Capítulo 3: choque de rugidos, el León contra el Dragón alado.

Los espectros liderados por Rembrandt de Wyvern llegan al quinto templo del zodiaco.

Casa de Leo.

Káiser: así que el último juez del Hades ha desembarcado en el Santuario… - dice seriamente con mirada rígida.

Rembrandt: así es, eso solo significa tu muerte Leo y la del Santuario…

El león sagrado Goldie aparece atrás del santo de oro.

Cirene: ¡que bestia tan enorme! – exclama el Basilisco.

Káiser: si quieres, él puede hacerte picadillo, sino lo haré yo… - dice con rudeza.

Egmont: ¡no seas tan soberbio! ¿Acaso piensas que una bestia es rival para un espectro de nuestro nivel? – dice Alraune furioso.

Káiser: mi bestia a destruido decenas de espectros inútiles como tú… ¡Goldie mata al invasor!

El juez del infierno miraba atentamente el desempeño de su subordinado.

El león ataca al espectro de Alraune, pero este evita el embiste con gran agilidad y se dispone para el contrataque.

Egmont: ¡GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!

El espectro libera su técnica presta a ejecutar la cabeza de la bestia, pero el santo de oro se interpone para bloquear el ataque, el brazo de la armadura dorada se agrieta del impacto.

Cécrope: ¡eres un estúpido al pensar que somos igual de débiles que los demás espectros!

El espectro de Minotauro ataca con gran velocidad hacia el león.

Cécrope: ¡GRAN HACHA APLASTADORA!

El santo dorado de Leo vuelve a proteger a su enorme mascota guardiana pero se hiere el mismo brazo, ésta vez el hueso.

Káiser: ¡maldita sean, los detendré de todos modos!

Los espectros atacan contra el santo de oro, pero este a pesar de sus heridas se dispone a lanzar su ken.

Káiser: ¡PLASMA RELÁMPAGO!

Los tres subordinados del juez del infierno son derribados, ante la atenta mirada de su líder.

Rembrandt: ¡ustedes vayan a Virgo! – dice con autoridad.

Egmont: ¡espere señor Rembrandt, lo derrotaremos!

Rembrandt: ¡mataré a este insecto y luego alcanzaré sus pasos!

Cirene: ¡entendido!

Káiser: ¡no lo permitiré…!

Los espectros avanzan con toda prisa, el león trata de detenerlos pero el juez lanza un puñetazo que resulta evitado, sin embargo los invasores logran huir.

Rembrandt: ¡toma esto…GRAN CAUCIÓN!

El espectro envía su poderosa técnica derribando al santo, que cae al suelo de cabeza, pero se levanta.

Káiser: que potencia, mi armadura esta rasgada, por algo este hombre es un juez del infierno, pero algo así nunca me vencería…

Rembrandt: ¡destruiré todo los estorbos del señor Hades!

Káiser: no tan deprisa, todavía no te he mostrado mi cosmos… ¡PLASMA RELÁMPAGO!

Rembrandt: ¡no puedo ver sus golpes…son cada vez más y seguir su rastro es muy complejo!

La técnica del santo alcanza al espectro, logrando golpearlo en varios puntos, su casco es destruido y su sapuris destruida en el hombro.

Káiser: ¡y ahora el final…PLASMA RELÁMPAGO!

Rembrandt: ¡ingenuo, no podrás rematarme tan fácilmente!

El juez se eleva con sus portentosas alas evitando el ataque.

Káiser: ¿Qué?

Rembrandt: ¡GRAN CAUCIÓN!

El santo de oro intenta evadir el ken, pero su hombrera es alcanzada estallando ante su sorpresa.

Káiser: ¡maldito!

Rembrandt: ¡te mataré insignificante caballero!

El espectro hace un poderoso salto y con sus alas baja a toda velocidad con un gran puñetazo, el santo de oro interpone el ataque con su mano herida, la cual se resiente, soltando un gemido de dolor, pero evita el impacto, y se predispone para contragolpear.

Káiser: ¡RAYO RELAMPAGUEANTE!

El santo dorado lanza una bola de energía dorada que impacta en el abdomen del juez, quien es arrastrado en las escaleras, pero se vuelve a levantar.

Rembrandt: ¡mi sapuris está llena de electricidad! – mira su cuerpo.

Káiser: recibiste mi plasma relámpago y también el rayo relampagueante, no resistirás mucho tiempo más…

Rembrandt: ¿asi que eso crees? – se ríe.

Káiser: ¡tonto, te callaré de una vez…PLASMA RELÁMPAGO!

Los miles de relámpagos avanzan contra el juez, quien elevando su cosmos logra cubrirse del ataque con sus alas, las cuales cubren su cuerpo, y luego las expande repeliendo el ken enemigo.

