Capítulo 4: la resurrección del santo maldito por los dioses.

Casa de Piscis.

El santo del último templo estaba inmovilizado en el combate contra el guardián de la vasija preciosa, quien estaba por usar su técnica más mortífera, tras haberlo paralizado con sus círculos helados.

Cardinale: ¿crees que tu hielito podría conmigo? ¡ROSAS PIRAÑAS! – libera su ken sobre los vientos helados desgarrándolos y siendo completamente liberado.

Calais: HAS Liberado usted ...

Cardinale: esas rosas pueden destruir lo que sean, son igual a las pirañas…pero ahora…irán dirigidas a ti, ¡ROSAS PIRAÑAS!

Calais: no eres el único que puede neutralizar tus ataques…

Las rosas pirañas se dirigen amenazantes contra su enemigo pero antes de que lastimen a éste son congeladas y destruidas.

Cardinale: ¡ha podido congelar mis rosas negras también!

Calais: te arrepentirás te haberme atacado cobardemente, ¡POLVO DE DIAMANTES!

El santo de Piscis lanza un sinfín de rosas negras para protegerse girando a su alrededor, pero el ataque glacial expulsa a las rosas y alcanzan a su enemigo, causándoles daños e incrustándolo contra la pared, un hilo de sangre surge desde sus labios.

Calais: ¡no tendré compasión…eres una lacra Cardinale, no esperaba esto de ti, pensé que tenias honor! – enciende su cosmos expandiéndolo en todo el recinto.

Cardinale: me estás subestimando, soy un santo de oro, ¡ROSAS PIRAÑAS!

Calais: ¡tus inútiles rosas no te servirán!

Las rosas son congeladas, acto seguido Cardinale lanza las rosas demoniacas, las cuales sufren la misma suerte.

Calais: debes aceptar tu suerte, tu muerte es impostergable para la suerte del Santuario…

Cardinale: crees que has neutralizado todas mis técnicas pero no es asi… - sonríe con gran confianza.

Calais: ¿Qué?

Cardinale: ¡mírate pecho! – dice señalando.

Calais: ¡no es posible, una rosa sangrienta!

Cardinale: en unos segundos morirás…

El santo de Acuario se resiente de la herida y tambalea.

Cardinale: la tiré en mi último envió de rosas negras, eso significa que ya lleva un par de minutos en acción, la rosa sangrienta tiene la mitad roja y la mitad blanca…

Calais: eso significa que he perdido la mitad de mi sangre…

Cardinale: eres listo…ahora debo rematarte…

Calais: ¡nunca seria vencido por alguien como tú!

El santo de Acuario enciende su cosmos a su límite, el templo comienza a congelarse lentamente, el santo de Piscis mira asombrado y asustado, de pronto la rosa blanca se cristaliza y se destruye.

Cardinale: ¡no es posible! El templo de los peces se está congelando con su cosmos… - retrocede.

Calais: saborea tus últimos minutos de vida Piscis…

Cardinale: ¡no creas que me daré por vencido!

El santo de la doceava casa intenta atacar pero pronto advierte que sus pies han sido congelados también.

Cardinale: ¡no es posible! Las romperé con mis rosas pirañas…

Calais: ¡antes de eso serás sepultado!

El santo de Acuario junta sus dos manos dispuesto a ejecutar su mejor técnica, la ejecución aurora, el santo de Piscis no tiene tiempo de usar su ataque y se encuentra a merced.

Voz: ¡espera!

Calais: esa voz…Patriarca…

Patriarca: no es momentos de conflictos internos…una gran amenaza se cierne sobre el Santuario en estos momentos, quizá más peligrosa que el mismo Hades…

Calais: ¡¿de qué habla su santidad?! – dice dejando de lado su postura.

El santo de Piscis libera sus piernas con sus rosas negras.

Cardinale: según Shijima el santo legendario de Ofiuco, aquel que solo era un cuento mitológico renacerá…

Calais: ¿te refieres a aquel que podía resucitar a los muertos? ¿Y que por ello ha sido castigado por los olímpicos…?

Patriarca: de ser así, tendremos que estar unidos si no queremos perecer…por la ira de los dioses…la profecía dice que si aquel que fuera atrapado por los sellos de los truenos, se levantaba entre los vivos, la ira de los cielos caería sobre la tierra…

Calais: dice la leyenda que aquel hombre era venerado y querido por todos los santos, el les daba esperanza de vivir, el traía luz en el momento de las tinieblas…

Patriarca: ¡Asclepio! El hijo mortal de Apolo…hozó romper el orden cósmico y por ello desato la ira de los dioses…

Cardinale: ¡pero se supone que tan solo era un mito!

