Hola :D

Espero que os guste el capi, perdón por la tardanza.

Feliz Navidad :)


Antonio miró directamente a los ojos rojizos del albino afirmando que aquella persona era su amigo al que daba por muerto.

- ¿Cómo has estado Antonio?- La tez del moreno se marcó con un fuerte tono de enfado, no podía creer que dos años después se presentase delante de él como si nada.

- ¿¡Qué cómo he estado!?, de verdad Gilbert, de verdad, ¡¿Me vas a hacer esa maldita pregunta?!- Su voz se elevó, quería saltar la barra de copas y darle un puñetazo por una parte por descubrir si aquello era verdad y la otra por la sonrisa torcida que le dedicaba a modo de disculpa.

- Cortesía, ya sabes... una manera de romper el hielo- Antonio respiró con profundidad intentando calmarse de aquel shock.

- Joder Gilbert, ¿De verdad eres tú?, Si te vi...- El moreno no encontraba las palabras adecuadas para expresar lo que quería decir, él había sujetado el cuerpo ensangrentado del albino hasta que su corazón se paró.

-¿Desangrándome?- Antonio le miró con fuerza, aquella no era la palabra que quería decir.

-Morir-La mirada esmeralda y la rojiza se encontraron creando una marea de recuerdos, en la cual el moreno tuvo que sujetarse de la barra, la cabeza le dolía, le dolía como si fuese a estallar

-Mierda...-Susurró mientras intentaba reponerse, la mirada rojiza se puso en alerta sobre él, aquello no pasó desapercibido al albino.

- ¿Qué paso aquella noche?- La voz del albino sonó más agresiva de lo esperado para el moreno.

- Qué te dispararon- La vista del español se nubló debido al dolor que estaba sintiendo, notaba que algo no iba bien, que algo se le escapaba de todo aquello.

-¿Quién?- Antonio oía de lejos aquellas palabras, notaba como el suelo se movía y un mareo empezaba a instalarse a su alrededor mientras que en la cabeza aumentaba el dolor, tenía la imagen en su mente del albino en sus brazos desangrándose pero por más que intentaba avanzar o retroceder en aquel lapso de tiempo le era imposible.

- No lo sé- Confesó al final, la terapia de la Central le había afectado a muchos niveles y aquello era una de las múltiples consecuencias

- ¿Sabes? No esperaba que aún siguieras en la Central, creía que tu y Francis ya habríais huido lejos de todo eso- El albino le miraba como a quien ve un mártir, el moreno había perdido peso, sus fracciones estaban más duras y en sus ojos ya no quedaba nada de la inocencia con que le había conocido.

- No puedo huir y nunca lo haré, debo terminar todo esto- Ambas miradas chocaban con fuerza intentando hacer entender al otro lo que se debía hacer.

- Aún estás a tiempo, sal de esto Antonio, debes salir, ¡Te estás perdiendo!- Tras aquello se instaló un incomodo silencio que ninguno de los dos parecía que fuese a romper.

- Lo sé, pero no por ello voy a echar por la borda todo lo que hicimos, recuerdo lo principal, a nuestro objetivo y te juro Gilbert que nunca voy a descansar hasta verlo muerto bajo mis pies- Los ojos de Antonio destilaban odio ante la mirada triste del albino.

- La venganza no es que camino...-Antonio se había sumergido en sus recuerdos, sabía que la mitad de ellos ya no estaban tras la terapia de electrochoque pero no le importaba porque había uno que nunca iba a olvidar en su vida.

- Cuando este muerto me iré- Aquella mirada no daba lugar a dudas y ambos lo sabían.

- Si sigues adelante te irás con él- Antonio pudo notar la amenaza camuflada en sus palabras.

- ¿Quién te salvó Gilbert?- La sonrisa del albino se amplió tras aquellas palabras.

- Nadie me salvó o en todo caso tu me trajiste de vuelta- El moreno le miraba confundido no sabía a qué se refería.

- Abre los ojos Antonio, recuerda- El moreno estaba confundido aun no se reponía de aquel shock y empezaba a darle otro más.

- No puedo recordar nada- El albino le miró con una ceja levantada.

- No quieres recordar que es una cosa completamente diferente- Antonio estaba descolocado no entendía nada de lo que estaba ocurriendo y se sentía extremadamente perdido.

