Muchas gracias por leer. Quizás ya de igual, pero me eh estado saliendo un poco del margen de mil doscientas, fue más complicado de lo que creí. Espero les siga gustando.
Saludos.
MIL DOSCIENTAS FORMAS DE LLEGAR A TI
Capítulo Seis
Albus se sentía ligeramente ebrio. Las fiestas con bar abierto no deberían estar permitidas, menos si había tequila en la carta.
La noche había sido una bazofia. No había una sola chica guapa, Evan había sido rechazado incluso antes de declararse y Scorpius estaba demasiado de amigo con un chico que Albus ni conocía. No entendía por qué eso caía en la categoría de "bazofia", pero con cinco tequilazos con sacudida de cabeza y todo, no podían pedirle mucha coherencia.
Ese sábado, había comenzado como cualquier otro sábado. Había bajado de la torre ridículamente temprano, para tomar un igual de ridículo desayuno, en cuanto a cantidad, para luego salir a correr.
Para la hora del almuerzo, Albus Potter seguía siendo un chico feliz. A eso de las siete se cambió de ropa, se lavó los dientes y se preocupó de que su cabello tuviese despeinado como siempre, era parte de su estilo.
Se encontró con Evan en el gran comedor y a la distancia divisó a Scorpius con un grupo de compañeros Slytherin.
Para las diez estaba camino a la fiesta con Evan, y para las doce ya se quería dar un tiro.
Scorpius y Rose habían llegado antes que ellos, estaban charlando junto a la escalera con unos chicos mayores. Albus fue por un trago.
— ¡Potter! —gritó alguien desde una torre de vasos plástico— ¿Te unes a la pirámide?
El juego era idiota, Albus ni siquiera lo entendía muy bien, pero se unió igual.
— ¿Es verdad que vino Scorpius Malfoy? —Preguntó Allen, una chica de sexto año de pechos exuberantes.
—Sí —respondió Ambar, una rubia sin muchas curvas ni temas de conversación—, pero viene con Rose Weasley ¿Son novios?
Albus negó con el vaso en la boca.
— ¿Quienes son novios? —Preguntó la suave voz de Scorpius Malfoy, quien estaba parado justo detrás de Albus— ¿Qué juegan?
Y así, sin mucha explicación, Scorpius terminó jugando a la Pirámide.
—Por cierto, trajimos a Luke —informó Malfoy, mientras el resto de los chicos cantaba el himno al perdedor que le tocaba beber todos los vasos del segundo nivel de la pirámide.
Albus por fin encontró una veta para hablar de Luke.
—Luke es simpático —dijo el moreno, sonriendo— ¿lo conoces bien?
—No sé si bien, es más cercano a Rose.
—Cercano... —dijo Albus en tono sugerente.
—Sí, cercanos, tienen ese tipo de relación que es imposible definir — Scorpius sonrió— No sé si son novios o amigos, y ellos tampoco lo saben.
Esa no era una buena respuesta.
— ¿Pero está con él por comodidad o porque le gusta?
Scorpius ladeó la cabeza y miró a Albus, quien se sorprendió de las largas pestañas de chico— ¿No es eso casi lo mismo?
Albus no supo que responder. O no le dio el tiempo, Evan llegó y abrazo por la espalda a Scorpius, quien se encendió como una farola.
— ¡Chico! ¡Qué gusto verte aquí! —Saludó el recién llegado— ¿Vienes solo?
Scorpius negó con suavidad, sin quitar sus ojos desmesuradamente abiertos de Albus. Parecía un conejo cegado por las luces de una farola.
—Rose vino con él —dijo Albus, dirigiendo su vista a Evan, quien de inmediato sonrió aun más—, trajeron a Luke —la cara de Evan se desmoronó de forma tan espectacular, que Albus sintió culpa.
— ¿Dónde están? —Preguntó Evan, mirando a todos lados, como si la sala fuese un inmenso espacio donde buscar.
Scorpius pareció salir de su trance y con voz entrecortada afirmó que estaban en el patio fumando. Evan apenas si dijo "ya vengo" cuando se perdió de vista.