Rembrandt: ¡tu plasma relámpago no me asombra!

Káiser: ha detenido mi técnica…eso nunca me había sucedido… - retrocede.

Rembrandt: ¿Qué? – se mira la sapuris y logra ver una nueva fisura.

Káiser: ¡no podrás detener por completo mis miles de relámpagos!

Rembrandt: ¡te enviaré al infierno…RUGIDO DESLIZANTE!

El espectro se lanza en vuelo con sus alas y con estas golpea al santo que impacta su cuerpo contra una pared.

Káiser: su cosmos tiene una enorme determinación, pero no puedo fracasar, yo un santo de oro…

El juez del infierno se acerca hacia su enemigo con intenciones de liberar nuevamente sus técnicas, pero el león Goldie se interpone para proteger a su amo.

Káiser: ¡quítate Goldie, te matará!

El león Goldie ruge con furia.

Rembrandt: para mi eres un tonto gatito, puedo despedazarte de un solo ataque… - se ríe.

Káiser: ¡espera! El no intervendrá…

El santo enciende su cosmos dorado al máximo, y si pone frente a su bestia.

Rembrandt: su cosmos está creciendo…me pregunto hasta dónde llegará… - enciende su cosmos al extremo.

Káiser: ¡tengo que atacarlo de una manera letal…solo así lo mataré! – pensaba.

Rembrandt: ¿en que estará pensando? Su plasma relámpago ya no le servirá…

Káiser: ¡PLASMA RELÁMPAGO!

Rembrandt: ¡tonto, la protección de mis alas es suficiente para el plasma relámpago!

Los rayos de luz aumentan en forma milagrosa.

Rembrandt: ¿Qué?

Los rayos terminan desintegrando una de las alas de la sapuris del juez del infierno.

Rembrandt: ¡maldito seas! – grita.

Káiser: ¡ahora ya nada te protegerá!

Rembrandt: ¡no puedo creerlo, su cosmos no es el mismo del comienzo…!

Káiser: ¡nunca debiste subestimar mis habilidades…PLASMA RELÁMPAGO!

Rembrandt: ¡debo elevar mi cosmos al máximo…GRAN CAUCIÓN!

Las dos técnicas colisionan destruyendo varios fragmentos del templo del león, los poderes chocan en la mitad, sin que ninguno se imponga sobre el otro.

Káiser: ¡si alguno baja el cosmos, ese morirá!

Rembrandt: nuestra energía está destruyéndolo todo, no debo ser vencido…

La técnica del espectro empieza a hacer retroceder al santo de oro.

Káiser: ¡no puede ser…no puedo permitir que alguien como el siga con vida…será un grave peligro!

El ataque del espectro finalmente se impone y se dirige al santo, que miraba atentamente como bloquearlo, pero sucede algo inesperado, Goldie se entromete en la dirección del ataque para proteger a su dueño, recibiendo una herida mortal, la cual lo hace sangrar agónicamente.

Káiser: ¡maldita seas Goldie! ¿Qué has hecho? – dice llorando. - ¿Por qué lo hiciste?

Rembrandt: ¡no debió meterse, pero te ha salvado la vida! De todas maneras su sacrificio será en vano…pronto lo acompañaras en el Hades…

El león lame los brazos de su dueño cuando éste lo toca con la esperanza de que sobreviva.

Káiser: ¡no mueras Goldie!

La enorme mascota mueve la cabeza hacia los costados tristemente, sus ojos se cierran, su paso al otro mundo estaba decidido.

Rembrandt: ¡estúpido, no debes llorar por una mascota, después de todo es solo un animal…un ser inferior!

Káiser: ¡maldito te haré tragar todas tus estúpidas palabras, no te lo perdonaré!

Rembrandt: ¡su irá lo está poseyendo! – pensaba.

Káiser: ¡PLASMA RELÁMPAGO! – grita.

El santo dorado dispara sus rayos y relámpagos dorados con gran furia, el juez del infierno a pesar de conocer el mecanismo del ataque no puede huir ante la inmensidad del cosmos del santo de oro.

Rembrandt: ¡esta es la furia del león dorado, maldición!

El espectro recibe heridas por todo su cuerpo, el santo de oro entre lágrimas cierra su puño.

Káiser: ¡Goldie, he vengado tu muerte!

Rembrandt: ¡tú no has vengado a nadie! – se pone de pie nuevamente.

Káiser: ¿Qué? Pero…te ataque con toda mi fuerza, cada golpe de mi puño iba cargado con todo mi odio… ¿Cómo puedes ponerte de pie luego de eso?

Rembrandt: un puño que solo libera odio por anhelar una venganza no llevará nunca todo el cosmos, el cosmos es algo que se incremente cuando se quiere proteger algo… ¡yo lucharé por mi señor Hades, hasta la muerte! – enciende su cosmos.

