Yo quería ponerme toda ordenada y publicar una vez a la semana. No voy muy bien con eso, pero con ustedes y sus comentarios y marquitas de que les gusta ¡WOW! estoy demasiado contenta (y sorprendida). Se los agradezco de corazón.

Y Maye, que hace que me entiendan y solo por eso merece el amor de todo el mundo.


Capitulo Quince

—No sé cómo es posible, pero le ha puesto aún más empeño —comentó Rose en clase de Historia, hacia un Scorpius ligeramente contrariado.

Albus se había empecinado en acercarlo a Evan a extremos casi agobiantes. No conforme con el entrenamiento, lo había llevado a unas cuantas juntas en los jardines, lo había sentado a comer con Slytherin y lo había llevado la noche en la cual colocaron un cartel contra los roles de género sexistas, en el gran comedor.

Evan parecía dejarse llevar, muerto de la risa, por la ola de energía que desprendía Albus, con todo sus "Hagamos cosas juntos" y "¿No sería genial ir al bosque a beber?".

Scorpius había estado atento y podía estar seguro que los ojos de Evan aun miraban a Rose con anhelo herido. Era deprimente ver como Rose miraba al pobre chico como a un chicle en sus zapatos.

Pero Albus, no conforme con todas esas infantiles hazañas, había formado un montón de ratos a solas con Evan. Decía "Juntémonos en la sala de Química y Magia a las cinco" pero llegaba treinta minutos tarde, o como cuando al fin llegaban a la torre de astronomía para jugar a las Cartas Explosivas Weasley y resultaba que se le habían olvidado las cartas en la torre y se desaparecía por casi una hora.

—Seguro se encontró con alguna chica en el pasillo —comento Scorpius en esa ocasión, ya cansado de esperar por una excusa para beber, harto de Albus y aun nervioso con la presencia de Evan.

—Uhm —fue la escueta respuesta de Evan, quien tomó la botella de brandy añejado, le dio un profundo trago a secas y se la ofreció a Scorpius. El chico aceptó el trago algo renuente. Le perturbaba estar a solas con el castaño.

—No lo tomes personal, lo de dejarnos plantados por una posible chica, Albus es... —Evan pareció buscar palabras adecuadas, le dio un trago a su bebida, e hizo algunas muecas— Es un chico que se deja querer, quizás ya está entendiendo algunas cosas y-

— ¿Sólo se deja querer? —Preguntó Scorpius, porque era lo único a lo que había prestado atención.

—Lily me dijo que Albus cree en el amor libre —comentó Evan riendo—, pero Hugo me aclaró que para vivir el amor libre, se necesita cuando menos ser bisexual.

—Y eso no es lo de ustedes, señores titulares del tenis —sentenció Scorpius, ligeramente enojado.

—No sé —dijo Evan, ya menos risueño—. Albus ha estado algo extraño últimamente, James se me acercó el otro día y me dijo... —Evan pareció recapacitar y se calló de golpe un segundo antes que Albus al fin se dignara a hacer acto de presencia.

— ¡Eh! ¿Qué es esta atmosfera medio muerta? —Preguntó Albus, y en efecto, con una chica colgada del brazo— Miren a quien me encontré.

La chica se presentó, pero Scorpius no prestaba mucha atención, sólo se quedó bebiendo en silencio. Se abstuvo de la primera ronda de juegos y se arrepintió de no haber obligado a Rose a acompañarlo.

En algún momento se perdió entre sus pensamientos e ideas asesinas contra Albus Potter y compañía, y es ahí cuando la grave y varonil voz de Evan atrajo su atención.

—...No tengo nada en contra de la experimentación sexual, supongo que sólo necesito una buena fuente de curiosidad, pero preferiría que fuese externa...

Seguro estaba ebrio.

A Scorpius casi le da un soponcio de la impresión. Para evitar eso, se bebió su corto de brandy en un trago y detestó no haber prestado más atención al juego.


—Seré sincero, no es muy común que tenga la razón pero ¡Que sentimiento tan genial! —Dijo Albus camino a las mazmorras. Evan se había ido a la torre mucho antes, aludiendo que estaba cansado y borracho. Albus dejó su capa sobre la chica que se había dormido en la sala, y se había empecinado en llevar a Scorpius hasta su habitación en las mazmorras.

