¡Muchas gracias por los comentarios! Y todas las marcas que me hacen pensar que les esta gustando. Seguro lo saben, pero aun aprecio toda, todas, todas las criticas y comentarios.

Y gracias a Maye, me dio un poquito de su tiempo y me ayudo a hacer esto comprensible. Ojala les guste.


Capitulo Catorce

Albus se miró atentamente en el espejo del baño de prefectos, agradeciendo tener la contraseña, agradeciendo que nadie estuviese dentro y que los elfos hubiesen sido generosos con las sales de baño. Quería un baño que le calara la piel y la dejara al rojo vivo, que el vapor entrara a su cerebro y depurara todas las ideas que estaba teniendo, porque no eran ideas muy buenas.

La idea de besar a Scorpius, inclinando la cabeza y todo, era una idiotez. Punto final. Había tenido el pensamiento demasiado latente, su plan con Evan se había vuelto casi una obsesión y no tenía sentido lo confundido que se sentía al respecto.

Teddy una vez le había dicho "en caso de confusión, hazte una paja y la mente se te aclarara de inmediato ¡Así lo hacen los japoneses!". Teddy era muy listo, se liaba a Victoria y todo, debía tener razón.

Se pasó una mano por el abdomen, cerró los ojos y trato de imaginar. Nunca había tenido que ser muy creativo, sus dedos sabían qué hacer y nunca necesitaba mucha ayuda.

Comenzó a masturbarse con una parsimonia endemoniada, con el agua caliente golpeándole la espalda. Entreabrió los ojos, y el vaho le hizo ver el mundo difuso, le permitió dejarse llevar, tomar más impulso, apoyar la frente en muralla de antiquísimos azulejos y entregarse al placer autoproclamado.

Se sentía anhelante y necesitado, nunca le había hecho tanta falta la presencia de otras manos. Cuando terminó, se sintió liberado y algo más ligero, pero increíblemente vacío, como nostálgico de algo que nunca había tenido.


Cuando era pequeño, Evan siempre escuchaba a su madre decir "no intentes tapar el sol con un dedo, Richard". Richard era su padre y si era sincero, tenía que reconocer que el pobre hombre era malísimo para reconocer las cosas, en especial las malas.

Evan se preguntó si eso se heredaría.

Hacía unas semanas que Albus estaba raro. No raro en el sentido de "me estoy fumando las hortensias del jardín", sino que, raro.

Todo había comenzado en la bendita fiesta donde Rose le había dado la patada en el trasero menos sutil de su vida. Siempre agradecería no haber consumado su declaración. Desde ese día, Albus actuaba raro. Se estaba juntando mucho con Rose y su liga a favor de las minorías. Dicha liga a Evan le causaba sentimientos encontrados. Estaba Scorpius, el chico era perseverante en el deporte, se había esforzado mucho en tenis y estaba mejorando considerablemente, pero Luke era otra cosa. No entendía cómo siento tan raquítico y usando lentes tan feos tenía a la chica más linda de todas.

Una voz dentro de su cabeza le susurró que eran celos, pero con diecisiete años, nadie escucha ese tipo de voces, las de la razón.

Pero, volviendo a Albus, sus preguntas raras, su empeño en llevarlo a juntas y juergas, raro. No quería hacerse idear equivocadas, pero...

¿No sería Albus el enamorado de él?

La sorpresa le arranco un "Mierda" que unas cuantas chicas reprobaron con la mirada.

Eso no era cool en absoluto.

Albus enamorado de mí.

Tenía demasiado sentido, tanto sentido que Evan se sintió un poco idiota por no haberse fijado antes.

Albus era un chico simpático y entretenido, un imán para las chicas risueñas y desinhibidas, desprendía olas de carisma y si era sincero, Evan no quería perderlo de amigo.

Quizás debía enviarle señales de desvío o prestarle menos atención. Tal vez si le tomaba la misma atención a otro chico del mismo año, alguien que fuese cercano, como Scorpius Malfoy, Albus se diera cuenta que sus sentimientos estaban yendo a un saco roto y se dejaría de tantas tonterías.

