Hola :D
Nuevo capi, espero que os guste
Lovino había bajado hasta los reservados, sentía su sangre hervir al recordar como entraba el español en aquella habitación y cerraba la puerta tras de sí dejándole a escasos metros de él, dio una patada al primer florero que se encontró desahogando parte de su rabia en él al instante oyó como se rompía en mis pedazos y las flores quedaban rotas en el suelo encima de los cristales, no le importó aquel estruendo y continuó con paso rápido hacia los reservados empujando a cualquier persona que se encontrase en su camino deseando dar un puñetazo a cualquiera de ellas, quería matar a alguien allí mismo, sus manos temblaban y su mandíbula castañeaba debido a la cólera que amenazaba con destruirle si no descargaba todas aquellas sensaciones.
Llegó al reservado naranja e ignorando a la gente que esperaba su turnó entro en él, notó como la mirada furibunda de Vincent se clavaba en él ya que odiaba que le interrumpieran cuando estaba haciendo negocios.
-Fuera-La voz de Lovino sonó amenazante mientras miraba a aquel joven moreno que hablaba con el holandés, este le miró sorprendido no entendía porque le echaba de allí.
-¡He dicho qué fuera!¿¡No me oyes?!-Sacó su pistola y le apuntó con ella tras aquello se marchó de inmediato asustado de allí. El holandés le miraba curioso desde su sillón hacia escasos minutos que había ido a por una llave y ahora entraba completamente hecho una furia, le mostró una sonrisa cínica mientras le ofrecía que se sentase, a él no le iba a intimidar por llevar una pistola en la mano y más si no le había quitado el seguro.
-Estaba a punto de cerrar un buen trato, ¿Sabes?-El rubio inspiró el humo de la pipa notando como sus pulmones se llenaban de humo relajando su cuerpo por completo porque si no iba a estampar al italiano contra el suelo por aquello, no iba a volver a saber de su cliente en mucho tiempo.
-Me importa una mierda, dame veinte gramos. -Había guardado su pistola y se había sentado en el sillón delante del rubio que continuaba mirándole curioso, pero tras aquella última frase sus ojos de afilaron y apartó la pipa de su boca.
-No-Fue su única respuesta tras aquella demanda.
-Dame veinte gramos-Volvió a insistir el italiano ahora con una aura amenazante.
-Estás limpio-Le recordó el rubio, hacia más de dos años que Lovino había internado en una clínica de rehabilitación y desde entonces no había vuelto a probar nada, no entendía porque de repente quería recaer tras todo aquel esfuerzo.
- ¿Y qué? ¿Me los vas a dar o tengo que pedírselo a otro?- Quería que lo diese ya, sabía que su mercancía siempre era la mejor del mercado y no tenía ganas de irse del local para pillar.
-¿Por qué?-Realmente quería saber que había ocurrido aquello no era normal y sabía que de una u otra manera iba a estar Antonio implicado.
-¿Por qué? ¡Porque mi hermano es un imbécil, un jodido imbécil, que me lo arrebata todo, TODO!-La voz del italiano había ido subiendo de volumen mientras cerraba sus puños para contener su rabia. Los ojos del holandés se abrieron de la sorpresa no esperaba que su enfado fuese por su hermano ya que siempre había sido Feliciano quien destacaba más que él pero nunca le había visto de aquella manera por las acciones de su gemelo, tardó unos segundos en darse cuenta de lo que había ocurrido, aquello no tenía buena espina sabía de sobra que su hermano era mucho más inteligente y si se encontraba con el español no era una buena señal, inconscientemente se llevó la mano a su pantalón notando su pistola cargada, no sabía que había ocurrido pero debía estar preparado para todo.
-No tengo nada- Tras aquello Vincent salió apurado del reservado hacia la habitación trece, tenía que apoyar a Antonio si las cosas salían mal y por lo que había oído las cosas se estaban torciendo bastante.
