Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto

Capítulo 2 Entrenando con cupido


Entró a la habitación un chico de cabello rojo, con la palabra amor tatuada en la frente, vestía una ligera túnica, llevaba un arco y flechas cargado en la espalda, Shizune ya le había explicado la situación, reverenció a Tsunade y se quedó parado frente a ella esperando indicaciones…

—Tengo un encargo para ti, lleva a esta chica al mundo de los humanos y entrénala solo por unas semanas, ella te ayudara a juntar a las parejas para que las fleches—dijo la rubia.

—Entendido, entonces si ya está todo listo y son todas las instrucciones nos retiramos—dijo el joven haciendo otra reverencia.

—Gracias por la oportunidad Tsunade-sama no la defraudare—expresó Hinata antes de salir.

Hinata miraba extrañada al pelirrojo, quien simplemente caminaba sin siquiera voltear a verla, luego de salir de la oficina de Tsunade, la cual se encontraba en el piso más alto del edificio en el que se encontraban, bajaron hasta el primer piso, la Hyuuga solamente seguía al misterioso joven sin tener idea de a dónde iban, llegaron a un cuarto en el cual se encontraba lo que parecía ser un espejo, en realidad era un portal hacia el mundo humano, en ese momento cupido le dirigió la palabra…

—Toma mi mano, vamos a descender a la tierra—dijo el joven—esto será difícil porque no tienes alas…además es primero de enero debe estar haciendo mucho frio. Los ángeles no sentimos el frio pero en cuanto crucemos el portal tendrás un cuerpo humano y podrás sentir el cambio de clima así que busquemos algo que te cubra mejor.

Cupido le consiguió un lindo vestido blanco bastante abrigador y unas botas, luego bajaron a la tierra para comenzar a entrenar, apenas Hinata puso un pie en el mundo de los humanos no pudo más que abrir la boca asombrada, había edificios muy altos, automóviles y muchos otros aparatos tecnológicos que no conocía, además de que había demasiada gente, cupido le explicó que el tiempo pasaba de manera diferente entre las dimensiones por lo que las cosas habían cambiado mucho desde la última vez que ella había estado allí cuando estaba viva.

El pelirrojo le dijo a Hinata que era hora de empezar el entrenamiento, lo primero que debía hacer era buscar un hilo, mientras más grueso fuera este hilo la pareja era más cercana y eso facilitaba el trabajo, Hinata comenzó a buscar y casi de inmediato vio un hilo considerablemente más grueso que los demás, a cupido le pareció una buena opción para comenzar, así que lo siguiente era seguir los extremos del hilo y reunirlos.

Ambos siguieron el hilo por un rato hasta que encontraron a un chico sentado en la banca de un parque viendo hacia un lago, el joven parecía estar esperando a alguien…

—Es hora de empezar. Entonces ve habla con ellos y únelos—dijo el pelirrojo.

—E…espera, hablar…yo no—Hinata comenzaba a tartamudear tímidamente.

—¿Quieres arrepentirte y no recuperar tus alas?—preguntó el ángel del amor.

—E…está bien, lo haré—dijo nerviosa la ojiperla.

—Has que tengan un encuentro, luego yo los flechare. Esfuérzate nos vemos en un rato…por poco lo olvido toma esto, sóplalo cuando sea hora del encuentro—indicó el joven dándole un silbato.

Hinata siguió el hilo ahora hacia el otro lado y llegó hasta donde estaba amarrado en el meñique de una chica de cabello claro, se encontraba en el mismo parque solo que cerca de la entrada, parecía que buscaba algo, la Hyuuga nunca había sido buena hablando con la gente pues era muy tímida, pero por el bien de sus alas sería mejor empezar a perder la timidez, trató de llamar la atención de la joven rubia pero su voz era tan baja que ni siquiera la notó, de repente la joven al parecer encontró lo que buscaba y salió del parque rápidamente, así que la chica de ojos blancos al no poder seguirla regreso a donde estaba el primer joven.

—H…hola—dijo acercándose al muchacho.

—¡Tema…! lo siento, pensé que era alguien más—dijo el chico decepcionado.

—¿E…esperas a alguien?—preguntó Hinata.

—Sí, pero parece que no llegara, será mejor que me marche, que problemático—dijo él.

—N…no, espera, creo que la c…chica que buscas estará aquí pronto—la Hyuuga le pidió que se quedara.

—Soy Shikamaru ¿Quién eres tú? Conoces a Temari—preguntó.

—A…algo así, tú solo espérala u…un poco—la ojiperla comenzó a correr y tropezó con alguien.

—Fíjate por donde vas ¡de veras!—dijo molesto un chico tirado en un charco.

—¡Lo siento!—gritó Hinata sin voltear atrás.

