Mil gracias, a Maye, quien logra que ustedes entiendan lo que quiero decir y gracias a todos los que leen y dejan su huella por aquí. Muchas gracias. Y ya saben, cualquier comentario es bienvenido, estoy jugando a aprender.
Capítulo Nueve
Cuando Scorpius despertó, lo primero que supo fue que no estaba en las oscuras mazmorras como de costumbre, sino que estaba en el suelo de un lugar muy luminoso. Lo segundo que supo fue que estaba rodeado de gente y lo tercero, que apestaba.
A su derecha, acurrucado bajo su chaqueta, estaba Albus Potter, profundamente dormido. En similares condiciones a su izquierda, estaba Rose, abrazada de Luke por la cintura.
Quiso moverse, pero se dio cuenta de que la pierna de Albus estaba sobre las suyas y no quiso despertarlo. Decidió tratar de volver a dormir, le dolía la cabeza y sentía mucha sed. No recordaba con claridad el momento en el que se habían acostado a dormir, en el suelo, zapatos incluidos. Pero si recordaba haberse unido a la mesa de la cocina, con el grupo de chicos que estaban fumando hierba. Después se habían puesto a jugar cartas, hablar de tonterías y seguir bebiendo.
Suspiró con fuerza cuando el recuerdo de Evan llego a su mente. Bien se podría decir que era el primer rechazo de su vida, aun cuando las palabras del chico no hubiesen estado dirigidas a él.
Miró a Albus, quién le había apoyado y aceptado, aun ebrio, aun drogado, aun durmiéndose en la mesa del comedor, con rallones en la cara, aun así, le había repetido una y otra vez, a intervalos irregulares de tiempo "Yo te ayudo, yo te apoyo, y da igual." Incluso había dicho "Una vez un chico me tocó el pene y se me paró igual, para que te miento."
Era increíble, de quien menos esperaba esa clase de aceptación, la recibía. Albus era un chico increíble.
Los parpados de Albus temblaron, y despertó. Arrugó el ceño de inmediato y soltó un lamento. Scorpius le sonrió, sabiendo que la resaca de Albus tenía que ser unas veinte veces peor que la de él.
—Sólo mátame.
—Nah, tú casi lo logras ayer —dijo Scorpius, recordando como Albus se había caído de su silla, estando perfectamente sentado, en medio de un acceso de carcajadas.
Albus se restregó los ojos y se estiró cual gato, destilando pereza. Tenía lagañas y los rallones se habían convertido en manchones de colores por su frente y mejillas. Scorpius tenía dudas de si Albus se había dado cuenta en alguna de sus visitas al baño.
—Tengo poción anti-resaca en el castillo —dijo Albus, con voz esperanzada.
—Y el castillo tiene desayuno, recién son las ocho.
Albus asintió con fuerza y una enorme sonrisa. Despertaron a Rose, quién alegó sobre la vida y las resacas hasta que salieron de la casa. Ninguno se lavó la cara.
Enfilaron al castillo en medio de las desiertas calles del pueblo un domingo cualquiera.
—Ya se levantó el toque de queda, podemos entrar por el frente —dijo Rose, arrastrando los pies—. Cualquier cosa, salimos a las seis a tontear por los patios.
—Que argumento tan convincente —murmuró Luke.
Pero no tuvieron que probarlo, entraron rápido y el poco flujo de alumnos permitió que pasaran desapercibidos bajo sus capas negras. Unos cuantos alumnos reventaron en risas cuando se cruzaron con Albus, quién no entendía, pero sonreía igual.
—Te nos vienes a Slytherin —dijo Rose a su primo y lo arrastro a las mazmorras.
Scorpius se sentía extrañamente feliz. Aun cuando Evan había comparado la homosexualidad con la mierda, lo había pasado bien. Rose, Luke y Albus se habían ocupado de que así fuera.
— ¿Y si me echan? —Preguntó Albus bajando la vista, en la viva imagen de la inocencia.
—Yo les pego —dijo Rose en tono seguro. Nadie protestó.
Llegaron a la sala común, Rose se lanzó en el sofá más próximo e invocó con un accio su poción anti-resacas.
