Words: 1,563
Rated: T (Advertencia: escena subida de tono)
Nota: Este FanFic participa en la "Semana Korroh", organizado por nuestra querida amiga: Kakatsushi
Beautiful
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— ¡Estoy muy contento de que finalmente tú y yo vivamos juntos! — declaró el maestro fuego mientras ayudaba al Avatar Korra a desempacar sus cosas
— Sí, yo también — respondió distraída mientras dejaba el sofá en su lugar correcto
— Por fin podremos estar solos — dijo seductoramente y ella se sonrojó de inmediato al escuchar aquello, por lo que se sentó en el mueble con nerviosismo. Él prosiguió — Al principio, eso era imposible... ya sabes, por Tenzin el "sobre-protector"... Pero no creo que ahora tengamos problemas con eso — y se rió entre dientes ante el recuerdo de la primera vez que su mentor los atrapó entre ardientes caricias. Su reacción fue muy cómica: la mitad superior de su rostro se volvió de color rojo, y cuando se retiró de su habitación después de gritar furioso, logró lanzar una fuerte ráfaga de aire con tan sólo jalar su túnica...
— Disculpe la interrupción, General — llamó uno de sus empleados desde la puerta — Le informo que esa fue la última carga
— OK, muchas gracias. Dígale a los demás que ya pueden irse a descansar — el señor se reverenció y con eso desapareció de la habitación. Iroh II se dio la vuelta y se sentó junto a Korra. Estiró su brazo y delicadamente le puso una mano en la mejilla — Eres tan hermosa, Korra — dijo en voz baja
El aliento de Korra quedó atrapado en su garganta al oír que dijera su nombre de esa manera. Lo dijo con la ternura que hacía juego con la suavidad que sentía de su mano contra su rostro. Lo miró con sus ojos azules y podía sentir un revoloteo en su corazón. Él sonrió al ver su expresión.
— ¿Te comieron la lengua? — Korra movió su boca como si fuera a decir algo, pero fue silenciada inmediatamente con un pequeño, pero apasionado beso — ¿O... acaso fui yo? — Iroh finalizó
— Serías tú si continuaras besándome — colocó los brazos alrededor del cuello de Iroh y lo atrajo más cerca de ella. Él puso su otra mano sobre la cintura de Korra y la frotó de arriba hacia abajo, a lo que respondió con un débil gemido y después acercó con lentitud su cabeza para besar nuevamente sus labios. Estaban ligeramente apretados, pero no les importó. Sólo quería estar con él, para saborear y oler su dulce aroma mientras se estrechaba contra ella. Pero enseguida Korra sintió el brusco cambio en el aire
— ¿Qué pasa si alguno de tus sirvientes regresa? — preguntó mientras se alejaba de él con preocupación
— No lo harán — Iroh la tranquilizó — Ellos sabían muy bien lo que iba a pasar cuando nos dejaran solos
— Mmm pero ¿qué tal si...?
— Shhh — Iroh colocó un dedo sobre sus labios — Estoy tratando de hacer que este momento sea especial para ti — y apenas terminó de decir eso, se aferró a sus suaves labios, besando ligeramente más duro que antes. Korra no se opuso y le devolvió el beso. La lengua de Iroh se deslizó entre sus labios, tratando de dominarla, pero Korra se defendió tomando su chaqueta y suavemente se la quitó, colocándola sobre la mesa junto a ellos.
Iroh comenzó a besar a su mandíbula, y luego regresó de nuevo a sus labios, después bajó a su cuello. Lo besó pausadamente, tratando de encontrar dónde estaba su punto débil
— Oh, Iroh... — su voz se quebró al inclinar la cabeza hacia atrás. Enterró los dedos en su cabello oscuro, pidiendo más. Él se incorporó y cargándola entre sus brazos, caminó hacia la cama para recostarse. Entonces siguieron con los besos, pero cuando él iba a desabrochar su blusa, Korra lo empujó del pecho para detenerlo, dejando a Iroh extrañado
— Un poco precipitado, ¿no crees? — dijo Korra mientras guiaba las manos de su esposo lejos de ella
— Korra, ¿qué sucede? — preguntó angustiado mientras ambos se sentaban en la cama, pero ella no respondió, sólo se limitó a bajar la mirada. Iroh volvió a besarla, pero ahora con más calma y posteriormente fue subiendo el ritmo, indicando que quería continuar.
En ese instante, entendió que a lo mejor era él quien tenía que dar el primer paso, así que tiró de su camisa hacia arriba para quitársela, mostrando sus bien formados pectorales. Korra se sonrojó al observarlo y cuando él iba a hacer lo mismo con ella, Korra flexionó los brazos sobre sus pechos para cubrirse y frenarlo.
— No seas tímida — insistió, intentando mover los brazos de la morena, pero ella cerró los ojos negando con la cabeza y se quedó rígida. Es verdad que sería la primera vez en que ellos se entregaran el uno al otro, pues antes de casarse la respetó en todo momento. Pero ya conocía que Korra tenía experiencia en ésto. Entonces ¿qué era lo que ocurría?
