Expectativa.
Youko no podía creerlo, era ella, pero, ¿cómo? Era imposible que fuera ella. Había pasado casi medio siglo desde la última vez que se vieron, desde que ella había llegado a este mundo, pero allí estaba, exactamente igual a cómo la recordaba, incluso tenía el uniforme de la escuela.
-Sugimoto –dijo Youko completamente aterrada por su descubrimiento, no podía quitarle la vista de encima y, al parecer la chica sintió que la observaban y volteó a ver a Youko.
No parecía reconocerla, de hecho la veía cómo si le extrañara que estuviera ahí, se acercó viendo en todas direcciones, cómo esperando que alguien justificara la presencia de Youko y le dijo:
-Oye, no deberías estar aquí –su voz incluso era la misma –si mi madre te ve podría demandarte y te expulsarían de la escuela. ¿Eres nueva allí?
-Yo… -No encontraba su boca, se le había olvidado cómo hablar.
-Está bien, sígueme, no parece que estés bien, ¿te perdiste? –Sugimoto seguía hablándole cómo si nada.
Mientras le hacía todo tipo de preguntas acerca del por qué estaba allí, sin que Youko respondiera, la llevaba hasta una caseta donde había un escritorio desordenado y un par de sillas desgastadas. La sentó y le dio un vaso con agua.
-Mira, si estás buscando novio aquí no lo vas a encontrar, sólo hay obreros feos y gordos, no hay chicos lindos, excepto mi hermano mayor, pero no es de nuestra edad, pierdes tu tiempo –Le hablaba con total amabilidad; la Sugimoto que conocía era resentida y hostil con ella cuando se fue.
-Sugimoto, ¿cómo…? –Se atrevió a decir Youko por fin.
-¿Sugimoto? –Dijo la chica confundida –Ése es el apellido de soltera de mi madre, yo soy Asano, Asano Kyoko.
-¿Sugimoto es tu madre? –Casi gritó de la impresión.
-Bueno ya no es Sugimoto, es Asano Yuka desde que se casó –contestó Kyoko dándole poca importancia a lo que decía –Ahora dime, ¿qué haces aquí? No debería haber extraños en la excavación, mi madre podría armar un verdadero escándalo si te ve.
-Tu madre, ¿es la que dirige esto? –A pesar de todo tenía que reunir información.
-Ella lo financia y custodia, la milicia es lo suyo, ella con apoyo del ejército protege todos los proyectos de construcción de mi padre que es el ingeniero que supervisa la obra y mi hermano mayor la dirige cuándo él no puede, son trabajos muy importantes para el gobierno, ¿por qué haces todas esas preguntas? –Dijo ella al darse cuenta de que estaba dando demasiada información.
-Yo… Quiero estudiar ingeniería civil cuando me gradúe y escuché que tu madre y tu padre son los mejores en eso –inventó ella sagazmente.
-Es cierto, ella es muy buena, ha logrado cosas que ninguna persona podría haber hecho antes, ¿te gustaría conocerla? –La chica veía a Youko con una sonrisa radiante, le enorgullecía que alguien de su edad reconociera a su madre.
-Sí claro, me gustaría verla, pero debo hacerte una pregunta, ¿cómo llegaron aquí? Me refiero a que, no estamos en Japón, ¿cómo lograron excavar hasta aquí?
-¿Qué quieres decir con eso? –dijo Kyoko, comenzaba a ver a Youko con una mirada extraña –Por supuesto que estamos en Japón, ¿Dónde si no?
Youko pensó que la chica estaría confundida, tal vez la distancia del túnel no fuera tan extensa y pensaran que estaban en algún lugar de la zona costa-montañosa de Japón, aún así tenía que parar eso y averiguar todo sobre la manera en la que habían logrado llegar hasta su reino.
-¿Me llevarías a conocer a tu mamá? Me encantaría verla.
-Claro, le diré que eres amiga mía y le gustará conocerte, sígueme.
La llevó al remolque más grande del perímetro y tocó la puerta, un muchacho de unos veinte años abrió y saludó:
-Kyoko ¿qué tal? ¿No estabas camino al comedor? Te pedí que me trajeras unas donas, ¿quién es tu amiga?
Ella le hizo señas a Youko para que entrara y se presentara.
-Soy Youko –dijo ella simplemente con una inclinación, no podía permitirse dar mucha más información.
-Mucho gusto, yo soy Ginji, Asano Ginji, el hermano mayor de Kyoko –parecía amable, Youko no se preocupó por que comenzara a hacerle preguntas.