Luego de correr un rato siguiendo el hilo se encontró con la chica de antes, pensó en hablarle pero ella ya se dirigía hacia donde se encontraba Shikamaru esperando, luego tocó el silbato de cupido y comenzó a llamarlo…

—No creo que sea normal ver a una chica llamando a cupido como loca por ahí, te verías como una muchacha desequilibrada en busca de novio—bromeo cupido al aparecer—después de todo solo tú puedes verme y escucharme

—Entonces ¿cómo quieres que te llame?, no aparecías y ya casi se encuentran—se quejó Hinata.

—si me vas a gritar cada vez que no aparezca rápido al menos grítame Gaara, ese es mi nombre, cupido es solo un título…bueno no importa veamos como lo hiciste—dijo el pelirrojo.

—Hola Shikamaru—expresó una chica rubia.

—Ino ¿qué haces aquí?—cuestionó

—Daba un paseo ¿y tú?—dijo sonriente Ino tomando su mano.

—Espero a alguien pero al parecer no vendrá—dijo decepcionado.

Ambos jóvenes se veían muy contentos juntos, cualquiera diría que parecían una pareja, comenzaron a platicar mientras Temari a lo lejos se detuvo y observó la escena de los chicos tomados de la mano, así que dio la vuelta y se retiró.

—¿Ella no es la chica con la que salías?—señaló Ino a Temari quien se encontraba con otro joven—por cierto ¿con quién está?

—No lo sé, pero será mejor que me vaya—expresó Shikamaru molesto.

—O mejor ¿por qué no damos un paseo juntos?—invitó Ino.

—¿Por qué no? vamos—dijo él dudando.

—No, ¡tienes que ir con ella!—llegó Hinata corriendo y señalando a la otra chica.

—Hinata…no…espera no digas cosas innecesarias—Gaara trató de detenerla.

—Creo que está bien acompañada, sería un problema—decía molesto Shikamaru.

—P…por favor ve, sé lo que te digo—pidió la Hyuuga.

—Está bien…lo siento Ino nos vemos luego—dijo serio y avanzó hacia donde estaba Temari.

—¡Con que tú eres quien puso triste a mi hermana!—reclamó el chico que se encontraba con la rubia cuando Shikamaru se acercó.

—Kankuro basta—pedía ella—y tú ¿por qué no te vas con tu amiguita?

—Temari no es lo que piensas, ella es una amiga de la infancia nos encontramos por casualidad—explicó Shikamaru—por un momento pensé que no vendrías.

—¿Por qué pensaste eso? ni siquiera tarde tanto—bromeó la rubia.

—En verdad eres problemática—dijo él sonriendo.

—Lamento el retraso pero perdí esto por un momento y me demore buscándolo, cuando lo encontré la nieve había arruinado la envoltura así que fui a envolverlo de nuevo—dijo enseñándole un regalo.

—Esto es muy problemático estoy nervioso—dijo Shikamaru casi susurrando.

—Perdón ¿dijiste algo?—preguntó Temari.

—Quiero preguntarte algo…¿quieres ser mi novia?...

—Sí, sí quiero—Temari lo abrazó y cupido lanzó una flecha hacia ellos.

Hinata lo había conseguido, había unido a su primera pareja, se arriesgó un poco al ser tan insistente con Shikamaru pero a fin de cuentas lo había hecho bien, mientras tanto, la otra chica, Ino, aún se encontraba cerca mirando a la nueva pareja, la Hyuuga se sentía mal por ella así que trató de ver su hilo, pero este era muy delgado, por lo que consultó el significado de esto con Gaara, él le explicó que su hilo era muy delgado porque su verdadero amor no estaba en la tierra, posiblemente esta era su segunda oportunidad y su pareja la esperaba en el cielo. Hinata se tranquilizó al escuchar esto. Cupido le dijo que no se relajara tan pronto pues solo había unido una pareja, para tener sus alas de nuevo debía unir un número considerable de personas, luego otra duda apareció en la cabeza de Hinata, se preguntó por qué no veía hilos en su propia mano.

—Tu media naranja aún no ha aparecido así que no veras tu propio hilo eso lo hace más divertido, seria aburrido saber quién es tu amor verdadero pues no conocerías los nervios de las citas, no sabrías lo que es esforzarse por conquistar a la persona con la que deseas estar, no te harías fuerte con cada rechazo es parte de la vida—contestó cupido.

—Ya veo, entonces tendré que esforzarme—afirmó para sí misma.

—Está oscureciendo busquemos un lugar donde puedas pasar la noche, es imposible salir de la tierra sin tus propias alas—dijo cupido y empezaron a caminar.

—No recordaba lo fríos que son estos meses, tal vez si pido que me dejen quedarme a dormir en una casa por aquí…

—Una chica no puede quedarse en la casa de cualquier persona—interrumpió Gaara.

Comenzó a nevar, Hinata y Gaara seguían en busca de un lugar donde refugiarse pero no tenían nada de dinero para pagar el hospedaje o comida, había oscurecido por completo y la ropa de Hinata estaba húmeda por la nieve, la ojiperla se sentó en un banco del parque para pensar que hacer hasta que escuchó una voz dirigirse a ella…

—Hola querida deberías ir a casa—dijo una mujer.