Lovino se quedó estático en el reservado de repente el rubio se había marchado a toda prisa de allí sin darle lo que pedía, no entendía porque había salido a de aquella forma pero no le importó ya que aquello le daba vía libre a buscar la metanfetamina que quería, abrió los cajones de su escritorio con rapidez en busca de ella sin encontrar nada, siguió rebuscando por las estanterías hasta que vio un maletín encima de la mesa, aquel maletín con el que iba a cerrar un buen trato el rubio lo abrió y observó lo que quería, multitud de bolsitas herméticas con el cristal en su interior que estaban ya listas para venta y consumo, sabia que aquello hubiese sido un buen trato si él no lo hubiese estropeado pero poco le importó, cogió una de aquellas bolsas y se marchó de la habitación.
El corazón de Antonio latía de manera descontrolada sentía como si en cualquier momento fuese a explotar de la presión, apuntaba su pistola a la cabeza del italiano el cual a su vez le apuntaba con la suya, un movimiento en falso y ambos terminarían muertos, lo sabía. Sus ojos verdes miraban de lleno los ojos ámbar del castaño tan iguales a los de Lovino pero a su vez tan diferentes, ahí supo porque se decía que los ojos eran el reflejo del alma. Eran más fríos, más calculadores, más sádicos.
Por otro lado Feliciano analizaba al español, había sido rápido, extremadamente rápido al sacar la pistola y apuntarle sin ningún abismo de duda, al igual que sabía que tampoco dudaría en jalar gatillo si se movía más de lo previsto, había leído al español y la lectura no le había gustado en absoluto, aquella persona delante de sus ojos era alguien más que un simple empleado del holandés.
-¿Quién eres?-Volvió a preguntar el italiano a falta de respuesta.
-Antonio-La tensión de la habitación se podría cortar con un cuchillo y ninguno de los dos estaba dispuesto a bajar el arma.
-Sé quién eres-Aquellas palabras de Feliciano habían conseguido dejar sin respiración al español, sus ojos se abrieron de par en par y reafirmó el agarre de la pistola, si sabia quien era de verdad estaría muerto aunque terminase con la vida del italiano allí mismo, la mafia no le dejaría huir del país y terminaría en sus manos al igual que ocurrió años atrás. Pero había algo que no encajaba si sabía quién era no estaría el allí solo apuntándole con una pistola a un agente de la Central sabiendo sus habilidades de combate, deberían haber más soldados o estar en algún lugar al aire libre con algún francotirador apuntándole a la cabeza.
-Un ayudante de Vincent-Dijo intentado retomar una compostura más tranquila pero sin dejar de apuntar el arma. Feliciano no paraba de observarle, se había marcado un farol con aquello pero quería estudiar la reacción del español que para su sorpresa había mantenido el tipo por completo.
-¿Qué haces aquí?-El castaño tampoco había bajado la pistola, había algo extraño en aquel hombre y quería saber el que.
-Trabajar para Vincent-En su mente había empezado a recordar la historia que tenían montada en la Central por si se diese un caso así.
-Soy un ex soldado del ejército español y estoy aquí por un favor personal que le debo-Antonio decidió bajar el arma tras aquello en señal de paz si estaba más tiempo a la defensiva empezaría a levantar aún más sospechas. El italiano dudó por un momento entre bajar o no la pistola pero definitivamente la bajó.
-¿Qué quieres de Lovino?-No tenía más argumentos para atacarle, además el español se había dado cuenta fácilmente de su farol y había conseguido llevar la conversación a su terreno por lo cual estaba en desventaja en esos momentos.
-Hacerle feliz-El moreno se dio cuenta en ese momento la causa por la cual estaba el italiano amenazándole, tenía miedo de que le hiciera daño a su hermano y suspiró para sus adentros, no tenía ni idea de quién era en realidad y aquello era una gran alivio para él.
-No confió en ti, si le haces daño a Lovino estarás muerto- Le confesó mientras le dedicaba una mirada afilada.
