¡He vuelto con el capítulo 7! espero que os guste y me dejéis vuestra opinión! :D
NUNCA SE ESTÁ EN PAZ
La temporada de quidditch estaba a la vuelta de la esquina y el primer partido entre Gryffindor y Slytherin se acercaba.
Malfoy seguía siendo el buscador de la snitch en su equipo y con la muerte de Crabbe, uno de los puestos de golpeadores había quedado libre, por lo que Zabini se había encargado de ocuparlo, junto a Goyle que seguía siendo el otro golpeador.
No es que hubiera muy buenas relaciones dentro del equipo de Slytherin, pero a la hora de jugar contra Gryffindor, eso dejaba de importar y se convertía en un asunto de menor relevancia.
Draco salía agotado de los duros entrenamientos y por si fuera poco después tenía que ir a los castigos de McGonagall.
Aún no se había repuesto del último, y su rostro palidecía solo de pensar en qué es lo que iba a ser lo siguiente.
Esa mañana Draco decidió ir a la enfermería para ver si Neville seguía con vida y allí estaba Hermione, cogiéndole de la mano y pidiéndole una y mil veces perdón por lo que había ocurrido varios días atrás en la clase de herbología.
— Veo que te has dignado a venir— dijo la Gryffindor sin dejar de soltar la mano de Neville al ver a Malfoy apareciendo por la puerta con aire casual.
— No tenía otra cosa más interesante que hacer— respondió Malfoy con indiferencia aproximándose a ellos.
— No empecéis otra vez por favor— suplicó Neville comenzando a asustarse.
El pobre tenía miedo de que le volviese a caer un trozo de pared o de techo encima.
— Lo siento de verdad Neville— volvió a repetir Hermione.
— No te preocupes— contestó esbozando una sonrisa para que se quedase tranquila— en uno o dos días podré salir de aquí y además…la pierna apenas me duele…
— Bueno Granger— les interrumpió Draco— en realidad he venido porque sabría que estarías aquí lamentándote.
— ¿Qué quieres? — preguntó poniendo los ojos en blanco.
— No sé si te acuerdas, pero hoy es viernes, ya sabes…— dijo arrastrando las palabras— la vieja me ha dicho que a las ocho en la clase de Transformaciones.
— No recordaba que hoy era el día que tenía que aguantarte más horas de lo habitual— suspiró la castaña dándose un golpe en la frente— ¿Te ha dicho algo de lo que vamos a tener que hacer?
— No— respondió secamente— pero dijo que si no queríamos estar dos putos meses más castigados que procurásemos ir…
— Tranquilo Malfoy— le interrumpió— no voy a faltar, si has venido por eso.
— Bien…— contestó mirándola con desdén— entonces me voy— y se dirigió a la salida de la enfermería.
— ¡Oye! — exclamó Hermione mientras fruncía el ceño— ¿no se te olvida algo?
— Ahh…si… lo siento Longbottom— respondió sin darse la vuelta y continuando su camino.
— Maldito desconsiderado…— murmuró la Gryffindor echando chispas.
—Déjalo Hermione, da igual— respondió Neville incorporándose un poco—deberías irte a estudiar y dejar de perder el tiempo. En serio, yo ya… estoy bien, más o menos.
— ¿De verdad? — preguntó enarcando una ceja— bueno, en ese caso te dejo… tengo pociones en diez minutos, pero te lo vuelvo a decir… lo siento de veras…— y tras coger sus cosas, se dirigió apresuradamente a las mazmorras.
Durante la clase de pociones, los alumnos continuaron haciendo Felix Felicis la cual habían comenzado con Slughorn a principios de septiembre. Les llevaría por lo menos 6 meses concluirla pero mientras no se equivocaran al añadir los ingredientes, todo lo demás daba igual. Slughorn se encargó de que eso no sucediese porque repitió un millón de veces la cantidad de cada ingrediente que había que verter en la poción.
