Hola :D
Nuevo capi espero que disfrutéis la lectura
Antonio notaba sorprendido los labios de Lovino sobre los suyos, como su lengua penetraba de manera abusiva en su boca y su respiración entrecortada chocaba contra su piel. Cuando se dio cuenta de lo que ocurría Lovino ya se había distanciado de él.
-¿Acaso todo lo que decías antes era mentira?-Dijo el italiano burlón al notar la estupefacción del español.
-¿Mentira? Yo nunca miento-Dijo con un tono seductor mientras se acercaba al rostro italiano para corresponder al beso que anteriormente no había podido. Ambas respiraciones aumentaban de ritmo mientras el beso se hacía cada vez más pasional.
-¿Nunca mientes? Eso es lo más prepotente que he oído nunca-Dijo con despecho mientras le desabrochaba con impaciencia los botones del traje al español.
-¿Entonces, tu eres un mentiroso?-Decía el español mientras le acariciaba la mejilla sonrojada del italiano por la adrenalina del momento y las abusivas cantidades de alcohol ingerido.
-No me gusta mentir- Dijo mientras continuaba sobre el regazo del español deshaciendo el nudo de su corbata y besando el cuello de este.
-Pero lo haces-Contestó en un susurró a la oreja de este notando como todos los músculos del italiano se tensaban de repente al notal aquel cálido susurro en su oreja.
-Necesidad-Contestó mientras se deshacía por completo de la corbata y la camiseta del español dejando su torso al aire.
-Necesidad...-Dijo Antonio con un suspiro amargo al notar los besos del italiano por todo su torso.
-¡Ya estamos aquí!-Gritó a todo pulmón Sey que entró al reservado sin darse cuenta de que Lovino estaba encima de un español sin camiseta,pero por el contrario Emma se quedo estática al ver aquella escena.
-Hace años que no sé nada de él, soy estúpida, ¿De verdad creí que las cosas iban a ser igual entre nosotros dos? Debería ser un completo desconocido después de seis años, pero al fin y al cabo el fue mi primer amor...-Pensó Emma mientras observaba aquella escena que le dolía barbaridades.
Lovino al oír la voz de la chica se apartó de inmediato sonrojado de aquella vergonzosa escena, el era un hombre y era inadmisible que estuviese besándose con otro, eso no podía ser, el era hetero, cien por cien hetero y lo sabía. Sabía que estaba mintiéndose a sí mismo, sabía que era un mentiroso, un mentiroso consigo mismo.
-¿Qué ocurre Lovi ya no te interesa pasar un buen rato conmigo?- Dijo Antonio que no se había dado cuenta siquiera de la entrada de las chicas, simplemente veía dos sombras a lo lejos debido a que era imposible enfocar cualquier cosa más lejos de dos centímetros de su cara.
- Por nosotras no os preocupéis, nos marchamos ya, creo que aquí sobramos-Dijo Emma con mala fe, sorprendiéndose así misma por aquel tono despechado que había usado.
-¡No,no,no, no os marchéis! No me había dado cuenta de que estabais, perdonad mi actitud - Dijo Antonio mientras miraba a Emma con una mirada seductora, mirada que finalmente la belga tuvo que desviar incomoda por todos los sentimientos que le recorrían solo al recordar algunas escenas del pasado.
-Jajajajajaja, tranquilos nosotras nos marchamos a bailar a la pista-Dijo Emma avergonzada mientras cogía de la mano a Sey y la arrastraba fuera del reservado.
-¿Por qué nos vamos? Dos hombres tan guapos nos invitaban a quedarnos. ¡Tú te montaste un trío con ellos! Deberías compartir con tu amiga-Dijo Sey triste al dejar pasar aquella jugosa invitación por culpa de su amiga, la cual le dedicó una mirada de odio dando a entender que aquel tema era tabú.
-Vamos a bailar-Contestó secamente mientras algo parecido a celos y rencor aparecían en su interior.
-Joder-Contestó Lovino completamente sonrojado por aquella intromisión mientras buscaba entre los bolsillos del pantalón su cajetilla de cigarros, sacaba uno de ella y le prendía fuego.
