aquí vuelvo con el siguiente capítulo. Este lo he dividido en dos partes y la siguiente la subiré este fin de semana! espero que os guste :D
Emma Felton: leí tu review! me alegra que te gustasen ambos capítulos, tanto el de aquí como el del príncipe. El siguiente del otro fic lo subiré esta semana! A ver que te parece! ya me dirás ^^ un beso fuerte :D
UN SLYTHERIN EN LA TORRE DE GRYFFINDOR PARTE 1
— ¿Pasado mañana vas a venir a vernos? — preguntó Harry a Hermione al ver que estaba quedándose dormida encima del plato de comida.
—¿Qué? ¿Al partido dices? — respondió extrañada sin saber a qué se refería su amigo.
— Pues claro— afirmó—¿Hermione duermes bien últimamente? Pareces cansada.
— Si bueno… lo normal…— mintió.
Hermione llevaba días sin dormir bien. Podían verse claramente sus negras ojeras que le llegaban hasta las mejillas. Después del último castigo con McGonagall, había terminado regresando a su dormitorio casi a la una de la madrugada, por no decir que tenía las manos doloridas, hinchadas y llenas de tinta. Estaba furiosa con Malfoy. El chico de hielo no sentía remordimiento alguno al dejarla dos horas más allí haciéndole sus deberes, pero en parte Hermione tampoco podía esperarse nada. Era Draco y no sentía lástima por nadie, y menos por una sangre-sucia. Por si fuera poco, todas las noches se despertaba por el mismo sueño y ya estaba empezando a preocuparse, pero tampoco quería decírselo a Harry, y más si tenía el primer partido de quidditch dentro de dos días.
— Harry hazme un favor… pase lo que pase, no dejes que gane Slytherin— suplicó.
— Tranquila—le sonrió— eso será fácil.
Hermione sabía que Draco no soportaba perder, y menos contra Harry, pero aparte de eso, tenía que hacer algo antes del partido. Estaba tan colérica que le daban igual las consecuencias, tenía que hacerlo, aunque no estaba muy segura de cómo y qué iba a prepararle.
Después de desayunar se dirigió a la sala común de Gryffindor y allí se encontró a Lavender y Parvati.
— ¡Mione! — exclamó Lavender horrorizada al ver su rostro demacrado— deberías hacerte algo en la cara… tienes muchas ojeras.
— Da igual Lavender— contestó ignorándola.
A veces, Brown le parecía insoportable y desde que había cortado con Ron, la chica estaba mucho más simpática con ella. A lo mejor era porque estaba tratando de reconquistar al pelirrojo.
— Si quieres te dejo mi kit de maquillaje…— le propuso— además… ni que fueses un chico Mione… si lo fueses entendería que odiases pintart….
—¡¿UN CHICO?! — exclamó de repente mientras se le abrían los ojos como platos.
— No te enfades Mione… yo…— intentó explicar asustada.
—¡NO! ¡Gracias Lavender! ¡Muchas gracias! — respondió eufórica cogiéndole la mano agradeciéndole y luego salió corriendo a toda velocidad esfumándose por el cuadro de la dama gorda.
— ¿A qué ha venido eso? — preguntó Parvati sorprendida y confusa al mismo tiempo.
— No tengo ni idea…— contestó Lavender atónita por su comportamiento.
Hermione había tenido una idea, sabía que una de las cosas que más odiaba Malfoy era que lo humillasen. Era uno de sus puntos débiles y ella iba a procurar que eso sucediera. Tenía un plan, muy arriesgado, pero sería efectivo. Draco sabría que la responsable era ella, pero a esas alturas, ya le importaba bien poco. Iba a ser complicado, pero cuando hubiera terminado con el Slytherin, habría merecido la pena.
Volvió corriendo al Gran Comedor y Harry y Ron seguían allí.
— Harry, ¿puedes venir? Tengo que hablar contigo— dijo pegándole un tirón del brazo para apartarlo de la muchedumbre.
— ¿Qué pasa? — pregunto desconcertado mientras se tocaba la parte del brazo que Hermione le había cogido tan fuerte que incluso le dolía.