-¿Por qué estás aquí? ,¿ Cómo sobreviviste?, ¿Por qué ahora?- Todas aquella preguntas salían como balas de su boca, no entendía nada y quería respuestas, es más las necesitaba para no perder por completo la cabeza que le amenazaba con estallar.

- Todas esas respuestas ya las sabes Antonio y sé que serás capaz de conseguirlas por ti mismo- El moreno miraba la enorme sonrisa divertida del albino tras lo cual quería estamparle la cerveza en ella a ver si dejaba de mostrársela con tanta superioridad.

- No, ¡No las sé!, por el amor de Dios Gilbert hace dos años que no sé nada de ti, hace escasos segundos estabas muerto para todos, voy a llamar a Francis y hablaremos- Tras aquellas últimas palabras la mirada del albino se afiló.

-No- Antonio le miró inquisitivo tras aquella negación- Es nuestro secreto, nadie más puede saber de esto, vendré cuando pueda y te ayudaré pero ahora no puedo Antonio, por favor no digas nada, por favor, me lo debes- Aquello hizo levantar la mano del teléfono al español, se lo pedía con desesperación, quería contárselo al francés pero aquella mirada rojiza le hacía detenerse, supo que no estaba haciendo lo correcto, pero simplemente no podía rechazar una petición así de un amigo, aunque supiera que iba a arrepentirse y que había alguna pieza que no encajaba en todo aquello, por no decir ninguna.

- Gilbert deja que te ayudemos no tienes que estar solo- Tras aquello la sonrisa socarrona de Gilbert no se hizo esperar.

- Ya no puedes ayudarme Antonio- Ambas miradas cargadas de sentimiento chocaron entre ellas, eran los mismos que hacía años pero a su vez eran completamente diferentes, amigos, desconocidos, rivales, Antonio no sabía en qué lugar encajar todo aquello.

- Me tengo que ir ya, volveré- Tras aquello salió con rapidez del local esquivando al moreno que le perseguía desesperado en busca de respuestas, pero finalmente lo perdió cuando entró en la enorme sala de electrónica.

-Mierda, joder, ¡¿Qué demonios acaba de pasar?!, no entiendo nada, ¿Recordar?, ¿El qué?, Mierda, mierda...-Antonio notaba su respiración acelerada mientras buscaba con desesperación la melena albina de su amigo sin éxito alguno.

-¿Antonio que ocurre?- Vincent le miraba preocupado podía notar el cuerpo agitado del español.

- ¿Has visto a un joven albino?- Sus palabras sonaron impacientes mientras se acercaba a él con agresividad.

- No, ni idea de quién hablas- Antonio tras aquello se rindió, había perdido la pista a su amigo.

-Oye, ¿Crees que una persona puede resucitar?- El holandés le miró sorprendido por unos instantes por aquella pregunta, volvió a mirarle por si estaba colocado.

-¿Pero tú qué demonios te fumas?- El moreno le miró furibundo no estaba bromeando y estaba cabreado.

- Voy enserio Vincent, ¿Tú crees qué alguien puede volver de la muerte?- El rubio expiró el humo de su pipa y le miró como quién mira a un loco.

- Por un módico precio yo tengo ciertas sustancias que te pueden ayudar a hacerlo- La risa del rubio dejó frío al español, estaba claro que no le estaba tomando enserio y en ese momento no estaba para bromas.

- Qué te jodan, buenas noches- Tras aquellas ácidas palabras el rubio se dio cuenta que había pasado algo y con rapidez le cogió del brazo, sabía que el moreno no reaccionaba así por una simple broma.

-¿A quién diste por muerto y no lo estaba?- La mirada oliva del holandés intentaba penetrar en la mente del moreno.

- A nadie Vincent era una maldita pregunta, me voy a dormir- Tiró del agarre y se marchó de la sala.

-¡Antonio que aún no has terminado tu turno!- Le gritó mientras veía como le ignoraba y continuaba su camino.

-¡Te pedí el día libre!¡Hazlo tú!- El rubio resopló y se marchó a hacer él mismo el trabajo.

- ¡Será posible!, soy el dueño y soy el que termina recogiendo el local- Pensó mientras recogía todas las copas que habían dejado en su ahora ya cerrado local.

