Los personajes de Naruto no me pertenecen son propiedad de Masashi Kishimoto
Capítulo 6 ¡Cuenta regresiva! el tan ansiado san Valentín.
—¿A dónde crees que vas?—preguntó Sai.
—No es un asunto de tu incumbencia—contestó Sasuke.
—Todo lo que sucede en el inframundo es de mi incumbencia, hago respetar las reglas lo recuerdas—sonrió engreído Sai.
—Si sigues tanto las reglas no sé por qué estás aquí—señaló sarcástico el Uchiha.
—Eso realmente no te importa, entonces ¿a dónde vas?—cuestionó nuevamente.
—Si tantas ganas tienes de saberlo te lo diré, voy a buscarla—afirmó Sasuke.
—¿Quién dijo que podías hacer eso? además ella no te querrá ver de nuevo, es lo mejor para todos, te lo dije esa vez ¿no?...
—Teníamos un trato, solo quiero comprobar que ella está bien—dijo Sasuke.
—Ella está bien, así que regresa por donde viniste—ordenó Sai.
—No confió en ti—aseguró el Uchiha.
—Orochimaru ya ha bloqueado el portal, le dije que intentarías salir, puedes ir a comprobarlo—se burlaba Sai.
—Maldito, en algún momento me cobrare todo lo que has hecho así que cuida tu espalda—advirtió Sasuke.
—Es algo que quiero ver, por cierto ¿Sabes que tan importantes son la alas para los ángeles?—preguntó Sai para desconcertar a Sasuke.
—¿Qué quieres decir con eso?—el Uchiha lo tomó de la camisa y lo lanzó contra la pared.
—Nada en realidad solo tenía la duda…—sonrió sínicamente Sai.
—Hablar contigo es una completa pérdida de tiempo—dijo mientras se retiraba.
—Te estaré vigilando no intentes nada estúpido…
En la Tierra era fin de semana y Hinata descansaba en casa cuando llamaron a la puerta, era Kushina quien había ido a visitarla, la ojiperla la invitó a entrar, le preparó un café y se sentaron a platicar, la pelirroja siempre que podía pasaba a dejarle comida o ropa, según le había comentado, ella siempre quiso una hija para ir de compras pero no había podido tenerla…
—De bebe Naruto era tan lindo que siempre quise ponerle un vestido pero Minato no me dejo—contó entre risas Kushina.
Luego de una grata conversación Kushina se puso un poco más seria le comentó a la Hyuuga que Naruto estaba algo serio últimamente y que creía tener una idea del porqué.
—Hinata peleaste con Naruto ¿cierto?—cuestionó la pelirroja
—¿Cómo lo sabe?—preguntó ella.
—Podría decir que conozco a mi hijo, pero la verdad es que no es solo eso, ha hablado de ti desde ayer y estaba algo triste. También estaba algo enfadado pero ya se le pasara, sabes, tal vez no debería decir esto, no quiero meterme en la vida de Naruto, pero últimamente veo mucho brillo en sus ojos cuando habla de ti, y déjame decirte que te has vuelto uno de sus principales temas de conversación, eso me alegra. Naruto es muy amable con todos pero no solía preocuparse mucho por los demás, solo por las personas más allegadas a él, me sorprende como se preocupa por ti cuando solo se conocen desde hace poco más de un mes—expresó Kushina.
—¿Qué quiere decir?—cuestionó Hinata.
—Naruto conoce a Sakura desde hace unos años pasaron semanas antes de que esa chica le hablara y meses antes de que aceptara tener una cita con él pero cada vez que mi hijo hablaba de ella sus ojos brillaban intensamente, de un año para acá no ha hablado mucho de ella, dejo de visitarla tan seguido, olvidaba que se iban a ver, ella dejo de venir a la casa y al parecer olvidaba también sus citas con mi niño, lo que quiero decir, es que no me meteré en la vida amorosa de Naruto el decidirá lo que es mejor, pero te agradezco realmente que le devuelvas a mi hijo esa mirada llena de alegría, no hay nada que haga más feliz a una madre que ver esa expresión en la cara de sus hijos, gracias—enunció Kushina con una mirada llena de ternura.
