Capítulo 11: Mefistófeles, el secuestrador de almas.
El Santuario, 1990.
Los santos y su diosa se encontraban dialogando, acababan de dar todos los detalles a Seiya acerca de todo el periplo que tuvieron que afrontar para salvar su vida, hasta que un viejo amigo hace aparición.
Shiryu: Teletransportación…ah eres tú… - sonríe.
Kiki: tan rápido me olvidan… - aparece con una caja de pandora en sus espaldas.
Shiryu: ¡Kiki!
Kiki: ¡Seiya…me alegro que todos estén bien…!
Seiya: gracias Kiki… ¿y esa armadura?
Kiki: es la armadura de Buril, aquella que contiene las herramientas que son capaces de reparar los mantos sagrados…
Shiryu: y ¿porque la cargas?
Kiki: Gliese me la ha otorgado. – haciendo pose de victoria mientras sonríe.
Shiryu: ¡felicitaciones, sabía que conseguirías tu armadura…!
Kiki: pero no soy el único que he conseguido mi armadura…
Shun: ¿cómo?
Kiki: otros aspirantes han sido nombrados santos de bronce y plata.
Athena: el Santuario ha quedado destruido después de la guerra santa contra Hades, es necesario que nuevos jóvenes santos nos ayuden a proteger el planeta…Gliese ha hecho lo correcto…
Hyoga: ¿quién es Gliese?
Athena: antes de la guerra contra Hades…supuse que existiría la posibilidad de que ningún santo de oro sobreviviera, a la guerra santa que se avecinaba…Shaka me lo recomendó cuando le pregunte quién podría guiar al Santuario hasta la próxima generación…
Shiryu: ¿por qué no pensaste en uno de nosotros? – dice un poco sorprendido.
Athena: no quería vincularlos más a la guerra, por eso había dado la orden de que no pelearan en la guerra contra Hades…quería que vivieran en libertad… - su rostro se apena repentinamente. - …y sin embargo los he acarreado a aquella terrible guerra y aun ahora siguen arriesgándose por mi… - una lágrima se escapa de mejilla.
Seiya: Saori, nosotros hemos seguido decidido seguirte, juramos protegerte a ti y a la tierra…
Ikki: estamos a los pies de una nueva guerra, ¿confiarás esta vez en nosotros Athena?
Athena: siempre sufrieron por mí, desde que era una niña hasta que los obligue a protegerme, ya no quiero que me protejan, pero respetare sus decisiones, solo puedo prometerles que pelearé por esta tierra, con quien sea necesario…
Shiryu: ¿entonces la guerra contra el Olimpo es inevitable?
Shaina: Athena ha sentenciado esta guerra al salvar a Pegaso y darme nuevamente asilo, ya que ambos hemos sido castigado por los dioses y su voluntad era que dejemos de existir…aún quiero tomar venganza, pero no estoy dispuesto a sacrificar la humanidad por ella…yo regresaré a dormir, para no ser responsable del apocalipsis…
Ikki: ¡entonces huirás como un cobarde! – recrimina.
Shaina: no, sería injusto tomar la vida de ésta chica, esta es su época y no la mía…si finalmente se desata la guerra y Shaina cae, entonces será su destino, y allí yo podré reclamar el mío…
El santo maldito hace explotar su cosmos, y su cuerpo empieza a temblar, sus ojos se pierden, y de repente el brillo de su cosmos lo abandona, haciendo que Shaina caiga al suelo inconsciente.
Seiya: ¡Shaina! – corre a levantarla. – Sus signos vitales parecen estar bien…
Hyoga: un ángel ya ha atacado el Santuario con la intención de tomar tu vida de Seiya… y otro ha venido por la de Ofiuco…
Athena: Artemisa ha manifestado su enojo, sin embargo algo me dice que ese ángel que han enviado no ha sido una orden directa de ella…
Shiryu: una guerra santa contra el cielo podría ser catastrófico en nuestra situación actual…
Shun: es cierto, aun con los nuevos santos, sin los santos de oro nos será realmente imposible vencer…
Seiya: sin tan solo contáramos con ellos…
Kiki: eso no será posible…
Pasado, anterior guerra santa.
El Santuario.
Templo del Patriarca.
Patriarca: adelante, ¿traes tu informe?
Soldado: ¡señor Patriarca, los santos de bronce y plata han sido vencidos, los espectros están a punto de destruir la villa rodorio!
Patriarca: está bien, puede retirarte…gracias por tu labor.
El soldado raso se marcha haciendo una reverencia, entre las sombras aparece dos santos, que se inca frente al Pontífice.
Voz: Calais de Acuario a tus órdenes…
Voz: Izou de Capricornio presente…
Patriarca: Calais, Izou es necesario que vayan a villa rodorio, al parecer hay unos espectros demasiado poderosos que han derrotado a los santos de bronce y plata…los aldeanos corren un grave peligro…
Calais: ¡exterminaré a los malditos espectros de inmediato! Ningún inocente debe morir…
Izou: descuide su santidad, acabaremos con ellos…
Los santos de oro salen rápidamente corriendo, en unos instantes cruzan las doce casas, hasta que llegan con premura hasta la aldea colindante del Santuario.