-¡Dios mío que clientes más imbéciles!, se dejan la mitad de la copa en la barra aunque este último que se ha dejado la cerveza sin tocar..., mira porque no sé qué mierdas habrán tocado sus labios que si nos me bebía todas las sobras que han dejado y me iba feliz a dormir-Tras aquellos pensamientos el rubio se dio cuenta que el sobrenombre de avaro no lo tenía por qué sí.


Feliciano miraba el croquis de información que tenía en la pared, multitud de fotos lo adornaban e hilos rojos las relacionaban entre sí.

-¿Crees que lo que estoy haciendo está bien?- El italiano le preguntó preocupado a Ludwig que se encontraba a su lado observando aquel cuadro.

- Por supuesto, tu intuición es de lo mejor que he visto- Se giró y le dio un beso en la frente, le notaba apenado por todo aquello.

- Lovi me dijo que me odiaba- La tristeza era palpable en su voz, aquellas palabras de su hermano le habían dolido mucho.

- No lo dijo de corazón ya sabes cómo es tu hermano- Se acercó y le abrazó intentando confortarlo, Lovino nunca había sido santo de su devoción pero ahora le odiaba por hacerle daño a su pareja de aquella manera, Feliciano solo se preocupaba por él y él era incapaz de verlo, deseaba que tuviese razón solo para decírselo y darle un puñetazo en toda la cara.

- El perímetro está siendo vigilado, solo espero estar equivocado- Le dijo con la voz suave mientras le correspondía al abrazo, notar los brazos del alemán a su alrededor le tranquilizaba.

-Yo también lo espero- Mintió, sabía que Feliciano rara vez se equivocaba y aquella vez no iba a ser menos.


Antonio apagó con rabia el despertador que había empezado a sonar a todo volumen, se frotó los ojos observando por un momento pequeñas luces negras en su visión hasta que pudo enfocar su vista, suspiró y se quedó mirando la pintura blanca del techo.

-¿Fue todo lo de anoche un sueño?-Pensó mientras recordaba cómo había visto a Gilbert enfrente de él.-No, definitivamente no lo fue- Se quedó varios minutos recapacitando sobre ello acostado en la cama.

-¿Y Lovino? Joder, no sé qué hacer- Se frotó la frente apartando su flequillo de la cara, estaba hecho un mar de dudas - Mierda, no es un mal chico no se merece nada de esto- Sabía que sus acciones no eran buenas, estaba jugando con él y se detestaba por ello.

- Si todo hubiese sido diferente, él y yo habríamos tenido una historia muy bonita- Suspiró tras aquel pensamiento, deseaba que aquello se cumpliese, tener una vida como una persona normal la cual se asustaba ante el mero hecho de observar una pistola.

- Huir... suena tan bien- Recordó la palabras del albino, para él aquello era una utopía, aun tenía una misión que cumplir y sabía que desaparecer de la Central era más un sueño que una realidad.

-Joder, me quiero morir- Susurró para sí mismo al darse cuenta del problema que tenía en aquellos momentos.

-¡Antonio, qué haces aún en la cama!-Tras aquellos gritos Antonio dios un salto de la cama y observó como Vincent entraba en la habitación con el ceño fruncido.

-Mierda...- Suspiró al recordar que había quedado con el rubio para hacer trabajo y se había perdido en sus pensamientos.

- ¡Vamos cámbiate, en quince minutos te espero en el coche!- Antonio le miró suplicante, aquello era muy poco tiempo.

-He dicho quince minutos- No admitía negociaciones.


Lovino observaba a su terapeuta, le había llamado de inmediato tras darse cuenta de sus sentimientos por el español, tenía que resolver aquellos celos tan insanos.

-Buenos días Lily, perdóname por llamar así tan de repente- Le saludó con cortesía y entró directo a la consulta.

- No te preocupes ya sabes que para ti siempre puedo conseguir un hueco- Le sonrió con dulzura y se sentó en su asiento.

- No sé por dónde empezar- Lovino estaba nervioso hablar con otra persona de todo aquello le costaba, abrirse le era casi imposible, rebuscó entre sus bolsillos el paquete de cigarrillos, le sonrió a la rubia a modo de disculpa y se encendió uno.

-Tú y tus malos hábitos- Le sonrió abatida, sabía que por más que le dijera que lo dejará aquello era imposible.