—No tiene que agradecérmelo yo soy quien debe agradecerles a ustedes el apoyo que me han brindado—comentó Hinata haciendo una reverencia.
—No seas modesta Hina—dijo abrazándola—bueno nos vemos luego…
—H…hasta luego—sonrió y se despidió de la señora Uzumaki.
Mientras tanto una plática entre hombres rubios también se estaba llevando a cabo aunque más que una plática era un monologo de quejas que ya nadie escuchaba, después de todo Naruto ya lo había repetido decenas de veces, a estas alturas Minato simplemente asentía y le daba la razón a su hijo pues sabía que si intentaba contradecirlo iba a salir perdiendo ante la terquedad del rubio menor.
—¡No puedo creer que sea tan torpe!—decía Naruto.
—Si—respondía Minato sin quitar la mirada de los platos que lavaba.
—¡Me sorprende que mi primo Nagato no la ha despedido!
—Entiendo…
—¡Se enojó conmigo cuando yo estaba preocupado buscándola!
—Claro…
—¿Estás dándome por mi lado?—preguntó el rubio menor algo molesto.
—Por supuesto…digo, claro que no hijo, solo que me has contado esto más de 20 veces y ella igual que tú ya no es una niña, no tienes que tratarla así…
—Eso mismo dice Sakura—respondió serio Naruto.
—Bueno, pero cuando alguien te importa cuidarlo no es una obligación, es una necesidad, así que piensa cual es el motivo por el que te preocupas por ella—dijo poniendo a pensar a Naruto.
—¡Por Obligación! obviamente, mi madre la trajo ahora somos responsables de ella—comentaba el rubio menor.
—Ya veo, entonces déjame decirte que no debes preocuparte por ella, en todo caso es asunto de tu madre y mío nosotros la ayudaremos—dijo el rubio mayor sonriendo.
—Entiendo, me voy, en unos días será san Valentín le comprare chocolates a Sakura—dijo el rubio menor despidiéndose.
Luego de la visita de Kushina, Hinata estaba pensativa llevaba casi una hora sentada en su sofá mirando un punto fijo hasta que escuchó que alguien tocaba la puerta o más bien casi la tiraba, no necesitaba abrir para saber que quien tocaba de esa manera efusiva, era Karin, aun así no llegó a la puerta sin antes escuchar los gritos de la joven pelirroja.
—Karin ya voy, no grites por favor—decía Hinata mientras abría la puerta—Los vecinos se enfadaran.
—Se acerca san Valentín, tenemos que comprar ingredientes para hacer chocolate, se los das a las personas importantes para ti y a la persona que te gusta—decía emocionada Karin.
—¿A la persona que te gusta?—cuestionó Hinata intrigada.
—Sí, si ahora cámbiate y vamos al centro comercial…
Hinata utilizó un lindo vestido de los que le regalo Kushina y acompañó a Karin al centro comercial donde compraban los ingredientes para hacer chocolate, en uno de los pasillos se encontraron a Sakura y decidieron ir juntas a la casa de Hinata a prepararlo, Karin tenía experiencia, pues cocinaba postres seguido en la cafetería y siempre se lucía con la presentación, Hinata nunca había preparado chocolate pero aprendió rápidamente y aunque era sencillo realmente era delicioso, por otro lado, aunque era muy buena en todo lo que hacía, la cocina no era el punto fuerte de Sakura, así que para el final del día Hinata le había "ayudado" (haciendo la mayoría del trabajo) para que pudiera darle algo a Naruto…
Pasaron los días y Hinata caminaba al trabajo con algo que no solía llevar, una bolsa en la cual cargaba los chocolates que había hecho, estaba cerca del Maid café cuando escuchó que la llamaban
—Hinata, buenos días…
—Hola Gaara ¿qué haces aquí?—saludó la ojiperla.
