Capítulo 7: el ángel enviado del cielo para detener el maldito trece.

El Santuario, 1990.

El guerrero de los cielos, Touma, miraba con preocupación hacia la dirección dónde se irradiaba el amenazante cosmos.

Voz: ¡ángel Ícaro!

Touma: eres tú, ¡Cástor! otro de los ángeles, ¿pero porque me llamas así? No sabes acaso que ahora soy simplemente Touma, un ángel caído de una sola ala…ya he abandonado el nombre de Ícaro…

Cástor: era de esperarse de ti, siempre serás un rebelde… - sonríe. - en realidad no vengo a hablar…

Touma: ¿a qué has venido?

Cástor: desde el Olimpo se me ha dado la orden de observar tu comportamiento, sabiendo que no siempre cumples tus encargos…

Touma: tomar la cabeza de un inválido no es tarea de quién fuera un ángel como yo…aunque iba a hacerlo de todas maneras para que me quiten ésta molesta máscara…

Cástor: puede que ese santo ya esté condenado…no siento vida en él… - dice mirando hacia Seiya. - sin embargo no solo me envían a vigilarte…

Touma: ¿qué quieres decir?

Cástor: un evento de suma importancia esta por acontecer, el santo maldito por los dioses está a punto de resucitar en éste tiempo…

Touma: te refieres… ¿a ese santo maldito que fue llamado un dios en este Santuario? De hecho, había sentido un cosmos muy poderoso queriendo despertar de algún encierro…

Cástor: Ofiuco…aquel hombre que en la era mitológica fue capaz de resucitar a los muertos con su enorme poder…

Touma: los dioses nos quieren mostrar un evento apocalíptico, cuando en realidad si la leyenda es cierta, los humanos seremos curados por su gran bondad…

Cástor: es cierto que ese hombre ha curado a una enorme cantidad de seres humanos, pero la muerte es necesaria desde un cierto punto de vista…

Touma: ¿qué quieres decir?

Cástor: es muy simple, el infierno es una forma de pagar las culpas para reencarnar con el corazón más purificado…de otro modo los humanos caerían en la arrogancia…

Touma: tonterías, el infierno seguro es un lugar terrible del que reencarnas con mayor resentimiento…

Cástor: ¡basta de filosofía! ¡Un cosmos está liberándose enormemente entre las doce casas! – dice mirando hacia las doce casas.

Touma: ¡tengo que ir a ver! – dice con curiosidad.

Cástor: ¡no! Tú cumple tu misión…tengo órdenes de los dioses, yo tengo que detener a Ofiuco mientras tú matas a Seiya…

Touma: eres un fastidio…

Cástor: ¡no te entrometas, dedícate a tomar la cabeza de Pegaso! – el ángel se marcha rápidamente hacia las doce casas.

Touma: estoy cansado de que éste idiota y Calisto me den órdenes, además…no sé porque debo aceptar misiones tan degradantes, cuando otros ángeles tienen otras dignas de un guerrero sagrado… - refunfuña para sí.

Afueras del Santuario.

Mientras los espectros de la tropa de Wyvern habían sido repelidos de las doce casas, en las afueras del Santuario los santos de bronce y plata se encontraban tratando de rechazar el ataque de los demás espectros.

Luego de varios combates cada vez eran menos los santos, cerca de villa rodorio se encontraban los santos de plata Virgilio de Cerbero, Ras de Heracles y Keled de Perseo, los cuales habían ya derrotado a varios enemigos.

Keled: ¡ustedes también serán convertidos en piedra!

El santo de Perseo empuña su escudo hacia cinco espectros, los ojos de Medusa los convierte en piedra instantáneamente.

Ras: ¡ahora destruiré esas estatuas de piedra…KORNEPHOROS!

El santo de Heracles mueve sus brazos generando un potente remolino que despedaza a las estatuas de piedra.

Virgilio: vaya, esta vez no me han dejado nada… - se ríe el santo de Cerbero.

