Y con esto se da un comienzo
- Parte 3 -
-¿Dices que tienes un medio hermano y un hermano gemelo?. -
- ¡Sí!. Cuando encontremos nuestras casas tal vez los puedas conocer. -
Isabel y Alfred seguían caminando en las calles sin un rumbo fijo, solo esperaban ver si tenían la suerte de poder encontrar la casa de alguno de ellos. Habían estado caminando durante un buen tiempo, y seguían caminando por las banquetas del vecindario uno al lado del otro. Cuando era necesario, se tomaban de las manos para poder cruzar la calle. Habían seguido de esa forma durante casi 2 horas.
Habían hablado durante un buen rato, platicando cosas acerca de ellos mismos. Alfred le contaba a Isabel como era que había acabado de mudarse hace solo algunas horas, sobre su familia, la ciudad en la que antes vivían y como era su anterior escuela, entre otras cosas. Isabel, por su parte, se dedicaba a escuchar a Alfred, sin añadir a la platica algo sobre ella.
- ¿Por qué no me cuentas algo de ti?. - Alfred se mostraba curioso por aquello. Pensaba que si quería hacerse amigo de Isabel, hacerse amigo de aquella extraña niña del árbol, tal vez debería conocerla un poco más.
- ¿Sobre mi?... mmmmm... ¿Cómo de qué cosas te puedo hablar?. - Isabel había parado de caminar, mostrándose pensativa y colocando un dedo sobre su mentón.
- No lo sé, me puedes platicar como es tu familia o sobre tus vecino. -
- Pues... vivimos 4 en mi casa. Mi papá se llama Javier, mi mamá Luz y mi hermano Antonio. -
- Ahora que me doy cuenta.. todos esos son nombres españoles ¿verdad?. - Alfred se había dado cuenta de aquel curioso detalle acerca de la familia de Isabel, y no pudo evitar parecerle curioso.
- Sí, mi papá es de España y mi mamá es de México. -
- Ya veo... ¿pero ambos se mudaron aquí?, ¿en dónde se conocieron?. -
- Lo que me han contado es que antes de que mi papá conociera a mi mamá él estaba casado con otra mujer que se llamaba Carmen, que también era de España, y vivían ahí. Antonio es hijo de mi papá y de su otra mamá, por esa razón él vendría siendo español. - Isabel continuó caminando, a lo que Alfred le siguió el paso.
- ¿Y qué pasó con Carmén?. -
- ... murió. - Isabel se mostraba pensativa al informarle a Alfred aquel dato.
- ¿Murió?. - Se encontraba sorprendido. En si, era algo triste que eso hubiera pasado.
- Sí... me dijeron que Carmen se enfermó, por lo que... -
- Entonces, tu mamá. -
- Mi papá se fue a vivir junto con Antonio a México después de eso. Dice que fue ahí en donde conoció a mi mamá. Ella trabajaba por las tardes como niñera, por lo que mi papá le pidió que cuidara a mi hermano. -
- ¿Y se enamoraron?. -
- Sí. Después de eso se hicieron novios, luego se casaron y me tuvieron. Finalmente nos fuimos a vivir a E.U., por eso estoy aquí. - Isabel mostraba una expresión feliz en el rostro, quizás por el hecho de haber contado la historia de amor de sus padres.¿
- ¿Y tu hermano, cómo es?. -
- El me lleva unos 6 años. El es alegre, optimista y siempre se ve feliz, aun sin razón alguna. Mi papá dice que el es igual de apasionado que el. Además, tiene 2 mejores amigos, y los tres juntos se hacen llamar el "Bad Friends Trio". - La última frase, Isabel la dijo con una pequeña risa, para ella era muy divertidas todas las tonterías que hacían Antonio y sus amigos.
- ¿"Bad Friends Trio"?, ¿cómo es eso?. - Alfred también soltaba una pequeña risita, al igual que Isabel.
- Antonio se hizo amigo de ellos cuando nos mudamos casi inmediatamente. Sus nombres son Francis y Gilbert. -
- ... ¿Uno de ellos se llama Francis?, ¿cómo es el?. -
- Francis es francés, rubio, tiene una melena ondulada, es muy dramático, tiene un pájaro llamado Pierre, le gusta el arte y cocina muy bien. Algunas veces también se autoproclama mi hermano mayor y... - Isabel siguió hablando acerca de Francis, pero Alfred la interrumpió diciendo...
- ¡Me parece que yo lo conozco!, ¡creo que él es mi primo!. - Alfred se paró en frente de ella emocionado por el reciente descubrimiento.
- ¡¿Es enserio?!. ¿Seguro que es el?. -
- Totalmente seguro, ¿hablamos de una persona de 11 años, rubio, cabello ondulado y que habla del amor todo el tiempo?. -
- ¡Entonces sí es el!
- Tal vez nos podamos ver más seguido después de esto. -
- Supongo que sí. -
Isabel siguió platicando durante un buen rato de otros temas. Sobre Gilbert, su escuela, la de Antonio, el trabajo de sus padres, sobre sus primos, etc.
