Capítulo 5: el motivo de la rebelión.
El Santuario 1990, ruinas del Templo de Ofiuco.
El santo femenino de plata de Ofiuco que había vuelto en sí, empieza a experimentar nuevamente un malestar.
Shaina: ¿¡que me está pasando!?¡Algo le ocurre a mi cuerpo…! – su cuerpo empieza a sentir alterada su voluntad, un poderoso cosmos la envolvía.
Marín: ¡Shaina!¿Qué te ocurre?
Shaina: ¡pronto el fin llegará…!
Marín: ¿el fin de que…?
Shaina: no te interpongas, siento que debo despertar aquello…
Marín: ¿despertar? ¿Te refieres ha?– exclama sorprendida.
El santo femenino de Ofiuco siente que su voluntad vuelve levemente en sí, su rostro se relaja.
Shaina: eso quizás sea la solución…
Marín: ¿Qué pretendes despertar?
Shaina: no, déjalo, nunca lo entenderás, quítate… - sigue removiendo en las ruinas del templo.
Marín: ¡escucha Shaina, trata de volver en sí!
El santo femenino del Águila se acerca para detenerla, pero la de Ofiuco la golpea con una patada.
Marín: ¡no dejaré que despiertes aquello que buscas, ese hombre maldito no tiene que revivir!
Shaina: ¡Marín, no podrás detenerme!
Marín: ¡eso está por verse…METEOROS!
Ofiuco evita los meteoros con gran agilidad y salta.
Shaina: ¡GARRA DEL TRUENO!
La técnica golpea en su enemiga, que cae al suelo, su armadura de plata es agrietada en algunos puntos.
Marín: ¡detente Shaina, tú no eres mi enemiga! – dice en el suelo herida.
Shaina: nadie puede entrometerse en mi camino…
Marín: ¿será el santo maldito quien está poseyendo su cuerpo? Parece no haber ningún error… - pensaba.
El santo femenino de Ofiuco excava en la tierra hasta que encuentra un imponente caduceo que irradiaba una poderosa energía.
Marín: ¡espera Shaina, no lo hagas!
Shaina: ¡es hora de despertar la armadura maldecida! – sujeta con sus manos el báculo.
Una enorme simbiosis se genera del contacto entre la armadura plateada y el símbolo de la medicina.
Marín: ¿qué está sucediendo?
La armadura de plata empieza a resquebrajarse, desde adentro de ella empieza a extenderse una imponente armadura dorada, una oscura energía sale dispersada, la oscuridad pronto es extinguida por una luz dorada resplandeciente, Shaina vestía la armadura de oro de Ofiuco finalmente.
Marín: ¡Shaina! ¿Qué significa todo esto?
Shaina: ¿Shaina dices? Yo ya no soy esa mujer…
Marín: el santo maldito de Ofiuco… - dice asustada.
Voz: mi nombre es Asclepio…
Marín: ¡no es posible, siento el cosmos del ángel que había venido por la vida de Seiya! Maldición…si esto sigue así…de todas maneras no tendré ninguna posibilidad de detener a este ser…
El santo femenino se marcha rápidamente a los jardines del Santuario, en dónde Seiya estaba en peligro, dejando sola a Shaina de Ofiuco.
Guerra santa del siglo XVIII
Templo de Libra.
Cirene: ¡el templo de Libra, gracias al poder del señor Hades y su protección hemos podido pasar el templo de la Virgen!
Egmont: ¡deprisa! No perdamos nuestro tiempo…
Los espectros de Basilisco, Minotauro y Alruane se topan con santos dorados que regresaban.
Dohko: ¿a dónde creen que van espectros?
Cécrope: ¡a tomar la vida de Athena por supuesto!
Shijima: así que lograron sobrevivir a las puertas de buda…todavía no entiendo por qué…
Cirene: eso se debe al gran poder del señor Hades, nosotros los espectros somos guerreros inmortales, la puerta de la vejez no significa nada para nosotros…
Shijima: comprendo…así que era eso…su gran maestro los bendice contra el paso del tiempo…
Dohko: ¡Shijima, Death Toll! ¡Vuelvan a sus templos!
Shijima: está bien, ten cuidado…
Death Toll: con su permiso señores.
