Muy queridos lectores: Disculpas por las demoras! Solo diré que fin de año y trabajo, son una pésima mezcla.
Sigo eternamente agradecida a todos los que se dan la molestia de comentar: Muchas gracias por sus ánimos y comentarios, hacen que me guste más esto. Y claro que gracias a todos los que marcan y leen, es un apoyo genial y muy bienvenido.
Maye sigue estando en el bote, así que, gracias a ella también.
Capitulo Veintiocho
Cuando James se fue, uno de los chicos sentado lejos de ellos, se paró y movió la mesa, provocando que el plato de Scorpius cayera justo sobre sus pantalones.
— ¡Maldición! —Rezongó el rubio, pero agradeció que fuese comida tibia.
Albus de inmediato le ayudó a sacar la comida, tocando de forma descuidada su entrepierna. Scorpius se sonrojó al instante, balbuceó un— Estoy bien —y se puso de pie.
— ¡Te acompaño! —Dijo Albus, que estaba de pie antes de decirle nada.
Scorpius quiso protestar, pero el aceite no salía de la ropa con magia. No tenía excusas para deshacerse de Albus.
Fueron a las mazmorras, y se toparon con muchos chicos camino al comedor, Albus terminó apretándose contra él varias veces. Scorpius volvió a bufar, se sentía demasiado turbado.
—Espantapájaros —dijo al acceso, pero este no se movió— ¿Qué demonios?
Albus miro su reloj y confirmó sus miedos— Son más de las dos, ya debieron cambiar la contraseña de la semana.
— ¿Cómo es que no hay ningún Slytherin por aquí? —Rezongó Scorpius. El pasillo estaba desierto, a diferencia del primer piso. Si su suerte seguía así, quizás como acabaría la noche.
—Vente a la torre, tengo unos pantalones tuyos —dijo Albus.
— ¿Eh?
—Sí, me los lleve sin querer hace tiempo.
—Y no me habías dicho —agregó Scorpius. Albus le miró algo sonrojado.
—Pensé que algo así podría pasar.
Cuando llegaron a la torre, Albus anunció que tenía que ir a las cocinas. Cuando Scorpius le pregunto la razón, este aseguró riendo que no lo tenía del todo claro.
Cuando Malfoy quedó solo en la habitación común de Gryffindor, se sintió un poco vulnerable. Decidió cambiarse de ropa rápido, pero cuando se había quitado los pantalones, recién se vino a fijar que en la habitación había dos gatos.
Los estornudos llegaron por si solos. Una de sus cuantas alergias.
Buscó rápidamente los pantalones limpios que le había entregado Albus, y entre un romadizo insoportable se los colocó.
—Jodidos amantes de los gatos —Rezongó con voz gangosa, pero antes de poder abrir la puerta, Albus ya estaba allí.
—Los elfos domésticos me dieron nuez moscada, recordaron que eres alérgico, y me dijeron que en el Gran Comedor, van a poner mucho muérdago.
Scorpius quedó algo pasmado cuando Albus, sin ningún titubeó anulo su espacio personal y acercó la nuez moscada a su nariz. El rubio sintió como su cerebro comenzaba a hervir y se preguntó si era por la cercanía del tontorrón que le gustaba o por reacción alérgica.
—No me siento bien —dijo Scorpius muy quedo, cuando sus ojos comenzaron a lagrimear.
— ¿Algo de aquí te da alergia? —Preguntó Potter.
—Los gatos.
- Te fijas que traes mis pantalones de deporte,-comento Albus, feliz- ¿Verdad?
Scorpius se miro y decidió que estaba demasiado idiotizado. Era la alergia.
Se fueron de la torre, Scorpius sosteniendo la nuez moscada contra su nariz como un escudo.
—Lo siento —dijo Potter, pero sonaba tan feliz, que hacía dudar si su remordimiento era real—. Vamos a le enfermería para que te den algo mejor —comentó, y Scorpius se vio arrastrado hasta el lugar.
Aún no habían entrado, cuando se toparon con Hugo.
— ¿Qué te paso? —Preguntó Albus.
Hugo negó con suavidad, y no dijo nada. Uno de sus compañeros se acercó nervioso— Le llegó un hechizo vomitivo ¡No fue intencional! —Agregó, cuando Albus le miro curioso.
Entraron juntos a la enfermería.
— ¡Pero si hoy es el baile de navidad! Vayan a molestar a sus parejas —rezongó el enfermero, nieto de la ilustre Madame Pomfrey, al que todos llamaban Pomfrey aun cuando ese no era un apellido.
—Él esta con una crisis de alergia, y él con un hechizo vomitivo —presentó Albus.
