¡Hallo!

¿Como están?

OMG, 14 reviews, estoy volando en nubes rosas... (?)

Muchíiisimas gracias a; Nalu y Sasusaku, Anazoy23, k , Soulxmaka1234fan, Damila-moonNight, Cata-Chan1, Mary Mitsukini (Maaary ** you're back -hearts-), lolaevansvampire (si, había droga en tu agua...(?), Yami Krismiya, TheSaku, Maka Death, Alice59, RoseOkumura (x2 xdd).

Estoy dando lo mejor de mi para no demorarme demasiado en traerles cada capítulo, además me complace anunciarles que éste ¡es un tanto más largo de lo habitual! Esta vez me pasé un poquito de una semana en actualizar ya que tuve unas cuantas pruebas a mitad y final de semana.

Sin más, los dejo con el capítulo.

Advertencia; ligero/posible OoC, posibles errores de redacción y ortografía.

Disfruten del capítulo once.

Y disfruten de las divagaciones de una rubia.


XI

—¿Por qué? ¿No es obvio? Quiero mi vida de vuelta —la voz de Maka estaba llena de determinación.

—Lo sé, Maka. Pero, ¿Y Soul?

La mirada jade de la chica se posó en su arma. Era cierto, Soul pertenecía a ese lugar y aún así estaba tan empecinado en ayudarla, incluso arriesgando su vida. ¿Por qué?

La mirada escarlata de él rehuyó a Maka.

—Bueno... —el chico se rascó la nuca—. Tan sólo quiero probar cosas nuevas, estoy aburrido aquí.

—No es algo nuevo para ti.

Stein estaba a la defensiva, cosa que a Soul parecía tenerle sin cuidado. Estaba apoyado contra la cabecera de la cama en un intento por levantarse.

—Quiero vivir de nuevo con... ella.

Soul no dijo a quien se refería, sin embargo Stein sí sabía quien era. Maka ignoraba completamente con quien Soul quería volver a vivir. Su corazón se encogió levemente, no lo había pensado hasta ahora pero con quien Soul más interactuaba era con Maka, y el hecho de pensar que había vivido con alguien más, alguien que además era una chica la decepcionaba un poco, ella nunca había vivido con nadie más que su madre, y en su infancia con su padre también. Y la primera vez que había compartido departamento con alguien y que le había confiado su intimidad de la manera en la que lo había empezado a hacer había sido con Soul.

Una mueca se dibujó en su rostro, Soul no se dio cuenta como su técnica lo miraba con desaprobación y algo de decepción.

Más tarde, cuando Tsubaki y Black volvieran les preguntaría qué sabían del tema.

—¿Acaso no es suficiente razón para volver?

Stein le bufó en respuesta y se fue.


Cuando volvieron, no hablaron en el taxi (ya que Soul no estaba en condiciones de caminar todo de vuelta al edificio), tampoco al subir las escaleras ni al abrir la puerta de su casa. Mucho menos dentro del departamento. Maka cocinó y Soul se mantuvo en el sillón mirando hacia la televisión que estaba apagada.

Maka fue la primera en romper la tensión.

—¿Como te sientes? —se acercó a él y se sentó a su lado mientras la preparaba algo de comer.

Soul se giró hacia ella, y la miró por largos minutos. Maka rehuyó a su mirada.

—Mejor.

—Así que... —su mirada se centró en la cicatriz que se mantenía oculta bajo su camiseta. Apretó los labios reprimiendo todo lo que quisiera decir. Por unos momentos había creído que esa cicatriz había sido por ella, pero era una mentira, era por alguien más, ella tan sólo era una herramienta para ayudarlo a llegar a su tan ansiado objetivo.

Cuando Shinigami le había dicho que el corazón tenía memoria creyó que tal vez ella y Soul habían estado unidos por algo importante, sin embargo ahora comprobaba que no era así.

—¿Así qué...? —Soul apartó un mechón de cabello que caía sobre su rostro, Maka se alejó al sentirlo muy cerca.

—Nada —a esa corta distancia, Maka sintió algo magnético apretando su pecho.

Se levantó del sillón y volvió a la cocina, terminó de preparar la comida y se la dejó en la mesa, luego se encerró en su pieza.

