¡Hallo, chicos!

¿Qué tal les va?

Un tanto tarde, pero mejor eso a que nunca! (suerte que no he pasado el mes), aquí les traigo el capitulo doooooce~

Agradecimientos a toooodos por sus reviews, favoritos, follows y etc, son los mejoooores!

Peeero, quisiera dedicarle este capítulo a TCHIni, que se ha tomado la molestia de enviarme un MP para que no olvidara actualizar el fiic... este es para ti! (trate de alargarlo un poco, ojalá te guste :3)

Pero obvio que también se lo dedico a mis queridos; Damila-MoonNight, Niixuiix, Anazoy23, K , Alice59, Yami Krismiya, Maka Death, RoseOkumura y a los miles de reviews de AmoreHearts -corazones para ti y para todos-. ¡Sus reviews me ayudan a seguir escribiendo!

Así que, para TCHIni y para todos... les dejo con el doceavo capítulo.

Y disfruten, de los sentimientos enterrados.


XII

Los segundos se volvieron eternos, prácticamente el tiempo se detuvo.

Y a la vez todo pasó tan rápido como el flash de una cámara.

Maka no estaba segura de si sus ojos se habían cerrado o los habían mantenido abiertos por la impresión.

Pero cuando finalmente fue consciente del tiempo pasado, Soul ya no estaba en su habitación. Sus labios se habían alejado de una manera tan misteriosa como cuando aparecieron frente a los rojizos de Maka.

Apoyó nuevamente su espalda contra la pared, durante la primera media hora no pensó en nada. En absolutamente nada.

Pero cuando su mente comenzó a computar, toda su persona explotó. Se conviritó en una bola de nervios rubia que temblaba de manera incesante en su habitación.

Sou la había besado.

Besado.

Dios.

¿Y la chica misteriosa?

¿Porqué la besaba a ella? ¿Qué tenía Maka?

Mientras los espasmos de temor se adueñaban de su cuerpo, las lágrimas rodaron por sus mejillas debido a la impresión.

¿Qué estaba ocurriendo?

Lo que más le asustaba de toda la situación, era que no sabía cómo se sentía al respecto.

¿Debería estar indignada? ¿Enojada? ¿...Feliz?

Su corazón se inclinaba por la última, pero Maka no comprendía porqué. Nunca había pensado en Soul de manera romántica desde lo poco que lo conocía, y aún en ese momento no lo podía ver de aquella manera, pero algo dentro de los engranajes en su cabeza estaba girando distinto a los demás, sentía palabras en su mente escapandose por sus oídos antes de que pudiera entenderlas. Tenía un vacío gigante y no entendía porqué. Le faltaba una pieza en ese puzzle tan complicado y turbio.

Cuando Maka salió de su habitación, temblorosa y envuelta en una frazada, no había rastro de su Arma en la casa.

Había desaparecido una vez más.

Bufó, no sabía si estaba frustrada o aliviada.

En la cocina estaba su desayuno cocinado por Soul, se le escapó una pequeña sonrisa que luego reprimió al sentir que no era correcta.

Comió mientras trataba de alejar su mente de Soul, cosa bastante difícil ya que comía su comida.

Ahora que se daba cuenta, ya no podía contar las almas que habían recolectado con sus dedos. Sonrió con suficiencia, cada vez estaba más cerca de su meta, más cerca de volver. Usualmente en las misiones se topaban con más de algún ente alejado del camino del bien, por lo que de vez en cuando recolectaban más de lo esperado.

Dicho pensamiento la hizo volver a Soul. Él también volvería. ¿Qué haría a volver? Sintió una extraña sensación revolviéndose e en su pecho. No lograba entender nada. Estaba completamente confundida.

Para esa hora, Tsubaki y Black Star ya estaban nuevamente en Death City desempacando en casa. Felices pero agotados. Su relación había progresado un poquito más, Tsubaki tenía una brillante sonrisa que nadie podría borrar de su rostro.

Maka pensó en ir a verla, pero decidió que sería poco prudente ya que estaría cansada. Frustrada se escabulló nuevamente a su pieza.

¿Volvería a ver a Soul una vez que todo eso acabara?