-Lo siento, no las vi venir-Dijo Antonio que poco a poco se había ido acercando otra vez al italiano.
-Tú que vas a ver con el ciego que llevas, en todo caso es culpa mía por no darme cuenta-Decía Lovino mientras le daba una calada al cigarro con la mano aún temblorosa de los nervios del momento.
-Puedo verte a tí-Dijo Antonio mientras le acariciaba la mejilla a Lovino el cual notó como una corriente eléctrica le recorría con una simple caricia.
-Ya claro...-Dijo en un susurró al notar como las manos de Antonio habían conseguido meterse por debajo de la camisa de su traje sin siquiera desabrochar los botones previos.
-Puedo ver tus preciosos ojos ámbar deseando más-Contestó mientras le miraba directamente a los ojos, estuvieron varios minutos en silencio intentando indagar en el interior del otro hasta que Lovino terminó con todo aquello acercando su rostro y besándole. Un beso lento, casi romántico sin rastro de la agresividad que mostraba en actos anteriores quería saber cómo era el español en realidad, pero de repente un flash de sentido común recorrió la mente del italiano, él vendía su cuerpo, nada de aquellas caricias eran verdad, todo aquello debía pagarlo. Tras aquello cortó el beso y se distanció.
-Me das asco-Dijo Lovino mientras se volvía a abrochar los botones de su camisa con nerviosismo. Tras aquella oración el cuerpo entero del español se paralizó no sabía porque el italiano decía aquello, pero la mirada de desprecio que le dedicaba le confirmaba que aquello iba muy enserio, notó como un puñal le atravesaba por la espalda y le dejaba sin respiración por unos momentos.
-Doy asco, ¿Verdad?-Dijo en un susurró mientras miraba con nostalgia al italiano, una mirada llena de tristeza, incluso una persona que no le conocía había conseguido saber que debía estar lejos de él.
-¿Son las cicatrices?-Dijo el español mientras le señalaba una cicatriz que le recorría el torso por completo, mientras alrededor habían otras muchas más pequeñas, aquellas cicatrices que le recordaban su fallo día tras día.
-Los ojos de Lovino se abrieron de par en par no era la primera vez que le veía con los abdominales al desnudo pero nunca se había percatado de aquella enorme señal, tras ello un sentimiento de culpa se instalo en su interior.
-¿Soy yo? Te doy asco, no me extraña si yo mismo me doy asco ¿Qué van a pensar los demás?-Dijo en un susurro ahogado, el alcohol hacia que sus siempre escondidos sentimientos saliesen a la luz, ante un italiano que se daba cuenta de su error, en aquel momento el no estaba trabajando, simplemente estaba siendo Antonio, una persona sumida en la prostitución no debía tener una vida sencilla para terminar abocado en aquel mundo tan sucio.
-Oye, lo siento, no quería decir eso-Decía el italiano arrepentido mientras era incapaz de alejar la vista de las cicatrices.
-Claro que lo quisiste decir, no me extraña, si es la verdad-El español había conseguido ponerse otra vez el traje y se disponía a salir de la sala cuando la mano del italiano se lo impidió.
-Perdón, yo no soy nadie para juzgarte, he hecho cosas horribles que ni serías capaz de imaginar, en ese sentido soy horrible, nunca quise herirte, es solo que creía que estabas, ya sabes, trabajando conmigo por dinero-Tras aquella confesión se quedaron en silencio durante unos minutos los dos mirándose frente a frente sin bajar la mirada.
-Recuerdo que me dijiste que estarías siempre que quisiera, la verdad es que quiero que pases la noche conmigo-Contestó el italiano mientras le abrazaba, era egoísta pero con aquella persona casi desconocida había conseguido sentir aquel sentimiento de cariño que nadie le había proporcionado nunca, afecto y preocupación, saber que existía y que no era un simple peón en todo aquel mundo, y tenía miedo, mucho miedo de que aquellos sentimientos llegasen a convertirse en algo más, tenía miedo de sufrir, pero estaba harto de levantarse todos los días con ganas de tirarse por el puente más cercano, de cortarse las venas o tomarse una sobredosis de pastillas, porque se sentía muerto por dentro y en aquel momento se dio cuenta que le daba igual que tuviese que pagar por aquello. Sería una dulce mentira.
