Como prometí, he vuelto con el cap 4! disfrutadlo :D


VENGANZA EN LA NOCHE DE LOS DIFUNTOS

La mañana del 31 de octubre, Hermione se levantó sobresaltada al experimentar esa maldita pesadilla que llevaba atormentándola desde que comenzó el curso.

Aquella cadena gélida como el hielo que tiraba de su mano, obligándola a avanzar, pero esta vez hubo algo nuevo. Algo que no había aparecido antes en su sueño. La profesora McGonagall se encontraba en el otro extremo de la oscura habitación, alzando su varita y murmurando algo en dirección a donde estaba Hermione, pero justo entonces despertó.

— ¿Estás bien? — preguntó Ginny con preocupación acercándose a su cama al ver que estaba gritando en sueños.
— Si, eso creo…— respondió secándose el sudor frío de la frente — es que llevo más de un mes teniendo el mismo sueño y no sé que puede significar… iré a buscar información en la biblioteca.

— A lo mejor es un sueño premonitorio— respondió encogiéndose de hombros.

— Quizás… — suspiró Hermione— aunque no sé lo que quiere decir… no estoy segura, pero si McGonagall salía en él, puede que tenga que ver algo con ella.

— Sí, puede ser…por cierto Hermione, ¿te vas a disfrazar o simplemente te pondrás un vestido?

Hermione se había olvidado por completo de que ese día era Halloween, la noche en que había decidido vengarse de Draco Malfoy, y ella seguía tan tranquila en la cama. Se levantó de un salto y comenzó a vestirse apresuradamente.

— No creo que me disfrace, me pondré algo que me regaló mi madre las pasadas vacaciones— explicó mientras sacaba un vestido rojo de palabra de honor de su equipaje para enseñárselo a Ginny.

— ¡Vaya! ¡Es precioso! — exclamó con asombro— yo aún no sé que voy a hacer… esta novedad de los disfraces…

Ese año, era la primera vez que McGonagall daba permiso para que los alumnos de Hogwarts se disfrazaran en Halloween de algo que ellos consideraran aterrador o que realmente provocara pesadillas, pero era opcional. O disfraz o túnica de gala.

— Bueno— dijo Hermione volviendo a meter el vestido en la maleta— tengo que hacer bastantes cosas antes de la cena así que nos vemos sobre las siete y media. También he avisado a Parvati.

Además de la venganza contra Malfoy, la castaña tenía pensado hablar de una vez por todas con Ron durante la fiesta. Criticaba al Slytherin por tener montada esa farsa con Astoria a sus espaldas, pero ella, en cierto modo, estaba haciendo lo mismo con Ron y se sentía culpable.
En Halloween no había ningún baile, pero los alumnos solían ir en parejas y obviamente, Hermione iba a ir con Ron, por lo que era el momento adecuado para confesarle sus dudas. Lo que le causaba remordimiento de conciencia.
Cogió su varita y mochila y se dirigió a la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras que tenía esa mañana.
Para ser finales de octubre, el tiempo era bastante agradable.
Los rayos del sol traspasaban los grandes ventanales del castillo y en el ambiente se podía percibir la calma, pero esa era la calma que procedería a la tempestad.


— Como todos sabéis, hoy es el día de Halloween, y he pensado en que repasemos algunos hechizos contra seres oscuros como por ejemplo dementores así que vamos a empezar con el expecto patronum. Os pondreis por parejas— explicó Ringuil mirando a Draco seriamente.

Hermione sabía que el profesor estaba molesto por lo que había hecho Draco aquel día en la biblioteca. Al principio lo veía como un alumno prometedor y le había decepcionado en cierto modo, pero se limitaba a mirarlo con enfado. Al fin y al cabo, Hermione le pidio que no dijese nada, que ella lo arreglaría.

— Bueno… Harry ponte con Neville y Ron… con Goyle— dijo mientras seguía formando parejas.

— Genial, me ha tocado con el burro— se quejó el pelirrojo mirando a Harry.

— Bueno por lo menos no te ha tocado con… — añadió Hermione pero las palabras de Ringuil la dejaron sin habla.

