Agradecimientos: queremos mencionar a aquellas personas que han ayudado, en especial a Ana Laura Nogueira que ayudo en la redacción de algunos momentos de la historia.

Capítulo 2: el peso del corazón más puro.

Guerra santa del siglo XVII.

Casa de Géminis.

Rembrandt: esta es la casa de los gemelos…

Cirene: me pregunto si tendrá algún guardián, o si está deshabitada como la casa de Tauro…

Cécrope: ¡siento un poderoso cosmos! – dice el Minotauro.

Egmont: ¡parece un pasadizo de luz y sombra!

Rembrandt: es un cosmos muy extraño…

Los espectros siguen tratando de llegar a la salida, pero en realidad se topan con la entrada.

Rembrandt: ¡estamos otra vez en la entrada! Demonios…

Cécrope: ¡pero eso es imposible, se supone que deberíamos estar en la salida!

Rembrandt: ¡bueno entremos de vuelta!

Cécrope: ¡sí!

Los espectros entran nuevamente pero esta vez el tiempo y el espacio se distorsionan.

Rembrandt: ¿Qué es esto?

Cécrope: es una dimensión extraña…

Una luz dorada resplandece frente a los santos.

Egmont: ¡allí está, el es Géminis!

Caín: así que otro batallón de espectros han irrumpido en el Santuario…

Egmont: ¿Géminis…?

Caín: yo Caín de Géminis los acabaré a todos en estos momentos…

Rembrantd: ¡esperen! Yo me haré cargo de este sujeto…

Caín: así que eres uno de los jueces del infierno, veamos qué tan grande es tu poder…

Rembrandt: ¡te arrepentirás de tu curiosidad…!

El juez del infierno embiste hacia el santo con un ken a la velocidad de la luz, géminis esquiva los ataques y lanza otro ken, los dos rivales salen golpeados y heridos en varios puntos.

Egmont: ¡señor Rembrantd!

Rembrandt: ¡es muy fuerte…! – piensa.

Caín: ¡protegeré a Athena de cualquier invasor…EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!

Cécrope: ¡su cosmos está elevándose!

Rembrandt: ¡no puedo perder, por el señor Hades…GRAN CAUCIÓN!

Las dos técnicas colisionan, los otros espectros salen despedidos contra las paredes del templo, finalmente todos los guerreros caen al suelo y se levantan heridos.

Cécrope: he quedado aturdido…

Egmont: fue un choque cósmico muy poderoso…

Rembrandt: ¡este hombre, su poder debe ser de los más altos entre los santos de oro!

Caín: ¡yo no dejaré que ninguno de ustedes venga a matar a mi diosa Athena!

Cécrope: ¡te quitaremos por la fuerza…GRAN HACHA APLASTADORA!

Caín: ¡parece un brazo muy fuerte!

El santo de oro bloquea con dificultades la técnica del hacha del Minotauro.

Cirene: ¡ha bloqueado el hacha del Minotauro, es asombroso!

Egmont: ¡ahora me toca a mí…GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!

El santo dorado de Géminis evita la técnica del enemigo con un esquive veloz, en el suelo se hacía una enorme grieta por el potente ken.

Caín: ¡son fuertes, pero no se comparan conmigo!

El santo de Géminis lanza un golpe de puño a la velocidad de la luz que derriba a todos los espectros.

Rembrandt: ¡esperen subordinados, yo uno de los jueces del infierno soy quien tiene que luchar, no intervengan!

Caín: al fin tomas tu rol, el de los más fuertes del ejército de Hades…

Rembrandt: ¡te enviaré al infierno del Cocytos…GRAN CAUCIÓN!

El espectro genera un violento ataque del Wyvern oscuro que tumba al santo de oro contra una de las paredes del templo de los gemelos.

Cirene: ¡increíble!

Caín: ¡Maldito!

Rembrandt: ¡su cosmos está creciendo!

Caín: ¡tomaré esta batalla con mi verdadero poder…EXPLOSIÓN DE GALAXIAS!

