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Best friend
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Todas las tardes, después de su entrenamiento, la pequeña Korra volvía caminando a casa siguiendo la misma ruta. Cuando llegaba, se servía un vaso de jugo de lichi, agarraba 3 galletas del tarro, corría a la sala y se sentaba en el enorme sofá a descansar mientras esperaba tranquilamente a que sus padres llegaran del trabajo.
Pero ese día, las cosas fueron distintas... Ella encontró un perro-oso polar.
—oOo—
Al correr de vuelta a casa, Korra estaba muy ansiosa porque había logrado dominar una nueva técnica de agua control. Entonces, se encontraba agitando las manos de izquierda a derecha como si estuviera creando un látigo. Se concentró tanto en lo que hacía, que no se molestó en mirar por dónde iba y tropezó con un bulto que estaba muy cerca de su cabaña.
El bulto chilló. Ella al caer, estiró los brazos para protegerse y su cabeza no chocó con el suelo, pero sus codos sí. Aunque se encontraran en el Polo Sur, y el suelo estuviera cubierto de nieve, le dolió. Sobándose los codos, se quejó todavía confusa por lo que sucedió, pero luego de unos cuantos segundos, sintió que algo blando y húmedo le tocaba la mejilla. Se olvidó del dolor en los codos y abrió los ojos para encontrarse con otro par de ojitos negros que la miraban. Y recibió otro lengüetazo en la cara.
Korra se dio la vuelta y se sentó. El cachorro tenía el pelaje blanco y una larga cola que meneaba sin cesar. Ella quiso acariciar al perro, pero sabía que no podía hacerlo, sus padres se pondrían furiosos. A su madre le asustaban los perros y su padre los detestaba, porque hacían mucho ruido... Así que se levantó, apartó la mirada del perro y continúo caminando para entrar a su casa, pero se dio cuenta que la seguían.
— Márchate — dijo ella — Regresa a tu hogar — el perro sólo ladeó la cabeza y la miró. Ella se encogió de hombros — Bien, haz lo que quieras — entró y cerró la cortina de la entrada de su casa, pero después sintió algo de culpa y asomó la cabeza para mirar al perro nuevamente — Lo siento, no puedo dejar que entres... Pero puedo traerte algo de comer, ¿quieres? — el perro ladró y comenzó a dar saltitos mientras giraba. Korra tuvo la extraña sensación de que el perro entendía exactamente lo que le estaba diciendo — OK, espera aquí
Korra regresó hacia adentro, pero en ese mismo instante, el perro logró meterse entre sus piernas y entró corriendo a la casa — ¡NO! — gritó, pero el perro no le hizo caso. Siguió corriendo — Oh... Mamá me matará — se quitó el abrigo y empezó a buscar al perro. Sabía que tenía que sacarlo de la casa antes de que volvieran sus padres o habría problemas.
Buscó mirando bajo las camas, asomando la cabeza en cada uno de los armarios y registrando en cada uno de los rincones donde pudiera esconderse el perro, pero no lo encontró por ninguna parte.
El tiempo corría. Cada vez se ponía más nerviosa porque sus padres podían volver en cualquier momento. Hasta que se le prendió el foco... Fue a la cocina y de la nevera sacó una porción de pescado crudo. ¿Acaso es lo que come un perro-oso polar? Nunca había tenido ningún tipo de animal como mascota. Pensó por un rato, pero decidió intentarlo.
Comenzó a llamarlo con silbidos, recorriendo la casa y sosteniendo con una mano el pedazo de comida, pero el perro no aparecía. Y luego de unos minutos, escuchó lo que tanto temía...
— Korra — dijo su madre — Estoy en casa — ella inmediatamente se miró las manos ¡El pescado! ¿Qué podía hacer con él? — ¿Hija? ¿Estás ahí?
— Sí, mamá — respondió — estoy aquí en el comedor — observó a su alrededor. Tenía que esconder el pescado, ¿pero dónde?
En el mueble había un antiguo jarrón junto a algunas fotos familiares. El jarrón estaba decorado con delicados dibujos de Tui & La: los espíritus de la Luna y el Océano. A Tonraq le encantaba ese jarrón, tanto que lo compró en una subasta por 1,500 yuanes. Pero Korra no tenía tiempo para preocuparse por eso, así que metió a toda prisa aquel trozo de comida dentro del jarrón. En ese momento, Senna entró a la habitación
— Hola, cariño
— ¡Hola, mamá! — respondió con una sonrisa, pero su mamá se quedó mirándola porque ella estaba sentada en una silla con los brazos cruzados y una expresión culpable en el rostro
— ¿Todo bien? ¿Qué estabas haciendo? — preguntó examinando el lugar
— Nada
— ¿Segura?
— Sí — pero antes de que dijeran algo más, ambas se dieron cuenta de que algo había cruzado rápidamente por debajo de la mesa
— ¡¿Qué fue eso?! — gritó asustada
— ¿Qué cosa? — dijo Korra fingiendo no haberse dado cuenta
— ¡Ay, eso! — exclamó señalando algo que se movía debajo del mueble. En eso, llega Tonraq y levanta una ceja extrañado al ver aquella escena
— ¿Qué sucede acá?
— No estoy muy segura, ven aquí — pidió su esposa. Él se acercó y cuando los dos se inclinaron para ver qué había debajo del mueble, el perro dio un gran salto para escabullirse. Todo pasó tan rápido que nadie se fijó que el jarrón había tambaleado... y luego cayó.
Tonraq extendió sus brazos en un intento de atrapar el jarrón, pero reaccionó demasiado tarde. El jarrón se desplomó en el suelo y se hizo trizas.
Todos quedaron boquiabiertos.
— ¿Qué es eso? — habló finalmente Senna, quien apuntaba al centro de las piezas del jarrón destrozado
— No lo sé — contestó su esposo. Parpadeó mientras observaban el bultito blanco y rosa — Parece... un filete de pescado
— ¡¿Qué?! — y antes de que alguien más mencionara algo, el perro saltó nuevamente, recogió la comida con su hocico y salió corriendo de ahí. Tonraq se dio media vuelta y miró a Korra
— Por tu propio bien, espero que tengas una buena explicación para esto...
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N/A: Según Avatar Wikia...
Cuando Naga era apenas una cachorra, se perdió en la tundra alrededor de la Tribu Agua del Sur, hasta que la encontraron y, finalmente, se hizo amiga del Avatar Korra. Posteriormente se convirtió en su animal guía, su mejor amiga y su principal medio de transporte.
Entonces quise imaginar cómo hubiera sucedido todo aquello XD
¡Espero que les haya gustado! :)
¡Hasta la próxima, amigos! Saludos, ¡GRACIAS POR LEER!
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