, un gran honor dada la inmensidad de la campaña; está bien que los reyes tomen precaución en caso de que los Kaikyaku quieran atacar, he visto de lo que son capaces y En-Taiho también está de acuerdo conmigo, no nos podemos permitir el lujo de subestimarlos ni un poco.

-Y yo escribiré tratados para todos los gobernadores y marqueses del reino, espero que Suzu esté bien, algunos de ellos no son muy amables. –Comentó Shoukei con preocupación.

-Está con Sekki, no le pasará nada, él está muy interesado en ella y, por lo que me dijo Koshou, planea pedirle matrimonio, hace tiempo que quiere a Suzu, creo que desde que organizamos esa rebelión hace ya tanto tiempo.

-Ellos eran muy unidos en ese entonces y no me extrañaría que, al fin y al cabo, resulten estar juntos –dijo Shoukei mientras que su novio la llevaba caminando de la mano a través del jardín.

Ella se detuvo súbitamente y adoptó una expresión de tristeza que no le gustó nada a Kantai y dijo:

-Si te pasara algo en esta misión no sé qué haría, le pido de todo corazón a Tentei que te proteja y te traiga a salvo conmigo y a ti, Kantai, que tengas cuidado y te protejas, no importa lo que pase allá, por favor regresa a casa con bien.

Se colgó de la vestimenta de su prometido rompiendo en leves sollozos; Kantai sonrió con melancolía y contestó:

-¿Crees que te dejaré tan fácilmente? Si crees eso es porque no tienes fe en mí, –la apartó para arrodillarse frente a ella –te prometo, mi amada Shoukei, que ni siquiera los youma más aterradores del mar amarillo podrán impedir que me reúna contigo lo más pronto posible después de haber partido a la batalla, eres mi razón de lucha, sin ti no tendría motivos para pelear, pero me inspiras valentía y coraje y por ti ganaré sin importar qué, te juro, mi hermosa dama, que regresaré entero, vivo y bien a tu lado para cumplir mi misión más importante, que es hacerte feliz por lo que resta de eternidad.

Shoukei se echó a llorar y lo abrazó fuertemente, sabía que él partiría en pocas horas y tenía plena confianza en su promesa, él regresaría para estar con ella y casarse, no tenía dudas de él y podía estar tranquila.


Pero a la hora de la despedida, Shoukei no pudo aguantar las ganas de romper en llanto, veía cómo las tropas de Kei se alejaban llevándose a su prometido, a la reina y al Taiho de Kei para pelear por la seguridad y el bienestar del reino. En cuanto vio sólo un pequeño punto en la lejanía fue hasta el palacio central a terminar el trabajo encomendado por Youko.


Flashback:

-No te preocupes, Shoukei; Keiki y yo lo cuidaremos –había dicho la emperatriz de Kei antes de montar a Hyouki.

-Te doy mi palabra de Taiho que mantendremos a salvo al general –le prometió Keiki antes de montar a Hankyo.

-Muchas gracias, Shuujo, Kei-Taiho –había dicho ella llorando –lo dejo en sus manos.


Ahora le tocaba a ella cumplir con su deber y hacer lo que estuviera en sus manos para ayudar a todos a ganar y lograr la expulsión de los kaikyaku, pero poco antes de llegar a la oficina del escribano se encontró con Hou-Ou.

-Buenas tardes princesa. –Saludó él cortésmente –No quiero ser inoportuno, pero, ¿le sucede algo malo?

-No, –exclamó Shoukei enjugándose la lágrimas con un pañuelo –es que me dio alergia, están haciendo reparaciones en algunas partes del palacio y, pues el polvo y todo eso…

-Hm, ya veo –dijo él con expresión extrañada – ¿le gustaría dar un paseo para calmar esa "alergia"?

-Es que tengo algunas cosas que hacer y no me gustaría dejar el trabajo para después.

-Yo también, pero no es malo descansar un poco cuando se está alterado, si se trabaja bajo presión las cosas pueden salir mal.

-Bueno, si lo dice Hou-Ou tiene que ser cierto –dijo ella calmando un poco sus hipos, causados por el llanto.

-¿Desde cuándo no visita Hou, princesa? –preguntó Koui dirigiéndose a la salida del palacio central.

-Creo que desde hace dos años, fui para ver cómo estaba y me complació ver que Gekkei lo mantenía bien a pesar de la ausencia de un rey en el trono, más bien hizo mucho comparado con otros reyes de la actualidad.

-Jajajaja es bastante sincera por lo que veo, princesa –dijo Koui divertido.

