Saludos!
Nuevo capitulo, y aprovechando que ya quedan poquitos, quería agradecer a TODOS los que se han dado el trabajo de comentar: La Pooh, Kurumi2413Keehl, Victoria, Sombra88, Janamiercoles2, Dosvecesyaoi, Kbkp, Sad Whisper, Hokuto, TeamAlejandra, Lintunia, Ale, MMDD, Altair Hyperion Black, Himeko Uchiha, SrtaBowie y L.E. Muchísimas gracias por todo, no pensé gustarle a nadie y ustedes me llevan la contra! GRACIAS.
Maye, sigue siendo mi querida beta, gracias.
Capitulo Veintisiete
Era el día del jodido baile, el día D, el día definitivo.
No que Albus fuera bueno para interpretar a las personas, pero Scorpius últimamente, muy corporal y dado a aceptar sus muestras de afecto. Eso a Albus Potter lo tenía tan lleno de posibilidades que apenas se podía contener.
Desde la semana pasada, había dormido en la habitación de Slytherin tres veces, habían comido juntos todos los días y si no fuese por el estúpido entrenamiento extra en tenis, podría decir que habían pasado mucho tiempo juntos.
— ¿A quién vas a llevar hoy al baile, Potter? —Preguntó Barry, con una sonrisa maliciosa. En el último tiempo, siempre le miraba como si supiera la verdad del mundo. Si Albus hubiese sido una persona más perspicaz, quizás se hubiese dado cuenta.
—Qué te importa, metiche, mejor fíjate a quien te vas a sobajear tú —le respondió en tono de broma. Igual Barry le caía en gracia, tan sincera y grosera, le daba risa.
Barry hizo un mohín, se alejó y le lanzó ese poderoso saque que tenía.
— ¡Muy directo! —Ladró Albus, sin dejar de responder los tiros de la chica.
El juego de ese día sería más corto de lo normal, Miller les había dejado no formar parte del entrenamiento habitual, sino solo hacer sus cuarenta y cinco minutos intensivos.
Cuando Barry le lanzó una pelota a la cara, el entrenamiento se dio por terminado, con unos cuantos insultos y amenazas.
— ¡Nos vemos esta noche Potter!
— ¡Dios, espero que no!
Cuando llegó a la zona de entrenamiento de Scorpius, Evan ya no estaba. Ni siquiera pregunto por él.
—Pero si es un titular del equipo —dijo Scorpius, con falsa voz de emoción.
—Así dicen, guapo.
— ¿Y qué tiene pensado para esta noche, o gran señor titular?
—Lo típico, encantar algunos corazones, dejar un desastre hormonal.
Scorpius le sonrió, y Albus fue feliz, eran apenas las diez de la mañana y el día prometía.
Rose había intentado por todas las formas posibles no pensar en el tema, no analizar una mierda, no nada de nada. Se había dedicado a manosear a Luke como nunca, con tal de tener la mente ocupada.
—Nunca pensé que me terminaras viendo como un objeto sexual —dijo el chico algo despeinado en el aula de Astronomía.
— ¡Eh! Sin insultos, no te estoy usando como objeto sexual, sino como objeto de distracción —dijo la chica risueña.
Aunque Luke tuviera muy buenas técnicas, igual las ideas se colaban en su mente.
De ser sincera, estaba demasiado preocupada.
—Creo que se gustan —dijo al fin. Se había guardado el comentario por demasiados días.
—Yo también lo creo —dijo Luke, sin sorpresa—. Y Hugo también lo cree.
Rose no preguntó cómo Luke sabía eso.
—Pero hay muchos tarados alrededor —volvió a aseverar Rose.
Luke asintió— Podríamos hacerlos a un lado, y ya.
Rose se sintió iluminada por la sabiduría de Luke, sonrió y se inclinó hacia él— Oye, me gustas ¿podríamos ser exclusivos?
—Claro, no estoy interesado en nadie más que en ti.
Rose volvió a olvidar el enredo humano que era su mejor amigo y su primo. La primera declaración de su vida había sido tal cual la había planeado. Y no había necesitado de cursis bailes de navidad.
— ¿Estás insinuando que yo tengo algún plan malévolo para que hagas lo que no quieres hacer? —Preguntó un muy ofendido James Potter a un histérico Evan Chandler.
—Potter, no me jodas, te conozco, eres maligno y demasiado bueno en pociones y encantamientos.
—O sea, me tienes miedo.
Evan no dijo nada. James se sentía el rey del mundo.
—Evan, tranquilo, no hay plan ni nada —dijo Lily suavemente—. Solo queremos que no seas cruel con Albus.