-Me parece justo-Recordó que tenía que pasar más o menos desapercibido y para su mala suerte se había dado a conocer a lo grande, tenía al hermano gemelo del próximo Don de la mafia pegado a sus talones y aquello iba a complicarle aún más la misión.
Feliciano se dio la vuelta y se marchó de la habitación dispuesto a buscar cualquier cosa sobre aquel español que reafirmase que su intuición no estaba equivocada e iba a encontrarlo al precio que fuese.
Vincent subía los escalones con rapidez no sabía lo que había ocurrido y podía llegar a ser fatal, su corazón se paró por instante de la sorpresa al ver bajar por las escaleras de forma tranquila a Feliciano que le sonreía de manera inocente.
-Hola otra vez Vincent, te ves apurado, ¿Pasa algo?-El rubio paró de inmediato tras aquellas palabras no tenía ni idea de lo que había ocurrido pero aquellas palabras no le dieron buena espina.
- Necesito cerrar un trato-Haciendo uso del autocontrol que poseía se serenó y le observó aquellos ojos ámbar que parecían leer sus mentiras.
-¿Con Antonio?- Aquello le cayó como un balde de agua fría, no sabía si habría descubierto algo o no.
- Sí, es uno de mis mejores hombres- Sus manos habían empezado a sudar de los nervios pero lo camufló de inmediato cuando las guardo en los bolsillos de su pantalón, empezó a recordar toda la historia que había montado la Central.
-Lleva muy poco tiempo aquí para que confieses tanto en él, ¿No?- Otra vez aquella sonrisa fingida que tanto le erizaba la piel al rubio.
-Hace mucho que nos conocemos-No había mentido aquella era verdad hacia años que le conocía, desde el orfanato.
-Cuídate Vincent- Feliciano continuó con su camino, había algo raro entre aquellos dos y no sabía exactamente el que, pero no tardaría en averiguar que era, nadie se escapaba de él.
Vincent entró apurado a la habitación los nervios le consumían quería saber que había ocurrido entre aquellos dos.
-¿Antonio que ha ocurrido?-Preguntó preocupado al ver al moreno sentado sobre la cama sujetando aún la pistola.
-Feliciano sospecha de mí, cree que voy a dañar a su hermano pero no sabe nada- Sabía que el italiano había acertado bastante tras aquello, era inteligente y aquello le asustaba.
-Me ha visto subir hacia aquí, así que también sospecha de mi- Vincent se sentó derrotado a su lado tocándose la sien con las manos.
-Tenemos que tener más cuidado a partir de ahora- Antonio sabía perfectamente a que peligros se enfrentaban pero por suerte sabía que la Central tenía información falsa que Feliciano encontraría.
-¿Lovino sospecha algo?- Estaba preocupado no sabía si su objetivo iba a confiar en él o no a partir de ahora y aquello sí que iba a ser un problema.
- Nada-Tras aquello el rubio se acordó de Lovino, le había dejado en su reservado con la maleta de metanfetamina llena y supo que la iba a encontrar, sabía que el italiano era hábil en busca de aquella sustancia.
-Antonio tienes que encontrar a Lovino lo más seguro es que este en la habitación doce, ha venido a mí en busca de cristal- Tras aquello la piel de Antonio se erizó, recordó lo que había leído sobre él en el reporte, había estado ingresado en rehabilitación por aquel habito y ahora iba a recaer si no hacia algo.
Lovino notaba el peso de aquella bolsa sobre sus pantalones, recordó el tiempo exacto que hacía que no consumía, dos años, cuatro meses y seis días , se sometió a rehabilitación cuando se dio cuenta que el problema se le había ido de las manos y eso fue cuando notó que para vivir necesitaba sentirse colocado, recordó los primeros meses de su desintoxicación los cuales simplemente fueron horribles un escalofrío frío le invadió al recordar como había robado el bisturí de una de las enfermeras y se había cortado las venas allí en el mismo hospital que su familia pagaba con dinero que conseguían en gran parte de traficar con drogas.