Dohko: ¡no te preocupes, seré cuidadoso!
Los santos de Cáncer y Virgo caminan cadenciosamente al lado de los espectros.
Cirene: ¿Acaso huyen de nosotros?
Shijima: no sean presumidos, yo no huiría jamás de espectros como ustedes…Libra los acabará a ustedes y su arrogancia…
Death Toll: ¡si si con Dohko será suficiente! Nosotros iremos a cortar el paso a los que vengan… - voltea con gracia hacia Libra. - Dohko asegúrate de matarlos de matarlos bien muertitos…
Cécrope: ¡cállate afeminado! – aprieta su puño.
Los dos santos de oro se van del templo sin mirar, los espectros se disponen a seguirlos.
Dohko: ¡yo soy su rival!
Cécrope: ¡insensato! ¿Piensas luchar contra los tres?
Dohko: ¡claro que sí, mi cosmos se ha fortalecido…ninguno pasará de Libra!
Cécrope: eso está por verse… ¡HACHA APLASTADORA!
Dohko: eso no servirá… ¡mi escudo de Libra es indestructible!
El espectro golpea el escudo provocando varias fisuras, el santo del impacto queda con la guardia baja.
Egmont: ¡muere…GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!
El ataque golpea a un aturdido santo, su casco es destruido y es herido con un corte en el cuello.
Dohko: malditos, es posible que sus cosmos se igualen a un santo dorado…
El santo de Libra se levanta.
Egmont: te has levantado, haré rodar tu cabeza al suelo… ¡GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!
El santo de Libra evita la técnica.
Egmont: ¿qué?
Dohko: ¡DRAGÓN VOLADOR!
La técnica impacta en el espectro, que sale volando, cayendo violentamente al suelo, su sapuris presenta importantes daños.
Cécrope: ¡Egmont!
Egmont: ha esquivado mi guillotina…
Dohko: no son lo suficientemente poderosos para retar a los santos de oro…
Cirene: ¡cállate! Ahora te demostrare el poder del Basilisco… ¡ALETAZO DE ANIQUILACIÓN!
El espectro genera un fuerte torbellino, el santo dorado cruza sus brazos para no ser arrastrado.
Dohko: ¡este viento no es tan temible como tú crees!
Cirene: idiota no subestimes el poder de mi viento…
Dohko: ¿Qué? Mi cuerpo se paraliza…
El viento arrastra a Libra, este cae golpeado contra una de las paredes del templo.
Dohko: que paso…su viento no significaba una gran amenaza para mí… ¿Por qué ha pasado esto?
Cirene: ¡es porque las alas de mi sapuris están cargadas de mi veneno, el veneno del Basilisco!
Dohko: ahora lo entiendo… - dije tocándose su piel infectada.
Cirene: es tarde para que lo notes…ahora te mataré…
Voz: ¡espera!
Una silueta sale desde el fondo del templo.
Cirene: ¿quién eres?
Dohko: oh, eres tu…
Voz: soy Jabbah de Escorpio…parece que tienes un poco de problemas…
Cirene: ¡otro santo dorado, te venceré!
El espectro se lanza contra el santo del escorpión lanzando un poderoso ken, el santo lo evade con gran agilidad.
Jabbah: eres bueno…pero no me vencerás…
Cirene: ¡toma esto…ALETAZO DE ANIQUILACIÓN!
Jabbah: ¡AGUJA ESCARLATA!
La técnica del Basilisco voltea al santo, pero este se levanta con alguna que otra herida, el espectro siente tres punzadas en su cuerpo.
Cirene: ¿qué?
Jabbah: esa es la aguja escarlata, pronto perderás tus sentidos…
Cirene: ¡no me subestimes…ALETAZO DE ANIQUILACIÓN!
Dohko: ¡ese es el viento envenenado! Ten cuidado…
Jabbah: ese viento ya no me afectará…
Dohko: ¡ese viento no es igual al anterior, ten cuidado Jabbah…!
Cirene: ¡pronto te sentirás infectado, muere!
Jabbah: dije que algo así no funcionará… - se ríe y camina lentamente hacia adelante.
