Mil gracias por leer, comentar y todo lo demás. Volví a la trampa, quede corta de unas 80 palabras! Lo siento.

Y a Maye: Gracias linda por ayudarme en esto.


Capitulo Diecisiete

—Eh, Potter, tienes carta —dijo Larry, el del correo externo. Harry se extrañó, de por si las cartas le llegaban a casa y casi siempre eran de Ginny, una linda postal del lejano lugar que estaba visitando con el equipo.

Cuando el remitente le indicó que provenía del colegio de sus hijos de inmediato se preocupó.

—No James, no otra vez.

Dejó los documentos que estaba leyendo y sacó la carta del sobre, la desordenada y casi incompresible caligrafía de su hijo mayor le recibió. Se calmó de inmediato, James siempre le escribía por cosas algo idiotas y muy obscenas, en fin, problemas de adolescentes.

—No es la directora diciéndome que lo mande a un terapeuta —suspiró.

— ¡Potter, en veinte minutos tenemos reunión con los Inefables! —gritó el supervisor de gestión y coordinación del departamento de Aurores. Harry asintió. La carta estaba entretenida, James siempre escribía tal como pensaba, hacía un montón de borrones en el pergamino, usando muchos adjetivos. Le estaba hablando del colegio, de su nueva novia, de que ahora sí que usaba condones y que nunca más tendría ese problema de hongos. Le contaba que estaba intentando dejar el cigarrillo.

Harry estaba que se largaba a reír, amaba las cartas de sus hijos, cada una estaba llena de su personalidad y las de James eran las más preciadas, porque eran escasas.

Cuando llego al párrafo "papá, no quiero que te asustes y te preocupes, esto te lo cuento porque necesito compartirlo con un colega y sé que eres de los buenos", de inmediato se preocupó. Quizás una de sus sobrinas estaba embarazada. Seguro Rose no, ella parecía muy instruida al respecto.

"Todos dicen que te pareces a Albus, pero yo nunca lo he creído, Albus tiene una personalidad distinta, tiene carisma y tiene esa forma de llegar a todos sin que la gente se dé cuenta que lo quiere, es increíble. Tú no, a ti siempre te ha costado más, sabes que te veo como un inadaptado que tuvo malos amigos, de seguro con unos más parranderos terminabas haciendo cosas más entretenidas que persiguiendo culebras gigantes en segundo año. Albus no, Albus se montaría la culebra y si descubre como entrar a la Cámara de los Secretos, seguro que arma juerga allí adentro. No que yo la esté buscando desde primer año para esas cosas. Jamás."

Ahora si lanzo una carcajada. James quería dinero, el punto estaba teniendo demasiado preámbulo.

"Bueno papá, sé que molas mil y te admiro como a pocos adultos, creo que el único que te hace el peso en mal carácter es Malfoy y ese genio terrible que tiene con la prensa ¡Que generación la de ustedes! La cosa, es que creoooo que Albus está en confusión mental, en proceso de aceptación, no sé, y estaba pensando que no sé si como familia nos hemos esforzado por dar a entender que le apoyamos pase lo que pase. Yo lo apoyo, seguro tu igual.

Eres un tipo listo, seguro entiendes. Descubriste la mierda de la Piedra Filosofal con once años, a esa edad sabes que yo apenas si sabía limpiarme los mocos.

Con amor, James."

James era muy grosero para escribirle. Harry sabía que las cartas a su madre eran mucho más recatadas.

No entendía nada de lo que estaba hablando al final. Decidió escribirle a Albus, como quien no quiere la cosa, el chico era como un libro abierto, siempre sincero, inocente y bien intencionado. Sonrió, si de algo estaba orgulloso, era de sus críos.


Albus como buen chico de pocos pensamientos, de muchas acciones, de sentimientos intensos y movimientos torpes, dio su primer beso con diez años, y dicho beso había sido una bazofia. Cuando le conto a Teddy, este dijo "el primer beso es el que das queriendo darlo, los demás son como practicar con la mano".

Que genio de hombre ese. Lo malo, es que aun cuando Teddy tenía poderes casi adivinatorios, nunca lo preparó para vivir un momento de tanta vergüenza como ese que estaba viviendo en la cancha de tenis número cuatro del Colegio Hogwarts.

Estaba a un palmo de separar a la peor pareja jamás antes vista, solo comparable con los padres del tío Hagrid, cuando Evan levanto la vista, dejando en claro que no estaba besando a la fuerza a Scorpius.

— ¡Albus! —dijo el desgraciado y pareció contrariado. La bruja de su cerebro grito "¡Aja! ¡Te lo dije!". Pero era tarde, Albus ya estaba avergonzado y pensando fríamente. Estaba pensando cosas muy frías, cosas como ¿Qué demonios estaba haciendo?

—Chicos, ya es tarde ¿Tan mal está Malfoy? —Preguntó con una risa falsa.

Y Evan hizo algo horroroso, algo como sonreírle cómplice a Scorpius, algo como negar y decir— Nah, él me va a tener que enseñar unas cuantas cosas —y antes que Albus dijera algo tan inapropiado como "¿Y qué leches te tiene que enseñar él a ti, memo", Evan agregó—. El entrenador me está esperando —y para colmo le paso la mano por el cabello a Albus, haciendo algo como mirarlo raro. Albus quería bufar.

Pero antes de bufar, cuando Evan estaba a unos pasos de ellos, se fijó en Scorpius, quien tenía los ojos como platos.

— ¿Qué, destruí un momento kodak? —Le dijo enojado, porque la verdad era que le agriaba bastante el ver a Scorpius aún en modo baboso con Evan.

Scorpius pareció salir de un trance alucinógeno y miró a Albus como si este fuese la cosa más rara del planeta.

—Evan...

—Sí, Evan ya se fue, ahora ponte a llorar —dijo Albus derrochando más sarcasmo del que estaba acostumbrado. Scorpius no pareció disgustado, porque se le quedó mirando, con los mismos ojos de plato.

—Evan, él me pidió... —nueva pausa, Albus estaba pensando en darle un par de bofetadas, a ver si volvía en sí. Mira que ponerse así de tarado por un hombre. Rose lloraría sangre si se enteraba. Albus ya estaba pensando en improperios, cuando Scorpius por fin se dignó a hablar— Me pidió que le hablara sobre la homosexualidad.

—Que estupidez, si él sabe... —Albus se silenció de golpe, su mente de a poco fue procesando la información y de la nada, se llenó de tristeza. No supo por qué, pero su pecho se llenó, haciendo presión. Miró a Scorpius, sus ojos desorbitados y su sorpresa.

Cualquier adolescente gay enamorado de un supuesto heterosexual quedaría así. Albus ahora se daba cuenta, Scorpius aun tenía sentimientos por Evan, aun se emocionaba ante la idea de estar con él.

—Genial —logró pronunciar, con el más falso de todos los tonos de alegría alguna vez pronunciados.


Continuara-