Tada-pium!
Hey-hey! ¿Cómo están todos? (?)
Al fin traje este capítulo! pero no me aflijo, el tiempo no me alcanza y me está yendo bien en la escuela, además que si apuro mucho los capítulos quedarán feos.
Anyway... ¡Vacaciones de fiestas patrias! Qué loquillo mi país :'3
¿Será-será? trece reviews! **! Qué lindu :3
Me gustaría contestárselos, pero estoy a cargo de mis tres enanos pequeños (léase, primos), y no queda inspiración ;-; Así que les agradezco a; The Scarlet Ghost, Zhamaka, Jade-moon14, Mary Mitsukuni -hearts-, Ai-chan Wayland, Dany de Evans, Hoshi Miyuki, Akamaruwolf323, Ana Belen, SoulEaterEvanz, Shiroko Myself (you're still watching me? D: you're a stalker ), kuroneko-evans, akari hiroyuki
Sin entretenerlos más, tan solo me queda dar un pequeño anuncio; ¡Este capítulo está dedicado a mi bonita Kasu-chan! Que si bien no me dejo rw (e.e), estuvo de cumple, además de que en tres días cumplimos diecinueve meses! (creo, siempre pierdo al cuenta) es mi compañera y técnica bonita :3
Para los que me amen en secreto les quiero decir que ya no estoy soltera pero que igual los amo a todos(?) mentira nadie me quiere :c (?)
¡Disfruten del capítulo seis!
Y disfruten de una sorpresa y un conocido.
VI
Las cajas se amontonaron a la entrada de la segunda puerta en el tercer piso de aquel edificio. La mezcla de discos de vinilo, parlantes, audífonos y posters en las cajas de cartón era increíble. Maka miró incrédula mientras Soul entraba cargando una caja más.
—Anda, de todo eso ¿hay algo realmente útil? —Maka alzó una ceja y puso los brazos en jarras ¿realmente creía que todo eso cabía en su pequeño departamento?
—¿Cómo que algo útil? ¡Aquí está mi vida! —abrazó sus discos de manera dramática, Maka bufó y se dirigió a su pieza— ¿No me ayudarás a ordenar mis discos?
Maka le hizo un gesto de "poco me importa" con la mano y se encerró en su pieza. Se lanzó encima de la cama y abrazando su almohada suspiró.
Curiosamente, el cambio de casa de Soul le tenía sin cuidado. Aún la conversación que había tenido pocas horas atrás con su profesor le ocupaba la cabeza. Era muy extraño todo lo que le había dicho, todas las preguntas que había hecho, todas las dudas y los dolores que a su profesor Stein lo carcomían por dentro. Maka se sorprendió de comprobar que aquel lunático tenía corazón. Y uno muy frágil.
Se sorprendió al enterarse que su profesor era el padre del pequeño Jacky, aunque tenía que aceptar que eran terriblemente parecidos, el pequeño tenía los ojitos y la piel de Marie pero el cabello era igual al de Stein, y la actitud del niño también, sobretodo cuando se trataba de disecar ranitas en la escuela.
Maka le confesó que Marie había salido con unos cuantos hombres un par de veces (información obtenida espiando a hurtadillas a su mamá para saber de "conversaciones de grandes"), pero que nunca había llegado a nada serio. Cada vez que Marie hablaba de los temas de grandes con la madre de Maka, su semblante se tornaba serio, frío y un poco dolido. Muchas veces escuchó el nombre de Stein en sus conversaciones, haciendo alusión a que era "el único". Al fin Maka comprendía por qué.
La pena que la embargaba cada vez que pensaba en el futuro que Marie y Stein pudieron haber tenido era horrible. La falta que al pobre Jack le hacía un padre era terrible, y Maka siempre se había dado cuenta. Sobretodo cuando Marie se asustaba al ver que su hijo realizaba los mismos experimentos que su padre de joven. Marie se veía destrozada, al darse cuenta que aun cuando Stein no podía estar ahí para verlo y criarlo, el pequeño Jack era la viva imagen de su difunto padre. Aun cuando él ya no estaba en su vida, lo veía en todos lados.