-''Qué irónico''-Pensó mientras subía las escaleras en dirección a su habitación, durante su estancia en el hospital recordaba a la perfección las palabras de su psicóloga. -''¿Te sientes solo?''- No pudo negarlo cuando se lo preguntó, simplemente era demasiado evidente.
-''Las personas tienden a evadir sus problemas cuando estos les superan buscando ayuda en otros lugares como en las drogas .¿Crees que es tu caso?''-Recordó aquellas palabras de su terapeuta la cual aun visita alguna vez, y en su momento no lo negó y ahora tampoco lo iba a negar, necesitaba evadirse de todo y la manera más fácil era aquella.
-''Algunas personas empiezan por curiosidad o por presión de grupo, pero está claro que ese no es tu caso''-Lovino seguía subiendo los escalones hacia la habitación recordando aquella conversación, por supuesto que no era su caso, el no tenía presión de grupo es más no tenía grupo.
-''Debes llenar ese vacío con otras cosas , con amor sería lo mejor''-Aún años después aun esbozaba una sonrisa cínica es su cara, el amor no estaba hecho para él ya que lo más cerca que lo había tenido era a base de dinero e incluso pagando no había podido evadir a su hermano.
-''¿Te sientes inferior a tu hermano?'' - Aquellas palabras aún le hacían daño al recordarlas y más aún cuando también recordaba que lo había aceptado delante de la psicóloga.
-''¿Quieres hablar?''- Tardó mucho en abrirse a su terapeuta y aún ahora no supo cómo consiguió aquella mujer sacarle todo lo que llevaba dentro, lo aceptaba, fue gracias a ellas que consiguió salir y mantenerse limpio.
Entró en la habitación y se sentó sobre la cama de esta sacando la bolsa de su bolsillo, vio aquellos cristales blancos que tanto había consumido años atrás y observó como brillaban debido a la luz de la luna que se filtraba por la ventana.
-Dos años...-Susurró mientras le temblaban las manos, la bolsa de unos pocos gramos le pesaba como miles de quilos, se quedó hipnotizado viendo el cristal contra el cual había luchado más de dos años enteros para controlar su adicción y ahora al tenerla delante otra vez se sentía como cuando era un yonkie necesitado de su dosis.
-Soy una mierda-Abrió la bolsa y vertió parte de metanfetamina en la pipa que había traído consigo, cogió el mechero y empezó a calentar.
-Una bien grande- Una sonrisa cínica se mostraba en su cara, lo admitía se odiaba a sí mismo por ser tan débil, por no ser capaz de reclamar lo que era suyo, por no ser capaz de ser el líder de la mafia y sobre todo por no ser capaz de ser feliz. Notó como un humo blanco empezaba a salir de la pipa advirtiéndole que la droga ya estaba lista para ser consumida, suspiró con pesadez y se aproximó la pipa a la boca.
-¡LOVINO ÁBREME!-El italiano se tensó tras aquellos golpes a su puerta, aquello no podía ser posible aún no le había dado una calada y ya tenía alucinaciones con el español.
-Alucinar con Antonio, estoy peor de lo que creía...- Volvió a aproximarse la pipa a la boca haciendo caso omiso a los gritos que oía del español, notó como el humo se colaba por sus pulmones y los invadía por completo.
-¡ÁBREME!- Tras aquel último grito la puerta se abrió tras la patada de Antonio el cual se quedó estático al ver al italiano sujetando aquella pipa con los cristales a su alrededor, se acercó a él y le cruzó la cara de un puñetazo haciendo que la pipa se rompiese en mil pedazos impidiendo que el italiano continuase con aquello.
-¡¿QUÉ HACES?!-El italiano se levantó colérico tras aquella acción, estaba sorprendido lo último que esperaba es que el español rompiese la puerta se acercase a él y sin más le pegase.
-¡Salvarte imbécil!-Le gritó en respuesta, el español no podía observar como Lovino tiraba por la borda tanto año de sacrificio por su culpa, por aparecer en su vida y mentirle, no podía.