Soul suspiró y se revolvió el cabello frustrado. Le era imposible aguantarse teniéndola tan cerca.

Claro que ella no lo sabía.

Pero tampoco lo entendería sí lo supiera.


Black Star gruñó.

Había un grupo de chicos que trataban de quitarle la atención de Tsubaki.

SU arma.

SUYA.

Pero parece que ellos no lo sabían.

Tan solo la había dejado unos segundos para ir a comprarle un algodón de azúcar. Y al volver habían un par de chicos preguntándole si necesitaba compañía, Tsubaki se veía pequeña entre todos ellos.

—¡Oigan! —Black Star llamó su atención desde un carrusel para estar más alto— ¡Ella viene conmigo!

Uno de ellos rió.

—¿Contigo, pequeñín?

Sintió su sangre hervir, Tsubaki era su arma y su amiga, y el era grande y superaría a los Dioses, no tenían ningún derecho de intervenir entre su relación técnico-arma.

¿Como se atrevían a decir que era pequeño? ¿Él?

Saltó desde donde estaba y quedó a un lado de el que le había llamado pequeño, el chico, que era más alto que él, rió dedicándole una mirada cargada de superioridad, cuando alzó un puño para golpear a Black este lo detuvo, y mucho más rápido que su atacante encajó su puño en su estómago. El poco aire que quedaba en los pulmones de aquel ligón había desaparecido.

Meterse con alguien como Black Star era algo bastante estúpido. Muy estúpido.

Cuando los otros chicos se lanzaron sobre Black, Tsubaki ahogó un grito lleno de temor, era cierto que Black Star era bueno en combates físicos pero eran dos contra uno, si no contaban al que acababa de golpear que ya se levantaba del suelo. Sin embargo Black Star se las arregló perfectamente sin recibir nada más que un par de golpes, nada grave. Mientras que los otros tres chicos se alejaron para no correr ningún riesgo mayor.

Tsubaki revisó a su técnico preocupada.

—¡Por qué hiciste eso! —le soltó luego de ver que todo estaba bien.

—¡Te estaban acosando! Es poco digno para alguien tan grande como yo que no reconozcan que su chica va acompañada.

—¿S-su chica? —los colores subieron al rostro de Tsubaki, Black Star le mostró su mejor y más brillante sonrisa, el corazón de la chica dio un salto.

—Anda, vamos a casa.


Esa mañana, cuando Maka despertó, no tenía ganas de nada.

Había dormido mal, tenía hambre y no estaba de buen humor.

No había escuchado a Soul pasear por el departamento en ningún momento así que asumió que seguiría dormido debido a las heridas.

Apoyó la espalda en la pared mientras seguía sentada en su cama, suspiró. Llevaba pensando mucho rato en muchas cosas, súbitamente todo su ánimo por hacer misiones había desaparecido. No solo por lo ocurrido con Soul (aunque para su gusto le estaba dando demasiadas vueltas a un tema sin sentido, era vida de Soul y hacía lo que quería con ella), si no que por las heridas de este mismo. Era obvio que no podían ir en misiones por un tiempo, cosa que también la deprimía.

En esos mismos instantes, sus pensamientos habían vuelto a Soul y a la chica misteriosa. Ciertamente era su culpa por nunca haberle preguntado porqué le ayudaba con tanta facilidad, era cierto que ahora eran técnico y arma, pero tal vez no tenían la misma meta.

O tal vez sí, ya que ambos querían volver a la vida.

A pesar de que Soul la había protegido y se había sincerado con ella, al parecer lo hacía solamente por conveniencia, no porque Maka significara algo para él.

Pensar que Tsubaki le había metido en la cabeza que tal vez su arma tenía cierto interés en ella, y la boba se lo había creído.

Bufó con desagrado, ya le reclamaría cuando la viera.

Y nuevamente no dejaba de pensar en ello, se odió mucho por no sacarse a su arma de la cabeza. ¿Porqué le molestaba tanto? Mientras ella pudiera llegar a su meta el resto daba igual, ¿no?

Pero al parecer una parte de su persona no lo creía así, una parte creía que Soul hacía todo eso solo por ella, y no porque tuviera una meta propia.

¿Cuan egoista podía llegar a ser?