Keled: ya has vencido a muchos espectros tú también…

Unos niños aparecen delante de los santos de plata.

Keled: ¿unos niños en el Santuario? Esto no tiene sentido…

Virgilio: tengan cuidado, puede ser una trampa del enemigo…

Repentinamente aparece una hermosa mujer vestida con una blusa blanca.

Virgilio: ¿quién eres tú?

Voz: soy Lilit…

El santo de Cerbero apoya sus cadenas con la bola de acero rápidamente, entrando en guardia.

Ras: es solo una mujer, tranquilízate…

Keled: una simple mujer no debería ser capaz de pasar por el campo de protección que Athena expande en el Santuario…

Lilit: tranquilos, estos lindos niño se me han escapado…no me hagan daño…

Virgilio: ese nombre, Lilit, se tratara acaso… - pensaba.

Keled: puedes ir en paz…no te haremos daños… - dice Perseo con amenidad.

Lilit: ¿todos los santos son así de amables?

Ras: ¿qué? – el santo de Heracles dice preocupado.

Virgilio: ¡no bajen la guardia!

Lilit: hay muchos seres que podrían aprovecharse de eso…

De pronto unos demonios aparecen atrás de la mujer, y se devora a los niños.

Keled: ¡maldita seas mujer, cómo pudiste!

Ras: ¡la pagarás…KORNEPHOROS!

La mujer desaparece repentinamente.

Virgilio: ¿dónde ha ido? – dice alarmado.

Keled: ¡te convertiré en piedra maldita!

Virgilio: ¡tranquilo…lo de los niños fue solo una ilusión!

Lilit: así que ese es el legendario escudo de medusa…ha funcionado con muchos espectros, pero conmigo no tendrá resultado…

Virgilio: ¡ya sé dónde estás…encaja esto! ¡BOLAS DE ACERO DEL INFIERNO!

El santo de plata lanza múltiples bolas de aceros, pero éstas solo logran impactar en una roca que había de fondo, la mujer había desaparecido, de pronto reaparece a un costado del santo de Perseo y girándose impacta un poderoso puñetazo en el escudo de medusa, el cual explota, la mujer ahora viste una sapuris.

Keled: ¡imposible mi escudo fue destruido de un solo golpe!

Voz: soy Felonía, espectro de Lilit, eso era lo único que me preocupaba, ahora los mataré indefensos santos… - se ríe.

Keled: sueñas si crees que no tengo más que mi escudo, ¡DEMONIO PARPADEANTE DE LA GORGONA!

Con su cosmos el ateniense invoca los cabellos de serpientes que brotan de la cabeza de Medusa, la cual aparece en una ilusión, pero éstas no dañan al espectro femenino.

Virgilio: ¡tiene un cosmos poderoso…BOLAS DE ACERO DEL INFIERNO!

Ras: ¡KORNEPHOROS!

Lilit: ¡mueran…DEMONIOS DEVORADORES DE ALMAS…acaben con éstos miserables! – sus ojos brillan en intenso rojo.

Varios demonios pequeños empiezan a causarles daños espirituales a los santos, que caen vencidos. Al sentir sus cosmos desaparecer, el santo de plata de Orión llega al lugar, topándose con sus camaradas muertos.

Theron: Keled, Ras, Virgilio… ¿Quién habrá sido el causante de vencer a tres de los más poderosos santos de plata? ¡Los vengaré! – aprieta su puño.

Una sombra se vislumbra frente a los ojos del santo, éste mira sorprendido, una hermosa mujer aparece dando pasos cadenciosos.

Theron: ¿qué?

Felonía: señor caballero, ando en busca de la ayuda de alguien, esta terrible guerra me da miedo…soy la maestra de un orfanato y he perdido a mis amado niños… - dice con ternura.

Theron: ¡tengo un mal presentimiento…! – pensaba.

Felonía: se ha quedado mudo… ¿dije algo malo?

Theron: no he visto a ningún niño… - dice desconfiado y con el rostro tenso.