Káiser: ¡su cosmos es más poderoso!

El espectro lanza un ken de rayos morados que alcanzan al santo de oro, que resulta impactado en numerosos puntos, cayendo violentamente al suelo.

Káiser: ¡este espectro, así que tu fidelidad para con Hades hace que te levantes ante cualquier golpe!

Rembrandt: ¡así es….!

Sendero de Leo a Virgo.

Cirene: el cosmos del señor Rembrandt está subiendo a un nivel inconmensurablemente poderoso… - dice el Basilisco.

Egmont: esa determinación es la que ha sido nuestra guía como espectros…

Cécrope: ¡nunca vacilar ante el enemigo, todo por el señor Hades! – dice el Minotauro.

Casa de Leo.

Káiser: ¡nuestros cosmos están al máximo, pero nuestras vidas corren peligro grave! – reflexionaba en silencio.

Rembrandt: ¡clavaré mi puño en tu corazón…GRAN CAUCIÓN!

Káiser: ¡PLASMA RELÁMPAGO!

Los enemigos lanzan sus ataques mortales, ambos caen a espaldas del otro, sus armaduras sagradas empiezan a fragmentarse en los puntos vitales, las vidas de ambos llegaban a su fin, caen sin más.

Káiser: he podido vengarte Goldie, he exterminado al último de los jueces, el resto está en sus manos compañeros dorados… - dice en el suelo.

Sendero de Leo a Virgo.

Egmont: el cosmos de Rembrandt…ha desaparecido…

Cécrope: primero Fineo y después incluso nuestro señor Rembrandt…

Cirene: el cosmos de Leo también se ha desvanecido… ¡miren esa es la puerta de…!

Los espectros se asoman a la entrada.

Templo de Virgo.

Egmont: hemos llegado, este es el sexto templo, el de la Virgen…

Cécrope: ¡entremos!

Los espectros entran rápidamente.

Cirene: hay un completo silencio…pero me resulta extraño…

Cécrope: es cierto, ¡este silencio me está hiriendo! – se toma la cabeza.

Egmont: ¡maldito Virgo, muéstrate maldito!

Un aura dorada resplandece, una imagen residual del santo dorado aparece.

Cirene: así que tú eres…

Voz: soy Shijima de Virgo, el silencio pronto los engullirá… - dice sin mover la boca.

Los espectros empiezan a sentirse paralizados.

Cirene: ¡maldito Virgo! ¿Qué es esto que nos afecta tanto?

Shijima: es el ungyo…

Cécrope: ¿el ungyo?

Shijima: el silencio del universo, la oscuridad se disipará y morirán…

Cirene: ¡No podemos terminar así…ALETAZO DE ANIQUILACIÓN!

El espectro lanza un torbellino de aire potente hacia el santo, pero el ataque regresa hiriendo a su ejecutante.

Egmont: ¡su ataque regreso…maldición…tengo que hacer algo…GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!

Cécrope: ¡no dejaremos que te salgas con la tuya…HACHA APLASTADORA!

Las técnicas de los servidores de Hades regresa, estos caen heridos, sus sapuris muestran varios daños.

Cirene: al parecer el santo no está acá…

Cécrope: ¿Qué dices? Si lo estamos viendo…

Egmont: es cierto, yo también sentí que solo nos ha hecho atacarnos a nosotros mismos…

Cécrope: entonces él está proyectando todo esto como una ilusión…

Shijima: dejen de murmurar cosas sin sentidos, los eliminaré ahora mismo… ¡LAS CUATRO PUERTAS DE BUDA!

Unas aberturas divinas se manifiestan delante de los enviados del inframundo.

Cirene: ¿Qué? Cuatro puertas…

Egmont: ¡qué debemos hacer!

Shijima: deben optar por una de las cuatro puertas, si eligen la enfermedad morirán rápidamente, en la puerta de la vida sufrirán por toda la eternidad, vagando por la casa de Virgo infinitamente, si toman la puerta de la vejez pronto se convertirán en unos pobres ancianos y si toman la de la muerte morirán de forma irremediable…

Cécrope: ¡maldición, estamos acorralados!

Egmont: ¿Qué es lo que debemos hacer?

Cirene: ¡tomemos esta!

Los espectros entran por la puerta de la vejez, al abrirla son absorbidos por una enorme oscuridad.

Shijima: he cumplido mi deber de impedir el paso de los espectros…

Un siniestro cosmos empieza a desbordar expandiéndose sobre todo el Santuario, en todas las casas los santos sienten la terrible amenaza.

Shijima: finalmente está a punto de ocurrir…

Templo de Atenea.

El sumo sacerdote se encontraba reflexionando acerca de los acontecimientos.