- Lo he intentado con todo, parches de nicotina, hipnosis, caramelos, gomas de mascar y esa mierda de cigarrillo electrónico, así que no me digas que lo deje, sabes de sobra que me es imposible- Al oír la frustración del italiano una ligera carcajada se escapó de los labios de la rubia.

-¿Y qué te preocupa?, no creo que vegas para pedirme consejos para dejar de fumar- Tras aquello Lovino le miró divertido y negó de inmediato mientras disfrutaba de una calada.

- Me gusta Antonio- La rubia se sorprendió tras aquella confesión pero aún no pillaba el hilo de la conversación.

- Eso ya lo sé- Le miró divertida al notar el nerviosismo del italiano, le alegraba verle emocionado por algo o en este caso alguien.

-¡Pero es qué me gusta mucho!- Se cruzó de brazos y miró enfadado como la rubia había empezado a reírse dulcemente.

- ¿Y cuál es el problema de eso?, no me digas que no es mutuo- Le miró preocupada.

-¡ Sí que es mutuo!, es decir, creo que sí, ¡Sí!, aceptó una cena conmigo, nos besamos y...- Lovino al darse cuenta de lo que estaba a punto de decir se puso rojo de la vergüenza.

- Oh, entiendo- Le miró picara tras aquello lo que hizo que el italiano se pusiera aún más rojo.

- Bueno, pues eso, ya sabes...- No sabía cómo continuar.

- ¿Tuvisteis sexo?- Lovino casi se ahoga con el humo tras aquellas palabras, se quería morir de la vergüenza.

-Sí...- Lo dijo en un susurro, aquel tema le estaba matando sabía que un tomate a su lado iba a ser menos rojo que él.

-¿Entonces qué ocurre? ¿No dio la talla?- La rubia se estaba divirtiendo con el italiano, verle receptivo a sus bromas era una buena señal.

-¡Claro que la dio! ¡Fue espectacular!- Tras decir aquellas palabras el italiano cayó en la cuenta de lo que había dicho.

- ¿Entonces cual es el problema?- La rubia se estaba riendo a carcajada limpia al ver como el italiano deseaba que la tierra se lo tragase.

- ¡Qué no me lo puedo quitar de la cabeza!, es decir, estoy a todas horas pensando en él, quiero volver a verle, estar con él y siento unos celos irracionales siempre que alguien le habla incluso cuando alguien le mira, ¡Me estoy volviendo loco!- Se deshago por fin de todo aquello.

- No te estás volviendo loco, te estás enamorando- Sabía que lo que había dicho la rubia era verdad.

- Necesito que me ayudes, no sé cómo controlar todo esto, es decir, quiero matar a cada persona que le hable, ¡Eso no es normal!- La rubia le sonrió, por fin sabía en que basar la terapia, tenía que tratar con una persona celosa e intentar hacerle entender que debía dar libertad a su pareja, suspiró para sus adentros iba a ser difícil y lo sabía.

-De acuerdo vamos a empezar - Ambos sonrieron y empezaron a trabajar.


El español subió al coche, se sentó y empezó a respirar con pesadez.

-¡Casi me muero del estrés!- Le dijo mientras veía la sonrisa divertida de Vincent al ver como el español había llegado puntual.

- No es mi problema- Colocó la llave en el contacto y arrancó el coche.

- Pues si yo me muero a ver que hacías con todo lo que hay montado- La mirada del rubio se afiló tras aquello, la noche anterior se había dado cuenta que varios italianos observaban el local, además acababa de descubrir que tenía un GPS en su coche.

- Sabes que estamos bajo sospecha, ¿No?- Antonio le miraba sorprendido, aun no había tenido la oportunidad de decirle lo que había descubierto y el rubio ya lo sabía, el holandés era muy perspicaz y ahí fue cuando lo volvió a reafirmar.

-Sí, iba a decírtelo, ¿Hay micros?- Cayó en la cuenta de aquello, podía ser una verdadera catástrofe si los habían.

- Arthur me ha dicho que no los hay, además en el local hay un campo magnético que anula dichos aparatos, ya sabes tecnología de la Central lo instalé de inmediato cuando llegué, pero sí que hay cámaras alrededor de la zona y italianos observando todo lo que hacemos, mira por el retrovisor ese coche rojo nos está siguiendo.

- ¿Cual es el plan?- Preguntó al afirmar que aquello que había dicho era verdad.

