Hola a todas! ¡Aquí os traigo el siguiente capítulo de: ¿Cuál es tu recuerdo Draco?
Espero que os guste. :D
Este capítulo quiero dedicarlo a: Style-shinigami :) Espero que te guste guapa!
Contestaciones a las no registradas:
Style-shinigami: hola guapa! te contesté a todos los reviews por privado! un besito muy grande! Disfruta del cap :)
Emma Felton: Querida Emma! pobre Malcolm... lo tienes crucificado jajajaja con lo buena persona que es... en fin pero es un poco tontín, que se le va a hacer xD y Astoria... miedo me da... no sé, no me fío mucho de ella... en fin... esperemos que pase algo prontito entre la serpiente y la leona... aunque con lo cabezotas que son... si es que son peores que los niños pequeños xDD en fin... espero que te guste este capítulo! y te aviso por aquí de antemano que no te preocupes con lo del Drinny, que no voy a hacer nada de eso en el príncipe, por Merlín! No tengo la mente tan retorcida... ahora eso no quiere decir...que no vaya a hacer un one-shoot o una serie de capítulos cortos jojojojo *tyna se frota las manos con entusiasmo* :P Un besito guapa!
Rosyr: hola nena! :D pues sí, Draco se merecía las consecuencias de la poción... y mira que Harry y Blaise lo avisaron... que lo estaba haciendo mal... pero él con su cabezonería que nada... y mirá como terminó XD durmiendo en el suelo jajajajja
En fin... en cuanto a Astoria y Malcolm, nada bueno puede salir de eso...sobretodo por parte de Astoria que es muy mala... y ya se ha dado cuenta de que Draco siente algo por Hermione...
Espero que te guste este capítulo! :D Un besito muy grande :)
natalie malfoy: jajajjaja cada vez que leo un comentario tuyo me parto de la risa xDDD tienes razón...Astoria es mala... muy mala... nada bueno puede salir de eso. ¿Qué fic leíste? ¿El de tentaciones? no te preocupes, que hot habrá, tarde o temprano... hohoho con respecto al tuenti, ya no me meto nunca D: ahora lo que uso más es el facebook que me abrí exclusivamente para mis fics, y lo puse en el príncipe! por cierto yo soy de Málaga también! :D Un beso muy grande!
P.D.C: hola guapa! Me alegra que te haya gustado! Aquí vuelvo con el siguiente capítulo! ya me dirás que te ha parecido :) Un besito muy grande!
EL SUEÑO DE UNA GRYFFINDOR
Dos semanas después del incidente de San Valentín, podría decirse que todo había vuelto más o menos a la normalidad. Draco evitaba a toda costa a Astoria, mientras que ella seguía tras él como si nada. En cuanto a Malcolm, había intentado hablar mil veces con Hermione pero cada vez que la veía, en el Gran Comedor, la biblioteca o en los pasillos, ella le esquivaba como si se tratase de alguna maldición imperdonable.
La castaña no sabía cómo decirle que aquel beso que le dio no había sido porque él le gustase.
¿Cómo iba hacerle entender que fue en contra de su voluntad, que ella no lo deseaba? Sabía que el muchacho estaba muy entusiasmado y que eso le iba a doler, pero no podía evitarlo eternamente.
— Hermione, esta tarde McGonagall nos había convocado a todos, ¿verdad?— preguntó Harry sentándose en uno de los sillones de la Sala Común.
— Sí, se supone que deberíamos ir al Gran Comedor— contestó encogiéndose de hombros.
— ¿Qué querrá ahora?— añadió Ron con curiosidad.
— Ni idea— respondió Ginny— Solamente dijo que probablemente nos gustaría lo que iba a contarnos. No sé vosotros, pero yo estoy intrigada.
Eran las seis en punto y todos los alumnos de las cuatro casas sin excepción esperaban expectantes en el Gran Comedor.
— Me imagino que todos querrán saber por qué les he convocado— dijo McGonagall desde el ostentoso atril del búho dorado.
Todos asintieron en silencio.
— Faltan escasos días para las vacaciones de pascua— continuó— y había pensado en organizar un viaje.
Todos comenzaron a murmurar. Algunos extrañados. Otros sorprendidos.
McGonagall hizo una señal y toda la sala volvió a quedar en silencio.
— Los alumnos que lo prefieran, pueden ir a sus casas con sus familias, como estaba estipulado, pero recuerden que también pueden participar en esta actividad.