Cuando Hermione entró al medio día en el Gran Comedor, Ron estaba sentado comiendo y engullendo a toda velocidad como de costumbre mientras hablaba con Harry y Ginny. Habían pasado días y aún no habían hecho las paces.
— ¡Hola chicos! — exclamó Hermione mientras dejaba los libros encima la mesa y se sentaba al lado de Harry, pero el pelirrojo se limitó a girar el rostro hacia otro lado.
— Hermione, ¿cómo llevas la poción? — preguntó Ginny que también estaba con ellos.
— Bueno…más o menos— respondió encogiéndose de hombros— La verdad es que es muy compleja, más de lo que esperaba…
— Por cierto Hermione, ¿hoy tienes otro castigo de McGonagall? — añadió Harry.
La Gryffindor palideció.
—Por desgracia— respondió con preocupación— después de lo de las piedras quién sabe lo que nos prepara.
— Ya nos contarás— dijo Ginny mientras cogía un muslo de pollo que había en una bandeja y Ron seguía en su mundo haciendo como si la conversación no le interesase lo más mínimo… aunque tenía la oreja pegada.
Eran cerca de las 7 y media y Malfoy aún seguía en su sala común, sentado con Malcolm en los sillones, charlando tranquilamente y fue entonces, cuando aparecieron el grupo de Zabini, Goyle, …
— Anda, ahí está el cobarde— se mofó Blaise— ahora tiene un castigo con su amiguita la sangre-sucia.
— Déjalo— susurró Malcolm al oído del rubio platino al ver como se le encendían sus ojos grises de fuego puro.
— Si esa Granger fuera de sangre pura seguramente me la llevaba a la cama— continuó Zabini mientras comenzaba a reírse junto a Goyle, que era lo único que el pobre tonto sabía hacer en condiciones— y ese vestido rojo que llevaba en Halloween, se lo arrancaba.
Draco se limitó a ignorarle.
''Pues si que tiene pésimo el gusto el imbécil de Blaise''— se mofó y tuvo que morderse la lengua para no reírse.
Los dos Slytherins se fueron en dirección a los dormitorios, dejando al rubio platino y a Malcolm completamente solos.
— Pues en el fondo en eso le tengo que dar la razón a Blaise— dijo Malcolm levantándose del verde sillón para servirse un poco de whisky de fuego.
— ¿La razón en qué? — preguntó Malfoy arrastrando las palabras.
— Que si Granger fuera de sangre pura…— intentó explicar.
— ¿Pero qué mierda dices Malcolm? — dijo cada vez más enfadado y mirando a su compañero con desdén— ¿Granger? Es una sangre-sucia y encima está plana como una tabla— se mofó.
— Bueno pero… es muy guap…— respondió Baddock pero se calló de inmediato al ver la ira que reflejaban los ojos gélidos de Draco.
''Esto es lo último que faltaba, desde luego estos imbéciles están para ingresar en San Mungo por lo menos…—pensó mientras se llevaba una mano a la cabeza y ponía los ojos en blanco—lo peor es que son casi las ocho… menuda mierda…''
— Oye, me voy al puñetero castigo— dijo mientras se levantaba y salía de la sala común reflejando en su rostro una gran desgana.
— Bueno, veo que ambos han sido puntuales, por favor siéntense— les ordenó McGonagall señalando una de las mesas del aula de Transformaciones.
Seguidamente, se dirigió a un pequeño armario que había al fondo de la clase y sacó un libro gigantesco sobre algo relacionado con la asignatura.
— Quiero que copien desde la página 100 hasta la 225, que es donde concluye la lección— explicó.
— ¡Pero profesora eso son más de 100 páginas! — bufó Hermione— podemos tardar horas y es muy….
—¿Prefieren hasta la 346? — les espetó.
— Cállate Granger— susurró Malfoy al oído de la castaña mientras tiraba de su brazo para dirigirse a la mesa y comenzar con el trabajo— es mejor hacerle caso y que no se enfade más.
Llevaban cerca de una hora escribiendo cuando Hermione, que ya tenía el brazo entumecido de utilizar la pluma a esas velocidades, se percató de que el Slytherin solo había escrito una página y estaba en las nubes.
