he vuelto como dije con el cap 6 :D
espero que os guste y me dejeis vuestros reviews.

CONTESTACIONES A LOS REVIEWS:

kairy- ann: como ves hermione se puso un poco loca y actuó antes de pensar... cosa que hacen mucho los de Gryffindor xDDD a ver que te parece este cap, y el del otro fic ya sabes que lo subiré el viernes :D venga un besitoo fuerte!

emma felton: todavía falta un poquito para que haya algo entre ellos dos, pero dentro de 2 capítulos más o menos, va a pasar algo interesante ;)
de todas formas, estoy haciendo otro fic que creo que te va a gustar porque el primer capitulo ya es movidito jajajajja el príncipe durmiente de las serpientes. Si quieres échale un vistazo y me dices que te ha parecido :) un besoo fuerte!


TODA CATÁSTROFE TIENE CONSECUENCIAS

Hermione y Draco cogieron sus pergaminos, libros y mochilas y se dirigieron hacia el despacho de McGonagall esperando lo peor.

— Esto es por tu culpa imbécil— bufó con el ceño fruncido mientras recorrían los pasillos a toda velocidad y los alumnos los miraban extrañados de ver a un Slytherin con una Gryffindor.

— ¿Perdona Granger? — preguntó sorprendido— Si no llego a desviar ese hechizo, ahora McGonagall estaría llamando a mi madre para que comprase las flores y el ataúd.

— Ojalá… pero por desgracia no...— suspiró Hermione— y si tú no me hubieras atacado verbalmente como haces siempre ahora no estaríamos así. Llega un punto en el que me aburres Malfoy…

— Puede que aburra, pero lo que digo sigue molestándote— respondió con una mueca parecida a una sonrisa.

— No sé cómo puedes reírte en un momento así— se quejó – puede que nos expulsen, o algo peor, por no decir que McGonagall…

— Tranquilízate Granger— la interrumpió — no creo que la vieja nos expulse, aunque no sé qué coño hago yo aquí cuando tú eres la responsable del desastre….

Hermione miró al Slytherin con odio.

— ¡Habéis tardado y llevo largo rato esperando! — exclamó McGonagall cruzada de brazos en la puerta del despacho viendo como los alumnos iban aún por el final del pasillo.

— Parece que la vieja está muy cabreada…— murmuró Malfoy.

— Qué esperabas…— contestó Hermione con aire deprimido.

— ¿Sois conscientes del peligro al que habéis expuesto a vuestros compañeros hoy? — dijo McGonagall tras cerrar la puerta de un golpe tan fuerte que casi la echó abajo— el señor Longbottom está en la enfermería con los huesos de una pierna completamente destrozados, y podría haber sido mucho peor, podría haber muerto alguien aplastado.

Los dos alumnos se mantuvieron en silencio. Jamás habían visto a McGonagall tan enfadada, parecía que le explotaría la cabeza en cualquier momento.

— No me esperaba semejante comportamiento… sobre todo de usted señorita Granger, ¿Bombarda?Por favor, ¿quería desintegrar a Malfoy? ¿En qué estaba pensando? — continuó con el sermón— me ha defraudado enormemente.

Después de una larga charla que parecía durar siglos y milenios, McGonagall tomó una decisión.

— He estado pensando la opción de expulsarles por este comportamiento tan nefasto, pero he optado por que sigan estudiando en la escuela…— hizo una pausa— ambos…— dijo al fin.

Hermione suspiró aliviada.

— Obviamente seréis recluidos— añadió destrozando la felicidad de la Gryffindor— y prepárense por qué no hablo de un solo castigo. Hasta nueva orden todos los viernes tendrán que venir a mi despacho y yo les mandaré cualquier tipo de tarea que deberán llevar a cabo sin queja alguna. Eso para empezar… hasta que vea que sus actitudes han mejorado en algo. Así que podemos estar así todo el curso.

''Genial…''— pensaron ambos a la vez.

— Por otra parte, 50 puntos menos para cada uno— añadió.

— Pero profesora… Sprout nos quito otr…— intentó hablar Hermione pero sus esfuerzos fueron en vano.

— Sé sumar señorita Granger, eso harían 100 para cada uno— le espetó.

Hermione sintió como le clavaban una lanza en el corazón. Todo echado por la borda, por culpa de la asquerosa serpiente. Desde que había comenzado el curso, Gryffindor había recaudado 70 puntos por lo que con cien menos, la copa de la casa se veía lejana… muy lejana.