— ¿Qué viaje se supone que vamos a hacer…— murmuró Ron a Harry.
— Silencio señor Weasley— le interrumpió la directora— yo no soy muy partidaria de estas cosas, pero hace unos días tuve noticias de un antiguo alumno compañero mío que también estudió en Hogwarts cuando yo era joven. Él era amante del mar y todo lo relacionado con navíos— hizo una pausa— Ha montado su propia cadena de barcos y cruceros para gente mágica por todo el mundo y me ofreció el poder llevar a toda la escuela. Es un viaje promocional así que será muy económico. No estaba muy convencida al principio, pero lo he comentado con el resto de profesores y están de acuerdo. No obstante, no es obligatorio. Los alumnos que tengan planes con sus familias y prefieran volver a sus casas, podrán hacerlo. Y los que no, pasarán una semana recorriendo mundo junto con el profesor Ringuil, Slughorn, Hagrid y yo. Somos los cuatro encargados y organizadores del viaje.
— ¡ ¿Un viaje en barco?!— chilló Lavender entusiasmada— ¡Eso no me lo pierdo!
— ¡Yo tampoco!— añadió Ginny eufórica— Siempre he querido ir de crucero.
— ¿Pero tú estás loca?— le gritó Ron frunciendo el ceño— ¿sabes cuantos galeones puede costar el viajecito ese? Además le dijimos a mamá que íbamos a volver a la Madrigera para pascua...
— ¿Acaso eres sordo? ¿No has oído que es muy económico? Le mandaré a mamá una lechuza contándole todo y seguro que nos deja— le cortó sacándole la lengua burlonamente.
— Bien, para finalizar me gustaría nombrar a un alumno de cada casa para que se encargue de notificarme quiénes vendrán al viaje. Mañana por la mañana quiero las listas por escrito en mi despacho. Señor Potter usted se encargará de Gryffindor, Lovegood de Ravenclaw, Macmillan de Hufflepuff y Malfoy de Slytherin. Eso es todo por hoy, pueden marcharse— concluyó y todos los alumnos volvieron a sus Salas Comunes.
Ginny entró a toda prisa en la Sala Común con una sonrisa de oreja a oreja después de haber recibido la carta de su madre diciendo que por supuesto que les daba los galeones para el viaje.
— Supongo que ya os puedo apuntar a ti y a Ron en la lista— sonrió Harry mientras cogía su pluma para escribir los nombres de sus amigos.
— ¡Claro que sí!— contestó con emoción— por cierto, ¿por qué no está escrito tu nombre, Herms?— añadió extrañada.
— Porque no voy a ir— respondió sin despegar la vista de un libro que estaba leyendo— ya avisé a mis padres de que iría en vacaciones a casa y además veo una pérdida de tiempo pasar una semana dando vueltas en un estúpido barco y no estar repasando para los EXTASIS, que no se si os habréis dado cuenta, pero están a la vuelta de la esquina.
— ¡Venga Hermione!— bufó Ron— No seas así, estás peor que mi tía abuela Tessie. Siempre quejándote, ni que fueses una vieja.
Hermione se sintió ofendida por el comentario del pelirrojo pero no le importó. No iba a cambiar de opinión con respecto al viaje. Era una absoluta pérdida de tiempo que no se podía permitir.
— Por favor…— suplicó Ginny poniendo cara de pena— Es una semana recorriendo mundo. Seguro que no te arrepientes, y luego si hace falta te encierras un mes en la biblioteca.
— No— contestó secamente mirando a sus amigos— y ahora si me disculpáis, prefiero irme arriba a repasar Transformaciones, porque desde luego, aquí es imposible concentrarse.
Hermione cerró el libro que tenía en la mano y se dirigió al dormitorio de las chicas.
Ron y Ginny suspiraron con aire deprimido pero Harry no dejó de escudriñarla mientras se alejaba.
— ¿Qué pasa Harry?— preguntó Ginny al ver la expresión en la cara de su novio mirando a Hermione.
— Algo me dice que vendrá... ¿Cómo? No lo sé...
—Draco, apúntame en la lista— dijo Zabini acercándose al rubio platino que estaba algo agobiado puesto que todos los Slytherins lo rodeaban para decirle los nombres.
—¡Joder, os queréis apartar!— gritó desesperado al ver que algunos le empujaban para recordarle que no olvidase apuntar sus nombres. Eran como borregos.