— Malfoy ¿por qué no escribes? — le susurró al oído.
— No me apetece— contestó con indiferencia— por cierto, aún no me has dicho si la comadreja te dejo a ti, ¿fue él verdad?
— ¿Porqué tienes tanto interés en saberlo Malfoy? — dijo sin despegar la vista de lo que estaba copiando— le dejé yo, imbécil.
— ¡Vaya que sorpresa! ¡Eso no me lo esperaba! — exclamó con un tono de falso asombro.
— ¡SILENCIO! — gritó McGonagall.
Al ver que no se estaban dedicando en absoluto a lo que había mandado, conjuró un hechizo.
Un destelló que duró escasos segundos se produjo en la habitación y luego todo volvió a la normalidad… o casi todo…
— ¿Mmmm? — intentó hablar Hermione pero no podía hacerlo porque tenía la lengua pegada al paladar.
— ¡Mmmmmm! ¡Aggghgggg! — gritó Draco pero sus esfuerzos eran en vano.
— Así aprenderán a estar en silencio cuando estén castigados— respondió McGonagall con frialdad— cuando me entreguen los pergaminos, desharé el hechizo.
''Bueno por lo menos así Malfoy dejará de molestarme—suspiró Hermione— ahora lo importante es terminar con esta agonía…además es muy molesto estar con la lengua pegada al paladar…''
Hermione llevaba copiando y copiando cerca de 3 horas cuando por fin había terminado con aquel duro trabajo. Solamente le faltaba poner su nombre en la hoja y toda aquella tortura habría concluido. Estaba agotada, muerta de sueño, casi no tenía fuerzas para volver a coger la pluma, por lo que cuando lo hizo, se le cayó al suelo. Se inclinó para recuperarla y cuando ya la tenía en sus manos y volvió a colocarse bien en su sitio, vio que sus pergaminos no estaban y Malfoy tampoco. De repente le vio… con un montón de papeles en la mano acercándose a McGonagall.
Draco no había sido tonto y había aprovechado el instante en que Hermione había cogido la pluma para quitarle los pergaminos, poner su nombre en ellos y entregárselos a McGonagall. La castaña intentó explicarle a la profesora lo que pasaba, pero era inútil porque tenía la lengua pegada al paladar y lo único que conseguía era gritar cosas sin sentido. McGonagall sacó su varita y la alzó en dirección al rostro de Malfoy deshaciendo el hechizo.
— Bien hecho señor Malfoy, ya puede irse a su sala común— le ordenó— ¡Debería aprender de Malfoy, señorita Granger!
Draco se dirigió a la salida del aula pasando lentamente por el sitio donde estaba Hermione sentada.
— Granger, creo que aún te quedan unas cuantas horas aquí sola— se mofó mientras se alejaba.
Hermione estaba furiosa, cogió su pluma lo más rápido que pudo y vio que los pergaminos de Malfoy seguían en la mesa, prácticamente vacíos. Solo había escrito tres o cuatro párrafos y al final había una frase. Una frase que iba dedicada a ella.
''Después de lo que intentaste hacerme el otro día, no creerías que ibas a salirte victoriosa ¿verdad Granger?
Ahora estamos en paz. ''
¡¿EN PAZ?! — pensó Hermione agarrando fuertemente el papel hasta dejarlo hecho una bola arrugada— desearías no haber hecho esto en tu vida Malfoy, no sabes de lo que puedo llegar a ser capaz y esta ha sido la gota que ha derramado el vaso— y cogió agresivamente la pluma para reescribir todo el trabajo.
Voilá! como veis, Draco sigue en su línea de chico malo xD aunque era de esperar que después de lo de la explosión hiciese algo... sino.. no sería un Malfoy...
El capítulo 8 lo subiré el domingo y a partir de ahí puede que empiecen a pasar cosas... interesantes ;)
Espero vuestros reviews! Un beso muy fuerte :D