Y después, cuando ella volvió a abrir los ojos, la respuesta le llegó inmediatamente al observar el pequeño brillo que empezaba a formarse en sus párpados inferiores. ¿Estaba realmente afligida por eso? ¡No podía creerlo! Rápidamente se levantó de ahí y fue a buscar el nuevo espejo de cuerpo completo que estaba en el rincón y lo colocó cerca de la cama. Ella volteó para ver lo que ponía a su lado. Entonces Iroh volvió a subir a la cama y se sentó detrás de ella, ambos con la vista hacia delante donde estaba el espejo y observaban sus reflejos.
— ¿Por qué me miras de esa manera? — preguntó ella, con su típico tono impaciente
— ¡Porque eres hermosa! — ella resopló y quitó la vista del espejo para mirarlo. Él colocó sus manos en los hombros de la ojiazul y se acercó más a ella para susurrarle al oído — ¿No te gusta que lo diga? — entonces ella dejó caer la cabeza hacia atrás con una risa estridente, y en represalia, él la agarró por la cadera y la atrajo hacia abajo para que ella quedara sentara entre sus piernas
— ¿Qué estás haciendo?
— Sólo confía en mí, ¿de acuerdo? — le rogó, poniendo una mano en su mejilla. Korra relajó su postura en señal de rendición y le permitió girar su rostro para mirarse una vez más frente al espejo. Su propia imagen la saludó de nuevo, y el rostro de Iroh se asomó a un lado de ella — ¿Ves? Eres hermosa. Y te vas a quedar aquí hasta que me digas que tengo razón
— Iroh...
— No, en serio. ¡Mírate! — y obedeció, pero sólo vio lo que estaba acostumbrada a ver todos los días: su nariz perfilada, los hoyuelos en su clavícula, y también se encontró con el contorno de sus músculos. Iroh, desde atrás, empezó a quitarle la blusa y ella no se opuso esta vez. Entonces vio el auge y caída de sus pechos y las líneas que se marcaban en su abdomen. Iroh alzó la mano y luego se deshizo del lazo que sostenía su cabello
— ¡Hey! — protestó ella cuando vio su espesa melena caer sobre sus hombros
— Así es como me gusta más — dijo, pasando sus dedos por su largo y castaño cabello, y ella hizo un puchero — Al igual que ese gesto, lo adoro — mencionó riéndose y comenzó a acariciarla suavemente — Y tus brazos. Me gustan tus brazos — siguió palpando su piel, trazando la forma de sus músculos y luego pasó una mano por su cara y volvió a girar su rostro para darle un cálido beso, después hizo que mirara hacia el espejo de nueva cuenta mientras presionaba sus labios contra su cuello. Korra logró ver como Iroh cerraba sus ojos para disfrutarlo — Y ésta también es una de las partes que más me gusta — aseguró, sonriéndole al espejo.
Ella le devolvió la sonrisa y dejó que su mano viajara sobre su pecho. Volvió la cabeza para encontrar sus labios, besándolo con serenidad. Sus lenguas se rozaban y segundos después, él se apartó.
— ¿Ahora me crees? — preguntó, pasando sus labios por su cuello hasta su hombro
— Nunca había pensado en eso antes — Iroh notó que Korra aún se sentía insegura. Ella observó sus movimientos a través del espejo. Y entonces sintió sus dedos ágilmente desabrochar sus ataduras. Justo cuando estaba a punto de reclamarle, Iroh logró retirarle las vendas, dejándola desnuda de la cintura para arriba. Las huellas de sus dedos viajaron a lo largo de su piel y ella sintió un escalofrío por su columna.
— Eres la mujer más hermosa que he visto — dijo Iroh entre besos — en verdad lo eres — Korra gimió y extendió el brazo hacia atrás para pasar los dedos por su cabello, disfrutando de la suavidad de sus labios contra su piel y del tacto de su nariz, que exploraba el lugar detrás de su oreja — Ese idiota no supo valorarte... pero ahora cuentas conmigo y jamás te defraudaría
— Iroh — susurró con voz quebrada, las respiraciones eran cada vez más agitadas. Sus húmedos ojos encontraron los de él en el espejo
— Sigue mirando — y así lo hizo. Ella se vio a sí misma. Su rostro brillaba de sudor y su morena piel comenzaba a enrojecerse por las ligeras mordidas que recibía. Se pasó los dedos por su cabello despeinado, pero se dio cuenta que aunque no estuviera arreglada, no se veía nada mal
— Creo que lo entiendo — susurró antes de sellar su boca con la suya, sintiendo un brazo envolverla y atraerla más contra su cuerpo desnudo — ¡Lo entiendo! — dijo Korra de nuevo. Debido a que su belleza resaltaba más en la manera en que él la amaba...
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N/A: Espero que no sea tan tarde para subir mi FanFic. He estado ocupada e hice mi mayor esfuerzo para complacer a quienes adoran ésta pareja :D
Sus comentarios son bien recibidos, ya sean felicitaciones o sugerencias para que pueda mejorar ;)
¡Saludos y gracias por pasar a leer!
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