Calais: ¡entonces de él es este cosmos inconmensurable que surge entre las doce casas, está deseoso de venganza!

Patriarca: ¡retomen sus puestos y guarden energía, para alguna batalla con sentido! – gira media vuelta y se va a sus aposentos.

Calais: espero que te conviertas en un mártir para que no tenga que convertirte yo en un difunto traidor…

Cardinale: no durarás nada en el campo de batalla, tu vida se extingue irremediablemente, es una cuestión de tiempo…no vivirás para ver cumplida la leyenda…

Calais: ¡palabras Cardinale palabras!

Dice el santo al tiempo que se retira a custodiar su templo.

Salida del templo de Escorpio.

Shiryu: ¡siento un cosmos gigantesco, proviene de unos metros más adelante…!

Jabbah: ¡espera Dragón…no vayas solo…!

Shiryu: tu, has venido… ¿Qué sucede?

Jabbah: algo terrible está sucediendo unos metros más adelante, es necesario que vayamos todos…todo parece indicar que algo temible está por suceder…

Shiryu: ¡vamos de inmediato!

Los santos siguen unos metros, a medida que se acercaban el cosmos hostil era más grande.

Jabbah: ¡es seguro en las ruinas del templo maldito…!

Shiryu: ¿el templo maldito…? Que quieres decir con eso…

La energía crecía y comenzaba a reconstruirse de las ruinas un imponente templo.

Shiryu: ¡un templo está apareciendo a lo lejos…! – dice perplejo.

Jabbah: ya comprenderás Dragón…aunque me gustaría estar equivocado…

Los santos se acercan rápidamente y se encuentran con el templo, en el cual estaba tallada la figura de dos serpientes enfrentadas.

Jabbah: ese emblema…sin dudas pertenece a Ofiuco…

Shiryu: ¿a la constelación de Ofiuco? ¿Qué significa todo esto…?

Jabbah: en la era mitológica hubo un decimotercer santo dorado, con su enorme poder ha sanado a innumerables personas, que padecían enfermedades, algunas incluso terminales, no, eso no es todo, también ha sido capaz de revivir a los muertos…

Shiryu: mi maestro una vez me ha mencionado la leyenda, pero no puedo creer que sea cierta…

Jabbah: según la leyenda ese hombre ha sido eliminado, pero el cosmos que siento es temible…

Shiryu: de todas maneras tengo que llegar con Athena…

Jabbah: vamos, no podemos permanecer impasibles ante la situación…

Los santos entran en el decimotercer templo.

Templo de Ofiuco.

Los santos del Dragón y Escorpio entran al templo logrando ver una cripta, con intensa actividad cósmica en la cual podía apreciarse unos sellos relampagueantes, los cuales parecían apagarse progresivamente.

Jabbah: ¿un sello?

Shiryu: este sello, son los rayos de…

Jabbah: …del dios que encerró a Ofiuco…

Repentinamente los sellos se apagan y la cripta comienza a resquebrajarse dejando apreciar una luz entre las hendiduras, cuando éstas se rompen la intensidad crece cegando a los santos, quienes se tapan los ojos. Cuando el resplandor cede un poco logran ver la silueta de un hombre.

Shiryu: eso… ¡Parce una momia!

Jabbah: tiene un cosmos muy poderoso. – pensaba.

La figura de un cuerpo aborrecible y deteriorado por milenios, pero increíblemente conservado aparecía ante ellos, una especie de momificación o petrificación natural parecía haber ejercido sobre él.

Shiryu: ¿Que está ocurriendo?

Jabbah: ¡parece que su cuerpo fuese a romperse!

Repentinamente ante la incrédula mirada de los santos, el cuerpo momificado comienza a agrietarse y de él emerge la figura de un joven de cabello castaño y esbelta figura, e inmediatamente es cubierta por un brillo dorado que surge del fondo del templo maldito.