Un par de nudillos golpearon la puerta de Maka, la chica se sobresaltó, mientras se escuchaba la voz de Soul pidiendo permiso para entrar. En un principio la rubia no quiso contestar, quiso callarse y hacerse la dormida, pero sin preveerlo le permitió entrar.

El chico ya se había vestido y bañado, a diferencia de Maka que seguía con su pijama de frutillas rosa, los colores subieron levemente a su rostro cuando vio la burla que se asomaba por los ojos de su compañero, de no ser por el momento que se había tornado incómodo de seguro que la molestaba por el pijama y la acusaba de ser infantil.

Tomó una almohada y se cubrió con ella, seguía en la misma posición con la espalda contra la pared, su cuerpo se tensó un poco. No quería que Soul pensara que le debía explicaciones solo por que ella era su técnica, claro que no. No tenía porqué saber detalles de su vida privada, tal y como ella no estaba obligada a compartir detalles de su intimidad con él. Podían hacer lo que quisieran sin tener que darles explicaciones al otro.

Si bien eso no sonaba del todo bien para Maka, si por ejemplo, Soul saliera con alguien a ella le gustaría saberlo.

Pero claramente él no estaba dispuesto a decirselo, ya que no le había dicho que habia tenido novia hasta ese instante, y de no ser porque Stein le preguntó de seguro Maka no se entera.

—¿Necesitas algo? —Maka quería que su voz sonara dulce y tranquila, pero fue todo lo contrario, sonaba insegura y algo enojada. Soul se tensó un poquito al oírla, lo único que pasó por su cabeza era qué podía hacer para que su enojo se esfumara.

—Eh... —se rascó la cabeza—. Es que... como no te había visto en todo el día me preocupé.

Maka miró su reloj de mesa, eran cerca de las doce y un cuarto. Realmente llevaba más tiempo del estipulado en su pieza, y había estado tan absorta en sus pensamientos e inquietudes que no había oído a Soul que había empezado a deambular por la casa en busca de comida. Y cuando el chico vio que su técnica no estaba levantado leyendo en el sillón o comiendo algo en la cocina se alteró un poco, ella era madrugadora.

—Estoy perfectamente bien, tan solo quiero estar sola —Maka quiso que con eso Soul entendiera que ese era el momento de irse.

Claramente, el chico no entendió ya que tomó la silla que Maka tenía en su escritorio para estudiar y se sentó en ella, cerca de la cama. Claramente entendió que Maka sentiría que invadía su espacio personal si se sentaba en la cama.

Pero tampoco era como si quisiera que se quedase.

Nuevamente su mirada se posó en la cicatriz que reposaba en su pecho, una esquina de la herida escapaba de la camiseta por su cuello, y luego de su cuello estaba su rostro. Y en ese rostro estaban esos brillantes ojos color sangre. Que más que temerles, ahora estaba acostumbrándose a ellos. A diferencia de los del conejo, los de Soul reflejaban paz, y protección. Le gustaban.

Rápidamente recordó que Soul solo la había protegido por la meta que tenía, la cual no estaba relacionada con ella. Sacudió la cabeza intentado olvidarlo y concentrarse en el hecho de que el chico estaba en su pieza, pero fue inútil. Su mente seguía divagando sobre su arma y todo lo sucedido.

Su corazón se encogió en su pecho al recordarlo, le había dado tantas vueltas al asunto durante la noche y en la mañana que cada vez que lo recordaba le dolía más y más.

Nunca nadie se había interesado por ella, y cuando finalmente alguien demostraba algún porcentaje de interés en su persona, resulta que no era más que una mentira, una fachada para que ambos pudieran llegar a una meta individual.

Y ella, que había empezado a preocuparse por Soul, a verlo como un amigo de verdad, se sentía devastada, y muy sola. Más aún con Tsubaki estando en Francia, si bien esta volvía al día siguiente.

¿Porqué Tsubaki y Black tenían una relación tan linda y dulce? Era cierto que lo suyo era más que una simple amistad, pero aún así era un vínculo envidiable. ¿Por qué ellos no tenían una relación igual, al menos en lo que era amistad?

Su mirada volvió a Soul, y cuando sus ojos verdes se cruzaron con aquel oscuro color rojo, su corazón se saltó un latido. Sintió como todo su pecho se apretaba. No sabía si eran los nervios o el dolor de sentirse sola.

