OMFG.
SÍ, VOLVÍ.
Juro que ni yo me lo creo, no sé como hice para hacer el capítulo en un par de días... Bueno, no partiré con excusas, estuve ausente casi todo un año, y ya seudo-volví, y si ya se olvidaron de esta historia, la vuelven a leer, la remastericé(?) y le arreglé algunos errores, así que está más linda.
Agh, aún no me siento habituada a esto ._. amm, por razones obvias no responderé reviews, pero gracias a todas~
Ojalá alguien aún recuerde mi existencia ;w;
Hmm, disfruten de éste capítulo.
Y disfruten de los recuerdos tortuosos.
III
Black Star, Soul y Death the Kid estaban estratégicamente distribuidos en el patio del Shibusen, esperando a que cualquiera diera el primer paso para atacar, aunque al parecer era Soul y Black Star contra el chico nuevo.
Black Star no tardó en arremeter contra Death the kid, y Soul soltó una risotada al ver la precipitada acción de su amigo.
Tsubaki ahogó un grito asustada, sabía lo inconsciente e imprudente que su técnico podía ser, y le preocupaba el posible desenlace de la batalla. Era mucho lo que se rumoraba del hijo de Shinigami, todos los poderes que aquel chico albergaba en su interior. Estaba realmente preocupada.
Maka por su lado, observaba atenta cada posible movimiento de Soul, el cual de manera precavida esperaba a que Black Star hiciera toda la locura que se le ocurriera para atacar después.
Black Star se lanzó contra Kid, el cual con demasiada facilidad logró esquivarle, el chico estrella terminó haciendo un hoyo en el suelo.
Soul transformó uno de sus brazos en la hoja de una guadaña, y Maka se sintió visiblemente horrorizada.
Por segundos, sus pensamientos se alejaron del alarmante hecho de que su padre estaría vivo (sin estarlo, claro) pero que estaría ahí, con ella, en alguna parte de la escuela.
Los chicos lucharon, pero Death the kid no les dejaba opción, no era mucho lo que tenía que hacer para esquivarlos o atacarlos de vuelta, al cabo de pocos minutos, tanto Soul como Black Star estaban exhaustos.
— ¿Ya se rinden? —Preguntó Death the kid, su respiración estaba ligeramente acelerada, pero probablemente sería solo por el hecho de tener que esquivar dos ataques a la vez.
Soul gruñó a modo de derrota, y Black Star intentó lanzarse contra Kid una vez más pero cayó rendido contra el pavimento producto del esfuerzo.
Tsubaki corrió hacia su técnico y lo ayudó a levantarse, mientras lo reñía por luchar sin ella a su lado.
Maka se quedó quieta en su lugar, examinó al público que había alrededor de la pelea, su mirada se cruzó con la de Kid, el cual le sonrió de una manera que Maka no pudo identificar. Buscó alguna cabellera rojiza entre el público, más no encontró ninguna que le pudiera parecer sospechosa.
Sin saber en qué específico momento Soul se acercó a ella, hasta quedar a un costado suyo, mirándola con curiosidad. Maka dio un pequeño salto al darse cuenta de la presencia del alvino, que tan nerviosa le ponía.
—¿Y? ¿Viste la pelea? —dijo con aquel característico tono de desinterés, Maka asintió.
—Death the kid parece alguien muy fuerte ¿no?
Soul bufó.
—No es tan sorprendente como parece.
—¿Ah no? —Maka rió levemente, y Soul gruñó fastidiado.
—Es así sólo por ser el hijo del Shinigami, no necesita entrenarse como nosotros, nació siendo fuerte —a lo lejos, Death the kid ya se alejaba del gentío hacia sus dos de armas; Elizabeth y Patty—, aunque somos muchos los que venimos de grandes familias —murmuró sin dejar nada en claro.
Maka lo miró con curiosidad, tratando de entender a qué se refería con ese comentario sin importancia.
