Muchas gracias por leer. Muchas gracias a Maye.
Saludos!
Capitulo Veintiuno
— ¿Te parece? —Una voz suave y ronca le sacó del soponcio, Scorpius dio un bote y todo. Estaba mirando como Albus y Rose se alejaban sin siquiera reparar en que Evan lo había retenido.
— ¿Eh? —Una parte de sí mismo detestaba seguir viéndose como un tarado frente a Evan.
—Si me das un rato, para explicar lo del viernes, quizás no hablé muy claro —dijo el castaño.
Ayúdame a entender las relaciones entre hombres
La frase hizo un bucle en sus pensamientos. Scorpius se vio asintiendo hacía Evan sin ser del todo consciente de lo que eso implicaba. Su mente decía haber entendido todo súper bien, más que bien, que Evan se quería tirar a la experimentación sexual o algo así.
Estaban de camino a uno de los patios interiores dentro del castillo cuando cayó en cuenta de que el asunto no cuadraba. Nadie sabía que él era gay, además de Luke, Rose y Albus. No entendía por qué Evan le estaba haciendo esas preguntas.
El primer sospechoso de haberse ido de lengua era Albus, y algo golpeó el pecho de Scorpius con fuerza. Quizás la desilusión.
Estaban sentados en una de las antiquísimas bancas de piedra, esas que debieron haber visto a Dumbledore cuando era joven y tonteaba con chicos raros... El pensamiento hizo sonreír a Scorpius.
Albus Dumbledore.
Albus.
—Creo que el último tiempo ha sido una locura —dijo Evan a modo de introducción, sin dejar de retorcerse los dedos. Scorpius asintió y sonrió. No podía estar más de acuerdo con el chico—. Hace un tiempo atrás, tenía a Albus para estas cosas, conversaciones algo idiotas, cosas que no me atrevía a hablar con mis compañeros de curso, ya sabes —Evan hacía gestos, parecía buscar palabras adecuadas para darse a entender correctamente.
Scorpius sintió un poco de lastima por el pobre. Evan no debía estar acostumbrado a no saber expresarse libremente.
— ¿Tus compañeros de curso te ven como el chico perfecto de buenas calificaciones? —Preguntó Malfoy, y conteniéndose de agregar "como te veía yo, hasta hace poco".
Evan le miró y asintió, parecía más relajado— La verdad es que así es —pareció perder un peso importante, una preocupación—. Me acerque a ti por varias razones, primero, te veo como un tipo muy correcto, muy serio y todo eso, nunca te has metido en líos de pasillo ni has estado en medio de una comidilla escandalosa, ya sabes... —Scorpius se preguntó si habría mucho revuelo cuando se hiciera pública su homosexualidad. Su padre hace tiempo que no salía en El Profeta.
—Gracias —dijo el rubio, más que nada para alentar a Evan que se había quedado sin palabras a mitad del discurso.
—Y porque, como eres activista y todo eso, seguro sabes más que yo del tema ¿no?
A Scorpius el entendimiento le golpeó de mala manera.
No había traiciones en la banca de Potter.
— ¡Eso era! —Exclamó, suspirando con fuerza— Por eso me estas preguntando, no porque creas que yo soy-
— ¿Creías que creo que eres gay? —Le atajó Evan sin nada como espanto o asco. Era un gran avance tratándose del castaño.
—Sí —reconoció el rubio—, exactamente, eso creía.
Evan negó con vehemencia, le sonrió y se pasó las manos por el cabello— Aunque no soy muy bueno en eso —comentó—. En reconocer gais y esas cosas —agregó con tono de broma.
— ¿Entonces, la duda de qué viene? —Preguntó el rubio, que ya se sentía relajado y feliz. Albus no lo traicionó ni nada de eso. Obvio, si el tipo era medio tonto, no tenía cabeza para traiciones o esas cosas.
—Prométeme que no dirás nada —dijo Evan—, son solo especulaciones, pero son bastante... —más gestos, Scorpius nunca se había fijado en que Evan fuese tan kinésico— reveladoras —dijo al fin.