Patriarca: ¡ese cosmos que he sentido! ¿Acaso podría tratar de ella? Piscis se está tardando demasiado, ¿habrá sido derrotado por Shijima? Quizá aun se encuentre en el laberinto…

El misterioso hombre sale del templo de la diosa, y observa su templo, deliberando si debe ir a rescatar a Cardinale.

Templo de Piscis.

La pequeña diosa Atenea logra atravesar por el sendero de rosas la última casa del zodiaco, sin que el veneno de las rosas le afecte, por su condición divina.

Templo del Patriarca.

El santo de oro de Piscis intentaba vanamente escapar del laberinto de los dioses, cuando el Sumo Pontífice llega en su auxilio.

Patriarca: ¡estúpido has perdido el hilo de Ariadna! – exclama enfadado.

Cardinale: ¡Patriarca! Es cierto, alguien me lo quito…no sé si fue Shijima o Athena…

Patriarca: ¡maldito Shijima! Ni siquiera a mi me resultará sencillo escapar de mi propia prisión…es mucho más difícil sacar a una persona en el laberinto que atraparla…

Cardinale: ¿eso significa que estaremos encerrados?

Patriarca: ¡gastaré mucho de mi cosmos en esto! – dice reprendiendo.

El sacerdote se concentra y poco a poco intenta desarmar el laberinto, hasta que finalmente la ilusión desaparece.

Cardinale: ¡lo has conseguido! Papa…antes de irse Shijima dijo que es inminente la…

Patriarca: ¡lo sé!

Cardinale: pero si ese hombre vuelve a la vida, ¿Cuál es su verdadera intención?

Patriarca: en estos momentos hay que reorganizarse, ve al Templo de Piscis…parece que Athena ha conseguido huir…tampoco he sentido el cosmos de Shijima, él debe haber escapado con el hilo de Ariadna…

Cardinale: ¡entonces iré al templo de los peces gemelos!

Templo de Acuario.

El santo dorado protector del templo de la vasija preciosa, Calais de Acuario se encontraba pensando acerca de los acontecimientos que estaban produciéndose en el Santuario.

Calais: ¡en estos momentos un cosmos muy misterioso parece estar surgiendo desde algún lugar de las doce casas! …el cosmos de Cardinale ha regresado al templo de Piscis…iré a verlo…Izou parece haber bajado de Capricornio…

Templo de Piscis.

Cardinale: ¡maldición, el cosmos de Calais se está acercando, ese hombre es un santo de conducta ejemplar! Luego de mi traición…es posible que venga a asesinarme…

El santo de Acuario llega al templo de los peces gemelos, entra caminando lentamente, mirando cautelosamente hacia los costados, tiene un extraño presentimiento.

El guardián del onceavo templo consigue ver una rosa demoniaca real, la cual atrapa con su mano derecha.

Calais: ¿Qué? Esta rosa…

Cardinale: es una rosa para celebrar nuestro encuentro…

Calais: ¡Cardinale! Pero tú…

La rosa demoniaca empieza a exhalar un poderoso veneno que entumece y contamina el cuerpo del santo, al tiempo que más rosas rojas aparecen.

Calais: ¡maldito! ¿Por qué me atacas? – enciende su cosmos.

Cardinale: ¿no lo adivinas? Me quitaré los estorbos como tú que me impiden tomar la cabeza de Athena… ¡ROSAS DEMONÍACAS REALES!

Las rosas siguen atormentando a Acuario, pero este lanza su polvo de diamantes disipando todas las flores demoniacas.

Calais: ¡maldito traidor…EJECUCIÓN DE LA AURORA!

El santo de Piscis salta evitando el ataque.

Calais: ¡ha esquivado mi técnica más poderosa!

Cardinale: eso cualquier santo dorado podría hacerlo…

Calais: ¡¿Cómo?!

Cardinale: la rosa que tocaste no era una flor ordinaria, pertenece a las rosas demoniacas reales, la cual ha disminuido tus cinco sentidos, por eso tu ejecución de aurora ni siquiera fue lanzada a la velocidad de la luz…eso sin contar que has gastado tus fuerzas para quitarte las rosas…

Calais: ¡eres un demonio y la pagarás! – dice tratando de moverse sin éxito.

Cardinale: ¡es tu fin…clavaré mi técnica más poderosa en tu corazón y será tu fin…ROSA SANGRIENTA!

El santo de Piscis se dispone a ejecutar su técnica pero repentinamente sus movimientos son restringidos por una corriente de aire helado que circunda su cintura.

Cardinale: ¡maldito!

Calais: ¡KOLISO! Ahora te acabaré, los traidores en este sagrado Santuario deben desaparecer…

El santo dorado de Acuario se disponía a eliminar al traidor de Piscis, usando su técnica más poderosa mientras éste estaba paralizado.