-Nii-san ¿dónde está mamá? Quiero presentarle a Youko.
-Ella está atendiendo algunas cosas, me parece que dijo algo sobre un perro grande y rojo que vieron hace rato.
Oh no, Hankyo. Pensó Youko con preocupación, pero pensándolo mejor, no se preocupó demasiado, ella le había ordenado mantenerse escondido, quizá fuera otro youma.
-Hm, -dijo con timidez -¿Dónde vieron a ese perro grande? ¿Podemos ir a ver?
-No lo creo Youko-chan –dijo el hermano de Kyoko alarmado –Al parecer los animales de esta zona son muy peligrosos, pero este fue visto más allá del límite de la obra, más o menos a cinco kilómetros al este.
-¡¿Cinco kilómetros?! –gritó Youko espantada.
-¡Oye! ¿A dónde vas? –gritó Kyoko al ver que Youko corría a toda velocidad a través de las máquinas y tráileres hasta perderse de vista.
Mientras corría desesperadamente en dirección al asentamiento militar escuchó la voz de Hankyo en sus talones.
-¿Qué pasa Shuujo? ¿Ocurrió una desgracia?
-No, está a punto de ocurrir si no lo evitamos, llévame en tu lomo hasta el campamento, tan alto que no te puedan ver.
Hankyo no vaciló y la levantó en el aire más allá de los límites visuales y voló a toda velocidad a través del cielo.
Mientras que en el palacio Kinpa de Kei, Shoukei se preparaba para recibir a los invitados del reino de Han.
-Ese estúpido rey –decía con rabia mientras se vestía -¿quién se cree para atacarme de esta manera? Argh, si no fuera el rey de Hou y mi prometido no fuera un general le contaría todo para que lo pusiera en su lugar.
Flashback.
Durante el beso, ella lo miró con los ojos muy abiertos, no duró más de tres segundos, pero para ambos fue casi una eternidad, el rey la miraba con una expresión determinada y ella simplemente no podía creer lo que acababa de hacer. Se separó de él con rudeza y le dio tal bofetada que él se descolocó por un breve momento.
-¿Cómo se atreve? –Le gritó indignada –No tiene derecho, es usted un irrespetuoso.
-¿Qué está pasando Koui? –Se oyó la voz sorprendida y desconfiada de Houki.
-Hou-Taiho.
-Houki –dijeron ellos al verlo entrar en la habitación.
Koui, aún con la marca de la manita de Shoukei en la cara, se levantó y con la misma mirada con la que la besó enfrentó a su sirviente.
-Le di un beso a la princesa, no fue tan bien recibió cómo esperaba.
-Pero ¿en qué estabas pensando? –Reclamó horrorizado el kirin, sus ojos violeta se abrieron más de lo normal –Si el general de la derecha toma medidas contra ti podría haber graves consecuencias tanto para Kei como para Hou, ¿es que acaso no puedes usar tu cabeza?
-Lamentablemente, mi querido Houki, el raciocinio es una facultad inútil en cuestiones de amor y yo no creo ser una excepción.
-¡Estás actuando cómo un idiota! Y usted Shoukei-san, ¿cómo permite semejantes actos?
-Yo no lo permití, él me tomó por sorpresa, me dijo que usted estaría aquí para acompañarnos con el té y por eso vine.
-Así es, Houki, yo la engañé, lamento haberlo hecho de esa manera pero no se me ocurría otra forma de estar con la princesa a solas –se lamentó Hou-Ou –fue un error haberte besado sin tu consentimiento princesa, lo siento mucho, pero aún así, no esperes que me rinda.
Shoukei salió echando humo de la habitación y preguntándose cuál sería la mejor manera de cocinar a un rey.
Fin del flashback.
Ahora tenía que encargarse de atender al rey de Han y a su Taiho, así cómo darle las instrucciones de la ubicación de las tropas alineadas en las montañas, no podía desconcentrarse, ella también tendía que ir allá junto con Hou-Ou, Hou-Taiho, Han-Ou y Han-Taiho para hacerse cargo de las relaciones intermediarias con cada representante de los reinos, esperaba ver a Suzu, Youko y Risai para contarles su inquietudes y así tener algo de apoyo para tratar con ese molesto rey.
Salió al fin a recibir a los "tan esperados" invitados en el palacio exterior y guiarlos a sus habitaciones.
