Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto

Capítulo 8 Encuentro con el pasado


—¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?...

—Hinata parece que no sigues mi consejo, pensé que eras muy obediente—dijo sarcástica cierta rubia.

— S…sal de mi casa por favor—pidió la Hyuuga.

—¡Sabes que los seres diferentes no deben mezclarse!—gritó exaltada Ino.

—N…no sé a qué te refieres—fingía Hinata.

—Sabes de lo que hablo, no te hagas la inocente ¡sé lo que eres!—sonrió arrogante la rubia.

—¿Tú sabes?...

—¡Más te vale no tratar de negarlo querida "amiga"!—exclamo Ino irónicamente—o ¿me vas a decir que has olvidado lo que pasó?

—No sé de qué me estás hablando…—aseguraba Hinata

—¿Quieres que te refresque la memoria? Entonces te voy a contar una historia…

Hace muchos años atrás hubo una joven que padecía una enfermedad terminal, su vida, si es que se le podía llamar vida giraba en torno a doctores, medicamentos, sufrimiento y dolor, un día la chica simplemente se quedó dormida y despertó recostada en medio de un prado dorado, todo el dolor se había ido, la movilidad y vitalidad de de su cuerpo habían regresado, ella se puso de pie y comenzó a caminar, con cada paso que daba se llenaba de la calidez de aquel lugar que era el más claro y pacifico que había visto en su vida, pese a la tranquilidad que transmitía el ambiente a su alrededor la rubia se encontraba desconcertada, no entendía como había llegado ahí hasta que alguien la llamó a sus espaldas.

—¿Yamanaka Ino?—preguntó una dulce voz.

—Sí, soy yo—dijo mientras volteaba a ver a la chica que la llamaba—¿Quién eres y como sabes mi nombre? ¿En dónde estamos?

—Bienvenida—expresó una chica de ojos perlados—Soy Hyuuga Hinata y estas en el purgatorio, el día de hoy vamos a revisar tu historia de vida para saber que pasara contigo en el futuro.

—¿Purgatorio? ¿Historial? ¿De qué hablas?—preguntaba la rubia mientras comenzaba a entender la situación—estoy…yo… ¿morí?

—Sí, algunas veces pasa, la gente llega aquí sin darse cuenta—afirmó Hinata tocando su hombro—pero no te preocupes, te aseguro que todo estará bien, por lo que veo fuiste en vida una persona ejemplar, bondadosa y amable…

—Si lo dice así me avergonzare—bromeo Ino.

Una vez que Hinata comprobó que la chica tenía todas las cualidades para ser un ángel le pidió que la siguiera para ver a Tsunade, ella tenía que aprobarla y luego de eso comenzaría a crear una joya espiritual única para Ino, la rubia en un principio no dijo nada solo siguió a Hinata, aun parecía estar algo confusa, por no decir decaída, así que Hinata se detuvo y le preguntó si tenía algún problema, Ino de inmediato le contó a Hinata que era casada y estaba preocupada por su esposo, ellos se habían casado muy jóvenes y no tenían más familia.

Tristemente, Hinata le dijo que lo único que podía hacer era esperar, los humanos no tenían la capacidad de ver o escuchar a los ángeles así que no podría comunicarse con él hasta que muriera, Ino comenzó a llorar desconsolada mientras recordaba todos los momentos que había vivido con su esposo y todas aquellas promesas que habían hecho y ahora no podrían cumplir.

—¡Necesito verlo una vez más! ¡Necesito decirle que todo está bien!—Lloraba amargamente la rubia— ¡decirle que si desea rehacer su vida yo no me molestare! se lo dije muchas veces antes de morir pero es tan terco que siempre respondía que a la única mujer que podía amar era a mi…

—Realmente tienes un buen esposo—comentó Hinata tomando entre sus brazos a Ino para calmarla.

—¡Me dijo que siempre estaría allí para mí!...yo lo deje solo, no merezco ser un ángel—decía entre sollozos Ino.