Rembrandt: ¡salgan del impacto de choque o morirán! – les grita a sus subordinados.

Géminis lanza su poderosa técnica dentro de toda el área, los espectros subordinados al juez saltan hacia otros puntos, siendo heridos, el juez del infierno recibe el ataque, todos los súbitos de Hades quedan aturdidos.

Rembrandt: ¿Dónde está géminis?

Voz: ¡acá!

Rembrandt: ¿Qué? Este hombre, pero tiene el color del pelo distinto…

Cirene: ¿Qué? Es…su color de pelo ahora es negro…

Voz: soy Abel de Géminis…

Rembrandt: ¿Abel de Géminis? Pero…

Abel: no me confundas con mi hermano Caín… - se ríe de modo malévolo.

Rembrandt: así que era tu hermano…

Abel: más bien una sombra…

Rembrandt: ¿una sombra? De qué diablos estás hablando…

Abel: el siempre aparece para intentar hacer justicia, pero yo soy diferente… - se ríe maléficamente.

Rembrandt: ¿estas insinuando que eres un traidor?

Cirene: ¡explícate mejor maldito!

Abel: pues lo explicaré bien, si fuera un santo les dominaría la mente para que mates a Athena… ¿Por qué mataría a aquellos que me facilitarán el complot? – se ríe.

Rembrandt: ¡maldito santo! ¿Es que no te importa tu lealtad a tu diosa? – recrimina.

Egmont: ¿entonces no tendrás problema en dejarnos pasar…?

Abel: ninguno…

Cécrope: ¡olvídelo señor Rembrandt…es necesario llegar hasta el final para tomar la vida de Athena!

Rembrandt: es cierto… ¡vamos!

Los espectros pasan al lado del santo que sonríe.

Casa de libra.

La pelea entre Dohko y Shun estaba llegando a su clímax, la mejor técnica de Dohko parecía haber sido contenida por las cadenas de Andrómeda, pero a medida que más dragones caen en la trampa de Andrómeda, esta se vuelve más vulnerable, finalmente se quiebra, y los dragones atacan a los santos de bronce, los cuales quedan seriamente lastimados, rompiendo parte de sus armaduras, caen pesadamente al piso, parecen inconscientes.

Dohko: ese muchachito se movió a la velocidad de la luz…es sorprendente, si sus cadenas hubieran sido más fuertes, posiblemente habría frenado mi ataque perfecto…

El santo se dispone a abandonar el templo.

Shun: espera…todavía puedo luchar…

Dohko: ¡tú tenacidad es admirable, has recibido mis cien dragones, y no solo estas vivo sino que has podido ponerte en pie! Pero a pesar de eso, no eres rival para mí vistiendo una armadura de bronce…

Shun: no me subestimes, y no subestimes a Andrómeda, ¡reconstrúyanse cadenas de Andrómeda!

Dohko: ese juguetito tuyo no puede frenar el fulgor de los dragones de lushan…

Shun: yo confió en estas cadenas, confió en mi…he visto tu ataque, estoy seguro que podré detenerlo…

Pegaso levanta la cabeza, recobrando el conocimiento.

Tenma: ¡el cosmos de Shun está creciendo en una forma asombrosa!

Dohko: ¡bien chico! Voy a darte la oportunidad de que me demuestres que no mientes… ¡LOS CIEN DRAGONES SUPREMOS DE LUSHAN!

Shun: ¡RED DE RELÁMPAGO!

Un viento fortísimo emana de Andrómeda, al tiempo que su cadena cuadrada se multiplica en cientos y empieza a tejerse una red a su alrededor, los dragones afectados por la potencia de la tormenta llegan más despacio a la red, que es sostenida por los vientos, además de desprender su potencia eléctrica, el ken del santo de oro fue totalmente ineficiente, la tormenta persiste.

Dohko: imposible… ha detenido los cien dragones… ¿Qué es este viento que no me deja mover? – Dice pensando – ¿cómo lo has hecho? - le dice al santo de armadura rosada.

