Más vale tarde que nunca, aquí os traigo el último capítulo de Above all!

PD: con respecto al carácter de Giuseppe, simplemente hay personas que no tienen madera de padres y que no se merecen ser amados. No todo tiene una justificación, no todo tiene un por qué de ser, hay cosas que simplemente son como son sin motivo aparente alguno.


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_Epílogo_

Al fin llegó el día en que Damon salió de la enfermería, aunque aún tenía que seguir tomando unas pastillas que le habían dado para calmar el dolor, pastillas que le dejaban algo adormilado y le incapacitaban para volar. El joven Capitán tendría que centrarse en las clases teóricas por un tiempo, algo que solo hacía que estuviese más ansioso por volver a subirse a un avión.

El recibimiento que obtuvo de sus amigos y compañeros de profesión fue muy acogedor. Durante su instancia en la enfermería no paró de recibir visitas de personas que le deseaban una pronta recuperación y le felicitaban por su gran trabajo en Nihil. Aunque a él le hubiese bastado con una única felicitación, la de su padre, a quien solo vio cuando tuvo que contar su versión de la historia el mismo día que despertó.

*Flashback*

A pesar de que los altos cargos del cuartel fueron informados de la misión en Nihil por el Teniente Saltzman, estos quisieron oír la historia a manos de Damon, pues era este quien capitaneó la misión.

Al escuchar tal asombroso relato y quedar gratamente sorprendidos, muchos no dudaron en dar sus felicitaciones al joven capitán por su trabajo.

Cuando la reunión finalizó, todos comenzaron a abandonar la sala del hospital, donde habían ido a ver al chico, quien seguía recuperándose de sus heridas. Giuseppe, quien había permanecido callado todo el rato y se había quedado el último, iba a irse también cuando Damon le llamó:

-¡Padre!

El aludido paró en seco y, tras un largo suspiro, se giró para enfrentarle.

-He oído que te tiras a una Soldado -dijo el hombre con reproche-. ¿A eso te dedicaste en la misión? ¿¡A follártela!? Eres una vergüenza para mí. Jamás serás digno de mi apellido.

Damon estaba tan dolido por su acusación, que no pudo contar a sus palabras.

-Además –añadió Giuseppe-, para colmo, destrozaste dos Harrier. ¿Sabes cuánto dinero han pagado los contribuyentes para comprar esos aviones? Y todo para que tú puedas jugar a ser el héroe…

Tras terminar su reprimenda, Giuseppe se giró para irse cuando su hijo volvió a hablar:

-Cumplí mi misión. La misión que tú me encomendaste –le dejó claro así el chico que él solo cumplía órdenes-. Reconocí la zona, encontré las armas nucleares y traje a mi equipo con vida. ¿Qué más quieres de mí?

-No quiero nada de ti –respondió su padre con voz fría-. Nunca lo he hecho.

Y, sin más, Giuseppe se marchó dejando desolado al joven Capitán.

Al salir por la puerta, el hombre se cruzó con Elena, a quien le dedicó una mirada de odio. Esta, rápidamente fue hacia su novio, a quien abrazó fuertemente al ver la tristeza en sus ojos. Damon intentó mantener la compostura, pero no pudo evitar derrumparse al estar en los brazos de su novia y profirió un leve sollozo acompañado de lágrimas silenciosas.

*Fin del Flashback*

El chico estaba parado en medio de la base militar, sumergido en sus pensamientos, cuando alguien reclamó su atención.

-Vamos, Damon –le llamó su novia, caminando hacia él con una sonrisa-. Todos nos están esperando.

La tía de Elena se había pasado días insistiendo en saber cuándo podía ir a visitarla, pero la chica le había pedido que esperase un poco, pues primero quería que le diesen el alta médica a Damon para así hacer las presentaciones como era debido.

Así que, tras una semana y media de espera, el día que más temía Damon había llegado. El joven Capitán estaba convencido de que la tía de Elena no iba a ver con buenos ojos su relación, algo totalmente comprensible al tener él un cargo superior y ser también el instructor de la chica.

