Capítulo 6: el juicio de Atenea. Purgación de deudas.
Los santos de bronce, Athena, y los santos de oro de Ofiuco, Sagitario y Capricornio se encontraban en el templo del serpentario, la diosa de la guerra estaba dispuesta a enfrentar a Ofiuco sin intervención de nadie más, por lo que enciende su cosmos, los presenten son envueltos en una esfera dorada.
Quirón: ¿qué está pasando…?
Templo de Atenea.
Los presentes aparecen en el templo de Atenea, ante la estatua.
Shiryu: ¡este lugar es…! – dice volteándose a la estatua de la diosa.
Hyoga: ¿cómo es posible que estemos en el templo de Atenea? – balbucea.
Quirón: se supone que es imposible teletransportarse en los doce templos…
Athena: yo soy la única que puede hacer esto, puesto que el Santuario se rige bajo mi voluntad desde los primeros tiempos…
Shiryu: acaso Saori planea… - pensaba.
Asclepio: así que has elegido que la estatua sea tu tumba…si esa es tu voluntad no puedo cuestionarla…
Izou: Asclepio, tal vez él…matará a la Athena del futuro, ¿para que aparezca la de nuestra era? – pensaba.
Quirón: ¡quizá este hombre quiere tomar la vida de nuestra diosa del futuro para evitar la furia de Cronos, o la del Olimpo! – reflexionaba.
Athena: ¡vamos Asclepio! Desquita tu rabia conmigo…quiero pagar mis deudas…
Quirón: ¡Athena!
Hyoga: ¡no dejaremos que toquen a Saori! – enciende su cosmos.
Izou: ¡no intervengas santo de bronce, esto no es asunto tuyo! – pone su mano recta sintiéndose el filo de su espada.
Athena: ¡Hyoga, santos de bronce, no intervengan!
El rostro del santo de Ofiuco lucia tenso, tratando de dilucidar internamente las intenciones de la diosa, pero inesperadamente aparece el Sumo Sacerdote atrás.
Shun: él es…
Hyoga: ¿el Patriarca del pasado? – murmura a sus camaradas de bronce.
Shun: ¡este es el hombre que quiso matar a la misma Athena!
Patriarca: ¡diosa Athena! – hace una reverencia.
Shun: ¡pero éste hombre intentó asesinarte! – dice alarmado.
Hyoga: ¡Saori desconfía!
Athena: ya les dije que no se preocupen…todo está bien…
Quirón: ¿por qué el Sumo Pontífice intento asesinar a Athena? – una gota de sudor recorre su frente. – ¿Además es un traidor? ¿O habrá visto en las estrellas aquello que Asclepio pensó y que la balanza de Libra demostró?
Athena: Patriarca…hace poco intentaste tomar mi vida, ¿has venido con la daga que puede matar a los dioses?
Patriarca: así es Athena…la tengo aquí mismo…
El líder de los ochenta y ocho santos saca de su atuendo la daga de oro, los presentes se encuentran todos tensos, intrigados por la extraña situación en la que se veían inmerso.
Shun: ¡cuidado Saori!
Athena: tranquilo Shun…
Izou: ¿es que Athena quiere pagar sus culpas con su vida? – pensaba.
Athena: ¡entrega esa daga a Asclepio!
El Patriarca entrega solemnemente la daga de oro al santo maldito por los dioses, el rostro de éste último no sale de su perplejidad.
Asclepio: ¡Athena! ¿Es acaso que no te importa tu vida?
Athena: ¿no querías tomar venganza? Deberías aprovechar la ocasión para llevar a cabo tus deseos…vamos Asclepio toma mi cabeza… - dice firmemente.
Shun: ¿en qué piensas Saori?
El cosmos de la diosa paraliza a los presentes a excepción del santo de Ofiuco.
Shiryu: ¡no puedo moverme! Athena realmente quiere morir… - pensaba.
Athena: ¡Shun! No quiero que ustedes resulten heridos, esta vez seré yo la sacrificada…
Hyoga: ¡Saori si tú mueres todo será en vano! – dice tratando de moverse sin éxito.
Asclepio: así que me entregas tu vida, ¡cumpliré tu deseo Athena!
El santo de Ofiuco se lanza sobre la diosa a gran velocidad con la intención de atacarla.
Quirón: ¡Athena!
Izou: ¡es su fin!
El santo maldito con la daga empuñada ejecuta un ataque que ciega con su energía a todos los presentes, la diosa resulta herida, su cuello sangra, se cae de rodillas. El santo de Andrómeda se acerca a la divinidad sosteniéndola de la espalda.
Tenma: ¡Athena!
Quirón: no uso toda su fuerza…
Athena: ¡Asclepio! Acaso tú…
Shiryu: ¡a pesar de su resentimiento no pudo hacerlo…!