— Aquí hay demasiada gente, vamos fuera, ¡venga! — le exigió.
Harry se limitó a no hablar y seguir sus pasos en dirección a la entrada del castillo.
—¿Y bien? — preguntó preocupado.
— No sé cómo vas a reaccionar, ni si vas a querer ayudarme, pero necesito que me hagas un favor— comenzó a explicar— pero sobre todo que no comentes nada de esto a Ginny o Ron, ¿de acuerdo?
Después de un rato pensándoselo, Harry contestó:
— Está bien, no diré nada, pero… ¿de qué se trat…
— Malfoy—respondió antes de que su amigo terminara la frase— necesito que me dejes tu capa de invisibilidad.
— Sabes que si McGonagall se entera, te podría expulsar….
— Lo sé— suspiró— pero Malfoy no dirá nada, esta se la debo y también necesito que me ayudes a llevarle a la torre de Gryffindor.
Harry abrió los ojos de par en par.
— ¡¿Cómo?! — preguntó confuso— ¿Para qué? ¿Qué piensas hacer?
Una sonrisa siniestra se reflejó en el rostro de Hermione.
— Algo que desde luego… y te aseguro por Merlín… que no va a olvidar.
Harry sintió un escalofrío. Nunca había visto esa expresión en la cara de Hermione.
— Bueno pero si luego pasa algo… yo no quiero saber nada— contestó frunciendo el ceño.
— Tranquilo— le calmó Hermione— me hago responsable.
La clase de Defensa Contra las Artes Oscuras concluyó y Malfoy cogió a toda prisa sus libros. Necesitaba salir de allí cuanto antes. Ringuil había querido ayudarle con lo de su patronus pero no había forma.
''Porqué mierda Ringuil será así… lo hace adrede, sabe que no soy capaz de invocar el patronus y tiene que ridiculizarme delante de toda la clase. Maldito cabrón.''
Odiaba que algo no le saliera como él quería, y lo peor es que Hermione estaba allí mirándole atentamente a la espera de que fallara o no le saliera bien el hechizo para reírse de él. Desde el castigo del último viernes no se habían dirigido la palabra y lo veía normal, porque después de haber sido tan cruel con ella, era de esperarse que estuviera enfadada y no quisiera hablar en absoluto con él.
Fue en dirección a la sala común de Slytherin para recostarse un poco en uno de los sillones y olvidarse de todo pero Hermione le interceptó por el camino.
— ¿Qué quieres? — preguntó Malfoy mirándola con aprensión— hoy no estoy de humor.
— He pensado en…— comenzó a hablar sin saber muy bien que decir— bueno si quieres te puedo ayudar con lo del patronus.
Malfoy se sorprendió.
— No sé Granger... — respondió con desconfianza- después de lo del otro día, no me fío de ti.
— Tú lo dijiste, estamos en paz- dijo con aire sonriente— además quería que me ayudases con la poción que estamos viendo con Slughorn. Ya sabes tú me ayudas, yo te ayudo.
— De verdad que no sé Granger…— respondió aún incrédulo mientras la dejaba atrás para seguir con su camino.
— ¡Malfoy! ¡Si no quieres que te ayude, dudo mucho que consigas invocar un patronus en tu vida! — le gritó Hermione.
Esas palabras hicieron huella en el interior de Draco. Se sentía tan impotente al ver que no podía invocar aquel hechizo que lo último que necesitaba era a Granger restregándoselo en las narices.
Se paró en seco y la escudriñó con la mirada en busca de algo sospechoso o alguna mentira. Sin embargo, la Gryffindor estaba relativamente contenta, y no parecía haber indicios en ella de querer vengarse.
— Está bien— respondió secamente— cuarto de baño de los prefectos. 9 en punto— y continuó andando a paso ligero.
Conforme iba llegando la hora señalada, Hermione se ponía cada vez más nerviosa. No sabía si el plan iba a salir según lo previsto y por lo menos, el tiempo no es que estuviera a favor, porque estaba diluviando y el viento era tan fuerte que parecía que de un momento a otro iba a arrancar el sauce boxeador. Los truenos sonaban revotando en las gélidas paredes del castillo.
El invierno se adentraba en Hogwarts.