Sus pensamientos nuevamente fueron hacia su difunto padre, o lo que quedara de él. Eran vagos los recuerdos que tenía de su misteriosa muerte, y de él en general. Recordaba el suave aroma que lo rodeaba cuando no apestaba a cerveza o tabaco, recordaba las sonrisas cálidas que le dedicaba, recordaba los dulces tratos que tenía hacia ella, o cuando le llamaba "mi Makita" con cariño. También recordaba las constantes discusiones de sus padres, por todo o por nada.
Más todo se rompió a sus siete años y medio, una tranquila mañana de junio en la que Maka amaneció en el hospital, en estado grave, sin saber que sucedía.
La madre, Kami, estaba a su lado, sosteniéndole la mano.
Su último recuerdo era una mezcla de gritos, dolores y vidrios. Días después se enteró que ella iba junto a su padre en auto, el cual se estrelló, Spirit, padre de Maka se lanzó encima de ésta en un intento por protegerla, muriendo instantáneamente.
Incluso en aquel accidente, en el cual el automóvil acabó volcado, Maka recordaba una mancha blanca corriendo entre los matorrales alrededor del auto.
De solo pensar en la mera posibilidad de que ese conejo blanco haya estado en todos los accidentes de gravedad en su vida, se atemorizaba.
—¿Estás bien Maka? —le preguntó Soul con un ligero tono de preocupación. Estaba pálida.
—¿ah? Claro que sí… —dudó, pero trató de parecer convincente.
Soul la miró por unos segundos, lo que le pasara no le incumbía, y tampoco le preocupaba en exceso, no era mucho lo que él pudiera hacer por ella.
Soul y Maka volvieron al salón, en el cual Tsubaki y Black Star conversaban.
—¡Fue peligroso! —dijo ella.
—Vamos Tsubaki, sabes que a un Dios como yo no le puede pasar nada —aun así tenía un parche en la mejilla que Tsubaki acababa de ponerle.
Maka soltó una leve risita por la escena y luego se sentó a un costado de Tsubaki.
El timbre sonó entre los pasillos, y todos los chicos volvieron a sus respectivos salones, curiosamente, el profesor llegó a tiempo.
Pero no era Stein, no había sillita en los pasillos ni nadie mascullando "mierda" luego de golpearse contra el suelo.
Era otro profesor el que se encontraba de pié, enfrente de la clase.
—Ah, mira —murmuró Black Star— algo le habrá pasado a Stein, que lo vinieron a remplazar.
Maka sintió como el aire se le cortaba, y repentinamente sintió arcadas, sin tener claro el porqué. Con una mano frente a su boca trató de mantenerse consciente, miró a Tsubaki en búsqueda de ayuda, y lo último que pudo ver fue el rostro preocupado de su compañera y luego todo se le fue a negro.
Cabello rojo, alto, ojos verdes, como las esmeraldas.
—¡Mami! ¿Cuándo llegará Papi del trabajo?
—Pronto amor, quedan quince minutos para que salga del trabajo.
—Es que le quiero mostrar los listones que traigo puestos, me los compró la semana pasada de camino a la escuela.
Su madre sonrió.
(...)
—¡Cariño! —grito un hombre joven, de abundante cabellera roja, con una sonrisa en los labios— Maka y yo ya nos vamos, te veremos mañana.
La mujer que estaba en la cocina no le contestó, e hizo como si no le hubiera oído.
El hombre hizo una mueca y se llevó a su hija de la mano.
—¿Por qué mamá no viene? —preguntó la niña llena de inocencia.
—Porque mamá tiene trabajo mañana.
Caía una suave llovizna que impactaba contra el parabrisas, Maka intentaba contar las gotitas pero perdía la cuenta luego de la tercera.
—¿Trajiste los listones? —le preguntó su padre con dulzura.
—¡Por supuesto! —respondió enseñándoselos.