-Soy un mentiroso, siempre lo he sido,un perfecto mentiroso, soy un monstruo-Pensó Antonio mientras correspondía al abrazo de Lovino dejando un suave beso sobre los labios del italiano.
Arthur miraba preocupado los informes que tenía sobre su mesa, aún no había conseguido encontrar al topo de la Central ,tenía sospechas de varios agentes en especial de Roderich pero era incapaz de asegurarlo con seguridad, era una simple corazonada.
De repente el teléfono empezó a sonar, consiguiendo que Arthur diese un salto de su silla tras aquella repentina intromisión a su concentración, cuando contestó al teléfono las ganas de no hacerlo se multiplicaron por mil.
-¡Hola, Arthieeee!¿Cómo estás?-Dijo aquella voz chillona tan característica por teléfono.
-¿Qué quieres Alfred?-Decía Arthur mientras una aura furibunda se instalaba a su alrededor, le era insoportable aquella voz.
-Quiero noticias, ¿Cómo va la misión de Italia?-Decía el americano con entusiasmo.
-Te he enviado todos los informes, ahí está la información, no seas vago y léetelos, si no sabes leer siempre puedes apuntarte a un curso de aprendizaje para adultos.-Contestó con un tono ácido ,si había una persona que no soportaba era él.
-Tan amargado como siempre, además claro que los he leído pero no hay nada interesante ¿En este mes no ha adelantado nada la misión?-Aquellas últimas palabras habían sido impregnadas con un tono agresivo.
-Claro que ha adelantado, pero ya sabes que este tipo de misión necesita tiempo, ¿Crees que es fácil ganarse la confianza de alguien de la mafia?-Se defendió mientras su aura furibunda aumentaba de tamaño, odiaba aquel muchacho insolente.
-Venga, si el niñato ese es una presa fácil, ya sabes falta de autoestima, poco afecto, depresión, dos intentos de suicidio...¿Continuo leyéndote el informe sanitario de Lovino Vargas?-Dijo con un tono burlón mientras remarcaba todos los sucesos del italiano.
-¿¡Cómo demonios tienes esa información?!-Arthur preguntó sorprendido, aquello solo lo sabían él y Emma la cual era quien le enviaba los informes sanitarios de la mafia.
-Soy un héroe de la tecnología, ya sabes, puedo hackear cualquier cosa, no me menosprecies Arthie-Aquella frase fue como una advertencia para Arthur el cual sabía que algo en su sistema informático no funcionaba bien, aunque fue el mismo americano quien le vendió el programa el mismo había rediseñado algunas partes para que le fuese imposible acceder a ciertas partes del mismo.
-Intentaré que la misión vaya más rápido ¿Algo más?-Contestó secamente ignorando aquella prepotencia, para no caer en su juego.
-¿Qué sabes del topo?-Ahí estaba la verdadera razón por la cual Alfred llamaba.
-Poco-Contestó Arthur secamente, no podía fundamentar su corazonada y otra le decía que era mala idea comentarla con él.
-¿Poco? Estas perdiendo facultades, ¿No ves nada raro en Francis?-Tras aquella frase Arthur se quedó estático.
-¿¡Qué demonios dices, Francis es uno de nuestros mejores hombres?!-Aunque no se llevasen bien debía admitir que confiaba por completo en él y más de una vez le había salvado de una muerte segura.
-Tu ten cuidado con él, además en la otra misión hay una gran laguna en su reporte-Otras vez aquel tono fúnebre que utilizaba para intimidarle.
-Alfred, ¿Qué quieres?-Arthur estaba ya a sus límites de autocontrol para no mandarle a dar un paseo por el estiércol.
-Nada, avisarte, ¡Bye Arthie!-Y tras aquello la llamada llegó a su fin, dejando a Arthur confundido.
Gracias por leer y por vuestros reviews
Sois lo mejos :D