Muchas veces Marie le había confesado a Kami que seguía soñando con él, aún se despertaba a media noche para ir a buscarlo a su laboratorio y rogarle que se fuera a dormir porque de otra manera al día siguiente se sentiría mal. Aún soñaba con los besos que él le daba cuando ella se preocupaba por su bienestar. Aún soñaba con los cálidos brazos que la envolvían al volver a la cama llenos de risas y amor. Marie siempre se preguntaba como fue que todo eso se esfumó tan de pronto. Como toda una vida llena de esperanzas y un próspero futuro pudo desaparecer en cosa de segundos. En una pequeña equivocación, un simple error de cálculos.
Marie no odiaba la ciencia, pero si le temía profundamente. Le había quitado a su mayor amor a lo largo de toda su vida, y ahora ponía en constante peligro a su hijo cada vez que este la probaba.
Maka rodó en su cama y miró el techo, suspiró. Era una terrible historia de amor rota. Destrozada por la crueldad de la muerte y el destino. Maka le temía al amor más profundamente de lo que quisiera aceptar, desde la muerte de su padre su madre evitaba a todos los hombres en general, había tenido una que otra relación, pero eso solo había llevado a Maka a pensar que en general las relaciones no funcionaban, y que siempre estaban obligadas a fracasar, como la de su madre y su padre. Maka no esperaba nada en su ámbito amoroso, por eso concentraba todos sus sueños en sus estudios y en las cosas que sabía que no se llevaría decepciones.
Maka cerró sus ojos, y sin poder evitarlo cayó dormida.
Soul acomodaba las cosas en su nueva habitación, la cual era un tanto más pequeña que la de Maka, pero a él no le acomplejaba el espacio, más bien, prefería no estar cómodo, gran parte de su vida le habían dado todas las comodidades que necesitara y Soul odiaba ese mundo acomodado sin complicaciones.
—Maka —golpeó la puerta de la chica, sin obtener respuesta, repitió su nombre nuevamente y esta seguía sin contestar— ¿Maka estas ahí? —Soul abrió la puerta y la vio tendida en su cama, destapada y temblando levemente. La ventana estaba abierta y entraba una brisa helada. Se apresuró a cerrarla, para luego caminar a un costado de Maka, estaba durmiendo tranquilamente, con el ceño levemente fruncido. Soul sonrió de medio lado, la tapó con las mantas y se fue.
Para cuando Maka despertó llevaba hora y media durmiendo, se levantó con el pelo revuelto, había un sabroso olor en el aire e inconscientemente caminó hacia la cocina de estilo americano que había. Soul había preparado una deliciosa cena. Los ojos de Maka brillaron con júbilo, y se sentó en la pequeña mesita que tenían, por inercia. Soul llevaba un delantal rojo sacado de quién sabe donde, un tanto salpicado, Maka lo miró olvidando por momento que ahora debía convivir con él, sorprendida.
—¿Qué tal la siesta? —preguntó Soul amablemente, Maka se sorprendió un poco por el suave tono de voz empleado hacia ella.
—Eh... bien —Maka le sonrió un poco, tratando de acostumbrarse— ¿Tú hiciste todo esto? —preguntó señalando hacia los platos de comida enfrente suyo.
—Claro, ¿qué creías que comía viviendo solo allá abajo? ¿Conejos? —Maka, que estaba tomando un poco de soda de su vaso se ahogó y casi devuelve todo. Soul pareció no darse cuenta.
Se sacó el delantal de cocina y se sentó a un costado, sin siquiera mirarla comenzó a comer de su plato, Maka trató de pasar por alto cualquier comentario de ese estilo y vivir normal. Era una simple coincidencia. Nada de qué preocuparse. O de eso se quería convencer ella.
Conversaron de trivialidades en la cena, hubo algunos comentarios fuera de lugar acerca de la esperanza de Soul de tener una compañera con un gran pecho a diferencia de Maka, una pecho plano a su parecer, ganándose muchos Maka Chops bien merecidos.