Mientras el padre sonreía, el auto patinaba debido al hielo que comenzaba a formarse en la carretera, trató de mantener el volante alineado o al menos trató de mantener el automóvil dentro de la pista, pero sin ningún cuestionamiento el vehículo se deslizó fuera, rodando hacia un lado, impactándose contra un árbol.
—¿Papi? —fue la dulce voz de la niña la que se alzó entre el silencio, aterrada.
Despertó de golpe, y por poco grita. Empapada en sudor sintió como los recuerdos de su pasado la agobiaban una vez más, Tsubaki estaba a su lado y le tenía cogida la mano mientras la miraba con preocupación.
—Maka, ¿te encuentras mejor? —le apretó ligeramente la mano y Maka intentó sonreírle.
—Um… sí… —intentó acomodarse en la cama pero un terrible dolor de cabeza le atravesó la cien y se vio obligada a cerrar los ojos.
Tsubaki mantenía la misma mirada de preocupación.
—¿Qué pasó?
—Estábamos empezando clase, entró el profesor y te desmayaste, por poco vomitas, todos nos preocupamos un montón y te trajimos a la enfermería, Soul y Black se quedaron aquí un rato pero fueron a buscar algo de comer. Llevas como tres horas durmiendo.
Maka torció el gesto.
—¿Qué profesor estaba en clase?
—Spirit, el profesor Spirit, es el remplazo de Stein cuando éste no viene por cualquier razón.
Spirit, Spirit, Spirit.
Alto, cabello rojo, Spirit.
—¿Maka? Te has puesto blanca de nuevo…
—Llévame con ese profesor.
—¿Eh? ¿Por qué?
—Por favor Tsubaki… —la chica asintió levemente—. De acuerdo, pero caminaremos despacio, ¿sí? No quiero que te desmayes de nuevo.
Una vez que Maka lograse levantarse, salieron de la enfermería y caminaron por los pasillos del Shibusen, que rato atrás estaban repletos de adolescentes de distintas edades. Cerca de donde se supone que se encontraba Shinigami, había un grupo de salones sin alumnos dentro, Tsubaki y Maka fueron testigos de cómo en una de ella, Stein giraba en su silla de un lado a otro, ambas se aguantaron las risas.
Y en otra sala, Maka divisó el cabello rojo. Estaba de espaldas leyendo algo y nos las veía.
No le había contado a Tsubaki el porqué de la visita inesperada al profesor, y le agradeció internamente a esta por no preguntar. Tsubaki tenía la ligera sensación de que se trataba de un tema que había dejado pendiente hace mucho. Y así era, un trámite que había dejado de otra vida, y que recién ahora tenía oportunidad de tramitar.
Tsubaki se acercó a la puerta y golpeó suavemente con los nudillos, el profesor se volteó sorprendido y caminó hacia la puerta, Maka se había volteado debido a los nervios.
—¿Qué necesitas Tsubaki?
—Profesor Spirit, ésta es Maka —apuntó hacia ella, a un costado—, y necesita hablar con usted.
Maka se volteó, su mirada se cruzó con la de su padre, el cual hizo una mueca extraña. Maka sintió como un montón de recuerdos afloraban con tan solo la suave mirada jade de su padre, y nuevamente recordó el accidente en el cual su padre había muerto, y luego el suyo propio, y luego el conejo, curiosamente terminó pensando en qué estaría haciendo Soul mientras ella se enfrentaba a aquel fantasma de su infancia.
—¿Maka? —los ojos del hombre se empañaron de lágrimas, y dio dos pasos hacia ella, con las manos temblando— ¿Mi Maka? ¿Mi hija?
Maka asintió suavemente.
—Sí papá, estoy muerta.
OMG! Sigo shockeada.
Anyway ¡Dejen reviù(?)!
¡Cada review hace que Maka esté un pelín más cerca de ser la novia de Soul! (Mil sin decir eso)
¡Gaaaowwww! :'3
Hime-chan -hearts-