- Actuar con normalidad, se supone que tu y yo somos amigos, así que nos vamos a almorzar juntos- Antonio le miró sorprendido tras aquellas palabras.

-¿Se supone Vincent?, ¿Cómo qué se supone?, ¡Qué soy tu amigo tulipán!- Al oír aquella última palabra la mirada de Vincent fulminó al español, aquello era el mote ''cariñoso'' que le había colocado en el orfanato, el cual por supuesto odiaba.

- Me vuelves a llamar así y te prometo que te doy una paliza que te arreglo la cara- Por mucho que intentase sonar amenazante con aquellas palabras sabía que no lo había conseguido al ver la mirada divertida del español, debía admitir que por mucho que le sacase de sus casilla le había cogido cariño.

-¡Venga Tuli alegra la cara que nos vamos a comer juntos como los buenos amigos que somos!- Tras aquello el español notó como el puño del rubio impactaba en su cabeza con fuerza, podía jurar ver pajaritos volar alrededor de su cabeza.


Arthur supervisaba la zona de inteligencia de la Central, podía ver la multitud de pantallas esparcidas por la pared, las cuales cada una mostraba un lugar clave de Italia.

-Arthur sabes que están de camino- A su lado Francis le miraba preocupado, las piezas empezaban a encajar y faltaba poco para que la ofensiva diese lugar.

- Lo sé, pero hay algo que no encaja, mira- Su mano apuntaba uno de los retrovisores que mostraba una de las bases de la mafia italiana.

-¿Qué ocurre?, no pasa nada extraño- Preguntó el francés al fijarse en aquello

-¡ Ahí está el problema! No hay movimiento Francis, solo hay cuatro o cinco italianos sin importancia entrando y saliendo- El francés volvió a fijar la mirada, el inglés tenía razón.

- La han descubierto- Dedujo Francis

- Una de dos, han cambiado la base al descubrir la cámara o hay otra que no conocemos- El inglés miraba frustrado aquello, los italianos tenían ventaja con aquello.

- ¿Cómo está Antonio?- Preguntó el rubio mientras fijaba su mirada en la multitud de televisores que había.

- Vincent me ha reportado esta mañana que empiezan a sospechar, espero que sea capaz de decirnos donde está la base antes de que todo esto explote- El rubio tras aquello le miró de reojo.

-No me refiero a la misión- Los ojos azules penetraban al rubio que esquivó la mirada.

-Bien- Francis guardó silencio, aquello no iba bien y lo sabía.


Antonio y Vincent habían parado en un lujoso restaurante en pleno centro de Roma.

-Vincent no sabía que tu hermana venía- El moreno se había sorprendido al ver en la puerta del restaurante a Emma que les miraba ilusionada.

- Era un dato sin importancia- Le contestó mientras le daba las llaves al aparca coches.

- Tampoco me dijiste que íbamos a ir a un restaurante de esta clase, ¿Has visto mis pintas?- Tras aquello el moreno observó lo bien vestido que iba el rubio con una americana, vaqueros oscuros y unos mocasines a conjunto, tras ello observó a Emma que les esperaba con un elegante abrigo rojo, quería matar al rubio.

-Otro dato sin importancia, ya estamos nosotros para compensar tu pésimo gusto en ropa- Antonio tuvo que respirar profundamente para no devolverle el puñetazo que le había dado él, miró su ropa una chaqueta de cuero, una camiseta de un dinosaurio de dibujo verde, unos vaqueros agujereados y unas converse, que encima no combinaban con nada de lo que llevaba puesto.

-Te odio Vincent- Tras aquellas palabras pudo oír como el rubio se reía por lo bajo.

- ¡Hola chicos!- La rubia se acercó a ellos y les saludó con dos besos en la mejilla.

-¡Toni qué divertida la camiseta!- El moreno sonrió en agradecimiento mientras veía la mirada furibunda del rubio, bendijo al karma por aquello.

Siguieron al camarero que les guió a su mesa y les pidió nota.

- Mirad a esos dos que acaban de entrar- Antonio y Emma miraron con disimulo, observaron como dos italianos se sentaban a unas mesas de ellos.

- Hace unos días Feliciano me preguntó por ti- La rubia se había dado cuenta al terminar aquella conversación que el italiano había empezado a investigar.