No sería difícil, Malfoy era simpático, también tenía dotes para atraer chicas y estaba de los primeros en la lista de chicos guapos. Además, con eso podría estar un poco más cerca de Rose, y no porque aun mantuviera esperanzas, era sólo porque le gustaría entenderla mejor.

Se maravilló ante su astucia, le dio un profundo trago a su bebida energizante y decidió darle una vuelta al castillo para celebrar la rápida respuesta que había generado al molesto problema.


Lily tenía malas costumbres, por ejemplo, nunca colgaba la toalla con la que se secaba después de la ducha. Nunca. También estaba eso de cuando se sorprendía, ese gesto muy melodramático de escupir, en especial si lo que tenía en la boca era líquido. Como ahora, que era jugo de frutilla.

— ¡¿Qué?! —gritó, cuando terminó de bañar a su hermano mayor con jugo sabor a fresas. James le lanzó una mirada amenazadora, pero Lily era la menor de los Potter y ni siquiera la mirada de furia de su madre lograba asustarla, estaba entrenada y James lo sabía, así que tampoco la miró tan feo.

—Eres un encanto de chica, enserio, no sé cómo no tienes una cola de chicos interesados —dijo James, sarcástico.

— ¿Y qué quieres? ¿Me estás diciendo que Albus, mi hermano Albus, ese que parece modelo y que una vez fue modelo, es gay? —cuestionó la chica enojada, mientras limpiaba todo con un encantamiento.

—Solo fue modelo de ropa infantil —recalcó James—. Y sí, eso. O esa es mi teoría al menos.

Lily no parecía querer salir de su estupor, pero al menos dejó de gritar, y eso James lo agradeció.

—De hecho, su teoría va más allá —apuntó Hugo, quien había sido testigo silencioso de la escena—. James cree que Albus está interesado en Evan.

— ¿Chandler? —Dijo Lily, aún más alucinada— ¿Por qué? Si esto está lleno de chicos gais ¿Cómo va y se fija en el icono de la heterosexualidad?

— ¿Lleno? —Preguntó James realmente curioso.

—Hombre, está lleno —agregó Hugo, como señalando un punto asquerosamente obvio. James se rascó la cabeza.

Mucha información por hoy , sentenció.

—No puedo negar que serían una pareja perfecta —murmuró Lily—. Ya sabes, complementos y todo eso.

— ¿De qué estás hablando?

— Aunque Chandler es como, su mismo estilo —apuntó la chica— ¿Estás seguro que está interesado en Chandler?

—Lily, cariño, te quiero concentrada —dijo James, enfadado—. Me da igual que le guste Evan o el Papa, estoy preocupado porque mi hermano es gay y no nos lo ha dicho. Al contrario, está jugando al chico súper hétero y eso no me gusta —hizo una pausa dramática y agregó—. Eso sumado a que está interesado en un chico que hasta yo sé que es un Don Juan, y no lo quiero ver sufrir ¿Entiendes?

—Quien diría que bajo toda esa ropa horrorosa hay un tipo así de sensible —dijo Lily, genuinamente impresionada.

— ¿Qué opinas Lils, crees que nos deberíamos inmiscuir? —preguntó Hugo, la auto designada voz de la razón en el atípico trió.

—Por supuesto que sí —contestaron al unisonó los hermanos Potter.

Hugo suspiró, sabía que ese trío era una pésima idea. Se preguntó si habría una forma de hacer entrar en razón a esos dos.

—Creo que hay que ser sutiles —dijo James.

—Habló el rey de la sutileza —comentó Lily riendo—. Te quiero ver intentándolo, hermanito.

James le miró mal, Lily le sacó la lengua, y Hugo volvió a suspirar.

—James tiene razón, si Albus no se lo ha contado a nadie aun, es porque no siente que sea bien aceptado, quizás hay que mandar mensajes sutiles de que no nos importa —aportó Hugo, tratando de encausar esa estúpida conversación.

—Bien, eso, ser sutiles y dar oportunidades —agregó James, quien zanjó el tema con un golpe de mano a la mesa. Se fue sin decir nada, muy serio.

Lily comentó lo grosero que es su hermano, de forma aún más grosera.


Continuara-