—¡No es tu culpa! tú fuiste una gran mujer, algunas veces las cosas no salen como nosotros planeamos porque no podemos controlar nuestro futuro, pero como seres humanos hay que enfrentar las pruebas que nos pone el destino, aunque algunas veces parecieran insuperables, tu luchaste por tu vida hasta el final y eso te hace merecedora de estar aquí—la alentó Hinata.

—Gracias, me siento un poco mejor—dijo Ino agradecida pero aun con lágrimas en los ojos.

—Además tu esposo es un hombre maravilloso según lo describes, dentro de unos años el vendrá aquí, podrán reencontrarse, ser ángeles y estar juntos para siempre—comentó Hinata para hacer feliz a su nueva amiga.

Luego de esa plática Hinata e Ino fueron a hablar con Tsunade quien al escuchar la situación le otorgó a Ino la misión de cuidar el purgatorio junto a Hinata para que así esperara la llegada de su pareja, la rubia aceptó la misión encomendada, decidió ser paciente y esperar a su marido sin presiones, nada le daría más alegría que ver al hombre que amaba vivir una vida larga y plena, así que dejo que la tarea de cuidar a su esposo recayera en alguien más.

Con el tiempo la rubia y Hinata se hicieron inseparables, realmente se apreciaban mutuamente y compartían muchos momentos juntas, Ino le platicaba a la ojiperla cómo era su esposo física y emocionalmente, cómo había amado a su pareja, como habían sido sus primeras citas, la difícil situación que habían pasado al ser tan jóvenes, no tener familia ni educación y no poder conseguir un empleo, también le habló de su promesa de estar juntos para siempre, la rubia aseguraba que su pareja sería una excelente persona y cuando llegara podrían estar juntos para siempre como ángeles, pero si por cualquier cosa eso no llegaba a suceder ella lo acompañaría hasta el mismo infierno de ser necesario.

Pasó un año desde la llegada de Ino y cierto día Tsunade tenía que atender personalmente algunos asuntos fuera de su oficina, la única persona que se encontraba para suplirla era aquella que solo miraba como último recurso, un anciano llamado Danzo, Ino siempre se había preguntado que hacia ese hombre en un lugar tan pacifico, pues su sola presencia despedía un aura maligna, Hinata lo conocía de primera mano pues él había sido su mentor y el hombre tenía un gran fanatismo enfermizo por cumplir las reglas, cuando llegó el momento de que Tsunade partiera a cumplir con sus asuntos llamó a Ino y le pidió que la acompañara pues era hora de que recibiera su joya espiritual, a pesar de que ella no se separaba de su puesto por miedo a que su esposo llegara repentinamente aceptó ir con Tsunade con tal de no toparse con Danzo.

Cuando Ino regresó lo primero que hizo fue buscar a Hinata para hablarle de su viaje, pero cuál fue su sorpresa al encontrarse con que su marido había llegado a pesar de no ser aún su tiempo y peor aún, que Hinata lo había mandado de buenas a primeras al inframundo, primero pensó que tal vez era una confusión, pero para su mala suerte era cierto, él no había sido una buena persona, Ino ni siquiera se detuvo a indagar sobre la vida de su esposo, corrió a buscarlo arrepintiéndose de no haberlo cuidado ella personalmente, en su camino se encontró con Hinata…

—¿Por qué lo hiciste Hinata? ¿Por qué lo mandaste al inframundo?—recriminaba la rubia.

—¿Tan pronto te enteraste?—preguntaba Hinata mirando fijamente hacia enfrente con un rostro sin emociones.

—¿Pensaste que no lo sabría? ¡Ni siquiera pude verlo ni hablar con él!—las lágrimas caían por las mejillas de Ino.

—Tienes que entenderlo—afirmaba Hinata aun sin expresión.

—¡Sé que debí cuidarlo personalmente para evitar algo como esto! pero…

—No te culpes, aun así no hubieras podido hacer nada—reveló Hinata.

—Que dices yo…

—Los ángeles cuidan de todo peligro externo a los humanos y aunque podemos tratar de guiarlos por el sendero correcto es decisión de ellos seguir el camino que eligen—explicó la Hyuuga— Además él merecía ir a ese lugar incluso desde antes de que tu llegaras aquí, yo solo cumplí mi trabajo.

—¡Ya basta por favor!—gritó Hinata.