A la mañana siguiente, Soul se levantó antes que Maka, sus ojos se veían más rojizos que de costumbre pero a Maka ese detalle le tenía sin cuidado. Soul se encargó del desayuno y llegaron a la decisión de que a la vuelta Maka se encargaría de las comidas hasta el día siguiente.
Juntos, entre Maka chops y bromas pesadas se dirigieron al Shibusen. De camino se encontraron con Black Star y Tsubaki, y ya a la entrada de la inmensa escuela para muertos, dieron con Kid y sus pistolas gemelas. Elizabeth se mostró un poco reservada, completamente contraria a Patricia, la cual le gritaba a la gente y asustaba a todo lo que pudiera asustar.
En el horario de clases Stein no fue, y de remplazo apareció su padre, que una vez luego de la clase habló personalmente con Soul. Luego Maka se enteró que más que una conversación había sido una especie de advertencia; "Si algo le llega a pasar a mi niña, te las verás conmigo, Evans.", según Tsubaki, una advertencia completamente tierna por parte de el señor Albarn. Según Black Star, una sentencia de muerte. Según Soul; tonterías.
Maka por su parte, no recordaba gran cosa de su padre, así que esa faceta algo celosa le sorprendió bastante, y en cierta medida le enojó. ¿Qué le importaba a él? ¿Creía que podía ir por ahí amenazando a sus compañeros como si fuera pan de cada día?
Los tres chicos; Soul, Black Star y Kid se pasaban gran parte del día compitiendo, siendo reñidos por sus profesores a menudo. Las cuatro chicas tan solo reían por las tonteras que a cada uno se les ocurría, de vez en cuando, Patty se sumaba a sus locuras, y para gran sorpresa de todas, les ganaba con una facilidad increíble.
Para el final del día todos estaban con una sonrisa increíble en el rostro, y para celebrar el hecho de que Maka y Soul eran compañeros y que Kid y las gemelas Thompson habían vuelto (Soul y Black comentaron que se había ido a las afueras de Death City para investigar), decidieron hacer una pequeña 'reunión' en el departamento de Maka.
—Así que… —Kid estaba sentado en uno de los sillones conversando animadamente—, ¿hace cuanto que conoces a Soul, Maka? —la trataba con formalidad, pero Soul estaba seguro que una vez que entrara en confianza todo eso cambiaría.
—Hace como… ¿cinco días, una semana a lo mucho?
Los ojos de Death the Kid se agrandaron considerablemente, asombrado.
—¿A lo más una semana y ya están viviendo juntos?
Black Star soltó una risotada y palmoteó la espalda de Soul.
—¡Esa, viejo! ¡Una semana tardó! Yo tardé meses en convencer a Tsubaki de… —un solo golpe calló al chico Estrella, Tsubaki se limpió las manos.
—Más que lucirte, agradece a acepté —al ver que su técnico no reaccionaba la pobre chica entró en pánico— ¿B-Black Star? ¿Estás bien? —lo sacudió esperando que reaccionara, el resto del grupo rio.
Stein llevaba toda la tarde cigarro tras cigarro, con la mirada perdida, sin haber disecado a un solo animal por un largo periodo de tiempo.
—Oye, ¿te encuentras bien? —Spirit le tocó el hombro, sobresaltándolo. Stein lo miró con los ojos bien abiertos, sin verlo realmente, y tardó varios minutos en darse cuenta de que no estaba solo en su laboratorio—. Stein.
—¿ah? —lo miró nuevamente— Hola, sempai —Spirit era año y medio mayor que Stein, de ahí dicho apodo.
—Hombre, estás perdido, te llevo hablando un buen rato.
—¿Ah, sí?
—Claro —Spirit se sentó en una silla y la acercó— ahora cuéntame qué te dijo Maka.
—Marie aún me ama —Stein lo dijo tan de golpe que en un principio Spirit creyó que estaría delirando o algo de ese estilo— Se lo ha dicho a Kami muchas veces. Marie aún me ama. Y Jack se parece a mi, Spirit. Es como su padre. Es como yo.