Asclepio: aunque mi corazón clamaba venganza no pude hacerlo…es como si algo me hubiera detenido, la generosidad con la que me entregabas tu vida me ha conmovido…
Athena: es la única forma que encontré de ofrecer mis disculpas…así como los santos no han dudado en arriesgar sus vidas por mi desde tiempos antiguos…ha llegado la hora de que yo también arriesgue mi vida por ustedes… - dice entrecortado por las heridas.
Asclepio: todavía hay remedio…
El santo maldito se acerca con nobles intenciones empuñando su caduceo dispuesto a curar a Atenea.
Athena: no Asclepio, no es necesario…
El santo mira a los ojos a la diosa, tratando de comprender más allá de sus palabras.
Asclepio: ¡entiendo! Quirón, Izou vamos a custodiar nuestros templos…no sabemos si el ejército de Hades volverá a atacar…
Athena: ¡yo los enviaré!
La diosa teletransporta a los santos de oro en sus casas.
Shun: ¡Saori resiste!
Athena: ¿es que no entiendes Shun?
Hyoga: entonces tú…
La diosa toca con sus manos ensangrentada en la armadura de Pegaso, los otros santos miran comprendiendo cabalmente la situación.
Tenma: ¡¿pero Athena que haces?! Detente o morirás…
La armadura de Pegaso es restaurada de inmediato de sus daños.
Tenma: ¡es increíble, mi armadura nunca había tenido tanto poder! – se mira sorprendido.
La diosa de la guerra luce palidez en su rostro.
Hyoga: ¡Athena si sigues perdiendo sangre tú…!
Athena: no es momento para pensar en eso…yo todavía tengo algo que hacer…escucha Tenma…la sangre de dios en una armadura tiene un secreto muy grande…
Tenma: ¡¿cómo?!
Shiryu: cuando eleves tu cosmos a un nivel superior al séptimo sentido, tu armadura despertará su divinidad…
Tenma: ¿la divinidad de la armadura?
Shun: es la forma final de una armadura, su poder trasciende a las corazas de bronce, plata y oro…
Tenma: ¡increíble!
Hyoga: con el poder de la armadura podrás luchar incluso contra un dios…
Athena: ¡era lo mínimo que podía hacer por ti! Después de todo estoy interfiriendo en su tiempo…
La diosa se acerca a la estatua tocándola con su sangre.
Tenma: ¿qué hace? – murmura.
Shun: la sangre de Athena es la llave para tener su armadura…
Tenma: ¡increíble! Pero si sigue perdiendo sangre, morirá…
Shiryu: Pegaso, esa es la razón por la que Athena no quiso ser curada por Asclepio, y por la cual ofreció de esa forma su vida…
La estatua comienza a brillar cegando a los santos, esta se convierte en una pequeña armadura.
Athena: usaré esta armadura cuando vuelva a tener mis telómeros con mi verdadera edad…
Shun: ¡todo esto se debe a Cronos!
Hyoga: ¿cuáles serán las intenciones de Cronos?
Athena: el tiempo nos revelará todas nuestras inquietudes… ¡Vamos a invadir los infiernos de inmediato, Hades se encuentra allí…! Queda poco tiempo…
Tenma: ¡yo también iré…quiero reencontrarme con Alone!
Athena: tú no puedes venir…
Tenma: ¡pero…!
Shun: recuerda que nos está prohibido alterar los sucesos de la historia…
Ikki: es posible que algunos hechos se hayan alterado…
Shiryu: mi viejo maestro me dijo que el tiempo es casi inalterable, este busca la forma de encausar su curso…
Ikki: de todas maneras si no somos precavidos…el tiempo puede no encontrar la forma de acomodar los sucesos…
Shiryu: ¡Tenma, tu presencia es clave en la guerra santa!
Athena: ¡pronto vendrá la Athena de esta época! ¡Adiós Pegaso! – dice sonriendo.
La diosa y los santos abandonan el sitio, Pegaso observa cómo se marchan.
Casa de Leo.
El santo de Cáncer cruzaba por el templo del león, cuando llega a la entrada del templo, se encuentra con los cuerpos maltrechos de Káiser de Leo y Rembrandt de Leo.
Death Toll: ¡Káiser! ¡No puedo creer que un santo tan fuerte como tú haya caído en combate, eras quizás el más poderoso de los santos dorados! – llorando dice. – Tu muerte no ha sido en vano, has acabado con el último juez del Hades, me hubiera gustado que creas en mí, quizá nos reencontremos pronto en el más allá…
El santo sigue su trayecto hacia su templo.
El Santuario, 1990.
El ángel Touma se dirigía a cumplir su misión de tomar la cabeza de Seiya, la cual no había podido cumplir.