-Bienvenidos, Han-Ou, Han-Taiho. –Dijo con una reverencia –Estábamos esperándolos, espero que su viaje haya sido placentero y sin complicaciones.
-Fue horrible, -se quejó Hou-Ou –todos estos kijuu desagradables y malolientes a mí alrededor, sólo los lindos shirei de mi princesa me hacen feliz.
-Ah pero ¿qué dices Ranjou? –Se oyó la voz de la niña de cabello dorado que llegó con él –A mí me encantan los kijuu. Shoukei, ¿me dejarás jugar en las terrazas esta vez?
-Creo que primero debemos instalarlos –respondió Shoukei con incomodidad –síganme por favor.
-Espero que esta vez no me hayan asignado una habitación cerca del idiota de Shouryuu porque armaré un escándalo –dijo el rey moviendo su melena violeta que tanta envidia causaba en más de una mujer de cualquier reino.
-El rey En viajó a Gantou hace varios días, así cómo Tai-Ou y Kei-Ou, sus habitaciones están cerca de las de Hou-Ou y Hou-Taiho, espero que puedan llevarse bien.
-No me importará siempre y cuando respeten nuestro espacio y opiniones, a diferencia del desadaptado de Shouryuu.
-Sin mencionar al tonto de Rokuta –agregó Hanrin. –qué bueno que no se quedó mucho tiempo en el palacio cuando fue a solicitar nuestra ayuda.
-Bien dicho Hanrin, querida.
Shoukei suspiró inaudiblemente, además de servir a estos dos durante su estancia en el palacio Kinpa debía aguantarlos en el viaje a Gantou, sumado a eso el fastidio de tener que evitar a Koui y tolerar las miradas de frustración de Hou-Taiho cada vez que los veía juntos, además de la tensión que se veía en toda la corte. Ella daba gracias a Tentei por haber nacido siendo mujer, de lo contrario no tendría el temple suficiente para hacer frente a todo eso.
-¿Cuánto falta para llegar a Gantou? –le preguntó Suzu a Sekki mientras guiaban a las tropas del marqués de Wa.
Estaban viajando por encima del mar de nubes ya que las unidades de batalla eran suficientes para espantar a los ciudadanos y no querían que nadie se enterara de lo que estaba pasando o el caos se esparciría como polvo por todo el reino y más allá.
-No mucho, –contestó él al frente de la numerosa tropa –estaremos allí antes del anochecer, sólo espero que seamos bien recibidos.
-¿Qué quieres decir con eso? No creo que nuestra propia gente nos vaya a atacar.
-No me refiero a los ejércitos aliados o algo por el estilo, hablaba de los kaikyaku, temo que puedan haber visto nuestro asentamiento y hayan tomado medidas.
-No digas eso, nuestro destacamento está muy bien escondido y no creo que se dejen ver tan tontamente, además, hay muchos youma ocultos en las madrigueras de esas montañas, es prácticamente imposible que logren traspasar los límites.
-Ya oíste a Kantai, mataron a un youma grande con una sola arma, muy potente según la información de En-Taiho, creo que debemos temer lo peor y estar preparados, Suzu.
-Bueno supongo que tienes razón, sin embargo espero que te equivoques.
-Sí, yo también.
"Maldición, –pensó Youko mientras era llevada por Hankyo – ¿Cuánto daño más van a causar? Sólo queremos que se vayan, ¿tan difícil es?"
Mientras se acercaba pudo ver una caravana de camiones militares y varias patrullas de la guardia nacional japonesa que iban directamente a las tropas, incluso vio un par de tanques, al parecer no habían visto youma sino que iban directamente a deshacerse de lo que les estorbaba el paso, es decir, la gente de los Doce Reinos; algo le decía a Youko que no estaban allí para un simple proyecto de construcción, tal vez el enorme armamento que vio ser trasportado mientras pasaba por encima de los vehículos, ¿quién sabe? Afortunadamente Hankyo era un shirei y la velocidad de los camiones eran nada en comparación con su destreza. Pudo llegar para advertir, sin embargo casi no quedaba tiempo y lo que podían hacer en ese momento era prepararse para pelear.
-Keiki, por favor retírate de aquí, si entramos en combate no podrás siquiera moverte por el olor de la sangre –pidió Youko mientras preparaban su armadura, Kantai, Shouryuu, Gyousou y Risai ya estaban organizando los batallones, la cantidad de kaikyaku que se acercaban era suficiente para movilizar al ejército completo.