La Hyuuga llevo sus manos a su rostro y se dejó caer en el piso, se sentía mareada y le dolía la cabeza ella no recordaba nada de lo que relataba la rubia pero por alguna razón no sentía que estuviera mintiendo, Ino terminó su relato contando que había hecho tratos con un demonio para ir al inframundo pero ellos la engañaron para robarle su joya espiritual, al final su último recurso fue hacer uso su posición en el purgatorio para regresar al mundo humano tal como lo había hecho Hinata.

—Yo no recuerdo nada de eso, cuando era un ángel en el purgatorio jamás te conocí—aseguró—Hinata.

—¡Deja de mentir! ¡Mientras yo sufría tú te regocijabas entre el amor de Sasuke, la amabilidad de Tsunade-sama y tu familia!

—¿Cómo sabes sobre Sasuke-sama?—cuestionó la Hyuuga confundida.

—¡Sé todo sobre ti! Tengo ciertos contactos así que cuando me entere que te estabas quedando en casa de Sasuke di aviso a Orochimaru para que mandara a alguien a sacarte de ahí, no era posible que tu si pudieras estar con un demonio y yo no—confesó Ino.

—Las cosas eran diferentes…él quería…

—¿Por qué tendrías que tener preferencia? pero mi satisfacción fue aún mayor cuando me ente de lo que te sucedió ¡un ángel sin alas y mejor aún sin joya espiritual! ¡Debo agradecerle a quien haya hecho eso! era tu condena por no dejarme ser feliz, pero luego a la niña consentida se le da una oportunidad y ¡resulta que es aceptada y amada por todos! pero esto no se va aquedar así me encargare de hacer tu vida miserable—dijo la rubia mientras salía y azotaba la puerta.

Hinata estaba agotada mentalmente, ella estaba segura de que eso no había ocurrido, al menos no lo recordaba, pero cuando pensaba en la historia de la rubia pequeños recuerdos en forma de flash comenzaban a llenar su memoria, esto hizo que su dolor de cabeza y mareo aumentaran por lo que se fue a dormir para tratar de apaciguar el malestar.

Mientras tanto en el inframundo Sasuke recorría las complicadas calles y pasillos cuando una voz molestamente conocida lo hizo detenerse

—Sasuke ¿dónde estás que no te veo?—se burlaba Sai.

—¿Qué quieres ahora?—decía molesto Sasuke.

—No la encontraste ¿verdad?...

—¿De qué hablas?—el Uchiha fingía demencia.

—Sé que saliste de aquí y fuiste al mundo humano ¿por qué la buscaste allí?—cuestionó Sai.

—No te importa—afirmó Sasuke.

—Ya veo "aún no sabe que está en la tierra como humana"—pensó Sai.

—No me interesa seguir hablando de esto después de todo no es de tu incumbencia—dijo Sasuke mientras se retiraba.

Al día siguiente Hinata se despertó un poco más tranquila y fue a trabajar como de costumbre aunque un poco más torpe de lo usual, cuando llegó la hora del descanso la ojiperla se sentó en el comedor aunque por estar pensando en todo lo que había hablado con Ino en lugar de comer estaba pellizcando la comida, Kiba pasó por el comedor, notó extraña a Hinata y no perdió el tiempo, se acercó a ella y le hizo saber que cualquier cosa que le sucediera podría contar con él además envalentonado por las palabras que acababa de pronunciar le pidió a que lo acompañara a un parque que estaba cerca del departamento la Hyuuga esa misma tarde pues, según el castaño, había algo importante que tenía que decirle, Hinata deseaba distraerse así que aceptó, Kiba no tuvo tiempo de celebrar porque se escuchó que abrían la puerta y corrió a atender.

—El rosa—dijo Karin parada detrás de Hinata mientras se acomodaba sus gafas

—¿Qué?—pregunto Hinata asustada pues de la nada la pelirroja había aparecido atrás de ella.

—El vestido nuevo rosa se te vera bien para tu cita con Kiba…

—No es una cita—decía levemente sonrojada.

—No importa, por cierto me entere de que hablaste con mi primo Naruto, sabes, últimamente no deja de hablar de ti—decía sonriente Karin.