Touma: lástima que todavía no ha llegado Hyoga, de todos modos tengo que hacer rodar la cabeza de Seiya para que me quiten esta odiosa mascara…maldita Calisto, me las pagarás…Seiya, esta vez no escaparás… - dice acercándose al Pegaso.
Voz: ¡espera!
Touma: ¡tú…otra vez…!
Marín: ángel del cielo, yo protegeré a Seiya…aún a riesgo de mi vida…
Touma: ¡un santo de plata no es enemigo para un ángel! Abandona…
Marín: ¡METEOROS!
Las estrellas fugaces no consiguen dar alcance al enemigo.
Touma: ¡con esa velocidad no conseguirás detenerme!
Marín: ¡es muy veloz!
Touma: ¿será esta mujer mi hermana? No sé qué es lo que hace que piense eso… - pensaba para sí.
Marín: ¿qué ocurre? No debes subestimar a los santos de plata… ¡DESTELLO DEL AGUILA!
El santo femenino lanza una poderosa patada, el ángel la detiene con sus brazos.
Touma: ¡qué fuerte golpe de patada! Pero no te servirá… ¡ALTITUD MÁXIMA!
Marín: ¡es el mismo ataque que iba a usar contra Hyoga!
El ángel salta con las alas de su gloria, bajando a toda velocidad con su puño, impactando en la mujer guerrera que cae al suelo fuera de combate.
Touma: fuiste muy insistente, de todas maneras…no le di a ninguno de tus puntos vitales… - se acerca al cuerpo de Seiya. – vaya estupidez mi misión…debo matarlo…
El ángel se dispone a ejecutar un golpe de espada con su mano, pero un enorme cosmos lo perturba, el enviado del cielo voltea, su sorpresa era mayúscula, una energía abrumadora parecía estar a algunos metros…
Casa de Cáncer.
El santo baja a proteger la casa de Cáncer al sentir el ataque de los espectros.
Death Toll: el cosmos de varios espectros malignos han desaparecido… - inesperadamente su cuerpo es inmovilizado. - ¿qué es esto que está paralizando mi cuerpo? Es psicoquinesis al parecer…es un cosmos muy poderoso…
Una enorme masa viscosa de color violeta aparece ante los ojos del santo del cangrejo.
Death Toll: ¿qué es esta cosa tan asquerosa? ¿Un espectro?
Una mariposa maligna se siente desde la extraña sustancia.
Voz: soy el espectro Aika de Papillón, la mariposa del mundo de la muerte…
Death Toll: ¿pero cómo puedes ser tan horrible espectro?
Aika: no seas absurdo, esta no es mi verdadera forma…mi verdadera esencia es la más hermosa del mundo de la muerte…
Death Toll: ¡monstruo vanidoso! ¿Qué significa tu verdadera esencia? Acaso este extraño ser se transformará… - pensaba.
Aika: ¡pronto comprenderás que este es tu fin santo dorado! – se ríe.
Death Toll: ¿cómo llegaste a este sitio?
Aika: me he infiltrado junto con los otros espectros, pero decidí quedarme hasta aquí para desarrollar mi verdadera forma, la cual está muy próxima, sin embargo no pensé que me interrumpieran…
El espectro entumece el cuerpo de su enemigo con el poder de su psiquis.
Death Toll: no puedo ser vencido así…
El santo de Cáncer enciende su cosmos y se libera parcialmente de su parálisis.
Aika: ¿qué? Está logrando mover su cuerpo, es increíble que lo haga aunque sea levemente…
Death Toll: ¡toma esto…PUÑO DEL TODO BELLO CÁNCER!
El santo lanza un poderoso ataque de puño, pero no funciona.
Aika: ¿no pensarás vencerme con eso? – se ríe.
De pronto el espectro se convierte en un enorme gusano.
Death Toll: ¡oh se ha convertido en una enorme larva, que miedito…siempre me dieron asco los insectos y este es muy enorme…! - dice con voz estridente.
El santo de oro retrocede preso del miedo y la impresión.
Aika: ¡HILO DE SEDA!
La técnica del espectro envuelve al santo en un enorme capullo. El santo empieza a sentirse mal producto de la asfixia, aunque su mente divaga, pensando en el tortuoso camino que tuvo que recorrer Suikyo, el cual pudo conmover incluso su corrupto corazón, este lo hace encender su cosmos y liberarse del capullo.
Death Toll: ¡maldita larva! Casi muero de asfixia… - dice con la respiración agitada. – Pero, ¿Dónde se encuentra?
Aika: ¡acá Cáncer!
El santo voltea, millones de mariposas rodean el cuerpo del espectro, el cual mostraba su forma humana, su verdadera esencia, con una sapuris multicolor con unas enormes alas.
Death Toll: así que esa es tu verdadera forma…
Aika: y la consecuencia de eso es enterrarte acá mismo… ¡te mataré maldito!