Se sentía muy segura con él, nunca se había sentido así de protegida. Se sorprendió a si misma pensando que quería seguir sintiendo aquello aún después de que esa etapa terminara. Su corazón palpitó fuerte mientras las lágrimas inundaban sus ojos de nuevo.

¿Por qué pensar en él le causaba tanto dolor? No lo entendía, su sola mención acumulaba mucho dolor y soledad en su pecho.

Pero eso era cuando él no estaba cerca, porque de ser de otra manera era una sensación contraria. Cálida y protectora.

¿Quien era Soul para ella? Maka sentía como la respuesta se escapaba. Estaba en algún punto de su memoria, sepultado bajo la arena de las playas que Maka visitaba siendo tan solo una pequeña niña.

Cerró los ojos con fuerza, tratando de escarbar en sus memorias, buscando insistentemente aquel recuerdo faltante. La última pieza.

A su mente venían imágenes desordenadas, que juntas tan solo la confudían más.

Eran imágenes que no recordaba haber vivido. ¿Por qué estaban en su memoria entonces?

Soul estaba en muchos de sus recuerdos, en lugares que Maka recordaba haber visitado constantemente (cuando estaba viva).

Él y ella estaban a punto de tener una importante conversación.


Mientras Tsubaki desempacaba tuvo la ocurrencia de ir a casa de Maka para contarle todo lo ocurrido. Sentía la emoción escapando por cada uno de sus poros.

Cada vez que Black Star pasaba por fuera de su habitación, todo su cuerpo se tensaba y la respiración se le cortaba.

La noche anterior, al volver al hotel, Black Star la había besado. Alegando que de esa manera la dejarían de acechar los cuervos que la persiguieron en el parque de diversiones.

La chica se quedó de una pieza, con las mejillas de un rojo brillante bajo la luna parisína.

Por su lado, Black se sentía completamente grande. Era aún más que un dios. Lo era todo. Su mundo estaba completo. Su sonrisa de satisfacción, felicidad y suficiencia era gigante y le ocupaba todo el ancho de la cara. Black Star nunca había sido de aquellos que ocultaran su sentir.

Caminaba dando grandes zancadas y gritandole a todo aquel que pasara a su lado lo poco afortunado que era al lado de alguien tan grande como él.

Tsubaki tan solo miraba complice algunos pasos más atrás.

Tenía tantos deseos de contarle a Maka todo lo ocurrido en aquel viaje que a penas podía contenerse. Guardó todo apresuradamente y sin saber qué más hacer para calmar sus ansias recorrió la casa de pies a cabeza.

Black Star, que estaba sentado en el sillón viendo la tele, tenía una enorme sonrisa inamovible en su rostro mientras veía como su Arma paseaba nerviosamente por la casa. Tomaba algo, lo ponía al otro extremo de la habitación. Luego se iba. Pasaban los minutos y la chica volvía, tomaba el mismo objeto, lo colocaba nuevamente en su lugar inicial y se iba. Y así.

Cuando finalmente la chica se decidió a salir, Black Star le miró cariñoso, sorprendiendo a la chica, que a modo de huida se fue con las llaves en la mano balbuceando algo relacionado con Maka. En general sabía actuar con calma ante cualquier situación, pero ahora se veía colapsada. Pero feliz.

Ah, sí. Como adoraba a esa chica.


Cuando Maka sintió la puerta abrirse, no supo qué hacer en primera instancia. Estaba al fin tranquila comiendo algunas golosinas sentada en el sillón mientras leía.

Y toda esa tranquilidad se fue al carajo.

Su corazón latió martillando su pecho y los colores subieron a su rostro, dudosa de si interrogarlo con la mirada o ignorarlo por completo y seguir deborando su libro.

Cuando su mirada no pudo despegarse de aquellos escalofriantes ojos rojizos optó por la primera.

Soul se sintió acorralado por esa potente mirada jade, y supo que tendría que explicarle tarde o temprano. Claramente el 'temprano' ya había pasado.

Soul dejó las llaves en la mesa de la cocina mientras se deshacía de su bufanda, el día estaba nublado.