-Shuujo por favor tenga cuidado –rogó Keiki antes de montar en Hyouki –dejaré a Kaiko, Hankyo y Juusaku para protegerla, pero por favor no se ponga en peligro excesivamente.
-Tranquilo Keiki, todo saldrá bien –había suficiente tiempo para un beso rápido y verlo partir a salvo en el lomo de Hyouki. –Al menos él estará bien.
Salió de su tienda para supervisar junto con los demás el movimiento.
-Ya casi estamos listos. –Informó Kantai –Pusimos centinelas alrededor del perímetro para que la pelea no vaya más allá de lo necesario y poder ver por dónde vienen los enemigos.
-Youko –llámó Risai –Nos acaban de informar que los refuerzos que faltan ya están en camino, Sekki y Suzu se acercan y traen consigo la división aérea del ejército provincial de Wa y Shoukei acaba de salir del palacio junto con los reyes de Hou y Han, seremos más que suficientes para defendernos.
-No podemos permitir que pasen más allá del campamento –advirtió Shouryuu –si lo hacen será el fin, los ciudadanos los verán y podrían lastimarlos, así que tenemos un campo de batalla limitado.
-Ya casi están aquí –dijo Gyousou mirando el reporte de avance de uno de los soldados –Las divisiones aéreas estarán alrededor de la formación para garantizar la ventaja, la caballería terrestre en el frente de ataque, alterna con la artillería pesada y la infantería estará detrás como apoyo, con eso será suficiente, nosotros y los shirei de cada kirin estaremos en el frente también, así podremos al menos adelantarnos si las negociaciones no funcionan, aunque en este caso dudo que el diálogo sirva de mucho.
-Sus majestades –anunció un soldado –se acerca el gobernador de la prefectura de Shisui y los refuerzos que trae consigo.
-Tráigalo aquí en cuanto aterricen –ordenó Youko –que no se retrasen por favor, necesitamos toda la ayuda posible.
-Entonces –dijo Shouryuu –sólo faltan Shoukei, Ranjou y Koui.
-Espero que lleguen bien –dijo Kantai –si tengo que morir hoy prefiero hacerlo al lado de ella.
-Ya basta de sentimentalismos Kantai, -se oyó la voz de Sekki –si planeabas morir lo hubieras hecho hace cuarenta años y no ahorrabas el aguantarte tanto tiempo.
-Bien ahora ya casi estamos todos, pero aún necesitamos a los shirei que traerán consigo Hou-Ou y Han-Ou –Dijo Risai.
-¡Se acercan! –Gritó un centinela apostado en lo alto de una saliente de roca -¡Los kaikyaku ya vienen!
Los tambores que anunciaban al enemigo comenzaron a sonar en todo el campamento.
-¿Dónde está Shoukei? Por el amor de Tentei –gritó Kantai con exasperación.
-Ya viene, está cruzando las montañas. –Informó Suzu –Nos encontramos en el camino con ella y los señores de Han y Hou, hicieron una pausa para dejar un hinman espía en las máquinas en las que viajan los enemigos.
-Qué alivio, es una buena idea saber qué hacen esos kaikyaku –Dijo Shouryuu –pero hay que organizarnos, Youko eres la gobernante de este reino, tú eres quién debe dar la orden para empezar.
-Ya oyeron –anunció ella -¡todos a sus puestos de combate de inmediato!
-Ya estamos aquí –anunció Shoukei, corrió rápidamente hacia dónde Kantai y se lazó a sus brazos –no podía quedarme sin hacer nada mientras tú estás aquí peleando.
-No importa eso, ya estás aquí y tenemos que cumplir con el reino –dijo él yendo hacia su posición de pelea.
"Tal vez si un accidente pasara en esta guerra –fueron los pensamientos de Hou-Ou al ver a Kantai correr a lo largo del campo con su princesa –no sería tan evidente ¿no? Los generales mueren en batallas todo el tiempo."
Ahora sólo tocaba esperar.
¡Ay, qué mala soy! Perdonen la tardanza, es que mi país no está en muy buen estado ahora y una de las cosas que están en declive son los servicios públicos cómo la electricidad y el internet, lamento el retraso en serio, quise publicar antes pero buehhh no siempre las cosas salen cómo una las espera. La verdad es que me tardé bastante, por eso me disculpo.
Espero que les haya gustado el cap. Dejen su críticas; es de sabios escuchar y corregir nuestros propios errores. Los amo, besos.