Shun: ¡combine dos técnicas, mi tormenta nebular, la cual crece constantemente…provocando una corriente que termina por paralizar al rival y mi onda relámpago donde mis cadenas atacan como un rayo!

Dohko: ¿Qué? No le escucho nada… - pensando – ya ha visto a los cien dragones de lushan, pero incluso creo que el dragón naciente podría volar en esta tormenta, él debe estar tan a ciegas como yo… - el santo con mucha dificultad mueve sus brazos preparándose para ejecutar el dragón naciente.

Shun: ¡si realizas ese ataque morirás! Lo he visto en Shiryu, y sé que tiene un punto débil…

Dohko: ¡no puede ser, conoce mi punto débil…!

Shun: además tu velocidad se verá reducida por la tormenta, no tendrías posibilidad de vencerme, ríndete Dohko…

Dohko: ¡exageras, para mi dragón esta tormenta no será más que una brisa!

Shun: ¡No uses el dragón naciente!

Dohko: no puede ser que un santo de bronce me esté derrotando, ¿Dónde está mi orgullo de santo dorado…? ¡No tengo más remedio, DRAGÓN NACIENTE!

El dragón sale despedido con gran velocidad disipando la tormenta y golpeando a Shun violentamente, que cae al suelo.

Tenma: ¡Shun!

Dohko: ya lo viste chico, al final el que me subestimaste eres tú…

Tenma: ese Shun, es pura bondad…

Dohko: ¿Qué dices?

Tenma: te ha perdonado la vida…

El santo de oro se mira el pecho, en la cual ve a la cadena cuadrada, a centímetros de su corazón.

Dohko: Shun…no tienes que perdonarle la vida a un enemigo, o sino este acabará contigo…

Tenma: lo he visto, he visto tu ataque y he visto como Shun frenaba el suyo…

Dohko: la única forma de que vieras eso, es que hayas rosado el séptimo sentido… ¿podría ser? Que el discípulo de Suikyo podrá lograr tal cosa…

El Pegaso se pone en guardia.

Tenma: ¡ahora yo seré tu oponente!

Shun: ¡espera Tenma! Aun no me han vencido…

Dohko: Shun, aunque quisieras no podrías darme combate en ese estado…

Shun: no importa que tan lastimado me encuentre…yo sé que el cosmos es inmortal… ¡TORMENTA NEBULAR!

Dohko: ¡estas al borde de la muerte, cualquier ataque será letal para ti!

Shun: hace mucho que decidí que arriesgaría mi vida por mis amigos, no voy a fallarles a Seiya y a Saori…

Dohko: ¿Cómo pretendes ganar una batalla donde no quieres lastimar a tu oponente? Muestra de ello es que tu tormenta me está paralizando, pero no me ataca… ¿o acaso esta vez perforarás mi corazón cuando te ataque? Es tu única oportunidad, ¿estás dispuesto a matarme o a morir por tu falta de agallas…?

De las heridas de Andrómeda comienza a brotar sangre por la presión ejercida en su técnica.

Tenma: ¡Shun, detente!

La tormenta aumenta, el santo no responde.

Dohko: ¿esta tormenta? Sigue creciendo, terminará por arrastrarme a ella, debo atacar ahora o perderé el combate… ¡DRAGÓN VOLADOR!

El dragón despeja nuevamente la tormenta y alcanza al santo de bronce, que tras recibir el impacto cae al suelo.

Tenma: Eres un cobarde Dohko! Shun pudo haberte destruido en dos ocasiones, a pesar de estar muriendo, no quiso concentrar su tormenta en ti, de haberlo hecho tu dragón hubiera realizado un vuelo suicida…

Dohko: lo se… es por eso que no lo golpee con mi ken, en el último momento, tras darme cuenta de que nuevamente hubiera podido vencerme, frene mi dragón y lo golpee en un punto vital, cortando su hemorragia.