— Draco ponte con Hermione— ordenó fríamente, no estaba dispuesto a admitir quejas de ninguno de los dos.

En ese momento, la castaña se percató de que el profesor los puso juntos para que arreglasen sus diferencias, pero Ringuil estaba muy equivocado. No iban a arreglar nada.

''Mierda…Granger… encima para convocar un patronus— se preocupó Malfoy mientras veía como Hermione se acercaba a su mesa, como alguien que va a la guillotina a ser decapitado— no puedo ponerme nervioso, no le voy a dar esa satisfacción.''

— Bueno Malfoy…— suspiró con desgana sentándose en la mesa— ni tú ni yo queremos hacer esto, pero no tenemos elección y cuanto antes pase mejor.

— Opino lo mismo— dijo Draco mirándola con desdén— por cierto Granger… ¿esta noche vas sola a la fiesta? Ahh…lo olvidaba… olvidaba que ahora estas saliendo con la asquerosa comadreja.

— No te metas con él, Malfoy— contestó con frialdad— y prefiero que durante el resto de la clase te limites a no hablarme.
Malfoy la miró de arriba abajo poniendo un gesto de aprensión en su rostro y comenzó a ''intentar'' invocar un patronus.
El de Hermione era una nutria, que había conseguido realizarlo años atrás junto con Harry, sin embargo Malfoy nunca lo había conseguido. La castaña sentía un enorme placer al ver que los intentos del Slytherin en conjurar un patronus eran en vano. Era incapaz de hacerlo.
Draco estaba furioso, tenía que conjurarlo como fuese.

—Vaya Malfoy…veo que no se te da muy bien esto— se mofó Hermione.

— ¡Cállate! — gritó colérico — no es tan sencillo…

— En realidad sí lo es, si pensaras en un recuerdo muy feliz…— intentó explicar la Gryffindor.

— No te he pedido ayuda sangre-sucia— contestó con todo el desprecio posible.

— ¡Y yo no debería haberte dicho nada, imbécil! — gritó Hermione cada vez más furiosa— de todas formas es imposible que consigas hacerlo… dudo mucho que tengas algún recuerdo que merezca la pena…

— ¡Silencio! — exclamó Ringuil mirándoles amenazadoramente— Malfoy ven aquí.

El rubio platino se aproximó a la mesa del profesor mientras Hermione seguía sentada.

— Draco, creo que no puedes conjurar el patronus porque no estás utilizando un recuerdo lo suficientemente bueno— explicó dándose un golpecito en las gafas.

El Slytherin comenzó a desesperarse.

''Tal vez Granger tenga razón… tengo que pensar… un recuerdo feliz… ''

Pero era inútil, por más que pensara no hallaba el adecuado. Tenía algunos buenos sí, pero no lo suficiente como para poder convocar el hechizo.
Terminó la clase y Draco se dirigió a su sitio desanimado, sin ganas de hacer nada. ¿Por qué no era capaz de encontrar un recuerdo feliz?
¿Acaso no tenía? Eso le frustró aún más.
Había probado algunos como cuando ganaron los de Slytherin un partido de quidditch, o se imaginó a su padre saliendo de Azkaban, pero no servían.
Cogió su mochila y sin siquiera mirar a la castaña, salió de la clase.


Hermione estaba sentada en la biblioteca tranquilamente haciendo unos deberes de Historia de la Magia y pensando en lo que había sucedido en la clase de Ringuil.

''Pues sí que es triste que Malfoy no tenga ningún recuerdo alegre…—pensó encogiéndose de hombros— y más triste va a estar él esta noche…''— y no pudo evitar sonreír al recordar lo que iba a hacer.

— ¡Hermione, estás aquí! — exclamó Ron mientras se acercaba para besar los labios de la Gryffindor.

No había nadie en la biblioteca a excepción de Pince, pero se encontraba lo suficientemente lejos como para no oír nada de la conversación. Hermione tenía pensado hablar con Ron por la noche en la fiesta pero a lo mejor era imposible. Si Harry y Ginny no se despegaban de ellos, las cosas serían aún más difíciles. Así que decidió no arriesgarse y hacerlo en ese momento.