Villa Rodorio.
Calais: Izou, será conveniente que nos separemos…
Izou: ¡es cierto, desperdiciaremos nuestra fuerza sino, no creo que sean muchos los espectros que puedan enfrentarse a los santos de oro!
Calais: así es…nos veremos luego…
En otra zona de la aldea se encontraba el santo de Pegaso, el cual venia batallando y sobreviviendo con gran tenacidad en la lucha contra los espectros.
Tenma: ¡no dejaré que los espectros maten a los inocentes! – dice exaltado.
El santo de Pegaso llega corriendo, cuando logra ver al santo de plata de la Ballena que se encontraba inmóvil, de pronto un ken atraviesa el corazón de este matándolo instantáneamente.
Tenma: ¡maldito!
Voz: veo que tendré que quitarme todas las molestias de encima antes de divertirme con los indefensos pueblerinos… - se ríe.
Tenma: ¡jamás permitiré que hagas eso maldito súbito del mal!
Voz: tonto, soy Fausto de Mefistófeles…tu jamás podrías vencerme…ya viste lo que le sucedió al santo de plata, tu eres de bronce, aún más débil… - se ríe a carcajadas.
Tenma: te haré tragar tus palabras maldito… ¡METEOROS DE PEGASO!
El espectro detiene la técnica con un solo dedo.
Tenma: ¿qué? Es muy fuerte, será tan fuerte como un…no, no es posible…
Fausto: tomaré tu alma por haberte entrometido donde no te han llamado… ¡CAPTURA DE ALMA!
Los ojos del espectro brillan en rojo intenso, se ríe y luego levanta su mano derecha generando un vórtice que empieza a dañar espiritualmente al santo.
Tenma: ¿qué me pasa? Me duele…
Fausto: este vórtice oscuro es capaz de absorber el alma del enemigo y apropiárselo…pronto tu espíritu será arrebatado, y entenderás lo insignificante de tu absurda existencia…
Tenma: ¡maldito! Voy a…
El espectro jala hacia atrás con su mano, el alma del santo empieza a ser extirpada pero de pronto un ken de hielo golpea la mano del sirviente de Hades.
Fausto: ¿quién eres?
Calais: soy el santo de oro de Acuario, Calais, y no dejaré que sigas causando daños maldito espectro…
Tenma: Acuario… - dice desfalleciente.
El santo de Pegaso siente disminuida su energía y está por caerse, pero es sujetado por el santo de oro de la espalda.
Calais: ¡resiste Pegaso! tú no puedes morir aquí…
Tenma: …no entiendo ¿qué quieres decir…? – dice con dificultad.
Calais: tú Pegaso, tienes un vínculo muy fuerte con Hades desde la era mitológica…
El espectro mira atentamente lo que el santo de oro decía.
Tenma: pero Hades… no, Alone es mi amigo…eso es lo único que sé… - unas lágrimas caen de su rostro.
Calais: Pegaso, Alone ya no existe, ahora él es Hades, rey del Inframundo, y tú has sido el único hombre capaz de herir a Hades desde la era mitológica, debes adquirir pronto tu verdadero poder, tu cosmos verdadero no es el que tienes ahora…
Tenma: te refieres a…
Calais: el séptimo sentido es el verdadero cosmos, aquel que adquieren los verdaderos santos, pero tú eres la reencarnación de Pegaso, tú estás destinado a sobrepasar aún ese límite…
Tenma: pero yo no tengo el poder que tienen ustedes los santos de oro, no, ni siquiera estoy cerca…
Fausto: ¿ya han terminado su plática? – dice confiado.
Calais: disculpa. – dice volitándose al espectro y luego regresa su rostro hacia Pegaso. - Tenma descansa, sé que pronto despertarás tu verdadero cosmos…yo me haré cargo de este sujeto… - se pone en guardia.
Fausto: te acabaré de un solo golpe… ¡CAPTURA DE ALMA!
El espectro crea un vórtice oscuro, el santo de oro se conserva en pie, aunque su rostro se muestra rígido tratando de resistir la técnica.
Tenma: es la misma técnica con la que me derroto… ¡Acuario! – grita.
Fausto: ¡es la hora de tu fin Acuario!
El espectro intenta jalar su alma con su mano para apropiársela.
Fausto: ¡hay algo que está impidiendo que su alma sea capturada!
El espectro ve al santo, y logra ver un viento que recorre su cuerpo, protegiéndolo.
Calais: este viento me protegerá…
Fausto: ese hielo no te ayudará…
La materia espiritual avanza traspasando el hielo.
Calais: ¿qué?
Fausto: mi técnica es inmaterial, y tu hielo es material, no puedes protegerte… ¡idiota, me repugnan ustedes los santos!
El santo cae arrodillado.