Shun: Dohko… - dice entrecortado.

Tenma: Shun! - grito al tiempo que corría a auxiliar a su amigo.

Dohko: no entiendo a este chico, me confunde, porque poner tanto esmero en defender una causa y exponerse, pero al mismo tiempo no tener la determinación de acabar con su enemigo…

Shun: Dohko… lo que ocurre es tú no eres mi enemigo…

Dohko: ¡vamos a medir tu sentido de la justicia!

Tenma: ¿Qué quieres decir?

Dohko: ¡miren! – señala al tótem de la armadura de la balanza.

La túnica sagrada de Libra se equilibra perfectamente.

Dohko: ¡Tenma! Tu amigo tiene un corazón justo…

Tenma: ¿a qué te refieres?

Dohko: la balanza es capaz de medir la benevolencia de los corazones, ¡no combatiré más con ustedes! Puede que su corazón sea justo, pero la justicia no está con la diosa Athena… ¡vamos todos!

Los santos de bronce asienten con la cabeza y marchan al templo de la serpiente.

Casa de Cáncer.

Los espectros llegan al templo del cangrejo.

Rembrandt: ¡el cuarto templo!

Egmont: este templo me recuerda al mismo inframundo…

Cécrope: es cierto, puede sentirse el mismo olor lúgubre…

Cirene: ¡miren eso! – el Basilisco mira sorprendido un rostro muerto en el suelo.

Egmont: es…un rostro humano…y ¡miren eso! – señala Alraune los ataúdes que usa el santo.

Cécrope: bueno, el rumor dice que algunos espectros encontraron allí al santo de Cáncer…

Cirene: y luego éste los trajo por el Yomotsu…

Egmont: según parece el santo de oro no se encuentra…

Rembrandt: ¡vamos, no perdamos el tiempo!

Cirene: ¡Sí!

Los espectros corren rápidamente para dirigirse al templo de leo.

Sendero de Libra a Escorpio.

Shiryu: ya estoy llegando al templo del Escorpión, me pregunto si el santo dorado me dejará cruzar este templo, o tendré que combatir contra él…espero que me crea, aunque parece que los santos de oro son algo tercos…

El Dragón entra al templo, empieza a caminar lentamente, y al dar unos veinte pasos siente una presencia.

Voz: ¿Quién eres Tú? ¿Qué buscas en el templo de Escorpio?

Shiryu: soy el santo del Dragón, al igual que tú…un santo de Athena.

Voz: no conocía la existencia de esa armadura de bronce, pero el ejército de Hades está amenazando las doce casas, incluso el traidor santo de Copa ha tomado el puesto de juez del Hades… ¡Yo Jabbah de Escorpio! ¿Por qué debería dejar pasar a un desconocido? ¡Estoy a cargo de este templo y nadie pasará!

Shiryu: quizás no me creas, pero yo vengo del futuro, y el santo del Pegaso de mi era fue herido por la espada de Hades, por ello Athena ha venido a esta era a robar la espada del emperador del inframundo, y nosotros cuatro santos de bronce hemos a ayudarla, no soy un traidor…

Jabbah: tus palabras no son más que un simple delirio…

Shiryu: lucharé para pasar este sitio sino me dejas otra opción, se razonable, solo conseguiremos diezmar nuestro ejército si combatimos el uno contra el otro…

Jabbah: ¡un santo de bronce no es rival para un santo de oro…vete insensato y te perdonaré la vida…! Si quieres pasar derrótame… - mira desafiante.

Shiryu: parece que no tengo otra opción… - pensó. - ¡te mostraré mi cosmos…DRAGÓN ASCENDENTE!

El santo del dragón lanza su ken contra el santo de oro, quien cruza sus brazos para bloquear el ataque, sin embargo la onda de choques de la técnica golpea el mentón de su enemigo, volando su casco.

Jabbah: ¡increíble…pese a que seas un santo de bronce…su técnica ha conseguido golpearme!