Antes que Scorpius pudiera decir algo, fue conducido a una de las camillas, el enfermero aseguró que— Una poción, y estas listo, pero por favor, sostén esto a tu compañero —agregó, levantando un balde. Scorpius tardo un poco en comprender que le estaba pidiendo recoger los vómitos de Hugo Weasley, por que su compañero y el idiota de Albus se habían largado.
—Menudo par de idiotas —rezongó molesto Scorpius, a los que Hugo asintió de forma enfática. Esto causo una nausea que culmino en una vomitiva arcada.
¡Qué mierda de día!
— ¿Estás seguro que es correcto que nos vayamos? —Preguntó el compañero de Hugo, cuando Albus le dijo que era hora de irse.
—Claro, el señor Pomfrey seguro se las arregla, son los únicos en la enfermería.
—Ya pero...
Albus le silencio con un sonido de boca.
Se sentía extraño, como flotando en una nube de tranquilidad. Las cosas estaban muy claras y todo se veía muy fácil.
Vendría a buscar a Scorpius más tarde, primero tenía que hablar con Evan, aunque no sabía muy bien sobre qué.
Como no había terminado de almorzar, se dirigió a las cocinas a ver si quedaban algunos postres.
Quedaban muchos, porque no habían ido muchos al almuerzo. Se pudo tragar una tarta de manzanas y crema él solo, frente a la animada mirada de los elfos domésticos.
— ¡Tiene que llevarle al señor Malfoy! —Dijo una de las elfinas—. Él es nuestro amigo.
— ¡Eh! Mío también —dijo Albus contento, y sin ser muy consciente del porqué, agregó— Hoy me voy a declarar a él.
Los elfos explotaron en exclamaciones de ánimos y apoyo.
— ¡Que pareja tan encantadora!
— ¡Es magnífico! —Dijo la que había querido enviarle pasteles al rubio desde el principio— ¿Por qué no les hacemos una terraza romántica afuera del castillo?
Unos cuantos elfos estuvieron de acuerdo, uno más gruñón comentó que tendría que estar hechizada— Para que otros pelmazos no la vean y la usen.
— ¿Le ponemos clave de reconocimiento? —Preguntó uno al grupo.
Albus asintió y dijo sin pesar— ¡Sí! que la clave sea "Me gustas"
Las elfinas casi tuvieron un ataque de ansiedad.
Pasaron más de cincuenta minutos cuando Hugo al fin logro hablar sin vomitar, pero aún estaba algo verde.
— ¿Te encuentras bien? —Preguntó Scorpius, quien ya no tenía la cara hinchada ni los ojos vidriosos por el ataque alérgico.
—No tan bien como tú —dijo Weasley, respirando lentamente.
—Lo mío no fue un hechizo —comentó divertido Scorpius— ¿Habías invitado a alguien a la fiesta de esta noche?
—Nah.
— ¿Nadie que te interese? —Preguntó Scorpius, sonaba relajado. Hugo fue consciente de que solo estaba siendo atento.
—Nadie —dijo— ¿Y tú?
Scorpius se quedó mirando un punto fijo entre el piso y la cama. Su silencio duro un poco más de lo estrictamente necesario.
—Si —dijo finalmente—, pero no creo tener grandes oportunidades.
Hugo quiso preguntar si ese alguien era su primo Al, porque si era él, Scorpius tenía todas las oportunidades del mundo.
— ¿Has escuchado que Albus es gay? —Preguntó, no quería ser un alcahuete, quizás sus impresiones eran equivocadas, mejor tocar el tema suavemente.
Scorpius se sonrojó y asintió. No dijo nada y Hugo vio reafirmadas sus suposiciones.
—Mis primos creen que está interesado en Chandler —dijo Hugo como si nada, rascándose la cabeza—, pero sabes, él nunca dijo eso, solo dijo que le gustaba un chico y ya —Scorpius se le quedó mirando, pasmado—. James entendió lo que quiso, como siempre.
— ¿Eh?
—Sí ¿Qué fuerte no? —Hugo ahogó una nausea con un suspiro exagerado— Nunca pensé que mi primo se fuese a enamorar, se ve tan lerdo el pobre.
La carcajada de Scorpius le pilló por total sorpresa, y por fin entendió por que el chico era considerado el más guapo del colegio. Tenía unos hoyuelos de miedo.
— ¡Mucha charla! —Ladró el enfermero, acercándose con dos viales— Aquí tienen, tontones, tómense esto rápido , para que se puedan ir a preparar para su magreo navideño.
— ¿Usted no va a ir al baile? —Preguntó Hugo, se le hacía un poco solitario.
El enfermero hizo un movimiento sugerente de cejas y aseguró que— Ya tengo planes.
Continuara- (le pondré mucho empeño para que sea pronto)
