Muuuuchas gracias por leer, por marcar, por comentar y por todo el apoyo, me siento demasiado agradecida (insisto, yo jamás pensé gustarle a alguien más que a Maye, que es medio santa y me sigue ayudando).

Mil besos y, prometo un extra large la próxima vez, Yep.


Capítulo Veintinueve

Cuando Albus salió de las cocinas, estaba pletórico de felicidad. Tenía el plan más romántico que se le podría haber ocurrido, y eso era porque no se le había ocurrido del todo a él. Los elfos habían ayudado un montón.

Cuando salió de detrás del tapiz, chocó con alguien. Albus se fijó en que era alguien tan grande como él.

— ¡Evan! —Saludó contento. No veía al chico hacía días. A Evan la cara se le descompuso.

— ¡Albus! —Chilló, haciendo ademanes para que el mencionado se le saliera de encima.

—Hace días que no te veía —comentó Albus, poniéndose de pie y ayudando a Evan— ¿Quieres un pastel de menta?

Evan miró el ofrecimiento de Albus con ojos desencajados.

—No, gracias —dijo rápidamente.

—Te ves tenso —comentó Albus, quien una vez más, fue comandado por una fuerza superior a hablar—. Yo también estoy algo nervioso, hoy me voy a declarar...

— ¡Qué bien, Albus! Oye mira, yo—

—...a Scorpius.

— ¿Eh?

Evan le miró con los ojos tan abiertos que Albus pensó en "exoftalmia", como había leído en un libro de ciencias. Sonrió. Quizás podría ser medimago de grande.

—Sí, me di cuenta que me gusta un montón, ¿qué plasta, no? Hasta hace unas semanas, yo juraba ser el rey de los senos, y ahora me voy tras una tabla de planchar.

Evan gritó— ¡Qué bueno! —y— ¡Me alegro tanto, Albus! —y después le abrazó, sin dejar de decir— ¡Me alegro tanto!

A Albus el gesto le entró en gracia, le dio unas palmaditas en agradecimiento por el apoyo.

— ¿Tu hermano sabe? —Preguntó el castaño, cuando ya se le había pasado el ataque de euforia.

—Sabe que me gusta un chico, pero no le dije que era Scorpius —Albus se alzo encogió de hombros—. James es un poco entrometido, no quise que lo molestara.

—Ah —comentó Evan—. Claro, para que no lo molestara, bien pensando, James Potter es el ser más idiota del planeta.

Albus se carcajeó.

Se despidieron riendo, prometieron una noche de birras en poco tiempo.

— ¡Suerte en la declaración! —Dijo Evan cuando ya estaban a unos metros de distancia.

Albus subió a la torre de dos en dos, estaba extrañamente vacía, uno de sus compañeros le dijo que era porque el prefecto de Gryffindor había dado permiso a usar sus baños especiales.

— ¿Por qué?

—No sé, dijeron que de regalo de navidad —dijo un chico de primero.

Cuando Albus llegó a su habitación, estaba vacía. Echo a los gatos causantes de la alergia de Scorpius y con sorpresa se fijó en que ni siquiera eran gatos de sus compañeros de habitación.

Cuando vio el pantalón sucio de Scorpius en el piso, recordó que lo había dejado abandonado en la enfermería.


"Los chismorreos no son elegantes, Scorpius. Cada vez que te enteres de uno, hazte el desentendido hasta que se sepa y cuando eso pase, tienes que poner cara de sorpresa."

En eso estaba Scorpius, pensando cual sería la cara de sorpresa más correcta, mientras sostenía el balde de vómitos para Hugo Weasley, a quien le había acatado atacado una nueva ola de náuseas, cuando el enfermero volvió de su oficina.

—Debió ser un hechizo más específico de lo normal —comentó el señor Pomfrey— ¿Te puedes quedar un rato más, Malfoy? Tengo poción en el caldero.

Scorpius en su estado catatónico asintió con suavidad.

Había sido una semana realmente intensa, con todo eso de darse cuenta de su amor, para luego pasar a un amor no correspondido, para terminar en un "tal vez", era complejo. Pero, como decía su madre, digno hasta el final.

No que se quisiese hacer grandes ilusiones, pero en las últimos días había tenido a Albus pegado a su espalda como una lapa, la idea que le gustara Chandler no tenía sentido, en cambio, que le gustara él... derrochaba una lógica implacable.

—Malfoy, si quieres te vas, puedo sostener esto solo —comentó un verde Hugo.

—Claro que no —dijo Scorpius. No era de buena persona dejar a un enfermo, además, si era real todo lo que estaba pensando, tenía que hacerse rogar, no podía ir a buscar a Albus como un baboso. Se tenía que resistir, aunque fuese un poquito.