Shiryu: no por nada soy uno de los cinco sobrevivientes de la guerra santa con Hades…

Jabbah: ¡la guerra santa con Hades no ha terminado farsante!

Shiryu: ¡hemos vencido a Hades en mil novecientos noventa, nuestra era…debes creerme!

Jabbah: es una pena pero… - se ríe. – no te has percatado de que tú también has sido atacado…

El sonido de una perforación se siente en la armadura de bronce, tres heridas de la punzante aguja escarlata.

Shiryu: ¡es rápido, no lo he visto hacer ningún movimiento y me ha alcanzado…lo he sentido recién ahora, pero su ataque fue realizado hace varios segundos…!

Jabbah: esa es la aguja escarlata, por cada minuto que pases tus cinco sentidos se irán poco a poco… ¡Vete ahora y a lo mejor sobrevivirás!

Shiryu: ¡tengo que atacarlo antes de que mi cosmos disminuya…! – eleva su cosmos.

Jabbah: ¡su cosmos están está encendiendo enormemente, que técnica es la que está por realizar…!

Shiryu: ¡prueba mi mejor técnica…LOS CIEN DRAGÓNES DE LUSHAN!

Jabbah: ¡recibe el dolor de los restantes aguijones…AGUJA ESCARLATA! – dispara once agujas.

Los cien dragones alcanzan al santo del escorpión elevándolo por los aires, causando grandes daños en el templo, las once agujas escarlatas golpean al Dragón, que cae contra la pared incrustado.

Shiryu: ¡estos orificios, no cesan de sangrar…!

El santo de oro se levanta con varias heridas y se pone de pie con dificultad, el Dragón lo observa y se repone.

Shiryu: es increíble que te pongas de pies después de recibir la técnica de los cien dragones…

Jabbah: más increíble es el daño que me ha causado un santo de bronce…tu poder se nos compara a nosotros quienes somos santos de oro…

Shiryu: ¡no has visto todas mis armas todavía…!

Jabbah: ¿Qué…? – retrocede sorprendido.

Shiryu: ¡EXCÁLIBUR!

Jabbah: ¡¿excálibur…?!

El santo de oro elude el ataque con agilidad.

Jabbah: ¿por qué usas de la espada sagrada de excálibur? Esa técnica solo puede pertenecer a Izou de Capricornio…

Shiryu: ¡es la herencia que me ha dejado Shura de Capricornio antes de morir, cuando combatimos para purgar los pecados del Santuario! - Se toca una de las heridas, tratando de que no salga tanta sangre. – Él tuvo que morir antes de creer en nuestra fidelidad a Athena…no me gustaría que se repitiera algo similar…los santos no debemos luchar entre nosotros, pero a mi amigo le resta muy poco tiempo de vida…

Jabbah: ¡qué sucedería si todo fuera una farsa…! ¿Cómo me disculparía con Athena? Olvídalo…mi deber es proteger el templo de Escorpión y ya. ¡Recibirás la última aguja…ANTARES!

Shiryu: ¡insensato…morirás por tu testarudez! ¡EXCÁLIBUR!

El santo de Escorpio elude la trayectoria de la espada sagrada y clava su aguja final, al cabo de unos segundos el hombro del santo de oro se divide del resto de la armadura.

Shiryu: tiene una gran agilidad, evito mi ataque y pudo ejecutar Antares, pero no puedo morir acá… - el santo de bronce cae de rodillas.

Jabbah: no te preocupes, le he dado a un punto sanguíneo, pronto se detendrá la hemorragia…

Shiryu: ¿entonces tú…?

Jabbah: has recibido mis catorce agujas, y ni siquiera querías darte por vencido luego de recibir Antares…aquellos que no luchan por una causa justa no tienen a que aferrarse, y se dejan morir, en cambio tú no…aunque suene asombroso lo que me has dicho pienso que no debes estar mintiendo…

Shiryu: gracias por comprender caballero…me gustaría explicarte mejor la situación pero el tiempo me apremia…

Jabbah: comprendo…sigue tu camino Dragón…

El santo de bronce sonríe y pasa el templo.