James alzó una ceja, solo para molestar a Evan. Después de muchos debates, donde se incluyeron las chicas de Hufflepuff y Ravenclaw, se decidió que no se meterían, porque era mejor dejar fluir las cosas. También se decidió que él bailaría con todas ellas, al menos una canción durante la noche. Se sentía afortunado.
— ¿Estás segura? —Dijo Evan, dirigiéndose solo a Lily.
—Que quejica eres, no sé qué carajo te vio Albus —bufó James.
— ¿Están seguros que Albus ira siquiera al baile? —Preguntó el castaño.
—Va con Scorpius —dijo la voz soñadora de Lily—. Me enteré ayer, Cindy estaba alucinada con la idea.
James asintió. Scorpius había dicho que ayudaría, los dos habían quedado en algo muy simple, como formar las instancias para que Evan se topara con Albus. Malfoy había sido extrañamente imaginativo al respecto.
"Dudo que alguien se pueda negar a Albus" había dicho y James estaba bastante de acuerdo, el mocoso malcriado de Albus era el más consentido por todos y se sabía.
—Tranquilo Evan, no va a pasar nada que tu no quieras que pase —dijo James, apretando fuerte el vial de Felix Felicis que había preparado hacía meses. Ser ayudante del maestro de pociones había sido la mejor decisión de su vida.
Claro que dejaría fluir las cosas, pero con un poco de suerte entre medio, todo podría pasar, a favor de Albus claro.
—Gracias —dijo Evan, y James le sonrió. De haber podido, se habría reído de forma maquiavélica.
A la hora de almuerzo, el gran comedor estaba atípicamente vacío.
—Todos deben estar arreglándose para el baile —comentó Scorpius.
—Sí, pobres que no nacen con tu cara —dijo Albus, y hasta él se encontró demasiado serio.
— ¿Eso era un cumplido? —Preguntó Scorpius divertido. Albus había mantenido sus sentimientos a raya de forma muy exitosa, una de las gracias de ser un distraído crónico. Pero esas cosas que a veces se le salían, le desencajaban bastante, porque era pésimo mintiendo.
—Claro ¿Qué más? —Respondió algo nervioso, desvió la mirada y se encontró con el ávido repaso de unas chicas desde Ravenclaw. Cuando se dieron cuenta de que habían sido descubiertas, comenzaron a cuchichear.
Esa no era la primera vez que pasaba, pero recién ahora Albus se percataba que algo andaba raro.
Una rápida mirada a su alrededor le confirmo que no eran las únicas.
— ¿Qué pasó? —Preguntó Scorpius, sin dejar de servirse ensalada.
—Nada —dijo Albus, y sonó molesto. Jodidas chicas, seguro estaban pensando levantarse a Scorpius. Seguro. Lanzó tantas miradas molestas como pudo, y para su sorpresa, se encontró con algunas sonrisas.
¡Jo! Así que esa era la pose, valiente y atrevida.
— ¿Por qué estas mirando a todos lados con cara de sicótico? —Preguntó Scorpius risueño, y Albus olvidó momentáneamente su ataque de celos, porque su chico tenía uno hoyuelos maravillosos.
— ¿Cómo es que ninguna chica te ha invitado al baile?
— ¿Quien dijo que no? —Preguntó la molesta voz de Rose, que venía llegando de la mano de Luke.
—Lo han invitado unas dos docenas de chicas —dijo Luke con su cara de éxtasis permanente.
— ¿A sí? —Le preguntó el moreno a Scorpius, quien se alzó de hombros.
—Ya no quiero jugar a ser el chico normal —dijo el rubio.
A Albus le hubiese gustado algo como "solo quiero estar contigo y lamerte el cuerpo hasta dejarme la lengua seca", pero eso era mucho pedir.
— ¿Y a ti, Albus, no te ha invitado ninguna chica? —Preguntó Rose. Albus miró a Scorpius, quería ver al menos algo de interés, pero no, el puto de Malfoy le estaba mirando con curiosidad, de la real y buena.
—Sí, una que otra —dijo—. Nadie muy interesante.
Y en eso estaba, dándose ánimos a sí mismo cuando llego James, con su brillante idea de meter alcohol en el baile.
—Es como un clásico, alguien tiene que hacerlo —aseveró.
— ¿No lo vas a hacer tú? —Preguntó Luke.
—Ya bueno, pero es un salón grande, quizás si me ayudaran, sería mejor.
—No ayudo a causas vandálicas que no tengan fines de protesta —dijo Rose mecánicamente.
— ¡Pero si es una protesta! —Rebatió ofendido James— A las prohibiciones de alcohol en el colegio.
—Vete a buscar otros aliados —respondió Rose riendo—, ya sal de aquí, vándalo sin sentido, cuando encuentres una causa por cual luchar, puedes volver.
James se fue, riendo y todo.
Continuara-