Lo único que aliviaba a Damon era saber que no estaría sola ante el peligro, que su hermano Stefan y la novia de este, Katherine, también estarían en la cena con ellos. El mayor de los Salvatore contaba con que estos le ayudasen a caerle bien a Jenna, algo que le preocupaba mucho porque la mujer era el único familiar de su novia y sabía lo importante que era para Elena la aprobación de esta.

La pareja, nada más salir por la puerta principal del cuartel, se encontró con una mujer rubia de pie junto a un coche de grandes dimensiones.

-¡Elena! -dijo esta muy emocionada al verla, corriendo a abrazar a su sobrina con fuerza-. ¿Estás bien?

-Sí, estoy bien -le aseguró la joven, para después romper el abrazo-. Jenna, quiero presentarte a Damon Salvatore -señaló al chico que la acompañaba-. Mi novio.

-Un oficial -murmuró la mujer sorprendida, puesto que su sobrina le habló de él hace tiempo y casi siempre con malas palabras.

-Capitán, para ser exactos -le informó Damon con una tímida sonrisa-. Es un placer conocerla.

-Lo mismo digo -respondió ella algo fría, estrechándole por mero respeto la mano que este le ofrecía.

El cruzo de miradas que se produjo en ese momento, hizo que la situación tomase un tono incómodo en el que nadie sabía qué decir o hacer para romper el hielo.

-Vayamos a cenar, ¿no? –propuso Elena nerviosa al ver que el encuentro no estaba yendo tan bien como ella pensaba que iría.

D&E

Aprovechando su día de permiso, la pareja y la tía de ella salieron del cuartel para ir a cenar.

Nada más llegar a la mesa situada en la terraza que habían reservado para la ocasión, una chica morena de cabello rizado corrió hacia Damon para abrazarle fuertemente.

-Yo también me alegro de verte, Kath –le dijo él con una sonrisa divertida mientras correspondía el abrazo-, pero me estás asfixiando.

-Qué quejica… -murmuró esta mientras le liberaba de su agarre, para luego sonreírle ampliamente a Elena-. ¿Tú también te quejarás si te abrazo?

-Para nada –le respondió la chica, abriéndole los brazos a una alocada Katherine que se lazó hacia ella.

Damon no pudo contener la risa al ver tal escena, al igual que su hermano, quien se acercó tímidamente a abrazarle.

-Es genial verte andando de nuevo –le dijo Stefan muy contento de verle mejorando.

-No sé qué decirle, hermano –bromeó el mayor de los Salvatore-. Era divertido oír tus quejas mientras intentabas empujar de la silla de ruedas.

-Es que pesas mucho –se excusó este.

-¿No será que eres un endeble?

-Venga, chicos, dejadlo ya –les llamó la atención Elena aunque con tono risueño, para luego dirigir su mirada a su tía, quien observaba la escena sin intervenir en ningún momento-. Stefan, Katherine, os presento a mi tía Jenna.

La pareja saludó encantada a la mujer y, tras intercambiar un par de bromas más, todos tomaron asientos alrededor de la mesa y se dispusieron a cenar.

Durante la comida, Stefan estuvo contando anécdotas de cuando él y Damon eran pequeños, divirtiendo así a los presentes con las locas aventuras que los hermanos Salvatore realizaban juntos. Jenna apenas habló, algo que solo ponía más nervioso a Damon, pues sabía que esta estaba analizando cada detalle antes de decidir si darle el visto bueno o no.

Elena y Katherine demostraron una vez más lo buenas amigas que se había hecho y hablaron por largo tiempo sin parar, incluyendo a Jenna también en la conversación.

-Stefan y yo estamos pensando en mudarnos definitivamente cerca de aquí cuando terminemos la universidad –comentó Katherine-. Ya sabéis, echar raíces y eso. Sé que aún somos jóvenes, pero estamos impacientes por comenzar una familia juntos.