— Oye Ron…— intentó hablar, pero su voz sono temblorosa.

— Hermione— dijo el pelirrojo a la vez.

En la mirada de Ron se podía percibir claramente preocupación.

— Bueno verás— continuó — este verano cuando estuve sola… me puse a pensar y…— tragó saliva— no entiendo mis sentimientos hacia ti— dijo al fin.

— ¿Qué? — preguntó Ron atónito— ¿pero qué dices Hermione? Después de todo lo que ha pasado, ahora me dices que…

— ¡Sí! — le interrumpió— te quiero un montón Ronald y tú lo sabes, pero llevamos tantísimos años siendo buenos amigos que no estoy segura de mis sentimientos.

—Pero no tienes por qué entenderlo todo Hermione— se quejó Ron echando humo por las fosas nasales— ¡Esto no es como una asignatura!

— ¡Ya lo sé! — gritó frunciendo el ceño y levantándose del asiento— en sexto creía que tenía celos de Lavender, pero a lo mejor eran por miedo a perderte como amigo.

— Bueno pues si estás tan segura— contestó Ron levantándose también— será mejor que hoy no vayamos juntos a la ceremonia. Es más, será mejor que me ignores durante un tiempo— y se marchó de la biblioteca hecho una furia.

Hermione suspiró. Era normal que Ron estuviera furioso, tarde o temprano se le pasaría el enfado y lo entendería. Ella lo único que quería era poner en orden sus sentimientos y para eso necesitaba estar sola.
Cogió sus pergaminos y se dirigió a la sala común de Gryffindor, donde había quedado con Parvati y Ginny para prepararse antes del acontecimiento que se iba a celebrar esa noche.


— ¿A qué se debe lo de mi hermano Herms? — preguntó Ginny malhumorada mientras la castaña cogía el vestido rojo y lo dejaba sobre su cama.

— Ya te lo ha dicho por lo que veo…— suspiró poniendo los ojos en blanco— Ginny… tú tienes que entenderlo… es que…

— Te entiendo— le cortó Ginny.

Hermione se sorprendió.

— Ah... ¿sí? — preguntó extrañada por la respuesta de la pelirroja.

— Sí— afirmó encogiéndose de hombros— pero quieras que no, Ron no deja de ser mi hermano y me preocupo por él. Pero sí, te entiendo. Por suerte a mí con Harry no me pasa nada de eso— suspiró aliviada.
— Ya… tengo que aclararme…— intentó explicar Hermione pero Ginny volvió a interrumpirla.

— Pero en cuanto tengas una respuesta, mala o buena, y hayas decidido lo que sea, quiero que se lo digas— dijo bordemente.

— Chicas mirar la revista que me ha traído Lavender— las cortó Parvati que en ese momento entraba en el dormitorio de las chicas— esta es la nueva tendencia en peinados. Podríamos hacernos algo así para esta noche.

— No está mal— comentó Ginny al echarle un vistazo al artículo.

Justo entonces entró Lavender en la habitación y vio el vestido rojo sobre la cama de Hermione.

— ¡Ohh Mione! — exclamó mientras se acercaba de inmediato para tocar el tejido— ¿es tuyo? ¡Me encanta!

Desde la batalla de Hogwarts, Lavender parecía estar mucho más simpática con la castaña, probablemente porque impidió que Greyback la matase, pero seguía siendo igual de insoportable.

— Yo creo que le quedaría bien con este peinado, ¿no Lavender? — añadió Parvati señalando una foto de la revista.

—Desde luego que sí, ese es el suyo— respondió cada vez más entusiasmada— y con este tipo de maquillaje quedaría perfecto.

Al instante se acercó corriendo a su mesita de noche y sacó una especie de kit de maquillaje para brujas de última moda. Era lo más moderno y cool en cosméticos que había en ese momento en el mercado.
Todo lo que estuviera relacionado con potingues, tenía que ver con la presumida de Lavender.
Abrió el estuche y en él había sombras de todos los colores, algunas que brillaban y otras que incluso simulaban el movimiento de las llamas del fuego, o agua en movimiento. Una gran variedad de tonos que resultaban extravagantes.