—Bueno yo no…achu…

—No me digas que no tienes a donde regresar, ven conmigo te daré algo de ropa y una comida caliente—dijo tomando su mano y llevándosela.

—No debería, sería una molestia para usted y su familia—contestó Hinata mientras era prácticamente arrastrada por aquella señora y el único rasgo que podía distinguir era su cabello rojo.

—No te preocupes, con confianza, mi esposo seguramente ya terminó de hacer la cena…te encantara y mi hijo pronto volverá a casa pero a él no le molesta, mi nombre es Kushina vámonos—dijo emocionada.

Hinata acompañó a la pelirroja a su casa, apenas cruzaron la puerta la entusiasta mujer saludó cariñosamente a su marido, un rubio de ojos azules, bastante alto y apuesto, el hombre de inmediato se percató de la presencia de Hinata y se presentó

—Espero que mi esposa no te haya causado molestias, soy Minato—dijo el hombre rubio.

—Minato no digas esas cosas. Ella es…cómo te llamas—preguntó la pelirroja.

—Ni siquiera sabes su nombre—dijo con una sonrisa el amable esposo.

—H…Hyuuga Hinata es un placer—respondió.

—Hinata que lindo nombre, ahora vamos a que te cambies debes estar congelándote—le dio ropa y la guío al baño para que se cambiara—Te verás divina ahora solo tenemos que esperar a que venga nuestro hijo para cenar.

Hinata salió del baño utilizando un lindo vestido purpura, era de manga larga y le cubría hasta las pantorrillas, no era muy grueso pero dentro de aquella casa no hacía falta pues la calefacción estaba encendida, cuando Kushina vio a Hinata salir la jaló a la mesa y comenzaron a platicar, unos minutos después se unió a ellas Minato, él no desconfiaba de Hinata pero estaba bastante intrigado por las condiciones en las que su esposa había traído a la joven siendo una completa desconocida así que empezó a hacer preguntas…

—Cuéntame Kushina ¿dónde la encontraste?—indagó…

—Estaba en el parque con la ropa húmeda y hace mucho frio para dejarla sola—respondió la pelirroja.

—¿No tienes donde quedarte? y ¿tus padres o familiares?—cuestionó el rubio, esta vez a la ojiperla.

—Estoy buscando un lugar. Se puede decir que no soy de aquí—respondió Hinata.

—Y ¿cuánto tiempo pienses quedarte en la ciudad?—siguió el interrogatorio.

—Un año—contestó la Hyuuga.

—En estas fechas es algo difícil encontrar un lugar donde quedarse ¿por qué no vuelves con tus familiares y regresas luego?—concluyó el rubio.

—Minato luego hablaremos de eso, tendrá sus razones para quedarse en la ciudad—cambió el tema la pelirroja.

Luego de un rato platicando y esperando al hijo de la gentil pareja este avisó que tardaría más en llegar así que procedieron con la deliciosa cena preparada por el hombre rubio, cuando terminaron Hinata ayudó con las labores de limpieza como agradecimiento hasta que Gaara le recordó que tenía que seguir buscando un lugar donde dormir, la Hyuuga agradeció todas las atenciones y prometió regresar a retribuirles por su amable gesto y devolver la ropa prestada, en el momento en que iba a salir Kushina la detuvo y le propuso permanecer en su casa hasta que encontrara en donde quedarse, Minato no puso ninguna objeción y a Gaara le parecía buenas personas así que aceptó quedarse al menos esa noche, una hora después aparecía por la puerta un chico rubio de ojos azules, era la viva imagen de su padre Minato.

—Naruto ¿por qué llegas tan tarde?—preguntó Kushina preocupada.

—Una chica loca corría por el parque y me tiró en un charco—se quejaba el joven.

—Bueno, no importa, por ahora te presento a Hinata, se quedara con nosotros esta noche—dijo tomando a la chica de los hombros y acercándola al rubio.

—¡Es ella! ¡por su culpa termine empapado, tuve que ir a la casa de Sakura a pedirle prestada ropa de su padre!—gritaba alterado.

—¿En verdad? lo siento no era mi intención—Hinata inclinó su cabeza en señal de disculpa.

—¿En dónde se quedara?—preguntó Naruto.

—Tendrás que dejarla dormir en tu cuarto esta noche—respondió Minato.

—Nada más eso me faltaba—dijo con expresión de fastidio.

—Si les causa molestia entonces mejor…

—Naruto no seas descortés con las visitas discúlpate—lo obligó su madre interrumpiendo a Hinata.

—Lo "siento" Hinata solo espero que Sakura no se entere de esto—dijo antes de retirarse.

Así, algo incomoda por el trato de Naruto, Hinata se quedó a dormir en la residencia Uzumaki-Namikaze esperando poder reunir más parejas para recuperar sus alas y regresar lo más rápido posible al cielo.


Aquí termina el segundo capítulo espero lo hayan disfrutado, muchas gracias por leer.

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Nos leemos luego (n.n)/