— Bueno repasemos el plan Harry- dijo mientras se acercaban sigilosamente al cuarto de baño de los prefectos— tú te pones la capa de invisibilidad y no haces absolutamente nada de ruido. Entras en el cuarto de baño conmigo, esperas y después cuando Malfoy…
—Entendido Hermione— le cortó su amigo— lo hemos repasado mil veces, ya me ha quedado bastante claro.
— Estupendo, entonces… ¡ponte de una vez la capa! — le ordenó frunciendo el ceño.
Harry se echó la tela por encima y no quedó ni rastro de él, aunque seguía estando presente. Hermione murmuró la contraseña del cuarto de baño de los prefectos y cuando ambos entraron, Malfoy estaba allí sentado leyendo, con los libros y la mochila esparcidos por el suelo junto a la bañera.
— ¡Qué puntualidad! — exclamó Hermione sorprendida.
— Al grano Granger— le espetó— ayúdame con el patronus y luego yo te ayudo con la maldita poción.
— ¿Y quién me garantiza que después de ayudarte, tú no salgas corriendo? – preguntó enarcando una ceja.
— Nadie—respondió secamente— pero tú decides si confiar en mí o no.
— ¿Por qué no miramos primero la poción? — sugirió Hermione con una sonrisa parecida a una súplica.
— Porque yo sí tengo motivos para pensar que luego me dejarás tirado, ya sabes Granger… por lo del otro día— y comenzó a reírse al recordar cuando entregó las tareas de la Gryffindor a la profesora como si fueran suyas.
— ¡Bueno ya no aguanto más! — exclamó sacando rápidamente su varita del bolsillo de su túnica— ¡Desmaius! —y Draco quedó inconsciente de inmediato tumbado en el frío y húmedo suelo del cuarto de baño.
— ¡Venga Harry, quítate la capa! — gritó cada vez mas estresada— tiene que ser rápido, como hemos hablado.
Harry se aproximó a paso ligero a donde estaba Hermione junto al Slytherin inconsciente y se quitó la capa.
— ¿Y ahora qué hacemos? — preguntó con intriga.
— Hay que taparle para que no le vea nadie y llevarle hasta la torre de Gryffindor—le explicó.
Una vez taparon a Malfoy y salieron del cuarto de baño de los prefectos, comenzaron a arrastrar como pudieron el cuerpo del Slytherin en dirección a la torre de Gryffindor hasta que al fin, después de lo que pareció una larga inmensidad de escalones, llegaron al retrato de la dama gorda.
— No sabía que este imbécil pesara tanto— bufó Hermione.
Harry no pudo evitar reírse. A él tampoco le caía nada bien Malfoy y debía reconocer que su amiga había tenido mucho valor al hacer lo que estaban llevando a cabo en ese momento, pero en parte, el Slytherin le daba un poco de pena.
— ¿Contraseña? — preguntó la dama gorda.
— ¡Helado de mandrágora! — exclamaron los dos Gryffindors a la vez y el retrato se abrió.
En la sala común no había nadie ya que todo el mundo estaba en el Gran Comedor cenando.
— Tengo que subirle ahora al dormitorio— dijo Hermione con preocupación— pero necesito que te quedes aquí por si viene alguien, es importante. Yo me subiré la capa por si sube Ginny o Lavender y así le escondo.
— Vale— asintió Harry— pero date prisa Hermione.
— No creo que tarde mucho— respondió y tras agarrar a Malfoy de la túnica comenzó a arrastrarle hasta el dormitorio de las chicas, pero entonces recordó que las escaleras se convertían en un tobogán si algún chico intentaba entrar, por lo que tuvo que hacer un cambio de planes y llevar al rubio platino al dormitorio de los chicos.
Harry se quedó allí parado, solo en mitad de la sala común. Estaba nervioso, preocupado, pero sobre todo, intrigado porque no sabía exactamente qué es lo que iba a suceder y cómo reaccionaría Malfoy al despertar.
bueno bueno! volveré el fin de semana con el siguiente cap! ¿qué es lo que sucederá ahora? ... ^^
espero vuestras opiniones y reviews! un beso fuerte!