Cirene: ¿qué? Mi torbellino y mi veneno no le afectan…
Jabbah: el veneno no es ningún secreto para mí… ¡AGUJA ESCARLATA!
El santo dispara doce agujones más, el espectro cae al suelo, su sangre comienza a brotar.
Dohko: está acabado…
Jabbah: ya solo quedan dos…
Cirene: ¡no, no me dejaré vencer! – se levanta pese a sus heridas.
Dohko: ¡Jabbah, vuelve al templo del Escorpión! Yo sepultaré a estos malditos ahora mismo…
Cécrope: ¿qué? Sigue soñando… ¡GRAN HACHA APLASTADORA!
Egmont: ¡GUILLOTINA DE FLORES SANGRIENTAS!
Cirene: ¡ALETAZO DE ANIQUILACIÓN!
Dohko: ¡LOS CIEN DRAGONES SUPREMOS DE LUSHAN!
La técnica del santo de oro repele el ataque de los espectros y los asesina en una gran explosión.
Jabbah: maravilloso Dohko…volveré al templo del Escorpión…
Templo de Ofiuco.
El guardián del templo del serpentario junto con el santo de Capricornio y Sagitario se encontraba con los santos de bronce, los cuales estaban preparados para luchar si era necesario, hasta que una energía divina estremeció a todos los presentes.
Asclepio: ¡un cosmos muy superior al de cualquier santo se aproxima al templo…! ¿De quién se tratará? Parece que no puede tratarse de nadie más…
Shun: ese cosmos…es…
Asclepio: así que ha venido… - susurra.
Un aura dorada que emana una esencia divina cubre todo el templo de Ofiuco.
Shun: ¡Saori!
Shiryu: ¡Athena!
Quirón: ¿una niña? ¿Esta es nuestra verdadera diosa? – pensaba.
Izou: ¿acaso es ésta niña aquel bebe que encontramos en la estatua de Athena? – murmuraba con voz baja.
Asclepio: así que eres Athena…entonces si te acabo todo terminará…
Shun: ¡ten cuidado Saori, es peligroso! Este hombre es muy poderoso…
Athena: no te preocupes Shun. – dice volteándose y regresa. - Eres tú… ¡Asclepio…!
Asclepio: así es…soy aquel que ha sufrido la ira del Olimpo, he venido en busca de mi venganza, y la primera olímpica en caer serás tú…
Athena: no lo hagas Asclepio, tú eres un santo, luchemos juntos contra el mal… - dice con una postura conciliadora.
Asclepio: no creas que me engañaras, ¡DESTELLO DE LA SUPERNOVA!
El santo junta sus dos manos, la constelación del serpentario se dibuja en sus espaldas, la luz en sus extremidades empieza a concentrarse, produciendo un gran calor con el brillo, y luego con la palma de su mano derecha lanza un poderoso resplandor.
Shun: ¡Saori!
Izou: ¡que enorme resplandor! – dice tapándose la luz con sus manos.
Shiryu / Hyoga: ¡Athena!
Athena: detente Asclepio, ¡solo conseguirás dañar tu propio cuerpo!
La terrible técnica se detiene a centímetros de la diosa, y es reflejada, el santo de Ofiuco cae contra el suelo.
Quirón: a pesar de ser una niña es la verdadera Athena, no hay duda de ello…– pensaba.
Athena: ¿lo comprendes…? El poder en contra de un dios se regresa…
Asclepio: ¡yo soy como un dios, y mi venganza recién comienza, muere Athena!
Quirón: ¿será que a pesar de la bondad del corazón de Asclepio… está cegado por el resentimiento del destierro? - reflexionaba. - ¿Además…esta Athena será de verdad una diosa injusta…? – lo dice para sí mirando a la diosa.
El santo de Ofiuco lanza un ken que se detiene en la barrera de la diosa, pero no regresa sino que intenta atravesar el campo de fuerza.
Shun: ¡este hombre es una verdadera amenaza…!
Hyoga: ¡está tratando de atravesar la barrera de los dioses!
Shiryu: ¡la que produce que los ataques en contra de los dioses regresen!
La diosa de la guerra eleva su cosmos y el ken desaparece.
Asclepio: … ¡Este es el verdadero poder de Athena!