— Para empezar, volverán al invernadero y lo limpiarán hasta que esté tan brillante que el suelo de Gringotts— les ordenó McGonagall— Llevarán los escombros hasta las afueras junto a la cabaña de Hagrid. Y todo eso sin magia obviamente. Los destrozos que ambos han provocado ya los arreglará la escuela por desgracia, pero en lo que se refiere a limpieza general, les toca. Sus varitas quedan confiscadas hasta mañana.

— ¡¿Pero qué está diciendo?! ¡Eso nos va a llevar horas! — gritó Malfoy al pensar en la horrible idea de tener que acarrear con el peso de unos escombros del tamaño de una mesa y dañar su preciado cuerpo.

— Las que sean necesarias señor Malfoy— le espetó— ¿o prefiere la expulsión?

Draco bufó y Hermione se limitó a no hablar más. La cosa no estaba como para celebraciones en ese momento.

— ¿A qué esperan? Cuanto más tarde empiecen, antes oscurecerá. Y no voy a tener compasión alguna a la hora de dejarles la noche en vela recogiendo rocas.

Hermione y Draco dejaron sus varitas en la mesa y tras coger un cubo con agua y una escoba se dirigieron rumbo al invernadero.


— ¿¡TAN MAL LO HEMOS DEJADO?! — dijo Hermione dando un grito ensordecedor— ¡Por Merlín!

Draco palideció al ver en las condiciones que se encontraba el invernadero… un completo desastre se mirase por donde se mirase.

— Supongo que con lo que le pasó a Longbottom no nos fijamos mucho en el resto…— habló Draco casi sin parpadear.

— Bueno lo de menos es limpiarlo, pero… ¿cómo llevamos las piedras hasta la cabaña de Hagrid? – dijo horrorizada.

— De eso te encargas tú— respondió Malfoy cogiendo una escoba y limitándose a limpiar un poco el polvo que se había esparcido por el suelo debido al derrumbamiento— yo no estoy hecho para los trabajos de campo Granger...

— ¡Has perdido la cabeza Malfoy!- exclamó frunciendo el ceño— ¿tú crees que yo tengo fuerza como para levantar eso, ¿sin magia? ¡Ni que fuese Popeye!

— ¿Popeye? — preguntó intrigado.

— Déjalo es un personaje muggle de dibujos animados,no creo que te interese saber más— suspiró Hermione.

— No, desde luego que no— contestó mirándola con menosprecio.

— Ya en serio, ¿me vas a ayudar Malfoy? — insistió— ya sabes que McGonagall ha dicho que hasta que no terminem…

—¡Qué sí Granger! — la interrumpió— si dejas de ponerte tan pesada. Me está empezando a doler la cabeza de escucharte.

Hermione se avergonzó por su comentario pero se limitó a no continuar con esa estúpida conversación que no les llevaba a ningún sitio.
Una vez hubieron limpiado toda la estancia, únicamente quedaba llevar las rocas al exterior del castillo y depositarlas junto a la cabaña de Hagrid.

— Yo creo que lo mejor es que vayamos llevándolas de una en una— sugirió la Gryffindor.

— Sí— respondió encogiéndose de hombros— sabes Granger… ahora hubiera sido útil que conjurases el hechizo ese que antes casi me mata. La verdad es que nos ayudaría bastante, las desintegraría, pero por desgracia no tenemos varitas…— suspiró.

— En realidad McGonagall podría utilizar un hechizo para romper esto, pero está claro que quiere que las llevemos…— dijo Hermione con desanimo.

— La vieja es cruel— añadió Malfoy frunciendo el ceño— nos quiere sobreexplotar.

Hermione no pudo evitar reírse por el comentario del Slytherin. Comenzaron a llevar una a una todas las rocas y dejaron la más grande para el final. Era medianoche y ambos estaban hambrientos, además de que tenían los brazos completamente destrozados y las manos llenas de ampollas de cargar con tanto peso.

— Granger, ¿en serio tenemos que cargar con esto? — pregunto el Slytherin mientras su rostro palidecía al ver el gran bulto que tenían frente a ellos.

— No sé tú, pero yo estoy desesperada por irme a dormir— se quejó— y cuanto antes la llevemos, mejor.

Se pusieron cada uno en un extremo y tras hacer un movimiento brusco, levantaron la piedra y comenzaron a llevarla en dirección a la cabaña de Hagrid pero cuando fueron a salir del invernadero, la roca era tan enorme que se quedó atascada en los bordes de la puerta.

