¡Hola!, por última vez en este fic.

Gracias a I'mCruelAndPretty, Emily, Mery Vedder, CallMeStrange y Silvers Astoria Malfoy por vuestros reviews.


Epílogo

Nobody said it was easy,
It's such a shame for us to part.
Nobody said it was easy,
No-one ever said it would be this hard,
Oh take me back to the start.

Coldplay-The scientist

Pese a que esperaba que estar con él fuese un acto de paciencia y sacrificio, a Elijah no le cuesta nada acostumbrarse a Liam. El bebé es tan llorón como Élie y más caprichoso, pero también es el único que sólo con reírse logra animar a James cuando el joven se pierde en la tristeza por la muerte de su hermano. Además, no parece aguantar a Louis Weasley, y se echa a llorar nada más verlo. Sólo por eso ya se hubiera ganado el corazón de Elijah.

Después de dejar a Sophie tranquila sabiendo que su hijo estaría con ellos, James y él decidieron que el nombre completo del bebé sería Liam Albus Grant. Pese a que es extraño –u horroroso, como Fred no se cansa de decir desde que se enteró–, no es mala idea. Lo lógico sería que se apellidase Anderson, pero James se negó categóricamente, ya que según él eso le restaba paternidad a su persona. Así que su hijo se quedó con el apellido de su madre biológica. Elijah espera que Liam no haga muchas preguntas al respecto cuando crezca.

El joven se despereza mientras sale de San Mungo. Se desaparece hacia la Madriguera en cuanto puede, consciente de que James está enfadado con él por haberle cambiado el turno a Ainhoa justo un domingo, el día que por decreto todos los Weasley y allegados se reúnen en la casa de los abuelos de su novio. No es que se sienta muy culpable. Además, a James se le pasará rápido el cabreo.

Cruza la verja del jardín; ya hace buen tiempo, por lo que todos están fuera, charlando. Elijah se aparta para evitar que Noah, que persigue a su prima Juliet, lo arrolle, y saluda a la gente con la que va cruzándose hasta encontrar a James.

El joven está apoyado en la mesa, con Liam en brazos, charlando con Louis, Hugo y la novia del pelirrojo. Elijah advierte que Roxanne Weasley –Nott en unos meses, por lo que ha oído– trata de mantenerse fuera del campo de visión de James, y siente una repentina lástima por ella. James nunca la ha culpado de la suerte de Albus, pero Elijah sabe que la joven se siente culpable por no haber sido capaz de resistirse a la maldición imperius.

James sonríe cuando lo ve, y le tiende a Liam. Al cogerlo, Elijah escucha la risita de su hijo y se maravilla una vez más de lo mucho que se parece a él. Sus ojos son de un gris algo más oscuro que el de su padre, acercándose al azul, y tiene las orejas algo puntiagudas, pero por lo demás Elijah y Liam son como dos gotas de agua.

—¿Ya has salido?—Elijah lo mira, algo sorprendido cuando no descubre el menor rastro de ironía o sarcasmo en la voz de su novio. No creía que fuese tan fácil que a James se le pasase el enfado. Asiente—. Bien, porque te toca cambiarlo—antes de que Elijah pueda protestar, James se acerca a él, y lo besa, y luego se dirige hacia el rincón en el que están sus padres, con expresiones un tanto sombrías.

Los señores Potter van a divorciarse. La muerte de su hijo mediano ha terminado con su matrimonio, pero según Lily ya discutían desde antes. Perder a Al es lo que ha hecho que den el paso definitivo. James no parece darle mucha importancia, aunque cambia de tema cada vez que el asunto sale a colación.

Mientras ve alejarse a su novio, Elijah frunce el ceño y mira a Liam. El bebé tiene el puño metido en la boca, mordisqueándose la mano con los dientes que empiezan a asomar de sus encías, pero sonríe.

—¿Y a ti qué te hace tanta gracia?—le pregunta. Liam ríe y Elijah sacude la cabeza. Resignado, se acerca a James para preguntarle dónde ha dejado las cosas del bebé.

Su novio suelta una carcajada.

—Era broma, ahora no necesita que lo cambies—aclara. Elijah entorna los ojos mientras James coge a Liam y se lo pasa a su padre—. ¿Qué tal te ha ido en San Mungo?

Elijah se encoge de hombros.

—Stuart nos ha retrasado a todos porque hoy está que no da pie con bola, pero bien—al ver la mirada de James, suspira con exasperación—. Merlín, James, sé que no te cae bien, y la verdad es que a mí tampoco, al menos no del todo…pero no necesita que lo odies.

James aparta la mirada mientras su padre le devuelve a Liam, y Elijah sabe lo que está pasando por su cabeza. A diferencia de lo que piensa de su prima, según él Stuart es casi tan culpable de no resistirse a la imperius como Minna de haberlo sometido a la maldición. El joven sabe que es un pensamiento ilógico, pero resulta difícil hacer entrar en razón a James. Desde la muerte de Al ha desarrollado una impresionante capacidad para cambiar de tema cuando no le interesa el rumbo que está tomando la conversación.