— Yo quiero este tono suave— dijo Hermione señalando el que le pareció más normal.

— ¿Ese? — preguntó Lavender desilusionada— ¿no prefieres uno más vivo?

— No, no gracias— respondió poniendo una sonrisa algo falsa— mejor ese— insistió.

— Está bien… si quieres ese…— suspiró— ¡así será! — y tras sentar a Hermione en una sillita, alzó su varita en dirección al kit de maquillaje y seguidamente se lo aplicó en el rostro.

— ¡Vaya! — exclamó Ginny sorprendida al ver el trabajo de Lavender finalizado.

Hermione ya estaba lista. Su pelo había quedado liso cayéndole por debajo de los hombros y tenía una trenza en forma de diadema, permitiendo que se viese todo su rostro.
El maquillaje era sutil , pues Hermione se había encargado de coger un tono que no llamase mucho la atención y en cuanto al vestido, era elegante, pero adecuado para la ocasión.

— ¿Estoy bien? — preguntó esbozando una sonrisa esperanzadora.

—Más que bien— respondió Ginny con asombro.

Una vez estuvieron listas, bajaron a la Sala Común donde había algunos alumnos esperándolas, entre ellos, Harry.
Éste quedó atónito al verlas. Ginny llevaba un precioso vestido negro, que realzaba su hermosa melena rojiza la cuál se había ondulado para la ocasión. En cuanto a Hermione, estaba deslumbrante. Su vestido rojo era de seda natural, con un corpiño con escote "palabra de honor" y la falda tenía una caída fluida llegándole hasta la altura de las rodillas dándole un aire de feminidad. Llevaba unas sandalias de tacón rojas a juego con un bolsito de mano que completaban el conjunto.

Ron también se quedó estupefacto, pero en ese momento estaba tan disgustado con la castaña que tuvo que morderse la lengua para no soltarle ningún cumplido.

Cuando bajaron al Gran Comedor para asistir a la ceremonia, había murciélagos revoloteando por todo el lugar y una infinidad de calabazas flotando por el aire.
Algunos alumnos iban disfrazados de seres que consideraban tenebrosos, como dementores, mortífagos, muertos vivientes… Incluso había algunos graciosillos de primero que se habían disfrazado del mismísimo Voldemort y de Harry Potter y se encontraban en medio del vestíbulo recreando la escena de la Batalla de Hogwarts en la que el señor tenebroso había caído por fin.

— Mira Harry— se rió Ron— se han pintado hasta la cicatriz.

— Por lo menos algunos tienen sentido del humor— comentó al ver que cuando entraban en el Gran Comedor todos los alumnos de Slytherin iban sin disfrazar, con sus túnicas de gala mirando con aprensión a todo el que iba de dementor o de otra cosa.
Obviamente, Draco estaba entre ellos.

Hermione se sentó en la mesa, al lado de Ron, pero él le giró la cara, fingió que ella no estaba a su lado y continuó hablando con Harry.

—No te preocupes Hermione, ya se le pasará— le susurró Ginny al oído.

—Eso espero— suspiró— ojalá no fuese tan cabezota.

— Ojalá…pero entonces…no sería mi hermanito…— se mofó y las dos comenzaron a reírse.

Draco se encontraba en la mesa de Slytherin, con su perfecta túnica de gala sin mácula, y junto a él estaba Astoria con un vestido verde esmeralda, cogiéndole del brazo.
El rubio platino miró a los estúpidos alumnos de la mesa de Gryffindor que iban disfrazados y fue entonces cuando la vio, a ella, allí en medio sentada, sonriendo al lado de Ginny, con aquel vestido rojo.

— Draco, ¿me estás escuchando? — dijo Astoria volviéndole a pegar un tirón del brazo.

— Hmm…sí...— respondió sin apartar la mirada de Hermione.

— Te he dicho que ahora nos vayamos solos a la sala común, cuando termine esta tontería— sugirió.

— Claro…— contestó Malfoy casi sin parpadear mirando a la mesa de Gryffindor.