— ¡Joder! — exclamó Draco— Lo que faltaba, ¿ahora qué hacemos?

Él estaba en el lado de fuera mientras que Hermione seguía aún dentro de la estancia.

— Creo que debería empujarla— sugirió— no está muy atorada.

— Pero si haces eso, me va a caer encima, Granger— comentó con preocupación al ver que Hermione comenzaba a empujar sin importarle lo más mínimo lo que él pensara.

— Pues uno menos en Hogwarts— se mofó, y tras varios empujones la piedra se desatascó.

Por suerte Malfoy fue lo suficientemente ágil como para apartarse a tiempo y que no le aplastara los pies.

— ¡Ten cuidado! — exclamó asustado al ver el bulto en el suelo rozándole los pies.

— No te quejes tanto…— suspiró Hermione mientras alzaba la mano para secarse el sudor de la frente y de paso recuperar fuerzas.

— Se acabó el descanso Granger— le instó y la volvieron a levantar hasta que consiguieron llevarla al sitio estimado.

— ¡Por fin! — exclamó Hermione con aire sonriente dejándose caer en la húmeda hierba.

Malfoy seguía de pie sin despegar la mirada del castillo.
Ambos tenían la cara manchada por la suciedad y el pelo completamente alborotado. Cualquiera que los hubiera visto en ese momento, pensaría algo raro, eso sin duda.

— Esto solo ha sido el principio…— dijo Malfoy dejando percibir en su voz una gran angustia— a saber qué más nos tiene preparado la vieja…

— Mejor no pensemos en eso ahora Malfoy…— respondió levantándose de la hierba mojada por el rocío de la noche— por cierto, antes de volver a nuestras salas comunes creo que deberíamos ir a ver cómo está Neville… por lo menos para disculparnos…el pobre estará hecho polvo…— sugirió.

— Te cedo a ti los honores— contestó dirigiéndose a la entrada del castillo— de todas formas es muy tarde Granger, seguramente Longbottom estará roncando como una marmota.

'' Por una vez, te doy la razón...'' – pensó Hermione y cuando traspasaron el umbral del castillo, se dirigieron cada uno por su lado a sus respectivas Salas Comunes sin volver a dirigirse la palabra.


— ¡¿Qué tal el castigo?! — preguntó Ginny bastante preocupada al ver el aspecto con el que aparecía Hermione en el dormitorio.

— Sin comentarios…— contestó con voz ronca.

Después de hacerle un breve resumen a la pelirroja de lo sucedido, se tiró en plancha en su cama y corrió las cortinas del dosel. Estaba exhausta después de aquella tarde agotadora. Necesitaba dormir veinte horas por lo menos para relajar las contracturas que tenía. Sin embargo solo disponía de seis o siete como mucho.
Estaba tan cansada que no tardó en dormirse, el problema era que volvía a tener ese sueño una y otra vez…. solo que conforme iba pasando el tiempo, el sueño mostraba algo más. Algo nuevo.
Esta vez Hermione era arrastrada por la cadena mientras intentaba liberarse y McGonagall se encontraba al fondo de la sala oscura, hablando, diciendo unas palabras, pero no eran claras, no se entendían bien. Notó que alguien le cogía la mano, pero fue entonces cuando despertó.

''Vaya aún son las tres… si sigo así me volveré loca…''


Draco daba vueltas y vueltas de un lado a otro del colchón, pero por muy cansado que estuviese, no podía dormir. Estaba agotado pero furioso al mismo tiempo. Había perdido 100 puntos, lo que provocaría que Zabini y el resto le detestaran aún más, y por si fuera poco, todos los viernes iba a tener que aguantar un castigo con la sangre-sucia por un desastre que había ocasionado ella.
Apretó fuertemente las sábanas.

''Creerás que me voy a quedar tranquilo sin hacer nada… no sabes aún que estás tratando con un Malfoy. Me da igual lo que nos diga o haga la vieja, pero esta te la devuelvo''— pensó mientras sonreía prepotente y cerraba los ojos para dormir al fin.


¡bueno aquí se queda hoy! este fin de semana intentaré subir dos capítulos! :D
como veis, el desastre ocasionado ha tenido consecuencias y suerte que no les han expulsado! jajajajaja que tendrá pensado Draco? eso se verá en el siguiente capítulo...

espero vuestro reviews! :D un beso a todas!