Albus se paseó por Slytherin haciendo reír a cuanto chico se le cruzara. Cuando descubrió que tenía la cara pintada, hizo aún más gracias. Sólo se la lavo antes de subir a comer.
Ese domingo se lo pasaron los cuatro juntos, tratando de vivir la resaca de los dioses. Scorpius se impresionaba de lo rápido que Albus había encajado, como si siempre hubiese estado ahí. A la hora de la cena, para sorpresa de muchos, incluso se sentó en Slytherin a comer.
—Nos vemos mañana en Ciencias Muggles —fue su despedida.
Las conversaciones de ese día no habían sido serias, habían sido las conversaciones de un grupo de personas que se conocían hacia mucho. No se habían tocado temas conflictivos y Scorpius no tuvo ni una sola oportunidad de preguntarle a Albus por la confusión en la que se habían visto envueltos. Por el silencio de Rose al respecto, intuyó que su amiga suponía que Albus no sabía nada. Tampoco nadie le preguntó al moreno por qué se resistía a ir a la torre.
Sin embargo, en unas pocas horas seria lunes y en unas cuantas más, tendría que ir a clases y seguro tendría que ver a Evan. Entendía que entre ellos, en palabras sencillas, no había pasado nada, apenas si habían cruzado palabras durante la fiesta, pero aun así se le hacía difícil verlo y entablar conversación con él.
Además, un pensamiento doloroso se había colado en su mente. A Evan le gustaba alguien, alguien próximo a Scorpius, y por su discurso anti-gay, la única opción era Rose. Y con eso, todo el enredo y conflicto se aclaraba.
Bueno, ella tenía cosas que él no tenía y no había nada que hacer. Hacía muchísimo tiempo que había tenido la conversación con la chica y había decidido que nada de esas tonterías entorpecería su perfecta relación. Los triángulos amorosos entre ellos estaban tan prohibidos como el machismo.
Cuando Albus se fue y Luke cayó dormido en la cama de Scorpius, este al fin pudo expresar sus pensamientos.
—Rose, creo que le gustas a Evan, por eso...
—Toda la confusión, sí —dijo Rose, rascándose la cabeza—. Qué mierda ¿No? —Scorpius asintió—Pero velo por el lado bueno, tú eres mucho más bonita que yo, seguro tienes oportunidades.
Scorpius le empujó sin fuerza— Quizás le gustan muy masculinas.
—Esperemos que no, eso te saca por completo de competencia —dijo Rose con voz afectada.
—Zorra.
—Zorro.
La lucha de almohadas terminó con un Luke despierto, que se fue a su habitación, y un desorden épico. Los demás chicos de la habitación advirtieron "O Un gessse dejan de tonterías o se van."
Terminaron durmiendo en la sala común.
Scorpius se acurrucó contra Rose, quien le acarició el cabello y le dijo en voz cariñosa— No necesitas a cabecita de músculos, eres genial.
—Gracias.
—Hasta Albus lo vio.
Y sí, Albus Potter. Era un chico simpático y dijo que le apoyaba y le ayudaría. Ni idea de a qué se refería.
Quizás había tenido un desaire amoroso, pero al menos había conseguido un amigo. Volvió a pensar en Evan y se reprendió mentalmente, no podía romperse frente a Rose, porque Rose era un monstruo y no había forma de saber cómo reaccionaría. Quizás le regañara por ser tan sentimental, o le golpearía. Incluso existía la posibilidad de que quisiera golpear a Evan.
Se durmió pensando en Evan. Soñó con que lo veía jugar tenis desde la grada, al lado de Albus, quien le hacía comentarios obscenos sobre los jadeos de Evan en cada saque.
Continuara!
Nota: Alguien me comento de toda la liberalidad que doy al colegio y bueno, me quería explicar un poco, Harry Potter fue ambientado antes de 1998, y la nueva generación debería ser después del 2017, por eso me tomo TANTAS libertades (si, soy consciente de que son muchas!). Además, vi Skins, quizás por eso quede con esta idea. Ojalá te siga gustando, gracias por leer y comentar, saludos!