La mayoría de los Slytherins estaban entusiasmados con la idea. Una semana en un crucero lujoso exclusivamente para magos, pasándolo a lo grande y sin padres. No hacía falta pensárselo.
— Draco yo también voy— añadió Malcolm que en ese momento entraba en la Sala Común.
Draco bufó. Solo faltaba que tuviera que ver al subnormal de Baddock durante una semana persiguiendo a Hermione a todas horas babeando detrás de ella.
''Se supone que yo iba a irme a Londres esta semana con mi madre— pensó sin dejar de escribir para que no le aplastasen contra la mesa de la Sala Común— aunque reconozco que lo del barco no es mala idea. Una semana fastidiando a Granger. ¿Ella irá?''
— Draco ¿qué narices estás haciendo con mi nombre?— preguntó Pansy enfadada al ver como el rubio platino alargaba tanto la N final de su apellido que se salía del pergamino— No sé como McGonagall te ha podido mandar a ti esto, estás en las nubes.
Aunque Zabini y Goyle se habían reconciliado con Draco, Pansy seguía molesta con él. Además tenía celos porque anteriormente había pasado de ella para estar con Astoria. Estaba enterada de que habían cortado hace días pero quería hacerse la dura antes de intentar conquistar al Slytherin.
Después de largo rato apuntando los nombres de casi todas las serpientes, Draco se recostó en el verde sofá, agotado.
''Ahora tendré que escribir a mi madre para decirle que no voy— suspiró profundamente— no le va a hacer ni puta gracia, y más con Alecto y Amycus sueltos por ahí.''
— Apúntame a mí también— susurró la voz de Astoria desde atrás.
Él se limitó a mantenerse en silencio y se levantó para escribir el nombre de la chica en el pergamino.
Su rostro carecía de expresión alguna. La Slytherin tenía la esperanza de que al cabo de unos dias él se arrepintiera de lo que le había dicho hacía dos semanas atrás, pero no lo hizo, en absoluto. Draco permanecía distante, completamente serio.
Tras terminar de escribir el nombre de Astoria en la lista, no la miró, se limitó a soltar su pluma y sin decirle una palabra, se dirigió a su dormitorio.
Astoria lo observó furiosa.
Vete preparando….— masculló silenciosamente — en ese crucero volverás a ser mío Draco Malfoy…— era una promesa que estaba dispuesta a cumplir.
A primera hora de la mañana, Harry, Luna, Ernie y Draco entraron con las listas en el despacho de McGonagall.
En la que más alumnos con diferencia se habían apuntado al viaje, era la de Slytherin. Iban prácticamente todos a excepción de Tracey Davis, que ya había hecho planes familiares.
De Gryffindor también iba buena parte, mientras que de Hufflepuff y Ravenclaw solo había nombres de alumnos de sexto y séptimo.
— Vaya, veo que casi todos los alumnos de Slytherin y Gryffindor se animan a venir al evento— sonrió McGonagall examinando las listas— Señor Potter, la señorita Granger no figura en la lista, ¿Acaso no viene?
Draco sintió como su sangre se congelaba y no pudo evitar hablar.
— ¿Qué no viene Potter? Es una broma ¿verdad?— preguntó frustado y furioso a la vez.
— ¿Y a ti que más te da?— Harry lo miró enarcando una ceja, extrañado por su reacción— No profesora, no viene— dijo volviendo a mirar a McGonagall— dice que ya había hecho planes con su familia y que necesita estudiar.
''Maldita sabelotodo, siempre tiene que estar igual, que si EXTASIS por aquí... que si lo otro… no podrá descansar una semana. De todas formas no es que me importe, pero ya tenía planeado torturarla todo el viaje… tiene que venir como sea….''
—Bien, en el crucero habrá cuatro o cinco alumnos por camarote— explicó McGonagall— esta noche en la cena, anunciaré la división de los grupos. Pueden dejar las listas en el despacho, los alumnos se fueron a sus Salas Comunes, pero Draco tenía que hacer una cosa antes. Tenía que buscarla y convencerla de que fuera al viaje. No sabía cómo, estaba incluso replanteándose si usar la maldición Imperius para controlar a Hermione y que fuese al despacho de McGonagall diciendo que había cambiado de opinión, pero eso era demasiado arriesgado.