Felonía: ahí están niños traviesos…

El santo de Orión voltea y ve unos niños.

Theron: qué raro, ¿qué hacen unos niños en un sitio como éste?

Los niños se convierten en terribles demonios ante los ojos del santo, este retrocede sorprendido.

Felonía: ¡muere!

El espectro lanza un golpe directo con el único objetivo de atravesarlo por su espalda, pero el santo esquiva con gran velocidad.

Felonía: ¿qué? Ha esquivado mi ataque mortal…

Theron: acá estoy... ¡muestra tu verdadera forma espectro!

Felonía: así que me descubriste… - se ríe con malevolencia.

Theron: así que tú acabaste con mis compañeros, ¡te acabaré sin misericordia!

El espectro deja ver su sapuris.

Theron: tiene un cosmos muy por encima del nivel de un santo de plata…es muy poderosa, ella debe haber acabado con mis camaradas…

Lilit: así es, era muy débiles, ¡pronto te enviare dónde a ellos, al infierno…DEMONIOS DEVORADORES DE ALMAS!

El santo de plata detiene el ataque con sus dos manos.

Felonía: ¿qué? ¡Detuvo mi técnica! No es posible… - repentinamente se resiente de un golpe. - ¿qué? ¿Cuándo lo hizo? – dice enfadada.

La sapuris de la mujer espectro sufre varias rasgaduras.

Theron: ¡dije que no iba a perdonarte! ¡Ahora verás el poder de un santo de plata!

Felonía: ¿pero en qué momento lo hizo?

Theron: ¡no tendré piedad con alguien con un corazón tan negro, aunque sea mujer! ¡CACERÍA DE ESTRELLAS!

El santo de plata lanza con su puño derecho cientos de estrellas brillantes que impactan en el espectro, ésta cae al suelo herida.

Felonía: ¡no vi su ataque! ¿Acaso este hombre es tan fuerte como un juez del Hades?

Theron: es tarde para darte cuenta de mi poder…

Felonía: no me subestimes… - se levanta y se dispone a atacar, pero pronto advierte que tenía su cuerpo lleno de puntos brillantes. - ¿qué es esto? Mi sapuris…

Theron: mi técnica…la cacería de estrellas refleja en el cuerpo la misma cantidad de estrellas de la constelación de Orión, las cuales irán quemando tu cuerpo por irradiación electromagnética que éstas producen, pronto morirás…

El santo de plata da la espalda a su enemiga, esta cae al suelo mortalmente herida.

Felonía: ¡no puede ser! ¿Qué es éste ardor que estoy sintiendo? – sus ojos se abren repentinamente, al tiempo que su vida la abandona.

Theron: amigos, he vengado vuestras muertes… - se seca una lágrima. - pero siento que los cosmos de los demás santos de bronce y plata van desapareciendo rápidamente…muchos espectros poderosos como ésta mujer están acechando el refugio…

Una enorme explosión se siente en zonas aledañas, el santo de plata corre rápidamente, una mujer espectro había acabado con tres santos de plata y cinco de bronce de un golpe.

Voz: ¡otra víctima más! – se ríe.

Theron: ¡otra mujer espectro! ¿Quién eres?– dice señalándola.

Voz: yo, Violeta de Behemoth, no he visto un rival que me haga siquiera sombra, los santos de bronce y plata son demasiado débiles, de hecho estaba por ir en busca de los santos dorados…los cuales se dicen son los más fuertes de la orden de Athena…

Theron: presumida, no subestimes a los santos, hay muchos santos de plata fuerte…tú no podrás vencernos, Hades no conquistará el mundo…Athena vencerá como siempre lo ha hecho…

Violeta: ¡el presumido eres tú…BRUTALIDAD REAL!

El espectro femenino pisa el suelo haciendo que éste tiemble.

Theron: ¿un terremoto? – el santo salta hacia atrás, a una zona más sólida.