El contacto visual no era roto por ninguno, Maka podía jurar que no pestañaba.

Los labios de Soul se despegaron.

—¿Y? —sonó indiferente, hasta frío. Aquel frío caló hondo en los huesos de la chica.

Abrió la boca para decir algo, pero de sus labios no salió nada.

Tenemos que hablar. Tenemos que hablar. Era lo que no podía dejar de pensar, pero dicho pensamiento llegaba a su garganta como balbuceos; se había descolocado con su rápido cambio de actitud.

Su mirada, que podía jurar que al entrar a casa era cálida, ahora la escrutaba altivamente. Como si tuviera culpa de algo.

Oh, dios. ¿Acaso el beso había sido imaginación suya?

Eso no explicaba su mirada. No explicaba nada. Ahora estaba aún más confusa que con Soul fuera del departamento.

Cuando Soul la ignoró y siguió hasta su cuarto tuvo un leve (no tan leve), colapso mental.

Recorrió el departamento ordenando sus ideas. No podía ser que ella se viera realmente tan afectada por ello. Pero nunca había estado en una situación parecida como para saber qué debía o no hacer.

En general nunca había sentido nada por nadie, o al menos no con demasiada intensidad. Por lo que nunca había realmente tenido que preocuparse por temas amorosos.

Eso era toda una novedad. No entendía los dolores en su pecho, los ligeros paros cardíacos o la ansiedad progresiva.

Cuando decidió salir de casa su confusión había aumentado por el tiempo que había tenido Maka para pensar. Realmente empezaba a dudar de si Soul la había besado o no. Tal vez no había ocurrido... ¡O peor! Tal vez Maka le había besado. Sin embargo su cuerpo no registraba dicha acción.

¿Porqué no podía simplemente ir, tomar a Soul por los hombros y zamarrearlo mientras le gritaba "¡Explícame qué carajo pasó!"?

Ah, es que no iba con ella.

Aunque era en cuentas resumidas lo que quería hacer. Zamarrearlo, tirarlo por la ventana, tirar su motocicleta por la ventana también cosa que le cayera encima...

Aunque posiblemente explotaría y haría todo eso y más con la frustración contenida. ¿Porqué nadie le decía nada? ¡Necesitaba respuestas! Sobretodo de parte de Soul, quien era el que más silencio guardaba, le mostraba la información pero no le dejaba realmente tenerla, se sentía frustrada e incomprendida.

Con la cabeza echa un lío tomó su abrigo y sus llaves y se largó a casa de Tsubaki.

Para su sorpresa la encontró a mitad de camino.

—¡Tengo que hablarte! —soltaron ambas, rieron debido a esto.

—Vale, ¿vamos a tu casa?

—Oh, no —Maka negó repetidas veces con la cabeza—. Ni muerta vuelvo ahí, al menos no por un par de horas.

—A un café, entonces.

Al llegar, pidieron un café (Tsubaki un chocolate caliente, dijo que ya estaba lo suficiente revolucionada como para más), se mantuvieron segundos en silencio, organizando las ideas de cada una. Maka agradeció tener a alguien como Tsubaki, realmente podía contar con ella.

—¿Quien primero? —Tsubaki golpeteó la mesa ansiosa con los nudillos mientras Maka le hablaba.

—Tú primero.

—No, mejor tú, te vez más ansiosa.

—Vale —Tsubaki pareció morderse la lengua, debatiendose sobre si realmente soltarlo o no—. Black Star y yo... —ahogó un gritito.

—¿Black Star y túuu...? —Maka se acomodó mejor en la silla, apoyó el rostro entre sus manos y sonrió cómplice. Estaba casi segura de que sabía qué había ocurrido.

—Nos besamos.

Maka no sabía si ahogarse o gritar de emoción, sin poder decidirse hizo ambas cosas.

Creía que se habrían declarado o algo por el estilo, pero eso superaba sus expectativas.

—¡Como! ¿Cuando?

—En Francia, luego de un (asumo), ataque de celos que le dio cuando unos chicos trataron de ligar conmigo.

—¿Y? ¿Han hablado?

—No... Pero nos hemos... mirado.

—¿Cómo así?