—En este día tan ocupado me tome un tiempo para venir a visitarte y me hablas así…en realidad vine a recordarte que tienes que aplícate ya pasó más de un mes desde tu llegada y el número de parejas sigue siendo mínimo, me voy cuídate…
—Entiendo pero primero llévate esto, es una costumbre regalárselo a las personas cercanas a ti—dijo dándole una bolsa con chocolates.
—Gracias Hinata, esfuérzate hoy—dijo cuido antes de desaparecer.
La Hyuuga llegó a su trabajo lista para esforzarse al máximo en la búsqueda de parejas pero no contaba con que sería un día demasiado ocupado para eso, debido a la fecha tenían promociones que atraían a más gente que de costumbre así que apenas llegó y se puso su traje de Maid no pudo parar toda la mañana, incluso tuvo que retrasar su hora del almuerzo porque faltaba personal, una vez que las cosas se calmaron un poco Nagato cerro media hora la tienda para celebrar entre los empleados la ocasión, Hinata aprovechó ese momento para entregar los chocolates que tenía en su bolsa le dio a Nagato, a Karin, a Kiba, a Suigetsu (que se encontraba trabajando a tiempo parcial ayudando a Karin), le había dado a Sakura cuando había estado en su casa por adelantado y aun le quedaban tres bolsitas, Minato, Kushina y Naruto…
—En serio me hiciste chocolates, ¿puedo probarlos ahora?—decía Kiba abriendo la bolsa y probando uno— ¡son deliciosos eres una gran cocinera!
—Es hora de abrir—decía Nagato sonriendo.
De nuevo abrieron el local y la gente empezó a llegar por montones de nuevo, cierto cliente destacó entre los demás Hinata lo atendió y lo llevó a una mesa para dos pese a estar solo, el cliente, quien dijo llamarse Obito llebaba un gran ramo de flores y le dijo a Hinata que tenía ciertas peticiones, lo primero que le explicó fue que en poco tiempo llegaría una mujer de cabello corto y castaño llamada Rin, tenía planeado darle una sorpresa así que le pidió ocultar las flores y cuando el hiciera una señal con la mano tendría que traerlas, por supuesto el joven ofreció una generosa propina a cambio del favor pero eso no era lo que motivaba a Hinata sin el hecho de unir al menos una pareja antes de salir del trabajo, así Gaara no tendría nada que reclamarle.
Unos minutos después la joven apareció por la puerta del local Hinata lo supo de inmediato al ver el hilo rojo atado en su dedo meñique Kiba estaba a punto de ir a atenderla pero la Hyuuga le pidió que se la dejara a ella, normalmente cada cliente atendido era una propina para el mesero pero Kiba no podía negarse así que la dejo hacerlo
—Bienvenida señorita—Hinata hacia una reverencia.
—Estoy buscando a alguien—dijo la joven.
—Acompáñame por favor, la están esperando…
Hinata guío a Rin hacia la mesa de Obito, al pobre hombre pelinegro le sudaban las manos y tenía la garganta seca, Rin sonrió cuando lo vio y tomó asiento frente a él, Obito trató de saludarla pero las palabras simplemente no salían de su boca fue Rin quien tuvo que comenzar la conversación.
—Es un lindo lugar, dime de que querías hablar…
—Bueno yo…tú sabes…si bueno… ¿Por qué no ordenamos primero? ¡señorita!—gritó Obito nervioso.
Hinata se acercó a ellos y tomó su orden, un pastel de chocolate para Rin y un café bien cargado para Obito, mientras esperaban la comida el silencio reinaba en la mesa, la castaña miraba fijamente a su acompañante por unos minutos luego miraba su celular un momento y volvía a centrarse la persona frente a ella, llegó la orden y con ella la típica conversación de cafetería, que buena esta la comida, la bebida es deliciosa, que buen ambiente etcétera, etcétera, el final la señal nunca llegó, después de terminar su postre la chica salió del establecimiento, al parecer Obito no había tenido el valor para decir nada…
—Aquí está su cuanta, traeré el ramo de flores—decía triste Hinata.