Violeta: es rápido…pensé que todos los santos de plata eran unos inútiles, pero veo que no eres tan malo después de todo… - sonríe.

Theron: ¡tiene una fuerza titánica! – pensó.

Violeta: ¡SUTURA DE SOMBRAS!

Unas sombras oscuras sujetan al santo de plata, el cual no esperaba un ataque desde las profundidades, siendo sorprendido.

Theron: ¿qué? Son muertos…

Violeta: estos muertos son los que están confinados en la séptima prisión… - se ríe.

Theron: ¡no puedo soltarme!

Violeta: ¡muere!

El espectro femenino lanza un poderoso ataque de puño que se convierte en un monstruoso rinoceronte, un chorro de sangre del santo cae al suelo.

Violeta: esta será tu tumba…

Theron: ¿no crees que es demasiado aventurado dar un pronóstico acerca de tu victoria? – se ríe confiadamente. – ese nivel no funcionará con mí…

Violeta: ¡todavía vives escoria!

Theron: tu técnica es interesante pero tu cosmos no se compara al mío…

El santo de plata enciende su cosmos y genera una violenta descarga eléctrica que acaba con los muertos.

Violeta: ¿qué? ¡Imposible! – dice anonadada.

Theron: ¿sorprendida madame de la muerte? – sonríe.

Violeta: ¡maldito te acabaré!

El espectro avanza sobre el santo.

Theron: ¡tonta! ¡CACERÍA DE ESTRELLAS!

La técnica impacta en su enemiga, la cual cae violentamente al suelo con su sapuris agrietada y rasgada.

Violeta: ¿cómo? Ha dañado de manera considerable mi sapuris…nadie lo había hecho antes…

Theron: ¡una vez que recibes mi técnica puedes darte por muerta!

Violeta: ¡te callaré de una vez!

El espectro corre a gran velocidad hacia el santo de plata, pero éste ensaya un poderoso salto.

Theron: ¡ya que no tienes paciencia para esperar la muerte de mi cacería de estrellas, te mataré instantáneamente con mí…CHOQUE MEGATÓNICO DE METEORO!

El santo de Orión efectúa un giro rápido con su cuerpo convirtiéndose en un enorme cometa, y con gran fuerza impacta en el estómago de su enemiga con una poderosa patada, la cual le hace un hueco en el abdomen, la sapuris es destruida por completo.

Violeta: imposible, no puedo creer que me haya vencido un santo de bajo rango… - murmura mientras cae al suelo.

Theron: eso te sucede por subestimarme…lo que define la batalla es el cosmos…no el rango…

Un tenebroso cosmos se siente aproximándose al campo de batalla.

Theron: ¡un cosmos enorme se acerca, es muy distinto al de los otros espectros, podría ser como el de los santos de oro!

Voz: rata de Athena, voy a asesinarte en un minuto…

Theron: ¡este cosmos! ¿Quién eres?

Voz: soy Vermeer de Grifo…

Theron: ¿Grifo? ¿Uno de los jueces del infierno? Pero es imposible, ¡debería estar muerto! – luego recapitulo en su mente. - se supone que murió en la invasión de los espectros en las doce casas… - dice perplejo. – o al menos eso habían informado los soldados…

Vermeer: lo único que hizo Cáncer fue retrasar mi llegada a las doce casas, ¿acaso crees que los espectros moriríamos por solo caer al Cocytos? – dice con aires de superioridad.

Theron: ¡no te tengo miedo estúpido, ahora si acabaré contigo…CACERÍA DE ESTRELLAS!

El juez se cubre con sus alas, sin embargo la técnica destruye una de éstas.

Vermeer: ¡¿qué?! Es fuerte pese a ser un santo de plata…su cosmos se iguala al de los santos de oro…al menos no será aburrido…

Theron: ¡soy conocido en el Santuario por ser el santo plata más poderoso…no me subestimes!

Vermeer: ¡a ver como resistes a esto…ALETEO GIGANTE DE PLUMAS!