—No hagas tanto ruido, Potter, son las cuatro de la mañana, no deberíamos estar aquí —rezongó Scorpius. Albus se estaba recargando contra él, arrinconándolo contra la muralla del pasillo que estaban recorriendo. Los ronquidos de las pinturas colgadas al menos eran una señal de que no habían despertado a nadie.

Albus se detuvo de golpe y se soltó del agarre de Scorpius, para apoyarse en la pared contraría, frente al rubio, con nula elegancia. Scorpius pensó que vomitaría.

—Solo reconoce que tenía razón —pidió el moreno, con una sonrisa maligna en su ebrio rostro.

—Reconozco que eres el tipo más testarudo que he conocido en el planeta —concedió Scorpius.

Albus pareció conforme, porque la sonrisa de satisfacción que iluminó su rostro era envidiable.

—De ahora en adelante, sólo te tengo que enseñar —comentó Albus en pose resuelta—. Rose me dijo que no tienes mucha experiencia...

— ¡Qué!

—Pero no te preocupes, a veces el talento es nato...

—Potter, no es necesario...

—Como en mi caso.

—Sí, seguro —comentó Scorpius, ya francamente divertido.

—Seguro, te puedo mostrar —retó Albus, en un tono ebrio, confiado, encantador e idiota.

—No eres más que un borracho —zanjó el rubio, algo turbado por el camino que estaba tomando la conversación.

—Déjame mostrarte.

—En tus sueños, Potter.

—Que así sea —sentenció Albus con puchero y todo, y enfiló a las mazmorras, sin soltar jamás el agarre de la muralla. Scorpius le siguió silencioso. No fue consciente de que Albus efectivamente lo estaba acompañando a las mazmorras hasta que llegaron frente a la entrada de Slytherin y el moreno le dio un codazo— Clave —le dijo el descarado, y Scorpius sólo atinó a decir:

—Turrón —la puerta se abrió, dejando al descubierto la sala común de Slytherin en penumbras—. Ya puedes volver a la torre —le dijo a Albus, porque no atinó a decir nada más.

—Nop, voy a dormir aquí —dijo Albus, resuelto—. No puedo volver así, me van a descubrir y estoy ebrio —agregó muy serio.

—Claro.

—Tengo buen dormir —dijo, y se puso la mano sobre la frente a modo de saludo militar—, apenas sabrás que estoy aquí.

Cuando Rose le preguntó doce horas más tarde, por qué durmió con su primo, Scorpius dijo— Estaba ebrio.

Cuando le preguntaron a Albus como llegó allí, sólo comentó— Scorpius huele bien, supongo que lo seguí.

Rose no investigó mucho más. Tampoco habría descubierto mucho, porque Albus se durmió apenas su cabeza tocó la almohada de la cama de Scorpius.

Ya amanecía y el rubio seguía intentando entender lo que estaba pasando en su cabeza y como había llegado a dormir con un borracho Albus Potter ese sábado de noviembre.


Rose, aunque sus primos dijeran lo contrario, odiaba meterse donde no la llamaban. Se sabía lista y rápida de mente, siempre demoraba menos que el resto en entender algunas situaciones.

Por ejemplo, ya entendía que el idiota de Evan no se había enterado del interés sentimental de Scorpius. También tenía visto que Albus estaba teniendo pleito mental, y aunque no sabía muy bien de qué o por qué, intuía que era un asunto de orientación sexual.

Había hecho muchas preguntas al respecto, y Albus nunca preguntaba nada, Albus se tiraba de cabeza y luego pedía ayuda.

—Hazte un favor y no te metas —dijo Luke, que sabía leerle la mente. Rose le miró atenta, nunca sabría cómo lo hacía, pero el chico siempre respondía a sus cavilaciones silenciosas—. Si, sé que estabas pensando en Albus y su nuevo comportamiento, pero hazme caso y mantente al margen.

— ¿Por qué?

Luke levantó la mirada hacía donde James mantenía una conversación con Evan, en la mesa de Hufflepuff, frente a la mirada algo atónita de los pertenecientes a dicha casa.

—Porque ya hay muchos involucrados —dijo Luke, y le sonrió.

Luke tenía unos lentes tan feos, que lograban que toda la atención se fuera a sus ojos y sus palabras. Tenía que reconocer que le gustaba un montón.

Asintió con fuerza y siguió comiendo. Hacerle caso a Luke siempre era lo correcto


Continuara-