—Olvídalo, tíralo o consérvalo si quieres, otro año más en que no me atrevo—decía serio.
—Yo puedo ayudarlo si lo desea—ofreció Hinata.
—Enserio y ¿por qué lo harías?—dudaba Obito.
—Es bueno ayudar a los demás. Mi turno termina a las 3 si desea que lo ayude vuelva a esa hora—dijo Hinata con una sonrisa.
Obito salió del establecimiento y pese a que sus planes no salieron como esperaba dejo la propina que había prometido, era bastante dinero pero la Hyuuga no lo necesitaba realmente así que se las ingenió para dejar el dinero en una de las mesas que había atendido Kiba sin que este se diera cuenta, minutos más tarde cuando la encontró el castaño no cabía de la felicidad, apenas terminaron el turno se acercó a Hinata para mostrarle lo que una "amable persona" la había "dejado", él le explicó a Hinata que la razón por la que trabajaba era recaudar dinero para seguir pagando su carrera de médico veterinario en la universidad así que la propina era de mucha ayuda para él, Hinata simplemente se quedó callada y se alegró por su amigo.
Hinata se quitó el uniforme de Maid y salió de la cafetería cargando el ramo de flores que había dejado Obito, tenía la esperanza de que el volviera para ayudarlo pero no lo veía por ningún lado, como aún tenía que tratar de unir al menos una pareja cruzó la calle y entró en el parque que estaba en frente, el mismo en el que había conocido a Naruto, por alguna razón aquel recuerdo la invadió y se puso a pensar en el divertido incidente (al menos para ella) hasta que una voz la sacó de su ensoñación, era Obito quien la llamaba desde una de las bancas, él en realidad no la estaba buscando se había quedado en el parque mirando a las parejas pero al ver a la Hyuuga parada con aquellas flores no pudo simplemente esconderse y fingir que no quería su ayuda, la ojiperla se emocionó al verlo y se acercó corriendo a él, le entregó el ramo de flores y le ofreció acompañarlo a la casa de Rin para darle apoyo moral a la hora de entregarlas.
Mientras más caminaban el rostro de Obito se ponía más tenso, Hinata lo notó asi que le preguntó cual era el problema, él respondio que simplemente no podia, cada vez que quería hablarle tartamudeaba y terminaba divagando, Por suerte, o mala suerte, la casa de la castaña no quedaba muy lejos pero Obito caminaba despacio para tardarse más en llegar, cuando entraron por una pequeña calle Hinata pudo observar a la chica afuera de una casa regando las plantas…
—Solo repase en su cabeza lo que le dirá y ármese de valor ¿que podría pasar?—dijo Hinata— Mire es ella…
—Mejor no, esperare otro año—decía sudando y temblado Obito.
—No, ahora, cierre los ojos y cuente de 10 a 1, luego en voz alta diga todas las cosas positivas que ve en ella—decía mientras tocaba su silbato.
(10…5...2…1)
—Rin yo me enamore de ti a primera vista, eres realmente linda, bondadosa, amable y siempre me ayudas a pesar de lo torpe que soy, lamento no haber tenido el valor de decirlo antes te amo…
—Yo también te amo Obito—contestó Rin mientras Obito abría sus ojos.
—¿Pero qué pasa?—él no lo podía creer.
—Esa chica me dijo que viniera y logré escuchar todo lo que dijiste, realmente fue muy lindo—dijo la castaña sonrojada.
—Aquí tiene sus flores, felicidades, me retiro—se despedía Hinata.
—Muchas gracias…Obito ¿ella quien era?—preguntó sonriendo Rin.
—Digamos que un ángel que vino a ayudarme—contestó sonriendo Obito.
Hinata decidió emprender el camino de regreso a su casa tal vez podía pasar un momento por el parque para distraerse o ver si encontraba a alguien más a quien unir, pero alguien le habló…
—¡Hinata! ¿Qué haces aquí? apuesto a que estas perdida. ¿Sigues molesta conmigo?—preguntó cierto rubio al encontrársela por casualidad.