—¿En serio?—preguntaba incrédula la Hyuuga.

—Sí, pensaba que Kiba era el único pero ahora veo que no, pero no te preocupes no le diré a mi primito que saldrás con Kiba. Tampoco se lo digas tú—advirtió la pelirroja.

—¿Por qué no debo decirle?—se preguntaba Hinata.

—Porque solo sales con Kiba como amigos ¿no?—exponía la pelirroja—no debemos dejar que se formen malentendidos ahora dime ¿que sientes por Naruto?

—Yo no…yo solo…es que…yo—balbuceaba Hinata nerviosa.

—Esa reacción dice mucho no importa cuánto quieras negarlo—se burló la Uzumaki—pero de eso tampoco diré nada no me concierne a mi…

Una vez terminó la plática Hinata volvió a su trabajo, la pequeña charla con sus amigos la había hacho olvidar al menos por el momento su preocupación, cuando salió del trabajo fue directo a su casa y siguiendo el consejo de Karin se puso el vestido rosa que esta había recomendado, una vez arreglada salió en busca de Kiba, el parque estaba solo a unas calles y el castaño estaba esperándola en la entrada y llevaba con él un enorme perro…

—Kiba ¡que perro tan grande!—decía Hinata sonriendo.

—Hola Hinata, este es Akamaru—indicó alegre Kiba.

—¡Qué lindo perro!, ¡qué lindo perro!—decía la Hyuuga mientras lo acariciaba

—Parece que le agradas…

—¿De que querías hablarme Kiba?—preguntó directamente.

—Por ahora vamos a pasear hablaremos de eso más tarde—decía Kiba sonrojado.

—Está bien…

Hinata y Kiba se divirtieron paseando por el parque y jugando con Akamaru, cuando el cielo comenzó a tornarse rojizo gracias al atardecer Kiba guío a Hinata a un pequeño mirador sobre una de las colinas del parque donde no pasaba mucha gente…

—Hinata ¿no te gusta la vista?—cuestionó el castaño.

—Sí, me encanta el atardecer, es nostálgico pues es un final, pero me trae alegría que después de él viene un nuevo comienzo.

—Hinata sobre lo que quería hablarte.

—Si dime…

—Bueno veras…yo…tu a mi…desde hace tiempo—Kiba no podía ni siquiera articular palabras.

—No estoy entendiendo—afirmó Hinata.

—¡Estoy enamorado de ti! desde el primer momento en que mis ojos te vieron sentí que eras alguien especial, tenía la necesidad de seguir junto a ti, odiaba que terminara el horario de trabajo porque no podía escuchar tu voz, tus hermosos ojos reflejan la paz que quiero sentir en mi vida, tus labios pronunciando mi nombre me dejan una dulce sensación en el pecho, no pensé que en algún momento tendría el valor para preguntarte esto pero ¿me harías es honor de ser mi novia?—pregunto Kiba sonrojado y avergonzado pero satisfecho por haber dicho todo lo que sentía.

—L…lo…s….siento Kiba yo n…no—Hinata estaba tan sonrojada como Kiba.

—¿Qué está pasando aquí?—preguntó Naruto haciéndose presente en la escena.


Hasta aquí el capítulo 8 ¿Qué hacía Danzo como asistente de Tsunade? ¿Por qué Hinata se comportó así con Ino? y ¿por qué Hinata no recuerda nada de eso? ¿Por qué la confesión de Kiba fue tan ridículamente cursi? ¿Por qué todos los personajes aparecen en el momento menos oportuno? tengo las respuestas para todo eso y más, excepto para las últimas dos jajaja ya hablando en serio prometo tardarme lo menos posible en actualizar para resolver todas esas dudas.

Cualquier duda comentario o sugerencia que tengan será aceptada pueden dejarme un review o un mensaje privado, ademas si les interesa pueden entrar a mi perfil donde están los links de mis redes sociales, Facebook, Tumblr y DeviantArt apenas estoy empezando así que si te gusta lo que hago los likes, favoritos, reblogueos, llamas y demás me ayudarían mucho, sin más por el momento…

nos leemos pronto (n.n)/