-Sólo digo la verdad.

-¿Recuerda por casualidad a los guardias que cuidaban los establos en la época en la que su padre reinaba?

-En realidad no recuerdo mucho del palacio, hace mucho que no entro en él, pero sí recuerdo los establos, solía pasear por ahí con mi institutriz y recuerdo que me quejaba mucho del olor de los caballos y los youma de montar.

-Así es, le molestaba mucho ese olor, pero yo no lo percibía, sólo el olor a heno en la mañana o el trigo en las tardes cuando alimentaban a los animales, el pasto, el mar de nubes, eso era lo que más me gustaba como guardia del palacio.

-No me diga que usted trabajaba en palacio –exclamó ella gratamente sorprendida.

-Así es, era un simple soldado del oushi, casi un recluta, pero siempre pedía a mi superior que me asignara a cuidar de los establos, me gustaba ver pasear a las damas y observar cómo los animales eran entrenados, a veces incluso montaba los youma del rey a para probar si estaban listos para ser utilizados en batalla o en largos viajes.

-Vaya que es una gran coincidencia, pero no me acuerdo de usted en lo absoluto.

-No me extraña, usted era una princesa muy pequeña y, por lo que recuerdo, bastante malcriada –dijo Hou-Ou riendo.

Shoukei rio con él, se sentía bien hablando con alguien, su tristeza se menguaba, al menos por un momento y Hou-Ou era una compañía muy grata.

-¿Me permite que le sea sincero princesa?

-Por supuesto, Hou-Ou, la sinceridad es una virtud muy apreciada.

-Como rey me agrada que haya llegado a realizarse como persona, pero cómo hombre y caballero que soy, me veo en la obligación de decirle que no me gusta su compromiso con el general del ejército de Kei, no me parece un buen hombre para usted.

-¿Qué quiere decir con eso, Hou-Ou? –Shoukei estaba crispada de espanto por el atrevimiento del rey de Hou.

-No me malinterprete, princesa, es sólo que no considero al general Kantai digno de usted, con todo respeto pienso que se merece mucho más.

-Con todo respeto Hou-Ou, ¿qué es exactamente su definición de un hombre digno entonces? –Shoukei se paró en seco y enfrentó al rey, estaba dispuesta a defender el amor mutuo de Kantai y suyo.

-Alguien que está a su altura, él es sólo un hombre ordinario, sólo puede ofrecerle comodidades simples, yo creo que usted es merecedora de alguien que esté dispuesto a darle todo, palacios, joyas, vestidos, felicidad plena… Un reino.

-¿Qué insinúa Hou-Ou? –Ella comenzaba a ver la expresión dulce, y casi suplicante, de él con profunda aversión.

-Me refiero a que yo puedo darle todo eso y mucho más, princesa. Escuche, siempre la observaba pasear con sus doncellas por los patios del palacio en Hou y disfrutaba viéndola jugar y bailar con sus compañeras, usted es lo más hermoso que tenía el reino, era la joya del palacio y yo estaba perdida e irrevocablemente enamorado de usted, por Tentei, esperé décadas para pronunciar estas palabras, cuando me enteré por boca de Gekkei que usted no había muerto en el regicidio mi corazón se llenó de tal gozo que temí morir, ahora sólo debo esperar una respuesta de parte de usted, seré paciente y tenaz, no escatimaré en esfuerzos por obtener su favor, princesa.

-¿Cómo se atreve? –Shoukei casi gritaba de indignación –Soy una mujer comprometida y amo al que va a ser mi esposo.

Dicho esto corrió hacia el interior del palacio central, dejando al rey sólo, con su confesión en el aire.

-No me rendiré princesa, –susurró él melancólicamente mientras la veía alejarse –aprovecharé cualquier rastro de debilidad para ganar su corazón.

Se fue a sus habitaciones dónde esperaba su Taiho, esperaría el próximo encuentro con su princesa y la haría darle una respuesta.


La armada imperial (oushi) de los reinos está dividida por unidades, cada una clasificada por un color según la cantidad de soldados.

Unidad negra: 12.500.

Unidad blanca: 10.000.

Unidad amarilla: 7.500.

Unidad azul: 2.500.


Ufff me llevó un tiempito terminar éste capítulo, es algo dulce, por no decir empalagoso, jajaja pero su servidora aquí presente es así, cursi algunas veces.

Las críticas son buenas, no matan el alma ni la envenenan, jejejeje (frase basada en una del Chavo del Ocho)