El espectro genera un portentoso viento que arrastra al santo a volar lejos, cayendo con su cabeza en el suelo, su casco es destruido.

Vermeer: ¡muerto!

Theron: no…no todavía… - el santo dice entrecortadamente mientras se pone de pie.

Vermeer: apenas te puedes levantar, pero no te preocupes, yo te ayudaré… ¡MARIONETA CÓSMICA!

Los hilos invisibles de Grifo atrapan al santo plateado.

Theron: ¡mi cuerpo se mueve solo! ¿Qué está haciendo?

Vermeer: son los hilos invisibles, ahora bailaras la danza de la muerte…

El espectro jala uno de sus hilos y quiebra la pierna del santo que grita de dolor.

Theron: a este paso voy a…

Vermeer: esto es lógico, has tenido el infortunio de cruzarte a un juez del Hades… ¿realmente creías salir victorioso? de todas maneras, deberías sentirte orgulloso de al menos destruir parte de mi sapuris…

Theron: aunque muera, vendrán otros y te derrotarán, el mal nunca triunfará…

Vermeer: ¿quién eres tú para hablar del bien y del mal?

El espectro jala el brazo izquierdo del santo de plata, quebrándolo.

Theron: no puedo perecer tan fácilmente…

Vermeer: ¿qué no puedes? Como que no… - dice con prepotencia.

El juez quiebra la columna del santo y éste grita angustiosamente.

Theron: ¡dejaré mis puños grabados en tu cuerpo aunque muera! – pensaba.

Vermeer: así que te resistes…

Theron: ¡CACERÍA DE ESTRELLAS!

El santo de plata lanza su técnica con su brazo sano, pese a las ataduras de la marioneta cósmica.

Vermeer: ¡maldito, eres tenaz! Aún con tu columna rota y con mis hilos agarrando su cuerpo has podido ejecutar tu última técnica, es una pena…pero fue ineficaz…

El juez del infierno jala su hilo invisible del cuello, quebrándolo, provocando la muerte instantánea.

Vermeer: ha logrado herirme… - se toca el estómago, advirtiendo varias grietas en su sapuris. – Esto sí que ha sido una sorpresa, te has ganado mi respeto santo de plata, no olvidaré éste combate…

Mientras el juez se retira puede apreciarse puntos brillantes sobre su sapuris, los cuales que estaban posicionados conformando la posición de Orión.

Alemania, afueras del castillo de Hades en la tierra.

Shun: este castillo es igual que en el futuro…se ve exactamente igual que la última vez que estuvimos ahí…

Hyoga: pero se supone que recién estaremos aquí dentro de más de doscientos años.

Todos ríen, olvidando por un segundo la premura por la que atravesaban.

Ikki: ¡vamos, deprisa!

Shiryu: debemos tratar de pasar desapercibidos hasta llegar al pozo que conduce al Yomotsu…

De repente aparecen unos soldados esqueletos, los cuales al ver que eran enemigos los atacan inmediatamente con sus guadañas.

Hyoga: debemos aniquilarlos antes de que nos delaten… ¡RAYO DE AURORA!

El santo del Cisne dispara su ráfaga glacial y acaba con todos los soldados rasos.

Los santos y su diosa se introducen a dentro del castillo.

Castillo de Hades.

En una de las habitaciones del portentoso castillo se encontraba la líder del ejército de inframundo, Pandora, junto con un acompañante habitual, el espectro de sapo.

Mi- Yan: ¿qué son esos ruidos que siento en los pasillos señorita Pandora? – dice asustado.

Pandora: ¡es un cosmos enorme…del tamaño del que posee Hades…pero eso es imposible…!

Mi- Yan: ¿un cosmos del nivel del señor Hades? Entonces no sería conveniente que sea yo quien investigue señorita Pandora… - dice con voz estridente.

Pandora: ¡que venga un espectro inmediatamente!

Un fuego oscuro se siente, un espectro aparece.