- Hace unos días Feliciano me puso una pistola en la cara, así que ya os hacéis una idea- Emma le miró preocupada.

- No os preocupéis, esto ya entraba en el plan inicial así que acataremos las ordenes y todo irá bien- Vincent sonó seguro pero en aquel mundo extrañamente algo salía bien.

-¿Qué hacemos con los teléfonos, estarán pinchados?- Preguntó Emma preocupada mientras observaba como el camarero les traía el pedido.

- Los nuevos teléfonos que nos dio Arthur están codificados así que no hay que preocuparse de ellos, bueno eso depende, ya sabéis que cualquier conversación con ellos es oída por la Central, pero no uséis ningún teléfono fijo esos sí que pueden haberlo sido sobretodo el de tu consulta, incluso pueden haber cámaras en ella.- La rubia le miró nerviosa, no había hecho nada sospechoso en los últimos días pero ser objeto de investigación le preocupaba.

-¿Y si nos descubren que hacemos?- Preguntó la rubia mientras veía de reojo a los italianos que no les quitaban ojo de encima.

- Huir- Vincent tenía preparado un plan de escape por si algo llegase a ir mal, pero deseaba no tener que realizarlo sabía de sobra que huir de la mafia era casi un suicidio.

Tras aquello se instaló un silencio en la mesa, se centraron en sus almuerzos pero entonces la rubia tiró su taza de chocolate accidentalmente o eso quiso hacer creer sobre su hermano.

-¡Mierda!-Gritó el rubio cuando notó el calor del chocolate sobre su pantalón.

- ¡Lo siento!- Se levantó la rubia de inmediato con una servilleta intentando limpiar aquella mancha.

-No te preocupes, voy al baño a ver si lo quito- Tras aquello el rubio se marchó con rapidez hacia el aseo seguido de uno de los italianos.

-Qué patosa soy- Se rió aligerando el ambiente.

- Venga Emma, ¿De verdad crees que me he creído eso?- Antonio le miraba con una ceja levantada, a él no le iba a colar aquella actuación.

-¿Qué tal la misión con Lovi?- El moreno la miró intentando descifrar que es lo que le ocurría a la rubia pero no consiguió.

-Bien, ya sabes vamos avanzando empieza a confiar más en mi- Emma le miraba intentando descifrar sus sentimientos por el italiano pero Antonio había sido un tempano de hielo.

-Debe ser duro, sabes a Lovi al final se le coge cariño- Aquello lo había dicho de verdad, el italiano era su amigo por mucho que estuviese con la persona a la que quería.

-Emma soy un agente no puedo dejar que los sentimientos me nublen el juicio- La rubia al oír aquello notó como una ligera euforia le recorría, se sentía mal por el italiano pero aquello no quitaba su alegría al oír de su boca que no sentía nada por él, cosa que era completamente mentira.

- Antonio sé que ha pasado mucho tiempo de aquello, ¿Pero nuestra relación terminó por qué te fuiste con la Central, verdad?-La voz de la rubia sonó insegura era un tema delicado para ella, pero necesitaba saberlo.

-Sí- El español apartó la mirada de los ojos verdes de la belga, no había mentido en aquello, Emma había sido su amor de joven, la había querido pero las circunstancias se torcieron y tuvo que dejarla ir.

-Qué lástima que todo terminase torciéndose de esta manera, si las circunstancias hubiesen sido diferentes tu y yo habríamos tenido una bonita historia, quien sabe a lo mejor aún estaríamos juntos- Una sonrisa triste se dibujaba en su cara, no era una ilusa y sabía que aquello ahora no se iba a cumplir por mucho que ella quisiera.

- Tienes razón- Antonio imaginó como hubiera sido su vida si todo aquello relacionado con la mafia y la Central no existiera en su vida, se vio feliz con su hermano, graduándose en la universidad, saliendo de fiesta con sus amigos y a Emma a su lado apoyándole en todo lo que necesitase, formando una familia y teniendo hijos, sonrió con tristeza aquella vida no había sido preparada para él y odiaba al destino por aquello, pero sabía que de nada servía lamentarse, las cosas no iban a cambiar porque a él no le gustasen.

- Si necesitas ayuda sabes que puedes contar conmigo- La rubia le sonrió con sinceridad, aunque no pudiese estar con él quería ayudarlo a que fuese feliz, ver aquellos ojos apagados del español le partía el corazón.