Harry le dio un profundo trago a su mocaccino con leche descremada ese tranquilo domingo por la mañana, en el mismo café donde desayunaba cada domingo desde los veinte años con Ron y Hermione. Aun no entendía como habían mantenido la tradición por tantos años.

— ¿Qué le regalaran a los chicos? —Preguntó, se acercaba navidad y los muchachos volverían justo después del baile de navidad en Hogwarts, o sea, esa tarde.

—A Rose, nada —sentenció Hermione—. Ella no cree en el asunto religioso y odia el consumismo exacerbado, para no tener más discusiones con ella, decidí no darle nada más que un "respeto tus ideales, hija" —dijo.

—Yo de todas formas le daré dinero, es mi niña después de todo —comentó Ron, sin quitar la vista de su café. Harry se imaginó las discusiones que debía encender el tema en la pareja.

—Ron, Rose no es una "niñita", es una chica muy decidida, que tiende a cabrearse con facilidad si no la toman en serio.

— ¿A quien se parecerá...? —Susurró ausente su esposo.

—Tienes que entender cuánto le molesta que la trates como una niña, fíjate, ya tiene senos —comentó Hermione en tono conciliador. El mismo que usaba a los quince para hacerle ver algo obvio.

— ¡Hermione! Tiene apenas quince años.

—Y ya se tiñe el cabello —rebatió la mujer sin perder la compostura.

—Eso es porque se quiere parecer a Teddy.

Harry le lanzó una mirada a Hermione— Los padres a veces nos negamos a la realidad —le dijo, con la esperanza de distender los ánimos. No quería iniciar su día de descanso viéndolos discutir, aun cuando apoyaba a Hermione. Rose tenía más carácter que todos sus primos juntos y lo último que inspiraba era la imagen de una "niñita".

Hermione suspiro con fuerza, y ataco su cereal integral— Sí, claro, los padres a veces se niegan —refunfuñó—. Ron, querido ¿Sabes que tu hija se define a sí misma como bisexual?

Harry pudo ver como el color se perdía en las mejillas de su amigo, quien casi sin voz dijo— Es una etapa.

— ¿Y que ya usa tampones?

—Eso se lo enseñó Ginny.

— ¿Y que ayer se declaró a alguien?

Ahora si Ron quedo sin palabras. Harry no pudo evitar sonreír por su cara de espanto.

— ¿Cómo lo sabes? —Preguntó sin voz— El correo aun no llega, y no has hablado con ella por el aparato infernal ese ¿Cómo rayos lo sabrías, sin son las nueve de la mañana?

Hermione se alzó de hombros— Si te refieres al celular, no, no hemos hablado, pero me escribió hace poco y me informó que lo iba a hacer —le dio un sorbo a su café negro y agregó—, y me reafirmó su tendencia al amor libre y que aun es bisexual, también me agradeció los genes —dijo, y sonó llena de orgullo.

— ¿Y eso? —Preguntó divertido Harry, mientras Ron seguía sin palabras.

—Escribió una carta muy divertida, se las leí a mis colegas de afina —dijo Hermione divertida—. Decía que agradecía tener la mitad de genes Granger, por que claramente los Weasley tendían a la idiotez, y lo siento mucho, pero dijo que el más claro ejemplo, eran sus primos.

Harry sonrió— Sí, en algo raro deben estar, James me escribió una carta extraña el otro día.

— ¿Otra vez el "problemilla"? —Preguntó Hermione en voz baja.

—No, era algo con Albus y que no nos hemos preocupado mucho de la inclusión a nivel familiar.

—Sí, Rose me ha alegado lo mismo, ya sabes, después de quedar en Slytherin y el síncope de su abuela.

Harry asintió, tomó el periódico que el mesero le acercó, dio las gracias y comenzó a pasar las páginas hasta los artículos periodísticos, al tiempo que escuchaba el nuevo interés de Ron por información sobre el despertar romántico de su hija.

— ¿Y quién es el chico, o es una chica? —Preguntó, para luego agregar asustado— Espera, me da igual, solo dime que no es Slytherin, suficiente tengo con que sea amiga de Malfoy.

— ¡Ron! Nosotros hablando de inclusión y tú sigues con esos tontos prejuicios. Draco es un muy buen funcionario del Ministerio y Scorpius ha sido un excelente compañero para Rose —le amonestó Hermione.

Harry comenzó a sentirse ausente, pasó la página de sociales sin mirar, como siempre, pero una fotografía llamo su atención. Volvió a la página, dispuesto a leer algún cotilleo idiota del colegio, cuando lo vio.

Y lo vio.

Y luego lo vio Hermione.

Y luego lo vio Ron. Y luego, Ron se desmayó.


Continuara- (besos!)