( ≧ヮ≦)
- Isabel... -
- ¿Qué ocurrió, Alfred?. -
- ¿Crees que ya nos falte poco para encontrar nuestras casas?. -
- ... no lo sé. -
¿Cuánto tiempo llevaban caminando hasta este punto del trayecto?, solo Dios sabía. Isabel podía sentir que para esa hora sus padres ya habrían regresado del trabajo y Antonio de la escuela, lo más probable es que ya se hubieran dado cuenta de su ausencia. En cuanto a Alfred... el héroe sabía que se había metido en un problema muy grande al haber salido de su casa sin permiso.
Siguieron caminando, uno al lado del otro, por un rato más. Todo siguió igual por unos momentos, pero de pronto, Alfrd vio como a Isabel se le iluminaba la cara. Isabel, totalmente emocionada, tomó de la muñeca a Alfred y empezó a correr hacia una de las calles.
- ¡Isabel!, ¡¿qué ocurre?!. -Alfred se encontraba agitado, y estaba algo sorprendido por la repentina acción de su amiga.
- ¡Calla, Alfred!, ¡que aquí es!. - Isabel no le prestaba ni la más mínima atención al rubio, y seguía corriendo sin detenerse.
- ¡¿Cómo que aquí es?!, ¿de qué estás hablando?. - El rubio estaba desconcertado, no entendía la situación y trataba de no tropezar debido a la velicidad con la que Isabel lo arrastraba.
- ¡Esta es mi calle!, ¡aquí es en donde vivo yo!. - Isabel detuvo su correr para detenerse enfrente de una casa, aparentemente, era la casa de Isabel.
- ¿Es ense... - Alfred había notado algo... un poco... peculiar, acerca de la casa. Por alguna razón la casa le parecía bastante conocida.
Alfred se le quedó mirando a la casa durante unos segundos más, seguido, rápidamente giró hacia la casa de enfrente.
- No puedo creerlo. -
- ¿Alfred?... ¿Qué fue lo que ocu... - Isabel quizo comentar algo acerca de la extraña actitud que había tomado el americano, pero fue interrumpida por este.
- ¡Esa es mi casa!. - Gritó bastante contento Alfred, mientras apuntaba hacia la casa de enfrente.
Alfred inmediatamente comenzó a correr en dirección hacia su casa.
- ¡¿Cómo?!. - Isabel lo seguía por atrás, igualmente en dirección hacia la casa de enfrente.
Alfred se paró enfrente de la casa para poder observarla mejor. En el portal se podía ver a Alice sentada en una silla de jardín muy preocupada y a un Matthew en su regazo, a Daniel haciendo una llamada por teléfono y a Arthur con la vista perdida en la calle, acompañado por una mirada de preocupación. Pero no estaban solos, por lo que Alfred podía observar, también estaban con ellos su primo Francis sentado en las escaleras de enfrente de la casa y a sus tíos Bernard y Francine tratando de tranquilizar a Alice. También se dio cuenta de que Francis estaba sentado en las escaleras junto con otra persona de casi su misma edad de cabellos blancos y ojos rojos, un personaje bastante curioso a decir verdad.
A Alfred se le ocurrió gritar algo para poder llamar la atención de todos, pero Arthur le ganó en esa acción.
- ¡A... ¡¿Alfred?!. - Arthur corrió hacia donde Alfred se encontraba, junto con Francis.
- Ah! Alfeed, no vuelvas a hacer eso. - Francis por su parte lloraba dramáticamente mientras mordía un pañuelo que había sacado de su bolsillo. El albino se acercaba junto a él, mirando curioso al pequeño rubio.
- ¡Hijo!, gracias a Dios que estás bien.¿No te lastimaste o algo?, ¿en dónde estabas?. - Alice se había levantado de su lugar para poder ir a abrazar a Alfred.
- No me pasó nada mamá... te lo juro. -
- ¡Alfred!, ¡no se te vuelva a ocurrir hacernos eso!, ¡casi nos das un infarto a tu madre y a mí!, ¿por qué te fuiste sin avisarnos?. - Daniel había colgado su teléfono, y junto con Matthew se aproximaba al recién llegado héroe.
Al parecer, Matthew, después de que Alfred se fuera fue a tratar de decirles a Daniel, a Alice y a Arthur que Alfred se había ido hacía ya mucho tiempo, pero... parece que la familia no se había dado cuenta de la presencia de Matthew. Mucho tiempo después, cuando por fin consiguió su atención y avisarles lo que ocurrió, todos comenzaron a tratar de encontrar a Alfred, hasta la familia Bonnefoy y el recién llegado Gilbert.
- Bueno... fui a conocer un poco más la ciudad... pero... me perdí. Llegué a un parque y conocí a... - Alfred quería terminar la frase, la futura aludida lo interrumpió, llamando la atención de todos los presentes, especialmente de un par.
- ¡¿Gilbert?!, ¡¿Francis?!. -
( ≧ヮ≦)