-Gracias Emma- Le devolvió la sonrisa y le miró a los ojos, supo que si Lovino no se hubiese cruzado en su vida lo hubiera vuelto a intentar con ella.

- Mierda, la mancha no se ha ido- Oyeron como el holandés se quejaba y se volvía a sentar con ellos en la mesa maldiciendo al chocolate que manchaba por completo sus pantalones


Lovino miraba a su terapeuta no sabía como había acaba la conversación derivando en aquel tema.

- Mi hermano siempre fue mejor que yo, en todo- Suspiró derrotado tras decir aquellas palabras.

- ¿Alguna vez has intentado ser mejor que él?- Aquella pregunta hizo que los ojos de Lovino se afilaran.

- ¡Daba igual lo que hiciera, el siempre lo hacía mejor!- Recordó su entrenamiento de pequeño, su hermano siempre disparaba mejor, peleaba mejor, resolvía antes cualquier problema, siempre era mejor que él y por ello le querían más, o eso pensaba el italiano.

- Pero ahora ya sabes que eso no es verdad, eres diferente a él no peor- Lovino suspiró pensativo, ahora que estaba Antonio en su vida se sentía más seguro de sí mismo, recordó que él era el futuro Don aunque su hermano hubiese tomado su rol haciendo lo que quería incluso realizando acciones que a él no le gustaban.

- Sabes Lovino, a lo mejor no lo has intentado lo suficiente- Aquellas palabras resonaban en su cabeza, el siempre se había sentido inferior, incapaz de hacerle frente a su hermano.

- Puede que tengas razón- Dio una colada derrotado a su cigarrillo mientras reflexionaba sobre todo aquello.

- No debes dejar que nadie te hunda Lovi, tú tienes el potencial para conseguir lo quieras, solo tienes que ir a por ello- Por primera vez en toda su vida aquellas palabras le resultaron creíbles, algo había empezado a cambiar en su interior y se sentía bien.

- Mi hermano no es mejor que yo, no ahora- Le devolvió a la rubia una mirada confiada estaba harto de que todo el mundo controlase su vida, todos menos él y había llegado un punto donde decidió despegar el vuelo tras tantas caídas.

-Nunca más será mejor que yo- Dijo mientras apagaba con rabia el cigarrillo en el cenicero, iba a hacer lo posible por demostrar quien era él en realidad incluso si eso significaba destruir a cualquiera que se interpusiera en su camino.


Voy a ser sincera el capi está a medias pero quería actualizar algo estas Navidades, he estado hasta arriba de trabajos y ahora en enero de exámenes ,¡No tengo tiempo ni para respirar!, espero que me lo perdonéis, el próximo va a venir cargadito de sorpresas, Antonio empezará a contarnos lo ocurrido en su pasado y Lovino empezará a imponerse *.*

Gracias por todo vuestros apoyo y vuestros reviews, ¡Sois un amor!

Mikayo Hyuuga1912: Sobre Gilbert pronto se sabrá que ocurrió :), Feliciano es el tipico hermano sobreprotector jajaja al final se le coge un poco de manía, sobre Lovi y Antonio son puro amor *.* me va a dar lástima y todo cuando todo se descrubra, muchas gracias por el review es un gusto leerlos siempre

MxM's Lovers: LA verdad que si que les hago bastante la vida mierda, a veces me da hasta pena cuando lo escribo soy demasiado cruel jajajaja, (Me declaro enamorada del drama *.*) Sobre Gil empieza a dar pistas sobre lo ocurrido . Gracias por comentar eres un amor! :D

tsumi yuki: Oh que bien que te guste la historia *.*, siento tanto en tardar en actualizar ! Espero que compense el capi, besos

Sun Hater Freak: Gracias por el review, he tardado en actualizar, lo sé , lo sientooo!

Guest: Gracias por el apoyo, espero que te guste el capi :D

Aditrevrep: Pido disculpas por haber sido tan cruel en el anterior capitulo, lo reconozco jajaja, no te preocupes te entiendo la escuela te absorbe, Feli va a terminar siendo el odiado de este fic y el único que tiene razón en todo esto jajaja, ¿Y qué teoría tienes ahora sobre Gil? Me encantaría oírla!, un beso *.*

anna fernandez: Gracias por el comentario, besos! *.*

¡Hasta pronto!