La noche llegó a Hogwarts y Malfoy aún no se había encontrado con Hermione. En la cena seguramente la vería, pero con tanta gente alrededor no podría acercarse a ella. Tendría que esperar a la mañana siguiente después de la clase de Defensa.
Cuando todos los alumnos estaban cenando en el Gran Comedor, McGonagall se levantó para informar del reparto de camarotes.
Las adjudicaciones eran mixtas, pero siempre el mismo curso, es decir, si en una habitación había cuatro o cinco personas tenían que ser del mismo curso.
Pasó más de media hora, hasta que por fin la directora comenzó a nombrar alumnos de séptimo. Malfoy estaba contento porque gracias a la división de cursos que había hecho McGonagall, Baddock no iba a caer en su habitación, ya que era menor.
— Bien, señor Weasley irá con Longbottom, Finnigan y Padma Patil...— dijo ajustándose las gafas para continuar leyendo— señor Zabini, usted irá con Goyle, Thomas y Potter.
Harry palideció al ver que no solamente no había caído con Ginny o Ron, si no que le había tocado el gordo de Navidad con todas las letras. Suerte que Malfoy no estaba metido en el saco porque si no, directamente iba a contraer misteriosamente una enfermedad que le impidiese ir al viaje.
A Ginny le tocó con Millicent Bulstrode, Theo Nott y Luna mientras que Baddock había sido adjudicado con algunos compañeros de su curso al igual que Astoria.
—Y por último, señor Malfoy— carraspeó e hizo una breve pausa para luego continuar- usted irá con Brown, Daphne Greengrass, Parkinson y Parvati Patil.
— ¡¿Pero qué cojones está diciendo?!— gritó Malfoy horrorizado levantándose de un sobresalto de la mesa de Slytherin— No pretenderá que duerma con cuatro tías ¿verdad?
— Las adjudicaciones han sido sorteadas señor Malfoy, tiene que convivir con lo que le ha tocado y si no le gusta, puede marcharse a Londres— le espetó McGonagall.
— Joder…—masculló volviéndose a sentar— encima tendré que aguantar a la payasa de Lavender y su amiguita…. mierda y Pansy que sigue cabreada… por no hablar de Daphne, que ahora no me habla por haber dejado a su hermana.
Malfoy se llevó la mano al rostro y apretó los párpados fuertemente. Sabía que la convivencia con esas chicas durante una semana entera no iba a ser nada fácil.
En cuanto a las demás, parecían relamerse por el hecho de que tenían en su habitación nada más y nada menos que a uno de los chicos más atractivos y sexys del colegio.
— ¡Hemos caído con Draqui!— dijo Lavender entusiasmada a Parvati. Ya había adjudicado uno de sus motes para el rubio platino, como hacía por costumbre con todo el mundo— Lo veremos en ropa interior.
Hermione no pudo evitar sentir un escalofrío al recordar que ella sí lo había visto en ropa interior la noche que lo llevó a su dormitorio para gastarle la broma. Aquel cuerpo tan perfecto, y esa piel tan gélida y suave.
La castaña tuvo que beber un trago de zumo de calabaza para poder calmarse. Se iba a perder aquel show, Malfoy en la misma habitación que Lavender. Acabaría loco seguramente, para ser ingresado en San Mungo, pero ella se lo iba a perder.
''Da igual Hermione, hay cosas más importantes, tampoco será para tanto ese viaje….''— intentaba auto-convencerse a sí misma.
Una vez terminó la cena, todos se dirigieron a sus Salas Comunes pero esa vez, Hermione no pudo evitar toparse con Baddock, por lo que no tuvo más remedio que enfrentarse a él.
— Hermione ¿podemos hablar?— preguntó cabizbajo.
— Malcolm yo…— intentó explicar.
— Déjame hablar a mí— la interrumpió el chico— Mira, desde aquel día en Las Tres Escobas, me evitas continuamente, no sé por qué y tampoco entiendo que después de besarme me ignores por completo. Necesito saber la verdad.
— Bueno verás….— comenzó a hablar mirándose las manos que le estaban empezando a sudar— Es difícil de explicar pero nunca me has gustado… para ser de Slytherin no eres desagradable como el resto, pero yo no siento nada…
— ¡¿Entonces por qué cojones me besaste?!— preguntó Malcolm furioso y confuso al mismo tiempo.
— Porque Malfoy se…
— ¿Así que es eso….Draco…. lo hiciste para fastidiarle porque sabías que él no soportaba que yo saliera con alguien que no fuese de sangre pura?— Malcolm se montó su propia película.