Voz: señorita Pandora, Kagaho de Bennu, de la estrella celestial de la violencia, a sus servicios…

Pandora: ¡una gran amenaza perturba la tranquilidad del gran Hades, ve inmediatamente a investigar de que se trata esto!

Kagaho: ¡entendido! – el espectro abre la puerta y sale corriendo rápidamente hacia los pasillos.

Tras caminar unos momentos se encuentra con Athena y sus escoltas de santos de bronce.

Kagaho: tú eres la dueña de ese cosmos…debes ser…Athena, pero es tan solo una niña…

Shiryu: ¡un espectro, tiene un cosmos muy agresivo! – murmura.

Athena: así es…venimos a este castillo, en buscas de la entrada del inframundo…hemos venido del futuro para reencontrarnos con Hades…

Kagaho: ¡no permitiré que intenten acercarse a mi señor Hades…!

El espectro enciende su cosmos y las llamas negras rodean a sus enemigos.

Ikki: ¡esas llamas! ¡No creas que algo así nos detendrá!

Kagaho: ¡los fulminaré inmediatamente…EXPLOSIÓN DE LA CORONA!

Shiryu: ¡no permitiré que lastimes a Athena…! – Se interpone usando su escudo, pero el ataque lo golpea elevándolo por los aires, cayendo herido.

Hyoga: ¡Saori sigue tu camino!

La diosa escapa en la escaramuza entre el espectro y los santos de bronce.

Shun: ¡no dejare que lo lastimes…CADENA DE ANDRÓMEDA! – lanza su cadena sujetando el brazo del espectro.

Kagaho: ¡maldito, esta cadena! – dice con odio.

Hyoga: ¡quítate del camino…RAYO DE AURORA!

La técnica del Cisne golpea al espectro que cae al suelo.

Kagaho: ¿cómo es posible que unos insectos puedan golpearme con la barrera de Hades…?

Ikki: te crees muy poderoso por recibir la bendición de un dios, pero en realidad el insecto eres tu… ¡ALAS LLAMEANTES DEL FÉNIX!

La técnica del fénix lo eleva por los aires, tirándolo contra un pilar.

Kagaho: ¡no dejare que lleguen con Hades! – se levanta con fortaleza.

Shun: ¡CADENA NEBULAR! – las cadenas de Andrómeda agarran el cuerpo del espectro.

Kagaho: ¡estas delgadas cadenas no me detendrán! – el espectro destruye las cadenas quemándolas con su cosmos, justo en ese momento el Fénix lanza su puño fantasma contra su enemigo.

Ikki: ese es mi puño fantasmal, pronto estarás en infierno…

Kagaho: ¿qué diablos fue eso? – aún confundido intenta avanzar.

Hyoga: ¡eres persistente…ANILLOS DE HIELO!

Kagaho: ¡muchos anillos recorren mi cintura! – de pronto siente confusión por el golpe de Fénix.

Shiryu: ¡aprovechemos el momento!

Los santos de bronce huyen rápidamente, justo delante del espectro se levantaba un enorme muro de hielo.

Kagaho: ¡malditos no me detendrán con estos trucos baratos…!

El espectro golpea el muro, pero éste en vez de romperse comienza a congelar su brazo, luego su hombro, su cuerpo y finalmente su cabeza, repentinamente el hielo se triza haciendo estallar el cuerpo del espectro.

Kagaho: ¿qué mierda fue eso? – mira que el muro está intacto. - ¿Acaso he sido engañado por una ilusión? – golpea el muro con su puño destruyéndolo, y advirtiendo que los santos habían huido.

Los santos de bronce llegan rápidamente al lugar dónde limita el mundo de los vivos del de los muertos.

Shun: ¡ese es el pozo que nos enviara al inframundo…!

Shiryu: Athena debe encontrarse ya en el infierno, y seguramente Hades también, no perdamos el tiempo, vamos con ellos…

Los cinco santos se tiran en el hoyo, dispuesto a atravesar los infiernos nuevamente.