—¿Maka?

—¿Hm?

—No me has contestado.

—¿A qué?

—¿No me estabas escuchando?

Negó con la cabeza, se sintió culpable.

—Perdón.

—Te decía que no te sintieras mal.

—¿Con respecto a qué?

¿Acaso Soul creía que ella se sentiría desplazada por la chica misteriosa o algo por el estilo? Bueno, era cierto, pero Soul no era lo suficientemente vanidoso y ególatra al estílo Black Star como para pensar en ello. Siquiera como una posibilidad.

—La... la herida —sus dedos se deslizara por la cicatriz que cruzaba de lado a lado su pecho.

Ah... eso... Tenía más sentido.

Se removió incómoda, sí se sentía mal por ello. Era una de las varias cosas que había pensado durante su insomnio nocturno. Pero se habría sentido aún peor si el caso fuera que se había puesto en peligro por ella, ya que no era así, era solamente porque todo sería más problemático si Maka moría, tendría que buscar un nuevo compañero. Era por eso, ¿cierto?

La incertidumbre se había apoderado de Maka por completo. Malditos pensamientos, maldito insomnio.

—Oh... de acuerdo... No lo haré.

Su respuesta había sido seca, dejando descolocado a Soul, el cual no había pensado ni por un segundo en todo lo que había pasado por la cabeza de su meister.

Mientras la chica seguía con la cabeza en otro lado Soul se acercó discretamente.

—¿Ocurre algo?

Maka no le contestó, entonces Soul supo que sí ocurría algo.

—¿Maka? —la chica le miró sin realmente mirarlo— ¿Qué ocurre? ¿Qué te molesta?

El chico supo enseguida, por la mirada que le dedicó ella, que era su culpa de alguna manera. Algo le había dolido y él no se había percatado, frunció el ceño.

Cuando ella no contestó y se perdió de nuevo en sus pensamientos, Soul se subió, de manera dificultosa a la cama, cerca de ella. Si movía un poco su mano llegaba a la de Maka.

Maka sentía una incomodidad estúpida por su sentir. Desde que estaba en Death City se había sentido importante, porque el chico más popular del Shibusen la había escogido como técnica, el técnico más revoltoso y la arma con mayor paciencia eran sus amigos, y el hijo del Shinigami y sus armas la apoyaban si era necesario. Tenía amigos, algo que antes no había tenido, y los pocos que recordaba, la habían dejado antes de que pudiera disfrutar lo que era estar acompañada.

Pero ahora se sentía extraña, Soul que tenía fama de solitario se había mostrado fuertemente atraído a Maka (no en un sentido amoroso, pero ella había tenido la sensación de que donde Maka estaba, Soul también), y ahora resulta que Maka había perdido contra una chica desconocida sin siquiera ser consciente de la pelea.

El pensar en todo eso causaba sentimientos raros en su interior, y no podía evitar preguntarse; ¿Porqué pensaba tanto en Soul? ¿Porqué le afectaba tanto? No podía dejar el tema, simplemente no podía.

Para cuando Maka volvió en sí, Soul estaba a su lado, con la espalda pegada a la pared, mirándola fijamente, una corta distancia los separaba.

—Maka... —las palabras quedaron en el aire, la mirada de Soul saltaba entre aquellos ojos jade y los rojizos labios de la chica. El corazón de Maka dejó de funcionar por un par de segundos.

—¿Sí? —no sabía si estaba asustada, al tenerlo a esa distancia, o si estaba ansiosa por saber cual sería su siguiente movimiento o pregunta. Esa presión magnética la apretó de nuevo.

Maka contuvo la respiración, cuando sintió el brazo de Soul apoyándose a un lado de su cadera encima de la cama, mientras éste se inclinaba, hasta que Maka pudo sentir su respiración sobre sus labios.

Nunca había dado un beso, o al menos eso recordaba.

Hasta que finalmente sintió sus labios.


SÍ.

AL FIN.

jashdvbkabs xd

And, sería.

So... ¡Cada reviù hace que Maka esté un pelín más cerca de ser la novia de Soul!

Listening; Heroes — All Time Low.

¡Gaaaaooooow!

Hime-chii.