Shiryu: ¿Qué será este tenebroso cosmos que siento viniendo de algún lugar cercano…?

Casa de Sagitario

El santo del Cisne había caído desde el presente en las puertas del noveno templo del zodiaco.

Hyoga: esta es la entrada del templo de Sagitario…me parece haber sentido más arriba el cosmos de Athena…debo entrar…

El santo del Cisne entra caminando con cautela, siente un cosmos, y el guardián del templo aparece.

Voz: ¿Quién eres tú…un santo?

Hyoga: soy el santo del Cisne, Hyoga…

Voz: el santo del Cisne…yo soy Quirón de Sagitario, no entiendo que hace un santo de bronce en un sitio como este, vete de aquí, los santos dorados somos los custodias de estas doce casas…ustedes los santos de bronce tienen asignada otras tareas. – dice serio.

Hyoga: tengo que ir con Athena, tenemos prisa, no tengo mucho tiempo para explicarte, pero debemos salvar a un amigo cuanto antes, se viene una guerra contra el cielo, déjame pasar…

Quirón: ¡cierra la boca y vete…estamos en plena guerra santa con Hades, no creo que sea cierto lo de la guerra del cielo, Athena nunca enfrentaría al Olimpo, Athena es del Olimpo…!

Hyoga: ¡vengo del futuro, Cronos nos ha enviado hasta acá…si no te mueves tendré que luchar…!

Quirón: ¿luchar dices? Que insensato, no pensé que los santos de bronce fueran tan estúpidos…morirás sin una razón…

Hyoga: ¡no debes subestimarme porque sea un santo de bronce, además tengo una razón por la cual arriesgar mi vida…POLVO DE DIAMANTES!

El santo dorado bloquea el ataque con una mano, y esta rápidamente se congela.

Quirón: ¡me ha congelado mi brazo…! ¿Cómo puede tener esa velocidad y ese poder congelante un simple santo de bronce…?

Hyoga: venimos del futuro, allí hemos adquirido una gran experiencia en combate…por eso no debes subestimarme…aunque me sorprende que hayas detenido mi ataque con una sola mano…

Quirón: comprendo…entonces… ¡veamos que puedes hacer contra esto…RAYO ATÓMICO!

El santo de oro desencadena una descarga de meteoros dorados cargados con una poderosa electricidad.

Hyoga: ¡debo evitar su ken a la velocidad de la luz!

El santo del Cisne evade algunos de los ataques, pero no puede hacerlo con todos, es levantado por los aires recibiendo muchos meteoros y cae al suelo.

Quirón: ahora vete…no creo que lo que me dices, y tampoco quiero matar a un santo, espero que eso te sirva de lección y recapacites…

Hyoga: ¡eso nunca…! La vida de Seiya está en juego… - se levanta. – ¡Te haré conocer la técnica más poderosa que me enseño mi maestro Camus!

El santo del Cisne se dispone a ejecutar la última técnica de hielo.

Quirón: ¡esa pose…acaso…!

Hyoga: ¡EJECUCIÓN AURORA!

El santo de bronce dispara con sus manos juntas un poderoso aire glacial, el santo dorado intenta evadirlo pero recibe el ataque en su hombro, y cae contra la pared, dejando en ella una grieta.

Quirón: ¡es increíble…quien pensaría que podría haber un santo de tan bajo rango con semejante poder…! ¿Será cierto que viene del futuro…? No siento maldad en su cosmos…pero lo que me cuenta me resulta desconcertante…

Hyoga: tienes que creerme…los santos no debemos luchar los uno a los otros…entiendo que no me creas pero en este momento es importante actuar rápido…

Quirón: ¡este cosmos que tanto me preocupa está creciendo unos metros más abajo…!

Hyoga: es cierto, un enorme cosmos está creciendo una casa abajo… - Pensó.