— ¡No!— gritó frunciendo el ceño— ¡No lo entiendes! Es que él se tomó…
— Déjalo Hermione— contestó desviando la mirada— siempre estáis igual y metéis a todo el mundo en medio, pero yo ya estoy cansado. Me arriesgué a que todos me diesen la espalda para estar contigo y al final resulta que todo era una mentira.
Hermione se mantuvo en silencio mientras fijaba la vista en sus manos, Baddock la examinó de arriba a bajo por última vez y se marchó en dirección a las mazmorras, muy molesto.
Ella suspiró y volvió a su Sala Común. Aunque Baddock estuviera muy enfadado, Hermione esperaba que tarde o temprano la perdonase. En el fondo le caía bien ese Slytherin, por lo menos quería tenerlo como amigo. Pero ahora debía dejarle en paz durante un tiempo hasta que se enfriase la situación.
La mañana en la que comenzaban las vacaciones de pascua, los alumnos estaban nerviosos y ansiosos. A las doce en punto, todos se reunirían en la entrada del castillo. Los alumnos que no iban al viaje para coger el expreso de Hogwarts y volver con sus familias y los que sí iban para encontrarse allí con los profesores que explicarían como llegar hasta el barco.
Draco había intentado hablar con Hermione durante días, pero cada vez que salían de clases, lo ignoraba por completo. Le dijera lo que le dijese, aunque la insultase o la humillase, hacía como si él no existiese. Y la paciencia del Slytherin estaba llegando al límite.
Eran las once y media pasadas y aún no la había visto.
Salió una vez más de su Sala Común para ver si se encontraba con ella y la vio en uno de los pasillos cerca del Gran Comedor.
—¡Granger!— exclamó pero ella seguía caminando como si no hubiera oído nada— No me ignores, joder.
La castaña no tuvo más remedio que pararse.
— ¿Porqué no me dejas de una maldita vez Malfoy?— dijo furiosa— Llevamos todo el curso igual y por tu culpa siempre hay alguien que sale perjudicado. Primero Neville, luego Malcolm…
Malfoy sintió una ira descomunal al escuchar el último nombre.
— ¿Ahora te importa Malcolm?— preguntó arrastrando las palabras con un tono escalofriante— Al final lo del beso va a resultar que era cierto…
— ¡Cállate!— gritó Hermione sacando su varita amenazante— Quiero que me dejes en paz, que hagas como si yo no existiese, que es lo que estoy haciendo yo contigo.
— ¿A sí?¿ Y qué vas a hacer Granger? ¿Se lo dirás a tu madre? Que miedo...creo que me voy a mear en los pantalones.
Hermione estaba tan furiosa que por tal de no echarle una maldición a Malfoy, lanzó un hechizo contra una de las armaduras haciéndola añicos.
— Imperi…— sin pensarlo, Malfoy contraatacó intentando lanzarle una maldición imperdonable pero el profesor Ringuil se adelantó.
— ¡Accio varita!— gritó.
Normalmente Ringuil era tranquilo, amable, tenía un tono de voz suave y cálido. Pero no en ese momento. Sus ojos se iban a salir de sus órbitas. Estaba foribundo.
— Un destrozo de una armadura y una maldición imperdonable…— murmuró dándose un empujoncito en las gafas exasperado— Esto os va a costar treinta puntos menos a cada uno y ya podéis ir a ver a McGonagall. Inmediatamente. Está en la sala de Trofeos. Por cierto, vuestras varitas quedan confiscadas temporalmente— añadió arrebatándosela a Hermione, puesto que la de Draco ya la tenía en la mano.
— Maldita sea, otra vez…— masculló Hermione.
Eran las doce menos diez y el tren estaba a punto de salir. Todo el mundo había dejado los equipajes en la entrada del castillo.
Hermione y Draco entraron en la sala de Trofeos para buscar a McGonagall y ver lo que les tenía que decir pues seguramente ya estaría informada de lo que había ocurrido hacía escasos minutos.
Se encontraba al fondo, cruzada de brazos, muy enfadada.
Había muy poca luz y apenas se veía el rostro de la directora. Se acercaron, lentamente hasta donde estaba ella, esperando lo peor.
— Estoy absolutamente decepcionada con ambos— dijo con desgana— por Merlín que lo he intentado. Todos los castigos que han recibido no han servido para nada, siguen igual. Me doy cuenta de que no van a cambiar en absoluto y han colmado mi paciencia. No me queda otra opción— suspiró y sacó su varita para apuntar a los dos alumnos.