Voz: Soy Asclepio de Ofiuco…finalmente he regresado a la vida, como la serpiente que muda de piel, durante eras mi existencia ha sido borrada por los olímpicos, han pasado más de 8.500 años… pero nada es para siempre…los sellos también tiene su caducidad, ¡mi momento es ahora! Zeus y el Olimpo caerán, acompáñenme y llevemos a cabo la venganza de la humanidad…

Shiryu: ¿Asclepio? Es el santo legendario de Ofiuco… - pensó.

Jabbah: ¿a qué te refieres?

Asclepio: Zeus pagara sus delitos, y para empezar tomaré la vida de Athena…su hija predilecta…la cual he protegido con mi vida y no he recibí su protección cuando los dioses vinieron a buscarme…

Shiryu: ¡no dejaremos que nadie tome la vida de Athena, nosotros la protegeremos, por somos sus santos y le hemos jurado lealtad!

Asclepio: nadie se pondrá oponer a mi voluntad…todos los santos deben unirse a mí…juntos terminaremos con la tiranía de los dioses…

Jabbah: el cosmos de este hombre está lleno de resentimientos… - pensaba.

Shiryu: ¡no puedo permitir que alguien quiera atentar contra la vida de Athena…usaré mi técnica más poderosa en contra de ti, LOS CIEN DRAGONES SUPREMOS DE LUSHAN!

Los cien dragones majestuosos en dirección al serpentario, el santo dorado de Ofiuco levanta su vara y el ataque del Dragón es bloqueado, el santo de Escorpio mira estupefacto.

Shiryu: ¿qué…? ¿Cómo pudo detener los cien dragones?

Asclepio: como dije antes nadie puede oponerse a mi voluntad…

Jabbah: levantarse en contra de Athena es levantarse en contra del Santuario…

Asclepio: ¡yo soy el Santuario! Yo protejo a la humanidad…

Jabbah: ¡hereje arrogante…conoce la aguja del escorpión, AGUJA ESCARLATA!

El santo del Escorpión corre velozmente hacia su enemigo y dispara siete agujas escarlatas, pero Ofiuco genera una esfera dorada que lo bloquea.

Jabbah: no es posible, mi aguja venenosa no ha podido atravesar su defensa…

Shiryu: este hombre es demasiado poderoso…

Asclepio: ¿piensas que tu aguja venenosa me causaría algún daño? – se ríe. – Tonto, ninguna de sus técnicas es una amenaza… ¡atácame con todo tu cosmos de vuelta! No me defenderé…

Jabbah: ¡te daré lo que me pides…AGUJA ESCARLATA! – el santo dispara las dos agujas, las cuales encajan en el enemigo, el cual se resiente del impacto, aunque lo soporta en pie.

Shiryu: ¿pero porque no ha usado la protección de su caduceo? – exclama.

Jabbah: ahora que mi veneno te ha alcanzado estás perdido, a medida que pase el tiempo la batalla me será más favorable…

Asclepio: ¿la verdad crees que un veneno podría matarme a mí…?

El santo maldito toca sus heridas y extrae la aguja cósmica del Escorpión, luego la analiza y con su cosmos la transforma en otra aguja diferente, la cual se inyecta directamente en el pecho.

Shiryu: ¿Qué acaba de hacer?

Asclepio: he descifrado ya tu veneno, y encontrado un antídoto, no importa cuántas agujas me alcancen, será totalmente inútil, ya no me es menester defenderme de ellas…

Jabbah: ¡vamos a ver si es verdad! ¡AGUJA ESCARLATA! – el santo dispara doce agujas venenosas, las cuales su enemigo se prepara a recibir simplemente fortaleciendo su musculaturas, todas las agujas lo alcanzan y solo logran tambalearlo, ni una gota de sangre asoma sobre los orificios de éste.

Asclepio: cuantas veces tendré que decírtelo, tu técnica no me afecta…

Jabbah: esas heridas deberían haber sido dilatadas por el veneno de la aguja, provocando una profunda hemorragia interna entumeciendo tus músculos, atrofiando tu sistema nervioso y disminuyendo tus sentidos rápidamente, sin embargo dispare las catorce agujas solo para poder disparar la última…

Asclepio: ¿a qué te refieres?

Jabbah: ¡este es el aguijón del escorpión…ANTARES!

El santo dorado corre rápidamente sobre su enemigo y clava Antares.

Asclepio: ¿Qué es esto? – se retuerce de dolor. – Tengo un tremendo ardor en mi cuerpo como si me estuviera quemando por dentro… ¿cómo es posible que el veneno de la aguja este haciendo efecto en mí cuando ya me he inmunizado ante su toxina?