Athena: yo no soy la Athena de esta época…he venido del futuro a salvar al valeroso Seiya de Pegaso…tú no eres nuestro enemigo…
Asclepio: sé que no mientes, puedo verlo en tus ojos, pese a ser una niña el poder de su cosmos es digno de una diosa…pero si sus palabras son ciertas…entonces ese es el motivo por el cual la justicia te ha abandonado…
Quirón: ¿a qué te refieres?
Asclepio: está prohibido por los dioses atravesar las barreras del tiempo, y si Athena ha desobedecido esa orden, despertara la furia del Olimpo, ¿todo ello solo para salvar a un hombre…es eso acaso un acto justo? ¿Arriesgar a toda la humanidad por la vida de uno?
Quirón: Asclepio tiene razón, la humanidad no puede ser arriesgada por la vida de un solo hombre… - pensaba.
Izou: ¡es por esa razón que hace poco era un bebe y ahora es una niña, ella ha viajado en el tiempo…! – dice sorprendido.
Quirón: aún por amor…semejante riesgo no es propio de una diosa que, lucha desde tiempos antiguos por la justicia en la tierra…
Shun: Athena viene del futuro, Cronos al enviarla al pasado modifico mis telómeros, ha venido como un bebe, pero ahora va recuperando poco a poco su verdadero cuerpo…
Asclepio: ¿dime, insensata, como pretendes salvar la vida de aquel hombre?
Athena: …el Pegaso del futuro ha sido atravesado por la espada de Hades, cuenta con poco tiempo…en menos de dos días el morirá, por eso debemos destruir la espada del dios del inframundo… - le dice a todos y luego voltea hacia el santo de Ofiuco. - ¡Perdona mi debilidad Asclepio…no quería que el mundo pague la furia de los poderosos dioses…! Por eso no evite tu destierro…pero ahora no quiero volver a cometer el mismo error con Seiya…los dioses no tienen derecho a juzgar la vida de los hombres…así como no tenían derecho a juzgarte a ti…
Asclepio: Athena, he sido tu santo más benévolo y aún así me has abandonado, sin embargo…has viajado al pasado para salvar a ese hombre a pesar de levantar la furia de los dioses, ¿Cuál era la diferencia de hacerlo conmigo? – dice mirándola con resentimiento. - Pero puede que tu imprudencia me beneficie, el fin de la era del Olimpo se aproxima, ahora los santos levantaremos los puños contra los dioses…
Quirón: Y si tú no eres la Athena de esta era, ¿dónde está la diosa que se supone debía guiarnos en esta guerra?
Asclepio: mientras ésta Athena esté en ésta era, no podrá aparecer la que corresponde a este tiempo, una misma alma…no puede ocupar dos cuerpos al mismo tiempo, ni siquiera el alma de un dios…
Izou: entonces la justicia a abandonado a ésta Athena en el futuro, pero en nuestro tiempo Athena puede ser justa…
Quirón: es menester que ésta Athena regrese a su tiempo…y allí enfrente las consecuencias de su traición a la humanidad…
Athena: nosotros iremos ahora a cumplir con nuestro cometido, en menos de dos días regresaremos a nuestra era y su Athena podrá nacer…
Asclepio: ¡Athena! Tú estás retrasando la llegada de la verdadera Athena, interfiriendo en el curso del tiempo, ¿crees que puedes hacer lo que quieres por eres una diosa? ¿Es a una diosa caprichosa que deben seguir los santos?
Quirón: ¡Asclepio tiene razón!
Shiryu: ¡¿qué significa esto?!
El santo maldito de Ofiuco enciende su cosmos, los santos de Capricornio y Sagitario también lo encienden.
Shun: ¡detente Asclepio, no somos rivales, y no nos está permitido cambiar los hechos de la historia!
Asclepio: Athena ya ha modificado la historia, hay dos épocas que están ocupando un mismo lugar, nuestros tiempos se fusionan, una paralela creara un nuevo tiempo…
Athena: ¡Shun! Deja que yo enfrente mi juicio…
La diosa detiene con una fuerte mirada a Shun, y luego regresa sobre el santo de Ofiuco dispuesta a enfrentar las consecuencias de sus decisiones en el pasado mitológico.