Scorpius le guardaba secretos a Rose, secretos horrorosos que ningún ser humano debería guardar a nadie. Se sentía capaz de guardar los secretos del gobierno y del departamento de Inefables sin mayores complicaciones.
Lo prometió.
—Hace un tiempo que Albus está como raro, ¿no? —Preguntó Evan, pero no esperó respuesta antes de seguir hablando— Hasta James se ha dado cuenta y me ha venido a preguntar cosas —dijo, mirando al horizonte—. También esta eso de acercarse más a ustedes, a Rose y a ti.
—Es que somos cojonudos —dijo Scorpius, la intensión era relajar el ambiente, Evan estaba tan tieso que parecía no tener articulaciones. El chico miró a Scorpius, quien le sonrió de forma nerviosa. Era un poco espeluznante la actitud de Evan.
—James y Lily, los hermanos de Albus —dijo Chandler, sonando demasiado ceremonioso—, ellos creen que Albus... —nuevo gesto de asentimiento, Scorpius comenzó a sentirse nervioso, sin estar del todo seguro por qué— dicen que Albus, podría ser... —nueva pausa. Evan miró a Scorpius, y este le hizo un gesto para que prosiguiera— gay —finaliza con lentitud.
Cuando Evan terminó, relajó los hombros y todo.
¿Eh?
— ¿Eh?
¡¿EH?!
— ¿Por qué dejas que se lo lleve? —Preguntó Albus cuando entraron al gran comedor. Rose al fin se sintió en confianza para soltar el brazo del energúmeno de su primo.
— ¿Por qué no? Creí que esa era tu misión, piltrafa de celestino —dijo la chica ya algo harta de tanta tontería junta.
Primero James y Lily, y sus estúpidas suposiciones. Luego Albus y su tozudez al no reconocer las cosas. Menuda panda de idiotas. Su madre le propuso cambiarse a una academia de Ciencias Aplicadas a la Magia, pero ella no quiso, porque "aun creo que la educación mágica puede cambiar su método arcaico, mamá". Qué asco de ideales, Dios, si solo está rodeada de tarados.
Albus bufó, se sentó junto a ella en Slytherin y cuando una chica le miro mal, él le miró aun peor, sacando todo el legendario mal genio marca Potter.
—No tiene por qué quitárnoslo —dijo Albus a la nada, cuando se dignó a perdonarle la vida al universo y decidió hablar.
Rose golpeó la mesa con fuerza, tenía poca paciencia, y ya no soportaba ser un testigo silencioso de tanta negación junta.
—Genio, ¿te has peguntado por qué demonios eso te interesa? —Preguntó la chica en tono perdona vidas— ¿Te has puesto a pensar que de primera, tú querías que Evan se lo robara y lo llevara al bosque prohibido a hacer cosas prohibidas? ¿Te acuerdas de ese brillante plan tuyo?
— ¿Por qué estás tan molesta? —Preguntó Albus, agobiado.
— ¡Porque son idiotas! —Gritó exasperada la chica, y como por arte de magia, apareció Luke, con su cara de experto en yoga, y con sus poderes mentales logró apaciguar el ambiente solo con su aura.
—No la escuches Albus, Rose ha estado bajo algo de estrés —dijo en tono conciliador y se sentó junto a él, mientras ajustaba sus gafas y miraba risueño a una enojada Rose Weasley.
Rose miró a los chicos frente a ella un momento, decidió ser clara y menos agresiva.
—Albus, ¿eres consciente de que te gusta Scorpius, verdad? —Preguntó como si nada. El mencionado solo atino a soltar todo lo que tenía en la boca, por la nariz.
— ¡Qué asco! —Chilló la chica de antes, la que miró mal a Al desde el primer momento.
—Sí, ahora tienes un motivo para mirarle así —le recriminó Rose a la chica, mientras limpiaba el desastre de comida y mocos con un hechizo, sin dejar de mirar a su primo con una ceja alzada.
¿Albus?
No en este planeta, de momento.
—Te dije que fueras sutil —le recriminó Luke, sin voz de recriminación.
—Con ellos no se puede —aseguró la muchacha—. Límpiale la nariz, anda.
Luke le limpió como pudo, pero Albus aun parecía una estatua de sal.
Continuara-