— ¡Qué va a hacer…— exclamo Malfoy intentando esconderse detrás de Hermione pero McGonagall murmuró algo y se produjo un fuerte destello cegándolos por completo.
Cuando la habitación volvió a la normalidad, ambos estaban intactos. No había ocurrido nada. Hermione suspiró aliviada. Se llevó una mano a su pelo alborotado y justo entonces se percató. Su mano derecha y la izquierda de Malfoy estaban unidas por una pequeña cadena de plata.
Hermione ahogó un grito horrorizada y Malfoy estaba boquiabierto, inmóvil como una estatua.
— Así aprenderán la lección— les espetó McGonagall— Se mantendrán unidos hasta que sean capaces de comportarse como personas civilizadas y demuestren que pueden convivir juntos.
— ¡Pero esto es ilegal!— gritó Draco colérico intentando romper la cadena pero era inútil. Estaba encantada y solo la directora podía deshacer el hechizo— Además Granger no va al crucero y yo sí. No podemos estar atados.
— Es verdad, por una vez estoy de acuerdo con él— añadió Hermione— Quítenos esto, por favor profesora.
— Tienen dos opciones— dijo McGonagall mirándolos atentamente— Usted señor Malfoy va a casa de la señorita Granger o ella va al crucero.
— ¡¿ A mi casa?! ¡Eso es imposible!— gritó Hermione— Además, no puedo ir al crucero. Tengo que estudiar…
Draco sabía que no tenían opción. Era mejor seguirle la corriente a la directora para que todo terminase cuanto antes.
— No te queda otra Granger— le interrumpió el Slytherin— por cierto— dijo dirigiéndose ahora a la directora— ¿Cuánto va a durar esta... tortura?
— El tiempo que yo considere oportuno y hasta que vea que ambos cambian de actitud. Pueden ser días, una semana, un mes…eso depende de ustedes— explicó.
Hermione intentó llevar la mano a su rostro pero Draco pegó un tirón de la cadena tirando hacia él. Genial, ahora no tenía control sobre su propio cuerpo.
Repentinamente, una serie de imágenes pasaron por su mente. Imágenes horrorosas en las que aparecía Malfoy.
Se congeló y miró su cara asustada— profesora…McGonagall— murmuró temblorosamente— Si estamos así… bueno… cómo vamos a tener… intimidad… no sé si me entiende…
—Esa cadena es irrompible señorita Granger, pero solo en algunos casos extremos se alarga un poco quedando entre ambos una distancia razonable— explicó— aún así no podrán soltarse hasta que yo utilice el contrahechizo.
— ¿Y en qué casos extremos se agranda?— preguntó Malfoy histérico— Porque si necesito echar una meada, obviamente no voy a meterme con Granger en el cuarto de baño.
— Ese sería uno de los casos "extremos" señor Malfoy — contestó McGonagall— Por cierto señorita Granger, mandaré una lechuza inmediatamente a sus padres para informarles de que no irá por pascua a Londres.
Hermione suspiró aliviada, pero rápidamente se formó un nudo en su garganta. Aquello no mejoraba la situación. Seguirían estando atados y además iba a tener que ir al crucero. Volvió a mirar una vez más la cadena que unía sus muñecas y fue cuando lo recordó. El sueño. Aquella pesadilla que había tenido desde que comenzó el curso. La que le advertía una y otra vez de lo que iba a pasar.
— Así que era esto…— murmuró para si misma, alzando su mano izquierda llevándosela a la cabeza. De la otra prefería no hacer mucho uso.
Iba a tener que enfrentarse a aquello quién sabe durante cuánto tiempo.
¿Cómo reaccionarían los demás al ver lo que había ocurrido? Por si fuera poco, no podría usar durante todo el viaje su varita porque Ringuil la tenía.
Tras concluir la charla,ambos se dirigieron a la entrada del castillo. Aún no habían salido de su asombro y seguían sin aceptar lo que había pasado.
Todos los alumnos se giraron y abrieron los ojos alucinados al ver a Hermione Granger y Draco Malfoy atados por una fina cadena.
La leona suspiró. Sabía que iba a ser una semana muy larga.
...Si queréis más...REVIEWS!:D
UN BESO MUY GRANDE,TYNA FEST!