—No , no tendría motivos para disgustarme—decía fingiendo indiferencia.
—Tienes razón, a mí tampoco no me importa, me voy tengo que ver a Sakura—expresaba serio pero estaba enfadado por la indiferencia de la ojiperla.
—Tengo algo para ti y tus padres como agradecimiento—dijo Hinata tratando de enmendar la actitud con la que había hablado antes.
La Hyuuga sacó los chocolates de su bolsa para entregárselos a Naruto pero en ese momento se apareció frente a ellos Sakura, la pelirosa los saludó amablemente pero a pesar de que no había escuchado la pequeña discusión podía sentir la tensión en el ambiente.
—Iba a tu casa ahora mismo…Personalmente no quiero tu chocolate Hinata, tengo el de Sakura pero dámelo se lo daré a mis padres—dijo de mala gana.
—¡No hace falta que seas grosero si no lo quieres!—gritó la borde de las lágrimas Hinata, los arrojó y se fue.
De inmediato la pelirosa le reclamó a Naruto por su comportamiento, el rubio se sorprendió de que la misma Sakura fuera quien le dijera eso pues pensaba que tal vez ella podía sentirse celosa pero le contestó que era normal que la familia regalara chocolates por compromiso, lo que no sabía era que en realidad ellos no eran familia, la culpa rondaba la cabeza del rubio pero simplemente cambio de tema, saco de su bolsillo una caja y extendió la mano para entregársela a la Haruno.
—No es para mí ¿verdad?—señaló seria.
—¿Por qué lo… ¡rayos!…
—Los regalos que me das los envuelves en papel rosa porque sabes que me gusta ese color. La envoltura de este es lila además tiene una tarjeta que dice para Hinata con tu letra ¿quieres alguna otra prueba?...
—Es de mi madre me pidió que le diera esto a Hinata, este es el tuyo—dijo cambiando la caja lila por una rosa que traía en su otro bolsillo.
—Entiendo…aquí está el mío—Naruto rápidamente lo probó.
—Es el más delicioso que me has dado hasta hoy realmente has mejorado—la felicitó el rubio.
—Me gustaría decir que lo hice yo, pero solo ayude, lo preparó ella…
—¿Ella?—no tenía que ser un genio para saber a quién se refería.
—Ahora que lo dices, el de hace un año era un poco más dulce—el rubio trató de rectificarse.
—¿Está bien que la dejes irse así?—dijo Sakura tomando los chocolate apastados del suelo.
—No tengo por qué ir tras ella, vamos te invito a comer—sonrió el rubio.
—No tengo ánimos, será para la próxima—decía cabizbaja la pelirosa.
—Entiendo, nos vemos luego—dijo desanimado— ¡Vaya san Valentín! Sakura está cada vez más distante…no debí hablarle así a Hinata, ella incluso se acordó de mí y me iba a dar chocolate, me siento un verdadero idiota.
En un parque cercano Hinata lloraba sentada en un columpio, ¿Porque me habla así? yo solo…solo…ni siquiera sé porque estoy llorando, se decía a si misma Hinata…
—Es amor, querida—dijo una voz detrás de ella.
—¿Amor?…tú…eres la chica de aquella vez…
—Yamanaka Ino ¿el nombre no te dice nada? bueno no importa. Solo te diré esto una vez, aléjate de Uzumaki Naruto dentro de un año te iras ¿o no?, solo vienes a destrozar su relación—acusaba la rubia.
—¿Por qué me dices todo esto?—decía con lágrimas en sus ojos— ¿es por lo de Shikamaru? él no estaba…
— Él no me interesa, tal vez no me recuerdas, pero yo soy una vieja conocida, ahora piensa lo que te he dicho…
Hasta aquí dejo este capítulo, si, la chica misteriosa era Ino, ¿Qué relación tiene con Hinata? ¿Por qué quiere que se aleje de Naruto? Dentro de poco lo sabrán jajaja
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Nos leemos luego (n.n)/