Franken Stein sacudió a Spirit con júbilo, sus ojos brillaban y Spirit estaba seguro que la última vez que lo había visto así fue cuando le dijo que le pediría matrimonio a Marie, era increíble que lo poco que aquel hombre sentía lo sintiera con tanta fuerza y tanta pasión. La sonrisa de Spirit se desvaneció, qué triste era pensar que uno estaba vivo y el otro lo contrario. Separados por las selecciones al azar de la muerte. Del Shinigami.
Al menos Spirit tenía consciencia de que su matrimonio estaba claramente acabado. Antes de morir ya no les quedaba nada, no tenía nada que perder. Tan sólo a su hija, y el amor unilateral que él sentía hacia su esposa. Amor que no le era correspondido. No tenía ninguna razón con el suficiente peso como para hacerlo volver, le daba miedo volver a intentarlo, lo aterraba.
—Tengo que volver, Spirit. Tengo que hallar la forma de volver. Me he ausentado por mucho tiempo, y ellos no se merecen ese cruel destino. Ninguno de los tres —Stein miró el suelo y empuñó las manos, cabreado por su situación—. Y tal vez tú deberías reconsiderar el volver o quedarte acá. Puedes estar perdiéndote de mucho acá.
—Tal vez. Sólo tal vez. No tengo tantas posibilidades como tú y lo sabes. Pierdo más intentándolo que quedándome aquí viendo a la gente morir a través de el espejo. Y tal vez, tengo la oportunidad de verla una vez más cuando su vida llegue a su fin. Tal vez a nuestro amor se le brinde otra oportunidad luego de la muerte.
—Tal vez —le contestó Stein, volviendo en sí y dando vueltas en su silla.
Maka lavaba los platos mientras Soul descansada en el living, con el estómago lleno. Maka cocinaba mejor de lo que a él le hubiera gustado aceptar.
—¿Qué te pareció la velada? —eran cerca de las ocho de la tarde y ya había anochecido. Maka llevaba el delantal rojo de Soul, el cual se ceñía a su delicada figura de muñeca, Soul la observaba embobado moverse ágilmente por la cocina.
—Fue agradable —respondió con simpleza—, aunque la comida podría haber estado mejor —bromeó libremente, aunque su técnica no lo tomó como broma y corrió a estamparle un libro (sacado de ningún lugar) en la frente sin delicadeza alguna.
—Cállate —Soul balbuceó algo que Maka no logró entender, lo dejó botado en el suelo y luego siguió con sus deberes.
Maka tenía sus pensamientos en Stein, en Marie y en su propia madre ¿Qué estarán haciendo ahora? ¿Marie estará pensando en Stein? ¿Y su madre pensará en su padre? No sabía qué pasaba con los vivos una vez que uno moría, había vivido la experiencia de su padre, pero la incertidumbre que la llenaba ahora era completamente distinta, y no podía complementar la sensación con su viejo recuerdo de ausencia. Se preguntaba si su madre pensaría en esos momentos en ella, o si su mente estaría en otro lado. ¿Ya habría sido su funeral? ¿Cuántas lágrimas habría derramado? ¿Había alguien a quien realmente le hubiera importado?
Maka llevaba una semana ahí, y se preguntaba cuanto tardaría en volver a su mundo, pero lo que más le afligía era si sería capaz de volver, o si se vería atascada en ese limbo para siempre.
—¿En qué piensas? —ambos estaban sentados en el living de su departamento, Maka tenía un libro abierto en sus piernas pero su mirada no se dirigía a las palabras impresas en páginas en su regazo, si no que miraba a través de la ventana, observando el extraño color con el que el cielo estaba teñido. Era sábado según Soul.
—Voy a ver a mi papá —dijo de improvisto, Soul la miró curioso, preguntándose qué querría con aquel señor. Soul conocía al padre de Maka hace bastante tiempo, llevaba años en esa especie de limbo y estaba incluso antes de la llegada de Spirit.