-¡Nadie puede salvarme bastardo!-Se pasó la lengua por sus dientes y notó como uno de ellos se había salido por el golpe notando como el calor de su sangre le invadía la boca. Tras aquello el italiano le devolvió el gesto con un puñetazo que Antonio recibió de lleno al no verlo venir. Tras ello el español le empujó contra la pared más próxima y le acorraló cogiéndole del cuello.
-No vuelvas a hacerlo, no te lo permitiré-La voz de Antonio sonó diferente, sonó más profunda, más amenazante cosa que no pasó desapercibida para Lovino que le miraba asustado, nunca le había visto así.
-¿Qué acaso te importa?- Se permitió sonreír tras aquello sabia que el español podía estrangularle en cualquier momento, pero no le importaba demasiado perder la vida en esos momentos.
-Sí-Los ojos del italiano se abrieron repentinamente unos segundos tras aquella afirmación, levantó su mirada para observar aquellos ojos verdes que le miraban con preocupación, nunca había visto a nadie verle así nunca, lo único que conseguía de las personas que le rodeaban era pena, miradas de lástima pero nunca ninguna como aquella.
-No me mientas- Lovino bajo su mirada notando como perdía todas las fuerzas de repente, se sentía expuesto ante el español y su profunda mirada que parecía leerle sin hacer ningún esfuerzo como si fuese un libro abierto. Tras aquello notó como Antonio aproximaba más su cuerpo contra el suyo acorralándole contra la pared y su cuerpo empezó a temblar, notó como su boca le invadía la suya y no dudó en continuar el beso, se sentía extremadamente bien con el cuerpo del español sobre el suyo y fue ahí cuando Lovino se dio cuenta que había remplazado la droga por Antonio, aquella persona había conseguido llenar su vacío y sintió miedo, miedo de perderla y volver a caer al abismo, le rodeó con sus brazos para impedir que se marchase, que se alejase de él, no quería volver a estar solo nunca más. No podía.
-Lo siento-El español le rodeo con sus brazos al notar como el cuerpo del italiano había empezado a temblar notando como el cuello de su camisa se empapaba de lágrimas que el italiano había empezado a derramar. Se sentía mal, muy mal al ver al italiano de aquella manera sobre él, le abrazó más fuerte intentando consolarle, odiaba verle así.
-Gracias- Aquellas palabras del italiano le habían dejado de piedra, no esperaba aquello y se sintió una mierda cuando notó como el abrazo del italiano se intensificaba, él estaba allí para usarle, se había aproximado a él por una misión y ahora sentía un mal estar en su cuerpo al notar de la forma en que estaba jugando con él, con aquella persona que se había abierto a él y solamente a él.
-Lo siento- Volvió a repetir mientras le devolvía el abrazó con más fuerza, aquello no iba bien y lo sabía, aquello se le estaba yendo de las manos y lo supo de verdad cuando al abrazar al italiano había sentido más de lo que una persona como él debería sentir.
Espero que os haya gustado :D
TheAwesomeJul: Pobre Lovi le hago sufrir, soy malvada MUAHAHHAHA, nuestro Feli se las sabe todas, aquí hay gato encerrado y lo sabe. Gracias por el review :DDDD
Miyako Hyuuga1912: Tu me haces feliz con tus reviews *.* Tranquila no vas mal encaminada con Feli ê.ê, Kiku y Alfred tendrán que ponerse las pilas haber quien es más hábil en la red. Si te gustan las tramas oscuras creo que este puede ser tu fic jajajaja soy cruel con los personajes je je je.
Aditrevrep: Admito que soy mala cortando los capis algunas veces jajaja, el pobre Feli no se da cuenta que al querer protegerlo le hace daño a nuestro Lovi, iba a hablar este capi sobre Gil pero se me ha echado el tiempo encima y he preferido publicar la primera parte del capi pero en el próximo ya habrán pista sobre Gil :DDD. Gracias por el review !
Guest: Muchas gracias por el apoyo :)
Gracias por leer
¿Review?