-Eso es fantástico –celebró una Elena sonriente-, me alegra saber que os va tan bien.

-¿Y qué hay de ti y mi cuñado? –le preguntó esta, dirigiendo una breve mirada hacia el otro extremo de la terraza, donde los hermanos Salvatore parecían estar manteniendo una charla seria-. ¿Tenéis planes de futuro?

-Solo llevamos unos meses juntos –le contó algo sonrojada Elena, pues no quería hablar de eso delante de su tía sin saber aún si esta aprobaba su relación con Damon-. Supongo que es pronto para pensar en formar una familia.

-Pero, ¿te gustaría?

-Por supuesto que sí –afirmó sin vacilación la chica, sonriendo bobamente al intercambiar una leve mirada con su novio cuando alzó la vista hacia donde él estaba-. No hay nada que desee más que estar con Damon.

Mientras tanto, al otro extremo de la terraza, los chicos estaban manteniendo una conversación bastante parecida.

-Me encanta Elena –dijo el menor de los Salvatore mientras miraba a las chicas, quienes se estaban riendo de algo que Katherine había dicho-. Y a Kath también.

-Elena es increíble –sonrió su hermano intercambiando una rápida mirada con su novia.

-¿Crees que podría ser la definitiva?

-No me imagino mi vida sin ella.

-Jamás pensé que te oiría decir eso –bromeó alegremente Stefan-. Siempre creí que Kath y yo acabaríamos cuidando de ti cuando te convirtieses en un viejo cascarrabias.

-¿Eso significa que ya no vas a cuidar de mí nunca más? –preguntó su hermano mayor fingiendo una cara de pena.

-Siempre cuidaré de ti, solo que ahora tienes a alguien en tu vida que te cuidará mejor que yo. Y eso es bueno, es realmente bueno.

Poco después, los Salvatore regresaron a la mesa con las chicas y Stefan y su novia se despidieron del resto, pues querían dejar a Damon a solas con Elena y la tía de esta para que hablasen tranquilamente. Jenna esperó unos minutos a que su fuese la familia del chico antes de dirigirse a él con un tono ligeramente más serio del que se había estado utilizando durante el resto de la velada:

-Tengo entendido que fuiste el que dirigió la operación de reconocimiento en Nihil.

-Así es –asintió el chico, sin darle gran importancia a eso.

-Fue la primera misión de mi sobrina. Te agradezco que cuidases de ella y que la trajeses sana y salva.

-Elena es mi vida -le aseguró él, entrelazando una mano con su novia y dedicándole una hermosa sonrisa a esta-. Jamás dejaría que le ocurriese algo malo.

La aludida correspondió la sonrisa de su novio y se inclinó hacia este para robarle un tímido beso.

-Debo irme ya -informó Damon poco después, mirando su reloj al recordar que tenía un asunto pendiente-. He quedado con Ric para preparar las clases de la próxima semana.

-Quédate un ratito más -le pidió su chica haciendo pucheritos, lo cual le hizo sonreír.

-Nos vemos luego, ¿de acuerdo?

Elena resopló, a lo que su novio respondió dándole un dulce beso en los labios a modo de despedida, para luego dirigirse a la tía de esta.

-Ha sido un placer conocerte, Jenna.

-Lo mismo digo –afirmó ella estrechándole la mano que este le ofrecía.

La chica Gilbert, impaciente por conocer la opinión de su tía, le preguntó de inmediato a esta nada más regresar su novio dentro del restaurante en dirección a la salida del mismo.

-¿Qué te parece?

-Es muy guapo, inteligente y parece buena persona, pero... ¿Un oficial? -le dijo como reproche-. Sabes lo machista que es el ejército, ¿en qué pensabas para liarte con un superior que además es tu instructor?

-Lo quiero. Y él también me quiere. Eso era en lo que estaba pensando.