—¿Te acompaño?
—No gracias, quiero ir sola —Maka le sonrió, sin embargo Soul no le creyó ni un poco, algo planeaba. Pero más que su compañero ¿Quién era él para preocuparse de esas cosas? Así que prefirió restarle importancia.
Maka tomó las llaves del departamento, se despidió de Soul agitando su mano y desapareció por los pasillos. Caminó por las desérticas calles de Death City, realmente su intención no era ir a ver a su padre, no sabía donde vivía (aunque de haber querido, habría ido a consultar al Shibusen), simplemente quería tener su momento de soledad, quería pensar libremente si tener aquellos ojos rojizos observándola en silencio, los cuales aún la ponían completamente nerviosa. Aquellos ojos aún le producían pesadillas.
No había nadie en la calle, hacia calor, curiosamente siempre hacia calor según Soul, y Maka estaba empezando a creerle, tal vez por eso no había nadie. Maka vagó sin rumbo alguno, tratando de recordar siempre por donde había andado para luego poder volver al departamento sin problema alguno. De las pocas persona que veía (en media hora había visto a tres personas), había visto a un muchacho solitario y a una pareja sonriente, lo último extrañó a la rubio cenizo, ya que le parecía extraño que la gente se enamorara luego de la muerte, en aquel lugar que no iba ni venía, ahí donde todo era estático para siempre.
Volteó en una esquina, y luego en otra, parecía una turista recorriendo el lugar como si fuera lo más interesante que pudiera hacer, cosa que de cierta forma era; las casas eran todas iguales, los edificios también, todo se veía detenido, muerto y a Maka le había dado una extraña sensación que le recorría la piel, una de peligro; una que ya había sentido con anterioridad. Dobló la última esquina antes de regresar y lo vio, el conejo blanco, ahí, mirándola de manera acusadora con esos intensos ojos rojos, color carmín, como la sangre, iguales a los de su compañero. El conejo hizo el mismo gesto que en una primera instancia, gesto que Maka entendía como un "Sígueme", su cuerpo se movía mecánicamente, sin entender por qué, dio dos pasos a ciegas, el conejo sonrió, Maka aguantó la respiración, alarmada, gritando desesperada internamente «¡Maka! ¡Detente! ¡Deja de mover esas piernas!». Más no se hacía caso ni a su propia persona. Desprovista totalmente de voluntad.
Su cuerpo se detuvo de golpe, y la realidad comenzó a fundirse con la fantasía, su vista se nubló y el conejo la miró, estaban en una esquina, Maka se había detenido justo antes de cruzar, un auto pasó enfrente de ella a una velocidad impresionante. El conejo quería matarla una vez más.
Sus ojos se cerraron y Maka se desmayó, pero antes de caer de lleno en el suelo algo la sostuvo. Entreabrió los ojos e intentó entornar la vista.
Cabello blanco, ojos rojos... ¿Soul?
El nombre de su compañero se deslizó por sus labios a modo de pregunta, pero el desconocido le hizo un gesto en negativo.
—No Soul —el desconocido sonrió de medio lado, gesto típico de su compañero, pero sus dientes no eran como los de un tiburón, además que este individuo era ligeramente más alto que Soul—, pero su hermano tal vez.
Y Maka, sin poder aguantar más, perdió la consciencia por completo.
¡Tadá! Juju, ¿les gustó?
Gracias a todas por los reviews y a todos los que leen anónimamente, ojalá me dejen reviews esta vez para darme ánimos(?) que si no me quedo sin bateria e inspiración :C
Anyway... ¡Cada reviù hace que Maka esté un pelín más cerca de ser la novia de Soul! :D
¡Gaaaoooowww!
Hime-chii~
Listening; I will survive — Gloria Gaynor.
PD; At first I was afraid I was petrified, kept thinkin' I could never live without you by my side; But then I spent so many nights thinkin' how you did me wrong And I grew strong and I learned how to get along! (8) —cantar como loca—