Tenma: ¡lo va a matar, tengo que evitarlo!
Calais: ¡no interrumpas!
Tenma: todavía puede hablar…
Fausto: ¡muere!
El espectro intenta jalar el alma pero pronto siente su mano cristalizada.
Fausto: ¡ha congelado mi mano!
Calais: ¡POLVO DE DIAMANTES!
La técnica golpea al espectro que cae al suelo con su sapuris congelada en varios puntos.
Tenma: su cosmos, es un frio infinito…
Calais: no me subestimes Fausto, soy un caballero dorado…
Fausto: sé cómo evadir ese viento helado, que tanto te enorgullece…
Calais: ¡presumido…tendrás el honor de morir sepultado con mi técnica más poderosa!
El santo de oro eleva su cosmos creando una nieve en los alrededores.
Fausto: ¿qué diablos? Esta temperatura está congelando mis huesos…
Tenma: ¡que enorme poder!
Calais: ¡EJECUCIÓN DE LA AURORA!
El santo de Acuario dispara una enorme ráfaga glacial sobre el espectro, pero este desaparece en una sombra.
Calais: ¿qué? Se esconde en la oscuridad…
Fausto: ¿pensaste acaso que era tan fácil vencer a Mefistófeles, el temible demonio? – se ríe.
Calais: acabo de recordar algo de este demonio llamado Mefistófeles…
Fausto: ¡VUELO SATÁNICO!
El espectro aparece delante del santo y lanza con su cosmos un demonio alado con cuernos en forma fantasmagórica que derriba violentamente al santo de oro.
Tenma: ¡Calais! …
Fausto: en una batalla no solo importa la fuerza sino la estrategia, ese santo se ha confiado demasiado en sus habilidades, Pegaso ahora seguirás tú…
Tenma: ¡maldito demonio…no te lo perdonaré…!
Calais: espera Tenma, ya sé cómo vencerlo…
Tenma: ¡Calais!
El santo de oro empieza a ver doble a su enemigo, un poco de sangre brota de su cuerpo, y su rostro pronto se palidece.
Tenma: ¡Acuario, que terribles heridas!
Fausto: al parecer tu situación no es buena, pero esas heridas no son de éste combate, te ves muy pálido…
Tenma: ¿qué te ha pasado Acuario?
Calais: es la rosa sangrienta, en mi lucha con Piscis…
El santo de Pegaso interrumpe.
Tenma: ¡Piscis el traidor!
Calais: …solo me queda la mitad de mi sangre…
Fausto: esto te costará caro idiota…
Calais: como sea sé como vencerte Mefistófeles…
Fausto: ¿qué dices?
Calais: has dicho una gran verdad demonio malvado hace unos minutos, la estrategia define el combate, ya sé qué estrategia adoptar…
Fausto: ¡deliras…!
Calais: ¡bajaré la temperatura y te acabaré!
Fausto: con las heridas que te cause y la propia sangre que tienes, no podrás mantenerte vivo por mucho tiempo…y un golpe más te llevará inevitablemente a la muerte…
El caballero dorado enciende su cosmos, y a su alrededor una brisa helada danza sobre su cuerpo, empezando a congelar cierta partes del mismo.
Fausto: ¿has perdido la razón o tienes tanto miedo que prefieres el suicidio?
Tenma: ¿qué está haciendo? …se está auto congelando…
Fausto: ya lo comprendo, está sellando sus heridas, ¿es que acaso no planea rendirse? … terminaré con esto Acuario…prepárate para conocer el Hades… ¡VUELO SATÁNICO!
El espectro lanza su fantasmagórico ken, al tiempo que el santo de oro congela el suelo y el ambiente, tras disparar un polvo de diamantes reflejando la luz intensa de su cosmos en todo el campo de batalla, cegando a su enemigo y diseminando al demonio sombrío no pudo atravesar los cristales que se habían forado en el campo de batalla.
Fausto: ¡maldito no puedo ver!
Calais: ¡EJECUCIÓN DE LA AURORA!
El santo de Acuario dispara su técnica más poderosa derrotando al espectro que cae al suelo con su sapuris en pésimas condiciones y terribles heridas mortales.
Tenma: ¡es impresionante el poder de los santos de oro!
Fausto: Acuario…entonces tú…
Fausto con su cuerpo congelado cae al suelo, estallando por doquier.
Calais: vuelve a las sombras, según la leyenda de Mefistófeles este era el ser que odiaba la luz, fuiste muy descuidado en creerte vencedor… - dice tambaleante.
Tenma: ¡increíble! – Tenma no sale de su asombro
Una oscura tonada puede escucharse de repente, el réquiem del infierno empieza a acosar los oídos de los atenienses.
Tenma: ¡otro espectro más!
Calais: ¡es un cosmos muy misterioso! ¿Quién eres?
Voz: soy Ramsés de Esfinge…estrella celestial de las bestias…
Un nuevo combate comienza, los santos están seriamente heridos, pero las fuerzas de sus corazones aún hacen arder sus cosmos.