-¿Lo saben en el cuartel? -preguntó Jenna ahora más calmada ante la sinceridad de las palabras de su sobrina.

-Sí. Y eso no ha cambiado el trato que recibo de mis compañeros o superiores. Todos respetan nuestra relación.

-Me alegra oír eso. No quisiera que, después de todo lo que has luchado, tu noviazgo con este chico perjudicara tu reputación.

D&E

Esa misma noche, Elena regresó al cuartel y se dirigió directamente al bungaló de Damon. Estaba ya en la puerta cuando oyó una voz a su espalda:

-Ya creí que no vendrías.

La chica sonrió ampliamente al reconocer esa voz y se giró para verle.

-Quedamos en que nos veríamos luego -le recordó Elena, mientras el chico caminaba hacia ella.

-Cierto -murmuró Damon a escasos centímetros de su boca-. Tengo una sorpresa para ti.

-¿Y de qué se trata?

-Si te lo dijese, no sería una sorpresa.

Elena estaba ansiosa por que le besase, pero él no lo hizo. En su lugar, cuando se inclinó hacia delante, abrió la puerta de la habitación y le indicó con una mano que entrase. Cuando la chica se giró para mirar hacia el interior del bungaló, se quedó con la boca abierta del asombro al ver que la estrecha litera había desaparecido para dar paso a una cama de matrimonio, además de haber una taquilla doble para la ropa y demás enseres personales.

-Así que, es esto lo que has estado haciendo con Ric en realidad, ¿eh?

-Ahora estaremos más cómodos -le dijo él en el oído, a la vez que la abrazaba por detrás.

-¿Me estás proponiendo instalarme contigo?

-Solo si tú quieres -aseguró Damon, repartiéndole besos por el cuello.

Ella se giró entre sus brazos para estar frente a él y posar las manos en sus mejillas.

-Por supuesto que quiero –le dijo Elena totalmente segura de sus palabras-, pero ¿está permitido?

-Soy el Capitán, las normas las pongo yo.

-En ese caso, me instalo en su bungaló, mi Capitán -sonrió ella, poniéndose de puntillas para atrapar los labios del chico en un intenso beso mientras se dejaba conducir hacia la cama, la cual estrenarían esa misma noche.

D&E

Nada más darse luz verde para que la ONU comenzase a enviar tropas para acabar con el problema de la isla Nihil, el Coronel Salvatore, uno de los dirigentes de dicha misión, abandonó el cuartel sin despedirse de su hijo.

Por su parte, el General Parker hizo que se celebrase una ceremonia en honor del escuadrón de reconocimiento Mystic Falls, el cual capitaneaba Damon y fue el encargado de llevar la peligrosa y a la vez extraordinaria misión en Nihil. Además de condecorar al equipo, ascendió a los Soldados que participaron –Elena, Matt y Tyler- al rango de Cabo.

Damon formó parte del discurso ceremonial y también estuvo junto al General cuando este anunció los ascensos de sus Soldados. El chico, nada más terminar el acto, fue directo hacia Elena con una amplia sonrisa en su rostro.

-¿Qué tal sienta ser ascendida de rango?

-Realmente bien –admitió ella con alegría-. Tenga cuidado, Capitán, tal vez un día ascienda tanto que tenga que darle órdenes.

-Órdenes que yo aceptaría encantado –afirmó él sinceramente, para después hacer una pequeña pausa antes de continuar hablando-. Estoy muy orgulloso de ti, Elena. Tengo muchas esperanzas puestas en ti.

-No te defraudaré.

-Sé que no lo harás –dijo el joven Capitán recogiéndole un mechón de cabello tras la oreja y apoyando su frente contra la de la chica-. Te amo, Elena.

-Yo también te amo, Damon –le correspondió esta poniéndose ligeramente de puntillas para unir sus labios en un romántico beso, para después murmurar contra sus labios-. Por encima de todo.

FIN


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Muchas gracias por leer este fic. Espero que os haya gustado! :)