—Es un idiota —dijo al aire Albus, mirando la espalda de su amigo perderse en el mar de gente que anegaba el pasillo, volvió su vista a Scorpius, quien aun parecía perdido en sus pensamientos— ¿No te molesta?
La reacción de Scorpius fue sorprendente. Sus ojos se abrieron aun más y un intenso sonrojo cubrió sus mejillas.
Si Albus lo pensaba detenidamente, Scorpius se comportaba extraño.
— ¿Sí te molesta? —Preguntó en tono de duda.
Scorpius negó y antes de decir algo, un coro de gritos les informo que Albus había perdido en el quinto nivel. Le tocaba tomarse los cinco vasos que lo conformaban.
A pesar de ser una estrella del deporte y tener fama de chico popular y desenvuelto, Evan no tenía toda la confianza que le gustaría tener. Nunca había sido bueno declarando sus sentimientos o dándose a entender. En pocas palabras, tenia nula capacidad oratoria.
No recordaba si alguna vez había estado en la misma fiesta que Rose Weasley. La chica había llamado su atención desde el año anterior, siempre tan clara y directa. No había tenido muchas oportunidades de conversar con ella, pero habían compartido varias pláticas en grupo. Era muy cercana a Scorpius e incluso a veces iba a los entrenamientos.
Hacía meses que Evan estaba esperando la oportunidad, de al menos, mostrarse interesado.
Nunca había estado con una chica activista, Albus le había dicho que hablara y se comportara con cautela, porque con Rose, todo podía ser usado en tu contra.
Llego al jardín, el cual estaba infestado de adolescentes divirtiéndose, aun cuando la temperatura ambiente era bajísima. Solo le costó unos segundos localizar a Rose. La chica llevaba el pelo verde turquesa, estaba sentada en un rincón del suelo, con Luke a su lado. El chico tenía ese aspecto enclenque que todos los veganos a la larga adoptan.
—Hola chicos —dijo con una sonrisa jovial. Extrañó a Scorpius, él siempre le saludaba animoso y lo hacía entrar al círculo.
Rose saludó con un gesto risueño y Luke le acercó una cajetilla de cigarrillos— Son mentolados —informó. Evan negó suavemente.
—Qué raro verlos aquí —dijo, deseoso de iniciar una conversación. Y mandar a Luke al demonio.
—Trago gratis —dijo Rose—. Eso nunca se debe rechazar.
—El ambiente es muy grato —aporto Luke, con voz rasposa, como si hubiese fumado desde la cuna—, gracias por invitarnos.
—Sí, gracias —dijo Rose, dándole una profunda calada a su cigarrillo. Evan se fijo en que traía los labios pintados—. Pero Scorpius está adentro —agregó la chica, mirándolo intensamente.
—Esta con Albus —dijo Evan, algo hipnotizado con los ojos de Rose.
—Si quieres te lo traigo —dijo la chica, haciendo el amago de levantarse.
—Tranquila, yo voy y de paso traigo algo —dijo Luke, que se levantó con la gracia de los que practican yoga.
—Buen chico —dijo Rose mirando a Evan—. Y dime, Evan ¿Qué te trae por aquí?
— ¿Aquí, donde?
—Ya sabes, con los chicos raros —dijo Rose, rodando los ojos.
—Siempre es bueno hacer amigos.
— ¡Eh! Me encanta eso del experimento social.
Evan no tenía idea de lo que estaba diciendo la chica, pero le estaba hablando a él y no estaba ni Scorpius ni Albus cerca. Eso tenía que ser una notable mejoría.
—Scorpius siempre fue reacio a venir, así que vas a tener que esforzarte más para que venga seguido —dijo la chica, haciendo un extraño movimiento de cejas. Evan seguía perdido, pero sonrió de todos modos.
—Nah, ya descubrí la clave —dijo con una sonrisa radiante—. Tengo que invitarte a ti.
Rose le sonrió devuelta— Esperemos que no por mucho tiempo —se acercó y en tono confidente susurró—. Solo tienes que decirlo, y lo tienes.
Evan sintió que su garganta y lengua se secaban de golpe.
Continuara-