El espectro con su mente hace girar el brazo del santo para quebrarlo pero este hace un movimiento con el que lo regresa a su lugar.
Aika: ¿qué haces? Por qué no te entregas si morirás de todos modos…
Death Toll: no moriré con un idiota como tú, eres igual a Vermeer…
Aika: ¿qué dices maldito? Él es un juez del Hades, cierra la boca…
El santo de Cáncer se libera levemente de la psicoquinesia y lanza un golpe que derriba al espectro, pero este se vuelve a poner en pie.
Aika: asi que no sabes darte por vencido…he escuchado que manejas el shekishiki, es una pena pero de nada te servirá contra los espectros, están indefenso ante nuestro poder…
Death Toll: no es mi única técnica… ¡ACUBENS!
El santo salta sobre el espectro, éste intenta huir pero es alcanzado con las piernas del primero, haciendo una grieta en la sapuris, pero su enemigo se conserva en pie y se teletransporta un metro atrás.
Death Toll: ¡no ha funcionado!
Aika: ¡tu cuerpo todavía está paralizado, no puedes usar toda su flexibilidad, ahora mis hadas te llevarán al mundo de la muerte!
Las hadas rodean al santo de oro.
Death Toll: ¿qué? Estas hadas están lastimando mi espíritu… - trata de cubrirse de los insectos. – quizá funcione las ondas infernales contra las mariposas, sería estupendo si logro deshacerme de ellas… - pensó… - ¡ONDAS INFERNALES!
Las mariposas no sufren ningún daño y se conservan hiriendo al santo.
Aika: olvídalo, las mariposas que uso son de las tinieblas, de los mismos infiernos, ¿qué daño le puede hacer algo así…? - se ríe.
Death Toll: ¡entonces huiré a donde no puedan encontrarme!
El santo de oro desaparece.
Aika: tonto, las hadas te seguirán a donde vayas, es inútil…
Las hadas descubren al santo a la vista del espectro detrás de un pilar.
Death Toll: me han localizado…
Aika: ¡debes rendirte! Tus esfuerzos serán en vano…
Death Toll: ¡estas hadas son muy temibles, pero yo no moriría así!
Aika: es tarde, mariposas del mundo de la muerte lleven al infierno a este patético hombre… ¡CORTEJO DE HADAS!
Cientos de hadas caen sobre el cuerpo del santo, su cuerpo se vuelve sumamente pesado y se arrodilla sintiendo un enorme esfuerzo.
Aika: es el fin…tienes que darte por vencido…
Death Toll: no…no de…no debo… - dice con dificultades.
El santo se levanta sumamente herido.
Aika: ¿qué qué te resistes? Espera solo unos segundos y te enterraré…
Death Toll: Asclepio me ha curado, no puedo morir así…
Un enorme cosmos empieza a sentirse.
Aika: ¿qué diablos sucede?
Death Toll: ¡quemaré tu alma de una vez por todas!
Aika: ¡su cosmos es más grande que antes!
Death Toll: ¡FUEGO DEMONÍACO!
El santo de oro concentra un fuego fato en su mano.
Aika: ¡ese fuego azul…!
Death Toll: este fuego fato quemará tu alma…me has llevado muy lejos, nunca he usado esta técnica tan poderosa, es a capaz de exterminar el alma…
Aika: ¡ese fuego no me alcanzará! Las mariposas leen tus movimientos y pueden anticiparlos…no tienes oportunidad ante mi… ¡CORTEJO DE HADAS!
Más hadas se apoyan sobre el cuerpo del santo de oro.
Aika: ¡ahora sí que es tu fin!
Death Toll: ¡maldición estas mariposas están quitándome las fuerzas, así no podre usar el fuego demoniaco, debo demostrarle a Ikki que no soy un bueno para nada! ¡FUEGO DEMONÍACO!
El santo dorado enciende su cosmos y empieza a incinerar las mariposas, pero éstas al estar posadas sobre su cuerpo extienden el fuego sobre su ejecutante, el cual muy asustado empieza a gritar de dolor y miedo.
Aika: tonto, esto es como un suicidio… - se ríe burlonamente.
El santo de oro empieza a correr envuelto en las llamas azules en dirección al espectro de Papillón.
Death Toll: ¡no voy a irme solo! Purgaré mis pecados con mi muerte y con la tuya larva asquerosa…
El santo de oro aparece atrás del espectro repentinamente, haciendo que el fuego invada al espectro, ambos combatientes mueren con sus espíritus calcinados…
Casa de Virgo.
El santo dorado guardián del sexto templo contempla el horizonte hacia templo de Cáncer.
Shijima: …Death Toll…tú también has muerto en nombre de la justicia, ahora acompañarás a Káiser en la tierra de los héroes caídos…