Shiryu: está acabado, se ha confiado demasiado… - pensaba.

Jabbah: este es el final, la toxina de Antares es diferente a la aguja escarlata, es mucho más poderosa, de hecho me sorprende que aun estés vivo pero de seguro te quedan segundos, lo lamento por ti, el dolor debe ser insoportable…los guerreros sagrados no deben levantar sus puños contra dioses…

Asclepio: ¡TRANFUSIÓN ALQUIMICA! – su cuerpo se irradia de luz, al tiempo que un líquido negro emerge del aguijón Antares, siendo expulsado el veneno de su cuerpo, inmediatamente después todas sus heridas cicatrizan y en tan solo unos instantes sanan por completo.

Jabbah: ¡no es posible!

Shiryu: ¡ha expulsado el veneno de Antares!

Asclepio: ¡ni siquiera un dios puede huir de su destino, es hora que los dioses paguen por todo lo que me han hecho…! – extiende su báculo de la serpiente y lanza un ráfaga dorada que derriba a los santos.

Jabbah: ¡que poder tiene…nuestros ataques no le causan ningún efecto…!

De pronto irrumpen el Cisne y Sagitario.

Shiryu: ¡Hyoga!

Hyoga: ¡qué bueno encontrarte! Temía que te hayas perdido en los confines del tiempo…

Quirón: así que la leyenda era cierta…finalmente ha renacido el ser que ha sido castigado por los olímpicos… - dice con diplomacia Sagitario.

Asclepio: así es…el sello de los dioses, el cual apresaba mi alma desde los primeros tiempos, ha sido liberado…los olímpicos pagarán por castigarme, los santos de oro se tendrán que unir, y la primera olímpica en caer será Athena…

Hyoga: ¿Por qué dices que Athena es tu enemiga?

Asclepio: Athena…ella me ha dado la espalda, pese a ser su santo dorado más bondadoso…ha dejado que la ira de los dioses me extermine, ahora he vuelto a la vida… ¡El fin ha llegado!

Quirón: todos conocemos la leyenda, sabemos que con tu generosidad has salvado la vida de innumerables enfermos…pero…Athena es nuestra diosa…

Asclepio: mi poder fue una amenaza para el orden natural de las cosas según su entender, los dioses en realidad quieren castigarnos, si engañamos a la muerte se sienten sin poder… - aprieta sus puños y sube su mirada como dirigiéndose a los cielos. - ¡Zeus la pagarás…pagarás todo lo que me has hecho, los dioses sufrirán mi venganza!

Hyoga: ¡nosotros somos santos de Athena, pero no dudaremos en protegerla de las manos de quien sea…!

Asclepio: no, Athena es una olímpica, es la hija predilecta de Zeus, es que acaso piensas que ella luchará contra su padre, no seas estúpido, el lazo que la une es más fuerte que los que pueda tener con los humanos…ellos son familia, la familia de los dioses, es irrelevante si lo comprendes o no, ¡no importa cuántos me quieran detener, todo será en vano! – eleva su cosmos.

Hyoga: ¡no lo creas así, parece que no nos entendemos, no dejaré que nadie atente contra la vida de nuestra diosa…EJECUCIÓN AURORA!

Shiryu: ¡en él Hagas Hyoga! - Dados gritando.

Asclepio: ¡estúpido, tus ataques no me lastimarán!

El santo dorado detiene con su mano el ataque y lo regresa al Cisne que es arrastrado varios metros, cayendo al suelo herido.

Hyoga: ha devuelto mi ejecución aurora… ¿Será que nunca me he enfrentado a un enemigo tan poderoso?

Quirón: ¡tiene un increíble poder…! ¡Pero yo soy un verdadero santo que lucha solo por Athena…porque ella es la que puede libera a la humanidad de las penas que la afligen y de la ira de los dioses, RAYO ATÓMICO!

Asclepio: ¡eso no te servirá…! – levanta su báculo creando una esfera dorada que lo protege.

Quirón: ¡mi poder no le alcanza!

Shiryu: ¡esa es una barrera muy poderosa, solo creada con su cosmos!

Quirón: ¡yo nunca me daría por vencido por tan poco, como no alcanzar a mi enemigo a la primera! ¡RAYO ATÓMICO!