—Me mira en casa, y me sonríe. Pero no de sus típicas sonrisas, si no una de... complicidad. Como diciendome "Sí, tú y yo lo sabemos."... ¿Qué tal con Soul?

Maka bufó.

—Pues nada.

—¿Nada? ¿Nada de nada?

—No lo sé.

Maka le explicó la situación, el corte en su pecho, el beso que por cierto no sabía si había sido real o no, la actitud fría del chico nada más al volver luego de salir a caminar en quién sabe qué momento, la chica misteriosa y la cantidad de situaciones y preguntas que Maka había formulado una y otra vez por su mente. También le comentó la ansiedad (que también podría ser miedo), que sentía ante la idea de volver a casa y a su mundo. Tsubaki le sonrió y señaló que ella estaba también intentando volver.

—¿Segura que te besó?

—¡Que no lo estoy!

Más bufidos.

—Además, sería muy extraño que nos besaramos.

—¿Por qué?

—Porque somos compañeros...

—¿Y? Black y yo nos b-besamos.

—Pero ustedes se gustan.

—¿Y ustedes no?

—¿Ah?

Maka sufrió de un colapso mental, una vez más. ¿De qué hablaba Tsubaki? ¿Gustarse? ¡Por dios no!

—Eso. ¿O es que me diras que para ti Soul no es ni una pizca de atractivo?

Maka hundió el rostro entre sus brazos, quedó pegada a la mesa de madera. No quería pensar en ello, darse cuenta de lo guapo que encontraba a Soul sería un grave problema.

Cuando terminaron su café y chocolate, Tsubaki le pidió que la acompañara a casa a buscar algo, además que le había traído regalos de Francia y los otros países que había visitado, por lo que quería entregarselos.

Al llegar, Tsubaki no alcanzó a cerrar la puerta cuando escuchó voces desde el cuarto de Black, era Soul el que hablaba, el chico estrella tan solo escuchaba.

—Viejo, tienes que decirle —intervino el peliazul.

Maka y Tsubaki se miraron sin saber qué hacer, la rubia alzó una dedo hasta sus labios y le indicó que era mejor guardar silencio y escuchar, Tsubaki se vio nerviosa ante la idea de espiar una conversación ajena.

—¿Decirle? Estás loco. Y ella enloquecerá también, no puede saberlo.

—¿Y cómo le explicarás el beso?

Ambas chicas cruzaron miradas. El beso no había sido parte de su imaginación, un pequeño brillo escapó de los ojazos de la pelinegra. Maka no supo interpretarlo.

—Haré como si nada. No ocurrió.

—Oye, le harás daño. Maka es una buena chica, no se lo merece.

—¿Y qué? ¿Quieres que vaya y le diga "¿Sabes Maka? Me gustas desde antes de conocernos."? Por dios, Black. Sé realista.

Maka se petrificó en su lugar.

¿Qué?

—Además, ahora somos tan solo técnico y arma. Por ahora mi deber es ayudarla a conseguir las almas necesarias, del resto ya se acordará por sí sola.

—Eso si tú también logras cruzar. ¿Sabes lo que sentirá ella al volver sin ti? Es cierto que no lo recuerda, pero los sentimientos siguen ahí. La mente olvida pero el corazón no.

—Puaj, Black. Te lavaron el cerebro. ¿Qué clase de cursilerías estás diciendo?

—Oh, mierda —se oyó un golpe. Black se golpeó contra la pared.

—Me largo, estás demasiado empalagoso en estos momentos, hablamos mañana cuando dejes de babear con Tsubaki.

Maka y Tsubaki escucharon pasos en el pasillo. Ambas se miraron alarmadas.

Oh, mierda.


¡Tarán!

Sí! las pillaron, ojojojo

Lamento si hay errores, no tuve demasiado tiempo para revisarlo ya que tardaré más si lo hago (mañana tengo examen y estoy como en mi break de las 11:30 pm xd)

So... ¡Cada reviù hace que Maka esté un pelín más cerca de ser la novia de Soul!

Listening; Eco de mi cerebro — Sueño a las tantas de la noche.

¡Gaaaaooooow!

Hime-chii.