—Creo que tiene calor—murmura entonces, mirando a Liam. Efectivamente, el bebé parece estar deseando librarse de los brazos de su padre y tiene las mejillas más sonrosadas que de costumbre. James echa a andar hacia la Madriguera con Elijah pisándole los talones.

Sí, Liam tenía calor. En cuando entran en el fresco salón de la casa de los Weasley, la rojez de su rostro comienza a esfumarse. James lo sienta en el sofá y se deja caer a su lado. Pensando que su novio no puede evitar los temas que no le gustan eternamente, Elijah se sienta al otro.

—James, Stuart estuvo bajo la imperius. Como tu prima.

El joven observa con sumo interés a Liam, que se ha cogido un pie y se lo acerca a la boca.

—No lo aguanto. Y no va a caerme mejor por mucho que lo defiendas. Mucho menos si lo defiendes.

—Como quieras—cede él—, pero ten razones lógicas para no tragarlo. O di simplemente que estás celoso.

James aparta la vista de su hijo y mira a Elijah con los ojos entornados.

—¡No estoy celoso!—protesta.

Elijah sonríe, divertido por el tono de su novio.

—Lo estás. Y encima, sin motivos.

James refunfuña algo inaudible.

—No vas a conseguir que me caiga bien—murmura después. Elijah enarca una ceja—. Y no es por… de verdad, no es porque te acostaras con él… Bueno, sí, en parte, pero no del todo. No estaría tan molesto haciendo lo que Minna le ordenaba cuando no se libró de la maldición hasta que ella murió.

—James—empieza Elijah, con infinita paciencia—, tu prima Roxanne también estuvo bajo la imperius. Por si ya no te acuerdas, te recuerdo que robó la caja y se la dio a Minna, y permitió que culparan de ello a tu hermano.

—¡Pero a ella no la vi!—exclama James—. Ella en ningún momento estuvo en esa casa cuando…—sacude la cabeza—. Stuart, en cambio, sí que estaba. Normalmente era quien me traía la comida. Siempre que los otros pasaban el rato torturándome, él estaba en un rincón, mirando. A veces hasta les llevaba agua.

»Y ahora, cada vez que lo mencionas o me cruzo con él cuando voy a verte al hospital, me recuerda todo eso. Me da igual que sea ridículo o que no tenga razón de ser. No es agradable, ¿sabes?

Elijah lo mira largamente durante varios minutos. James ha bajado la mirada; parece casi avergonzado por lo que ha dicho, como si no hubiera tenido intención de hacerlo y se le hubiese escapado. Que probablemente sea lo que ha ocurrido en realidad.

Tras coger a Liam y sentarlo en su regazo, Elijah atrae a James hacia sí. El joven no opone la menor resistencia, y Elijah juega con mechones de su pelo, preguntándose si todas las pesadillas que James nunca quiere contarle tratan sobre eso.

—No sé qué se supone que tengo que decir—empieza—. Supongo que a nadie le gusta acordarse de algo así… Pero no eres el único. Cada vez que te veo esto –alarga los dedos hasta rozar las dos marcas que tiene James en el cuello—, recuerdo los días en que no estabas y ni siquiera sabíamos…—sacude la cabeza—. Pero no te he pedido que las escondas. Ni voy a hacerlo. Porque la cosa es que, a pesar de todo, sigues aquí.

James se separa de él.

—Al no—replica en voz baja.

—Cierto—Elijah se muerde el labio. El tema de Albus es delicado—. Pero… no todo ha sido tan malo desde entonces, ¿no?

James clava la vista en Liam. El bebé ha vuelto a cogerse el pie y mordisquea su dedo gordo con las encías, y de vez en cuando se ríe, divertido por algo que sólo entiende él. James también sonríe.

—No… Bueno, vale, a lo mejor tienes razón—acepta—. Simplemente no menciones a ese imbécil más de lo necesario.

Elijah aferra la camiseta de James para acercarlo a él, aunque esta vez lo besa. El joven ríe contra sus labios y piensa que, por fin, las cosas parecen estar poniéndose en su lugar de nuevo.

Sólo espera que esta vez no vayan a desordenarse demasiado.


Notas de la autora: Y hasta aquí hemos llegado con esta historia. Liam será un chaval un tanto peculiar y Élie un encanto, y los dos se llevarán bien. Pero eso no lo escribiré, porque la Cuarta Generación es ya mucho, ¿verdad? Eso sí, no voy a dejar a la Tercera Generación ni en broma. ¡Con lo que los quiero yo a todos!

Gracias a todos los que habéis seguido la historia, tanto desde el anonimato como dando señales de vida en forma de review. Si os ha gustado, me doy con un canto en los dientes; si no, al menos me lo he pasado pipa escribiendo, y, como se dice en mi tierra, que me quiten lo bailao'.

Y hablando de todo un poco, ¿qué os ha parecido?