''¿Qué narices? Tampoco es para tanto, habrá tenido que tirarse cinco horas maquillándose— pensó Malfoy – hay que reconocer que no está mal, pero bueno, sigue siendo Granger, eso está claro. Aunque se vista de seda, sangre-sucia se queda…''— se mofó.

Entre Seamus, Dean, Ron y algunos alumnos más de Ravenclaw habían intentado convencer a McGonagall de que les diese permiso para ir al campo de quidditch y continuar con la celebración hasta que finalmente cedió poniéndoles las doce como toque de queda, por lo que la mayoría de alumnos desaparecieron rápidamente del Gran Comedor.

— Hermione, ¿vienes? –preguntó Harry mientras se ajustaba la pajarita.

Justo entonces, la Gryffindor se percató de que, mientras que todos los alumnos iban al campo de quidditch, Malfoy se dirigía a la Sala Común de Slytherin junto con Astoria. Los dos solos.
Era el momento.

— Después Harry – contestó sin apartar la vista del Slytherin— antes tengo algo que hacer— y se apresuró a seguirle disimuladamente sin que nadie se percatase.


Una vez pasadas las mazmorras, Draco y Astoria llegaron a la entrada de la Sala Común.
Greengrass se paró en seco y se puso frente al rubio platino que la miraba con indiferencia. Lo cogió de la mano y empezó a murmurarle algo al oído.
Hermione se mantuvo escondida a unos metros de distancia en una de las esquinas del frío pasillo para que no la descubriesen.

''Maldita sea… ¿qué le estará diciendo?... tampoco es que me interese mucho… pero tengo curiosidad… ¡Hermione! ¿En qué estas pensando? — se amonestó a sí misma, se estaba desviando del tema en el que realmente tenía que pensar— tengo que centrarme en el hechizo, eso es. ''

Sacó su varita, de su bolsito de mano y conjuró un hechizo en voz baja. Era fundamental que Malfoy no la viese bajo ninguna circunstancia.

— ¡Furunculus! — murmuró.

En ese momento, la cara de Draco comenzó a llenarse de unas ronchas muy desagradables, pero él aún no era consciente de ello, hasta que escucho el gritó angustiado de Astoria, que al intentar besarle se había echado atrás horrorizada por la imagen que acababa de ver.

—¡DRACO! – gritó mientras le señalaba con el dedo.

— ¿Qué pasa? — preguntó confuso al verla con cara de asco.

— Tú… eer…fuurun... — pero no era capaz de articular palabra.

Entonces decidió sacar un espejito que llevaba en su bolso, se lo dio a Malfoy y seguidamente se fue corriendo en dirección al campo de quidditch donde estaba todo el mundo, y donde estaría a salvo de esa cosa repugnante que ella creía que era contagiosa.
Draco se quedó extrañado al ver que Astoria desaparecía más rápido que una snitch al principio del partido.

—Que raro… ¿para qué quiero yo esta mierd..? — de repente se quedó pálido como el mármol y el espejo se le cayó al suelo, haciéndose añicos— ¡¿PERO QUÉ?! — gritó asustado llevándose las manos al rostro— ¡ESTOY DESFIGURADO!

Hermione intentó morderse la lengua para contener la risa, pero era incapaz.
Malfoy se giró al escuchar el ruido de alguien riéndose a su costa, pero solo pudo ver el final de una tela roja desapareciendo al fondo del oscuro pasillo.

''Granger…''— masculló con ira mientras sus ojos glaciales pasaban a ser de fuego en menos de una milésima de segundo.


Bueno bueno jajajajaja Draco parece estar más que furioso, por no decir que con toda la cara llena de porquería no es que este muy guapo... por si fuera poco, sabe que ha sido Hermione... y como un Malfoy que es... seguramente tomará represalias...
Pobre Astoria... se ha traumatizado un poquito pero que se le va a hacer xDDD un detalle importante y que tiene que ver con el título del libro: es lo del patronus de Malfoy. Nunca pudo convocarlo, pero a lo largo de esta historia... quién sabe ;) lo dejo ahí.

El cap siguiente probablemente lo suba este domingo que ahora parece que tengo un poco más de tiempo :D

Espero con ganas vuestros reviews y opiniones !

un beso a todas!