El ataque de Sagitario desprende una enorme cantidad de meteoros poderosos que irradian una gran cantidad de volteos y electricidad, los cuales golpean en la esfera de energía hasta que finalmente empieza a resquebrajarse. El santo de Ofiuco asombrado empieza a esquivar los meteoros pero le resulta imposible evadirlos a todo, y termina siendo golpeado, recibiendo varios daños y cayendo al suelo.

Jabbah: ¡increíble Quirón…has podido atravesar su defensa…!

Asclepio: ¡eres poderoso Sagitario, pero algo así no será suficiente para oponerse a mi venganza…! –Se levanta y enciende su cosmos.

Quirón: ¡que cosmos tan amenazante…debo ver su ataque…!

Asclepio: ahora conocerás mi poder, ¡DESTELLO DE LA SUPERNOVA!

El santo junta sus dos manos, la constelación del serpentario se dibuja en sus espaldas, la luz en sus extremidades empieza a concentrarse produciendo un gran calor con el brillo, y luego con la palma de su mano derecho lanza un poderoso resplandor. El santo de Sagitario recibe el impacto cayendo contra la pared del templo.

Jabbah: ¡Quirón!

Quirón: ha evitado matarme, su cosmos…siento que tiene bondad a pesar de su sed de venganza, no es igual al de nuestros enemigos…acaso este hombre…- pensó al tiempo que se levantaba herido.

Los santos de Andrómeda, Pegaso, y Libra aparecen en la entrada del templo de la serpiente.

Hyoga: ¡Shun! ¿Y Seiya?

Shiryu: ¡no puede ser él!

Tenma: ¡sí Shun me confundió con él!

Shun: ¡el es Tenma de Pegaso! yo también lo confundí con Seiya…

El santo de Libra interrumpe la conversación.

Dohko: lo sabía, el mensaje de Suikyo era cierto, finalmente el santo legendario ha aparecido, la justicia abandono el Santuario, este hombre es la verdadera justicia…

Asclepio: así es Libra… ¡nosotros restituiremos la justicia al Santuario…!

Dohko: ¡los santos dorados que realmente buscan la justicia te seguirán…!

Cuando los santos hablaban irrumpe Capricornio.

Izou: ¡así que eres tú, el guerrero de la leyenda! ¡Asclepio el magnánimo!

Asclepio: ¡Capricornio, tú eres quien blande la espada de la justicia!

Izou: la blandiré solo por la justicia…

Shiryu: ¡no puedo creer que usted venerable maestro, le dé las espaldas a Athena…!

Dohko: la balanza ya lo ha determinado Shiryu, la justicia está con el decimotercer santo…te mostrare algo Shiryu… - el santo de oro se quita su armadura dorada.

Cuando el tótem se forma la balanza se encuentra con más peso en uno de los platillos.

Shiryu: ¡no puede ser, la balanza se ladea hacia el poder! No hay justicia…

Hyoga: ¿Qué significa esto?

Shiryu: la armadura de Libra es capaz de medir la justicia, y en estos momentos el equilibrio de lo justo se ha roto hacia el poder…

El Dragón es interrumpido por el santo del cabrío.

Izou: ¡quienes no están con la justicia son traidores…!

Hyoga: ¿traidores nosotros? Esto debe ser un truco, es imposible que Athena haya abandonado la justicia…

Shiryu: ¡es cierto Hyoga, nosotros pelearemos por Athena, no somos unos traidores!

Izou: pareces no entender nada, mataremos a todos los que se opongan… ¡EXCÁLIBUR! – lanza contra el dragón.

Shiryu: ¡Excalibur!

Los dos santos se embisten usando su golpe cortante, chocando ambas espadas, provocando un gran destello de luces y chispas, Capricornio tiene un poco de sangre y se le triza un poco la armadura en la parte del brazo, mientras que el Dragón tiene una herida más pronunciada y el brazo de su armadura fue separada en dos.

Izou: ¿cómo es posible que sepas usar excálibur?

El santo de Escorpio se acerca a Capricornio.

Jabbah: ¡estos santos de bronce vienen del futuro, él usa ésta técnica porque le fue traspasada por el Capricornio de su era!

Izou: vaya, no puedo creer lo crédulo que eres para creer en esas patrañas…

Los santos de Cáncer y Fénix irrumpen.

Ikki: ¡Shun, Shiryu, Hyoga!

Shun: ¡Ikki, hermano, has llegado!

Death Toll: ¡oh gran maestro! – Rueda hacia los pies del serpentario, quedando finalmente su cara frente al decimotercero santo dorado. – ¡Oh gran maestro, bienaventurado estos ojos que te ven…!

Asclepio: ¿tú quién eres? ¿Capaz de sobrevivir a una postura semejante?

Death Toll: soy el santo de Cáncer, he sufrido la marioneta cósmica, mi cuerpo está maltrecho, pero debido a mí poder aún puedo combatir…

Asclepio: tus huesos deben estar destruidos, tus músculos desgarrados, tu sistema nervioso debe estar colapsado en un profundo e infinito dolor… ¿cómo es que haces para soportar tan terrible infierno en vida?

Death Toll: es por mi orgullo de caballero dorado, que no pueda caminar no significa que no pueda pelear… - dice revoleando los ojitos.

Asclepio: tu sufrimiento ha de terminar, voy a sanar tu cuerpo y podrás volver a caminar…

El santo maldito se acerca al herido santo de Cáncer y empuñando su vara con forma de serpiente empieza a emanar una enorme luz.

Death Toll: ¡maravilloso…! – mueve sus brazos y estira sus huesos. ¡Puedo moverme como antes…! – se arrodilla haciendo reverencia. - ¡Como podré agradecer toda tu benevolencia…!

Ikki: ¡ha curado las heridas que la marioneta cósmica causo en Death Toll…increíble…! – pensando.

Shun: ¡sus habilidades curativas exceden cualquier cosa que haya podido imaginar…si la leyenda es cierta este hombre ha resucitado a los muertos con su poder divino! – reflexionando.

Shiryu: ¡un cosmos muy poderoso está llegando a este templo!

Asclepio: otro santo dorado, ¿Virgo te nos unirás…?

Shijima: soy un ferviente seguidor de la verdad, ¿es lo correcto traicionar a Athena…? me temo que no, sin embargo tampoco puedo ignorar la historia…

Asclepio: comprendo, te demostrare el verdadero poder para imponer la justicia, la balanza ya lo ha demostrado…

Dohko: mira esto Shijima… - señala la balanza desequilibrada hacia el lado del poder.

Shijima: esto es increíble…la justicia no se encuentra del lado de Athena… está realmente con este hombre…

Ikki: ¡no puedo creer que tantos sean traidores entre los santos dorados!

Asclepio: ¿cómo ser fiel a una diosa que no es justa? Ustedes son unos necios que se oponen a la verdad de la balanza…

Shiryu: Ikki, deja… - murmura a su compañero.

Shun: es cierto, esto sucedió en el pasado, nosotros no debemos modificar lo que pase en la historia…y si no llegamos dentro del tiempo previsto… - lo dice a sus contemporáneos.

Hyoga: debemos cumplir el objetivo de robar la espada de Hades antes de que pasen tres días, si en ese tiempo no volvemos quedaremos atrapados para siempre en este tiempo…

Shun: Cronos también nos dijo que no debíamos modificar el pasado…

Ikki: ahora entiendo…no sabía de todo esto...me temo que ya he alterado los cursos de algunas vidas…

Los santos de bronce se preparan para abandonar el templo.

Asclepio: ¡esperen! – dice con autoridad.

Hyoga: ¿acaso quieres detenernos?

Asclepio: ¡no puedo permitir que ustedes causen semejante cambios en el espacio tiempo, abandonando la justicia y se vayan así como así! Ustedes son los responsables de unir las dimensiones, eso desatara la ira de los dioses…y por ello es que debemos de vencerlos ahora…

Ikki: ¡maldito! – aprieta su puño.

Dohko: unos cosmos peligrosos se acercan rápidamente hacia el templo de Libra…

Shijima: ¡esos tres cosmos…! Pero es imposible, ellos deberían haber muerto con las puertas de buda…

Asclepio: ¡Libra, ustedes quienes custodian los templos inferiores deben bajar a protegerlos!

Dohko: ¡yo bloquearé su paso!

Shijima: ¡es cierto, es necesario que los guardianes de los primeros templos vayamos a nuestras posiciones…!

Death Toll: iré al templo del gran Cangrejo… - dice risueño haciendo una reverencia afeminada a Ofiuco.

Los santos de oro retornan a sus templos esperando encontrarse con la guerra.